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El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

sábado, 6 de septiembre de 2008

Blog de Javier Rioyo

De Gamoneda a Barcarrota

Antonio Gamoneda

Antonio Gamoneda.

Pedía Esther, una amable lectora, que aclaráramos qué era eso de la disonancia "gamonediana". Es posible que antes de eso debiéramos detenernos en quién es el poeta Gamoneda. Y es un buen poeta. Un tanto frío, aislado y desconocido, pero un buen poeta. No de los grandes, ni de los mejores, ni de los imprescindibles, digo, es un decir, pero un buen poeta. Hay muchos, nunca demasiados, poetas. Incluso hay bastantes buenos. Gamoneda, digo, es un decir, es de esos. De los buenos. Otra cosa es su talante. Aún diría más, su fe. Algún día hablaré de la fe que mueve las montañas poéticas de la Moncloa. Hay fe. Incluso mala fe. Y nos queda la esperanza. También podríamos hablar del olvido. Pero eso son otros talantes.

Hoy lo que tocaba era el talante de Gamoneda. Muy dueño de sus poemas. Incluso muy dueño de sus opiniones. Es de Oviedo. Y es poeta, como Ángel, pero nada más. Hasta ahí los parecidos. Porque él es premio Cervantes. No  como  ese Ángel.

Y los que quieran entender su talante -y las opiniones de Almudena Grandes, Joaquín Sabina y los diez mil hijos, amigos, lectores de un poeta llamado Ángel- que acudan al diario La Vanguardia del día 13 de enero. Era domingo, sin aguacero,  y las cenas del poeta pasaban por un cementerio madrileño. Tranquilas, sin soberbia, sin rencores, sin mandatarios, sin zapateros, sin mala fe, sin envidias, sin miserias, sin ínsulas, sin extraños. Con otras cosas. Con poemas, con amigos. Así se hizo un hombre. Así un poeta.

Y un epílogo sobre  Barcarrota -repito: ¡Barcarrota!- ese pueblo de Badajoz. El de la biblioteca. Que conozco, aprecio y sé cómo se nombra. Ayer, después de corregir en mi ordenador esa corrección ciega de lo correcto que se empeñaba en cambiar su nombre por el de Barcarrota. ¡Claro, era el día de las caídas de la Bolsa! Espero que hoy, con ese respiro bolsista, los correctores del blog no se empeñen en dejar en bancarrota la dignidad de Barcarrota.

[Publicado el 23/1/2008 a las 12:18]

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Comentarios (5)

  • opino ke eres jilipoyas

    Comentado por: lorena el 01/9/2008 a las 16:20

  • Hombre, Rioyo, ni lo de Gamoneda ni lo tuyo, o lo vuestro, que parece que en lugar de despedir a un gran poeta se despedía a un borracho.

    Comentado por: Amelio el 31/1/2008 a las 23:37

  • Es muy posible que la opinión de Gamoneda sea cierta respecto al decaimiento de la poesía de Ängel González.Lo mismo se puede decir del último libro de Gamoneda.Es difícil seguir escribiendo con nivel a partir de una edad.Ängel González fue un gran poeta. Gamoneda también es bueno, sobre todo su "Blues Castellano".Es posible que se dejara manipular por personas ajenas a la poesía, pero si eso le divertía y le sacaba de una excesiva "sacralización" pues mejor para el amigo Angel (aunque algunas declaraciones que hizo en presentaciones de libros eran más que discutibles).Ahora ya está muerto. Murió un gran poeta.

    Comentado por: Javier Alcibar el 30/1/2008 a las 02:02

  • Poeta del frío y muy frío. Una cosa... Bancarrota es, o era no se si sigue saliendo, el nombre del periódico de la sección sindical de la CNT de banca: bonito nombre

    Comentado por: pedro el 24/1/2008 a las 20:13

  • "Se mantuvo dentro del realismo con una gran dignidad, pero hace veinte años su obra poética empezó a declinar, porque su vida se hizo más difícil, ya que vivía solo en Madrid mientras su mujer desarrollaba su carrera profesional en Norteamérica. Eso provocó que su poesía decayese. Últimamente, se dejó manipular por gente de la que no merece la pena hablar y que se aprovecha de él".

    Declaraciones de ANTONIO GAMONEDA (La Vanguardia, 13 de enero del 2008)

    Comentado por: Valentina el 23/1/2008 a las 19:44

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Biografía

Javier Rioyo (Madrid, 1952) es licenciado en Ciencias de la Información. Periodista, escritor, director y guionista de cine, radio, televisión y dramáticos. Dirigió y presentó el programa semanal de libros Estravagario en TVE 2, con el que obtuvo el Premio Fomento a la Lectura 2005, concedido por la Federación del Gremio de Editores de España. También ha sido responsable de cultura y libros en el programa diario Hoy por hoy de la cadena SER. Es colaborador habitual de El País (escribe para el suplemento semanal Domingo) y de la revista Cinemanía.

 

En televisión, Rioyo ha presentado el programa "El Faro" del canal Documanía y ha obtenido dos premios Ondas en Radio y uno en Televisión. Ha sido guionista de numerosos festivales de música para Canal+, así como de los premios Goya, y de diversos programas de radio y televisión. También coordinó los guiones para la serie Severo Ochoa. Ha dirigido y participado en cursos de Comunicación y Cultura en diversas universidades españolas. Formó parte del Comité Asesor de Alfaguara y ha sido jurado de festivales de cine y premios literarios en varias ocasiones.

 

Es autor del libro Madrid: casas de lenocinio, holganza y malvivir (Espasa Calpe, Premio 1992 Libros sobre Madrid); y de La vida golfa (Aguilar, 2003). En 2005, con su productora Storm Comunicación, realizó la producción ejecutiva y el guión de Miracolo Spagnolo, un documental para la RAI sobre la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero al gobierno y su primer año de legislatura. También dirigió y produjo Alivio de luto, un vídeo documental en el que entrevista a Joaquín Sabina; así como Un Quijote cinematográfico.

 

En 1994 fundó la productora Cero en conducta, con José Luis López-Linares, con la que tuvo a su cargo el guión y la dirección de Alberti para caminantes (2003); y la producción ejecutiva y el guión del largometraje Un instante en la vida ajena (2003), que obtuvo el Premio Goya al mejor documental; así como de Tánger, esa vieja dama (2002). También ha codirigido con José Luis López-Linares el cortometraje Los Orvich: Un oficio del Siglo XX (1997), y los largometrajes Extranjeros de sí mismos (2001), nominado al mejor documental en la XVI edición de los Premios Goya; A propósito de Buñuel (2000); Lorca, así que pasen cien años (1998), nominado a los premios Emmy 1998; y Asaltar los cielos (1996), nominado a los premios Goya al Mejor Montaje, y ganador del Premio Especial Cine, de los Premios Ondas 1997.

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