El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
viernes, 4 de julio de 2008
El último Harry Potter

Jóvenes seguidores de Harry Potter con su última aventura.
Un día feliz, ya no tendremos que soportar cada año esos papás tan contentos de que sus hijos sean profundos lectores, crean en la magia y pidan el libro en inglés para fardar en su masonería de seguidores del libro más vendido de la historia. Al menos de la historia reciente. Estará muy bien, pero no pude terminar el primer libro. Y me alegra que exista, que los jóvenes estén con un libro en las manos... ¡el mismo libro desde hace nueve años!
Yo creo que después de Potter podrían intentarlo con Alicia en el País de las Maravillas, tiene su magia. Incluso con algún libro de Verne, Stevenson y esos escritores que fueron capaces de hacer leer a varias generaciones. ¿Hay padres, hay mayores que puedan leer los libros del tal Potter? Los habrá, pero sin querer faltar, yo creo que les faltan otras lecturas.
Los jóvenes que leen a Potter, ¿qué deciden leer después? ¿Hay vida lectora después de Potter? Miles de páginas, esa saga, ¿no deja una herida lectora inolvidable?
Me alegro del fenómeno Potter en español. Ha permitido el crecimiento de una editorial que quiero tanto como "Salamandra", y que publica libros tan hermosos como esa novela de amor y posguerra llamado La risa del ogro, del mismo Pierre Péju que publicó aquí El librero Vollard. Lo siento pero hay tantos libros que no tengo tiempo para la saga del niño ese tan sensible y mágico.
[Publicado el 22/2/2008 a las 10:56]
Comentado por: magaly el 28/6/2008 a las 20:39
harry poter me parecio exelente por q' nos demuestra q' siempre tendremos amigos q' nos comprenden y siempre estan hay para nosotros cuando mas lo nececitamos y q' si uno quiere puede lograr las metas mas insolitas por q' siempre hay lus asta en el lugar oscuro; gracias ala escritora de todos los libros por q' nos dio un gran idolo fuera de lo comun y nos sacara de la misma rutina
Comentado por: DARK el 07/3/2008 a las 23:28
Querido Sr Rioyo: sentí mucho que quitaran el programa Estravagario.Pero buscando en Internet algún tipo de información al respecto, descubrí este blog, y también lo entrenido e interesante que es leer un blog con frecuencia.
Empecé leyendo el primero de los Harry Potter por curiosidad, para ver qué leen hoy los niños. Y como me gustó seguí con el resto, esporádicamente, y alternando con otras lecturas más complejas. Me parecen unos libros muy amenos, y fáciles de leer, algo que se agradece a veces. (También alterno con Tintín).
Algunos los comparan con las novelas de Enid Blyton o Tolkien. Personalmente, me recuerdan más a las de Agatha Christie, en el desarrollo de la trama. Cuando al final de algún Potter el mago Dumbledore resuelve los misterios que han surgido, estoy viendo al detective Poirot en la misma tarea, con sus diferencias, claro.
Estoy de acuerdo en que hay que animar a los niños a leer los clásicos decimonónicos,y otros más recientes, pero no creo que éstos sean incompatibles con los Potter.
Reciba un cordial saludo, Ellis
Comentado por: Ellis el 27/2/2008 a las 14:02
Hola Javier, no sé si te llegará este comentario, espero que sí. Soy Nuria Ruiz de Viñaspre y hace unos tres años, recién salido el libro "Ahora que el amor se me instala" fui a trabajar como cualquier día. Cuando llegué una compañera me comentaba emocionada que había escuchado en un progrma de Gabilondo de la Ser como un tal Javier Rioyo hablaba alabanzas de ese título. Yo jamás lo llegué a escucharlo. Así te conocí, tras ese comentario, indagué en tu trayectoria y por aquellos entonces ibas a comenzar con El Estravagario, programa al que estuve enganchada hasta que finalizó, tristemente. En fin, que casualmente creo que he encontrado un trozo de ti, o eso dice tu nombre y quería agradecerte aquel comentario, hoy tan antiguo.
Gracias
nruiz@e-factory.es
www.rasca-cielos.blogspot.com
Comentado por: Nuria Ruiz de Viñaspre el 25/2/2008 a las 05:59
Dice Nurya Perpinyà acerca del derrotero de la Odisea:
"La Odisea dejó de interesar al llegar la Edad Media y sólo volvió a levantar pasiones en el siglo XX", explica. "Hasta entonces la consideraron un poco folclórica y vulgar. Las cosas no son tan estables como imaginamos, hay cambios bruscos y las opiniones y los valores pueden transformarse radicalmente".
Quién sabe, tal vez Harry Potter sea considerado literatura mítica dentro de 1500 años...
Comentado por: amalia el 24/2/2008 a las 15:28
ANÁLISIS: LIBROS - Análisis de un éxito
La jubilación del niño mago
FERNANDO SAVATER 23/02/2008
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El largo cuento de Harry Potter, la serie más rentable de la historia de la literatura, termina con la séptima novela. J. K. Rowling ha logrado que su mago crezca sin perder lectores ni magia.
Por mucho que se enfaden los profesores bienintencionados, los críticos intransigentes, los poetas malditos y Harold Bloom, el público lector cuenta y no poco a la hora de establecer la eficacia de un texto literario. No es el único baremo de calidad, porque el público lector (subrayo lo de "lector" para diferenciarlo del simple "comprador" de libros publicitados, que ni es público ni nada) comparte el generoso entusiasmo de los amantes por las adulteraciones, pero sin duda aporta el indicio seguro de alguna cualidad positiva y sobre todo responde al a menudo olvidado propósito final del arte literario y de todo arte: suscitar agrado.
Harry Potter y las reliquias de la muerte
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La operación mercantil es consecuencia del éxito, no su causa
De modo que se equivocan los que abominan de las novelas de Harry Potter por su gran éxito, atribuyéndolo a una mera operación mercantil. Por el contrario, como en otros casos, la operación mercantil es consecuencia del éxito, no su causa. Y hasta diríamos que con tanto merchandising termina por enturbiarse lo mejor del producto y hasta por devaluarse, a fuerza de promoción abusiva fuera del campo estricto de la literatura.
Las primeras novelas de Harry Potter no les gustaron a los editores, ni mucho menos a los críticos (en el supuesto de que alguno se ocupase de ellas) y dudo de que nadie las recomendase como lectura en los colegios, pero se ganaron a los niños. Su nombradía actual, ya abrumadora, proviene en primer lugar de esos lectores nada fáciles de sobornar, aunque hoy sean muchos otros quienes la rentabilizan. Después de todo, ¿no es el caso de J. K. Rowling lo más parecido a la historia de Cenicienta en el campo editorial? Y si al final, contra toda conspiración de madrastras y hermanastras, la huerfanita a la que daban de lado ha acabado casándose con el deseado Príncipe... ¿basta ese desenlace triunfal para negarle con altivez nuestra simpatía a la pobre afortunada?
Cuando la saga de Harry Potter comenzó a tener seguidores, Rowling anunció que constaría de siete novelas, ni más ni menos. Y aquí está la última entrega. Todo parece indicar que la autora está dispuesta a cumplir su promesa, aunque sin duda no le faltarán jugosas ofertas para que añada nuevos episodios. Un lector que leyese la primera aventura de Potter a los doce años y haya permanecido fiel a todas sus peripecias ahora tendrá ya más de veinte. Las novelas han ido evolucionando también, se han hecho más complejas y maduras, pero el proceso ya no da mucho más de sí. Al principio el tono era más juguetón, voluntariamente humorístico hasta la caricatura y se atenía a la fórmula de colegiales traviesos y emprendedores que acuñó excelentemente Enid Blyton (cuyas Torres de Malory se dejan ver al trasluz en el colegio Hogwarts). También tomaba prestados algunos trucos de la novela policiaca clásica (el más sospechoso nunca es el criminal, etcétera) y por supuesto un fondo mágico general deudor -como ha llegado a ser casi obligatorio en nuestros días- de la gran epopeya de Tolkien. En alguna entrevista, Rowling proclama que no logró acabar ni siquiera el segundo tomo de El señor de los anillos, pero es indudable que lo que alcanzó a leer de la obra le ha sido extraordinariamente fructífero. Albus Dumbledore es un Gandalf menos épico que doméstico, Severus Snape guarda parentesco con Saruman, el oscuro señorío de Valdemort es un malditismo de lo más Sauron, los mortífagos y dementores descienden por vía directa de los Nazgules y los dragones, gigantes bondadosos, centauros, arañas gigantes en bosques encantados, elfos, etcétera parecen tener su cuna (o al menos una segunda residencia de veraneo) en la Tierra del Medio. Sin embargo, pese a todas estas influencias y otras que sería ocioso detallar, la narrativa de Rowling tiene personalidad y sobre todo gracia propias: sus personajes son frescos y convincentes, sus enredos argumentales prenden la atención y logra a veces escenas de fuerza casi surreal que recordamos después de haber cerrado el libro. Aún más, ha logrado instrumentar un crescendo de interés a lo largo de las siete novelas, que -pese a su extensión también creciente- consigue mantenerse con pocos baches ocasionales.
Pero creo que hace bien en echar el cierre al largo y entretenido cuento, antes de que se vuelva fastidioso. El dramatismo tenebroso de las tres últimas entregas -cada vez más lejano a Enid Blyton y más reconociblemente tolkeniano- se hace difícil de prolongar sin desvirtuar por completo la espontaneidad simpática de los personajes principales. Sería equivalente a convertir a Tintín y Haddock en protagonistas de un cómic estilo Sin City... Y no es porque esta última entrega carezca de méritos propios. Aún logra momentos impresionantes, como la expedición a los sótanos del banco de Gringotts, y el asedio de Hogwarts -pese a que su tono épico general es algo confuso y light- no deja de estar contado con eficacia. Más difícil todavía: el drama moralizante que subyace el enfrentamiento final tiene honestidad y cierta riqueza ambigua. Su defensa del mestizaje contra los fanáticos de la sangre "limpia", su vinculación inextricable entre lo peor de la ambición y la energía de la inocencia, incluso su aceptación definitiva de la mortalidad irreversible (cuando tan fácil parecía ceder a la tentación "espiritualista") despiertan simpatía entre los lectores maleados que no renunciamos del todo a una cierta dimensión educativa en la pureza narrativa.
Al final de los finales, los magos crecen, salen de la adolescencia y se convierten en padres y madres de familia, como era de esperar y quizá de temer. Pero seamos sinceros: ¿cabía esperar otra cosa? La edad de los hechizos concluye en la paternidad responsable y el último conjuro, el más difícil y necesario de todos, el irreversible, es el que lanzamos para proteger y bendecir a los hijos que van a seguir viviendo la aventura eterna en nuestro lugar.
Comentado por: rolando gabrielli el 24/2/2008 a las 13:54
Ayer por la tarde, en una librería me acordé de este artículo. Mientras esperaba en la larga cola llena de compradores de Harry Potter, me fijé en que algunos llevaban más cosas. La chica que estaba detrás de mí llevaba algo que me sorprendió: Harry Potter y el diálogo de Platón El banquete...quizás lo primero era lo que le apetecía, el segundo, lo que le mandó su profesor...
Comentado por: Valentina el 23/2/2008 a las 16:15
Yo fui lectora de Harry Potter; tenía 10-11 años cuando salió el primero. Me gustó,seguí la saga,algún libro lo leí varias veces...hasta que dejó de interesarme; leí tres con interés, el cuarto sólo para ver qué pasaba con un personaje y comprobar que ya no me interesaba. No me traumé, de verdad, no es tan grave leer estas cosas.
¿Qué se lee después? Pues supongo que depende de si es lo único que lees o no. Yo leía Potter y otras cosas, por ejemplo, al mismo tiempo podía leer El extranjero (¿no hablabas ayer de contradicciones?). Los que sólo lean Potter, puede que lo dejen, las estadísticas dicen que es en la adolescencia cuando se deja la lectura. Otros seguirán leyendo y muchos no sólo los fenómenos para adultos tipo EL código da Vinci. No te preocupes, todos esos millones de lectores no están perdidos.
Comentado por: Valentina el 22/2/2008 a las 16:51
Creo que estamos de acuerdo, demasiado que leer como para dedicar nuestro tiempo de lectura a este señorito aprendiz de de mago.
Y supongo que a los jóvenes les dejará huella después de tantas páginas. Yo, tras más de 3000 páginas leídas de la Recherche y a falta de unas cien, ya sé que ha significado mucho más de una simple lectura.
Claro que quizá no sea muy comparable Harry Potter con Proust, ¿o sí?
Comentado por: ignacio el 22/2/2008 a las 11:20
Javier Rioyo (Madrid, 1952) es licenciado en Ciencias de la Información. Periodista, escritor, director y guionista de cine, radio, televisión y dramáticos. Dirigió y presentó el programa semanal de libros Estravagario en TVE 2, con el que obtuvo el Premio Fomento a la Lectura 2005, concedido por la Federación del Gremio de Editores de España. También ha sido responsable de cultura y libros en el programa diario Hoy por hoy de la cadena SER. Es colaborador habitual de El País (escribe para el suplemento semanal Domingo) y de la revista Cinemanía.
En televisión, Rioyo ha presentado el programa "El Faro" del canal Documanía y ha obtenido dos premios Ondas en Radio y uno en Televisión. Ha sido guionista de numerosos festivales de música para Canal+, así como de los premios Goya, y de diversos programas de radio y televisión. También coordinó los guiones para la serie Severo Ochoa. Ha dirigido y participado en cursos de Comunicación y Cultura en diversas universidades españolas. Formó parte del Comité Asesor de Alfaguara y ha sido jurado de festivales de cine y premios literarios en varias ocasiones.
Es autor del libro Madrid: casas de lenocinio, holganza y malvivir (Espasa Calpe, Premio 1992 Libros sobre Madrid); y de La vida golfa (Aguilar, 2003). En 2005, con su productora Storm Comunicación, realizó la producción ejecutiva y el guión de Miracolo Spagnolo, un documental para la RAI sobre la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero al gobierno y su primer año de legislatura. También dirigió y produjo Alivio de luto, un vídeo documental en el que entrevista a Joaquín Sabina; así como Un Quijote cinematográfico.
En 1994 fundó la productora Cero en conducta, con José Luis López-Linares, con la que tuvo a su cargo el guión y la dirección de Alberti para caminantes (2003); y la producción ejecutiva y el guión del largometraje Un instante en la vida ajena (2003), que obtuvo el Premio Goya al mejor documental; así como de Tánger, esa vieja dama (2002). También ha codirigido con José Luis López-Linares el cortometraje Los Orvich: Un oficio del Siglo XX (1997), y los largometrajes Extranjeros de sí mismos (2001), nominado al mejor documental en la XVI edición de los Premios Goya; A propósito de Buñuel (2000); Lorca, así que pasen cien años (1998), nominado a los premios Emmy 1998; y Asaltar los cielos (1996), nominado a los premios Goya al Mejor Montaje, y ganador del Premio Especial Cine, de los Premios Ondas 1997.
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