El cine y el silencio

Ayer, en el Festival de Málaga, recuperé una de las más raras películas del cine español: Arrebato. Es también una de las más interesantes. Recuerdo su estreno en Madrid, muy pocos fuimos a ver aquel vómito, confesión, declaración de amor y de impotencia frente al cine. Empezaban los años 80, ya hablábamos del desencanto y estábamos a punto de nombrar el tiempo de "la movida". La película de Iván Zulueta era heredera de las dos cosas, hija del desencanto, madre de la movida.
Un tiempo después se reestrenó y tuvo una importante repercusión entre "la inmensa minoría" cinéfila. Han pasado casi treinta años y la película no ha perdido su vigor, ni su extrañeza. Lo escribió una vez Ray Loriga: "Arrebato no se parecía a nada, estaba hecha de otra cosa. Le daba nombre a algo que no sabíamos que llevábamos dentro. Nuestro amor al cine, sí, pero también algo más. El miedo, el fracaso, la euforia, el tiempo, maleable pero al fin inquebrantable. La muerte. Una película en blanco y negro, si alguna vez fue en color u otras certezas inexplicables".
No pudo Zulueta hacer más cine. Devorado por su propio amor, por su propio monstruo. Se convirtió en un artista que permanecía callado. Primero se enredó en las drogas, después en su inseguridad para terminar aceptando la imposibilidad de hacer algo que tenga sentido después de aquella película. Su silencio le convirtió en figura principal del llamado cine maldito. Ahora, como un extraño de sí mismo ha venido a Málaga para recibir los honores que se otorgan a nuestros clásicos recientes.
Recordé otro de los silencios que más lamentamos del cine español. El largo silencio, quizá el silencio para siempre, del más poético de los cineastas de aquella generación de desencantos y "otras certezas inexplicables": Víctor Erice.
Es posible que ser artista sea saber callarse a tiempo. O quizá es que no tenemos tantas cosas que contar, si ya una vez supimos contarlas. Una es suficiente. Justifica una vida, una obra. Aunque los que vemos, leemos o escuchamos siempre pretendemos más de los artistas.
[Publicado el 08/4/2008 a las 18:16]
¿Silencio para siempre el de Víctor Erice? Desde "El Sur", Víctor Erice rodó la hermosísima película "El sol del membrillo" (1992); y después de aquello, quienes no seguimos la estricta huella de la cultura sometida a los circuitos "oficiales" hemos podido admirar su magistral cortometraje "Alumbramiento", que es parte de la película colectiva "Ten minutes older" (2001), y un mediometraje igualmente fascinante, "La morte rouge" (2006), que se incluía en su exposición "Correspondencias", formada por un intercambio de cartas filmadas entre el mismo Erice y Abbas Kiarostami. Se trataba de una experiencia única en su género, que se exhibió en Madrid y en el Centro Pompidou de París con enorme éxito de público (2006/2007), y que actualmente se inaugura en Australia.
Una cosa es que una obra no discurra por los cauces habituales, siempre atentos al ruido de los nombres mediáticos,y otra, muy distinta, es que ese artista se haya callado "para siempre". Es importante subrayar esta diferencia.
Comentado por: El ruido del cine el 23/6/2008 a las 19:54
Los lectores, oyentes y espectadores, no es que queramos que el narrador nos cuente otra cosa, es que queremos, como los niños, que nos vuelvan a contar ese cuento otra vez: play it again Sam. Tal vez el narrador solo cuenta una cosa, como Proust en toda su extensa obra y eso es lo que queremos de él.
Comentado por: Manuel Larios el 10/4/2008 a las 10:12
Yo a Zulueta lo recordaré siempre por sus carteles y la portada del debut de Vainica Doble (años después haría otra para la Mondragón)
Comentado por: Adrian Vogel el 09/4/2008 a las 12:47
Comentado por: el cartero el 09/4/2008 a las 00:35
Comentado por: pedro el 08/4/2008 a las 23:55
Rara avis, Zulueta.
Bigas Luna tuvo más suerte.
Otro recuerdo, el del libro: Dulce destrucción. Lo regalé hace tiempo y no recuerdo el nombre del autor. Creo que era holandés y pertenecía al grupo COBRA.
Comentado por: el cartero el 08/4/2008 a las 23:51
Esto me recuerda al artículo de hace un par de días... ¿serán Erice y Zulueta los directores preferidos de Cristóbal Serra?
"Una es suficiente. Justifica una vida, una obra. Aunque los que vemos, leemos o escuchamos siempre pretendemos más de los artistas."
Hay otros, pero ahora me viene a la cabeza Rulfo, que con pocas páginas tiene un lugar privilegiado en la literatura.
No me parece mal plan para la tarde de uno de estos días lluviosos acercarme otra vez a "EL espíritu de la colmena" y a Rulfo...
Comentado por: Valentina el 08/4/2008 a las 18:55
Javier Rioyo (Madrid, 1952) es licenciado en Ciencias de la Información. Periodista, escritor, director y guionista de cine, radio, televisión y dramáticos. Dirigió y presentó el programa semanal de libros Estravagario en TVE 2, con el que obtuvo el Premio Fomento a la Lectura 2005, concedido por la Federación del Gremio de Editores de España. También ha sido responsable de cultura y libros en el programa diario Hoy por hoy de la cadena SER. Es colaborador habitual de El País (escribe para el suplemento semanal Domingo) y de la revista Cinemanía.
En televisión, Rioyo ha presentado el programa "El Faro" del canal Documanía y ha obtenido dos premios Ondas en Radio y uno en Televisión. Ha sido guionista de numerosos festivales de música para Canal+, así como de los premios Goya, y de diversos programas de radio y televisión. También coordinó los guiones para la serie Severo Ochoa. Ha dirigido y participado en cursos de Comunicación y Cultura en diversas universidades españolas. Formó parte del Comité Asesor de Alfaguara y ha sido jurado de festivales de cine y premios literarios en varias ocasiones.
Es autor del libro Madrid: casas de lenocinio, holganza y malvivir (Espasa Calpe, Premio 1992 Libros sobre Madrid); y de La vida golfa (Aguilar, 2003). En 2005, con su productora Storm Comunicación, realizó la producción ejecutiva y el guión de Miracolo Spagnolo, un documental para la RAI sobre la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero al gobierno y su primer año de legislatura. También dirigió y produjo Alivio de luto, un vídeo documental en el que entrevista a Joaquín Sabina; así como Un Quijote cinematográfico.
En 1994 fundó la productora Cero en conducta, con José Luis López-Linares, con la que tuvo a su cargo el guión y la dirección de Alberti para caminantes (2003); y la producción ejecutiva y el guión del largometraje Un instante en la vida ajena (2003), que obtuvo el Premio Goya al mejor documental; así como de Tánger, esa vieja dama (2002). También ha codirigido con José Luis López-Linares el cortometraje Los Orvich: Un oficio del Siglo XX (1997), y los largometrajes Extranjeros de sí mismos (2001), nominado al mejor documental en la XVI edición de los Premios Goya; A propósito de Buñuel (2000); Lorca, así que pasen cien años (1998), nominado a los premios Emmy 1998; y Asaltar los cielos (1996), nominado a los premios Goya al Mejor Montaje, y ganador del Premio Especial Cine, de los Premios Ondas 1997.
21/3/2010 20:41
Publicado por: escarola
21/3/2010 20:21
hola a todos soy muy bueno en...
Publicado por: david roger
21/3/2010 01:39
en ese aeropuerto delante de...
Publicado por: el c
21/3/2010 01:32
Publicado por: elc
21/3/2010 01:27
Publicado por: me está apeteciendo mucho el retroceso. espero que mañana deje de apetecerme y siga adelante. ¿qué día es su cumpleaños?
21/3/2010 01:22
Publicado por: elc
21/3/2010 01:15
Publicado por: elc
20/3/2010 17:34
Es un acierto este post, invocar...
Publicado por: rolando gabrielli
20/3/2010 14:22
apoyo a Javier, no es correcto...
Publicado por: Enea
20/3/2010 10:03
COMENTARIO CENSURADO por IVAN...
Publicado por: Javier
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