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El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

lunes, 7 de julio de 2008

Blog de Javier Rioyo

Carreteras secundarias

Ayer, para evitar las caravanas habituales, los atascos anunciados de regreso a la ciudad, nos desviamos por carreteras secundarias. De vez en cuando lo hago. Por placer y porque  tengo un refugio en medio de la nada. Un refugio rodeado de carreteras secundarias, terciarias y de mestas. Mantengo mis furtivos encuentros con un mundo que no parece el nuestro. Ciertamente que el exotismo desapareció hace años. Más o menos con la llegada de los transistores, la coca-cola y la televisión, pero todavía hay lugares cercanos en donde el tiempo está detenido. No estoy seguro de si es bueno o lo contrario. Al menos es otro tiempo.

Crucé por pueblos de la meseta castellana, por "tierra de campos", de palomares abandonados, de perdices despistadas, de liebres y de milanos. Crucé por siluetas de campanarios, castillos, iglesias, casas de adobe, ermitas, pobres cementerios, rebaños y caminos de tierra.

Crucé por la España profunda. Muy poco conocida por muchos de los que visitan los moteles de la ruta 66. Apunté pueblos que ignoraba, prometí visitas tranquilas y me sorprendí una vez más con el paisaje desnudo. Gocé con el olor de los pinares, con las siluetas que se convertían en misteriosas al cruzarlas de noche. Me tropecé con los nuevos molinos,  nocturnales y alumbrados como un batallón de naves extraterrestres. Paramos en un bar de un pueblo silencioso y desconfiado. El mismo pueblo por dónde una vez pasó san Juan de la Cruz. El mismo que conoció los felices veranos- y otras estaciones- de uno de nuestros más queridos poetas. El pueblo, Nava de la Asunción, dónde están repartidas en el aire las cenizas de Jaime Gil de Biedma. Volvimos a algunos de sus versos. A la ribera de los alisos.

"Los pinos son más viejos. Sendero abajo, sucias de arena y rozadoras/ igual que mis rodillas cuando niño, / asoman las raíces. / Y allá en el fondo del río entre los álamos/ completa como siempre este paisaje/ que yo quiero en el mundo, / mientras me devuelve su recuerdo/ entre los más primeros de mi vida. / Un pequeño rincón en el mapa de España/ que se me de memoria, porque fue mi reino..."

Y de esa ribera, por no sabemos qué asociación, nos fuimos a las orillas de Sirtes. Nos acordamos de Julien Gracg y de un libro último que aún no habíamos leído. Se llama "A lo largo del camino". Un libro lleno de carreteras secundarias y de esa España que acabo de cruzar. Feliz azar, mañana les contaré.

[Publicado el 25/3/2008 a las 14:00]

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Comentarios (4)

  • Es bueno, de vez en cuando, dejarse llevar por los caminos secundarios, guiados por la curiosidad de los sentidos. Sólo he vivido una sensación parecida cuando he viajado en bicicleta. A ritmo lento, todo se percibe de una manera distinta. Nuestra visión se llena de plenitud, disfrutando con los matices que engordan nuestra sabiduría.

    Comentado por: javier el 26/3/2008 a las 09:23

  • Parece que cuando usted se deja perder, sus escritos se dejan ganar.

    Comentado por: el cartero el 26/3/2008 a las 00:55

  • Debería de haber miles de carreteras secundarias en las que detenerse aunque fuera a la fuerza.
    Carreteras en las que aún sonríes al encontrar piedras en el camino tan necesarias para tropezarse y rememorar el polvo que es en lo que todos al final nos convertiremos.
    Sería bonito inventarnos una improvisada y no por ello preparadísima secuencia de película, en la que el coche se nos estropea lejos de todo y cerca de ello. Una avería que nos permitiese mirar de frente a los pinos, respirar la inmensidad de los campos, sentir el silencio de los muertos abandonados, oler la leña, el carbón, la resina, el ayer... y gozar con otros tiempos que no se han ido, solo los cambiamos por peajes y autopistas, un trueque que nos da seguridad y que tambalea los cimientos sobre los que descansan nuestros orígenes. Carreteras secundarias con raices vistas de nuestro pasado. Perdemos unas horas y ganamos el placer de reencontrarnos en ellas con el porqué del presente que late dentro de nosotros escondido.

    Comentado por: MARNY el 25/3/2008 a las 22:35

  • Gracias por la sugerencia. En breve tendré que irme por esa España, en bus... me llevaré a Jaime Gil para que me haga compañía.

    Comentado por: Valentina el 25/3/2008 a las 20:58

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Biografía

Javier Rioyo (Madrid, 1952) es licenciado en Ciencias de la Información. Periodista, escritor, director y guionista de cine, radio, televisión y dramáticos. Dirigió y presentó el programa semanal de libros Estravagario en TVE 2, con el que obtuvo el Premio Fomento a la Lectura 2005, concedido por la Federación del Gremio de Editores de España. También ha sido responsable de cultura y libros en el programa diario Hoy por hoy de la cadena SER. Es colaborador habitual de El País (escribe para el suplemento semanal Domingo) y de la revista Cinemanía.

 

En televisión, Rioyo ha presentado el programa "El Faro" del canal Documanía y ha obtenido dos premios Ondas en Radio y uno en Televisión. Ha sido guionista de numerosos festivales de música para Canal+, así como de los premios Goya, y de diversos programas de radio y televisión. También coordinó los guiones para la serie Severo Ochoa. Ha dirigido y participado en cursos de Comunicación y Cultura en diversas universidades españolas. Formó parte del Comité Asesor de Alfaguara y ha sido jurado de festivales de cine y premios literarios en varias ocasiones.

 

Es autor del libro Madrid: casas de lenocinio, holganza y malvivir (Espasa Calpe, Premio 1992 Libros sobre Madrid); y de La vida golfa (Aguilar, 2003). En 2005, con su productora Storm Comunicación, realizó la producción ejecutiva y el guión de Miracolo Spagnolo, un documental para la RAI sobre la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero al gobierno y su primer año de legislatura. También dirigió y produjo Alivio de luto, un vídeo documental en el que entrevista a Joaquín Sabina; así como Un Quijote cinematográfico.

 

En 1994 fundó la productora Cero en conducta, con José Luis López-Linares, con la que tuvo a su cargo el guión y la dirección de Alberti para caminantes (2003); y la producción ejecutiva y el guión del largometraje Un instante en la vida ajena (2003), que obtuvo el Premio Goya al mejor documental; así como de Tánger, esa vieja dama (2002). También ha codirigido con José Luis López-Linares el cortometraje Los Orvich: Un oficio del Siglo XX (1997), y los largometrajes Extranjeros de sí mismos (2001), nominado al mejor documental en la XVI edición de los Premios Goya; A propósito de Buñuel (2000); Lorca, así que pasen cien años (1998), nominado a los premios Emmy 1998; y Asaltar los cielos (1996), nominado a los premios Goya al Mejor Montaje, y ganador del Premio Especial Cine, de los Premios Ondas 1997.

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