El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
sábado, 5 de julio de 2008
Un poeta que no estuvo en su funeral

Fernando Fernán Gómez.
No le gustaban los funerales y no quiso estar en el suyo. No quiso, pero estuvo a su pesar. No quise verlo. No quise mirarlo, no miro a los muertos. Pero lo recordaba muy bien. Me impresionaba, desde pequeño y nunca dejó de hacerlo. Ni mucho menos cuando lo conocí, cuando algunas veces pude estar con él, cerca de él. Fernando Fernán Gómez ha sido parte de nuestras vidas. Una de las mejores partes. En el cine, en el teatro, en sus escritos, sus biografías, sus charlas y sus poemas. Sí, sus poemas. Fue un poeta roñoso, temeroso, controlado, pero fue un poeta. Le gustaba ser poeta. Se puso muy contento cuando publicó en una de las mejores colecciones poéticas de nuestra lengua. Hace años publicó en Visor una selección de su obra poética.
Ayer, después de cabrearme con la noticia, después de buscar sus recuerdos en mi memoria y después de volver a algunas páginas de sus emocionantes, libres, tragicómicas y divertidas memorias, El tiempo amarillo, volví a sus poemas reunidos. El canto es vuelo los llamó. Y no es mal lugar para acudir y conocer más a este tipo tan grande que ya no nos podrá impresionar más. No podrá hacerlo en directo. Lo seguirá haciendo con su cine, sus escritos, sus charlas grabadas, sus palabras y sus poemas. Algunos me hacen reír con sonrisa cómplice, otros me emocionan.
Ayer, la tarde de una noche en que un poeta recibirá en premio Loewe, el mejor pagado de los nuestros, la misma tarde en que se presenta la poesía completa de Pedro Salinas, yo vuelvo a leer este poema de Fernando Fernán Gómez:
"VERGÜENZA
Qué vergüenza, hermanos míos,
este dolor.
Este dolor tan vulgar,
pequeño,
cotidiano.
He crecido en un tiempo de dolores.
Duele y dolía la injusticia.
Duele y dolía el hambre.
Duele y dolía la guerra.
Cuando niño, a cada instante
estallaban huelgas
y alborotos con sangre.
He oído los disparos.
He visto llorar a las mujeres de los obreros.
He visto luego los paseos.
Más luego aún, las represalias.
Y el mundo entero estalló
y se partieron muchos hombres en miles de pedazos.
Pero, gracias a Dios, poquito a poco,
volvieron a construirse las injusticias.
Y algo sangriento pasa
y algo horrible no deja de pasar.
Y os pasa a vosotros hermanos.
Hombres de genio calculan,
místicos sufren,
valientes siguen ofreciendo su carne para los destrozos.
Y yo, aquí,
pobre, cobarde, ridículo,
insensible a tanto dolor,
cornudo caracol diminuto y encerrado,
creo que mi alma es nueva,
porque os olvido
y me duele sólo mi dolor.
Qué vergüenza, hermanos.
Aprovecho una pausa en mi llanto
para pediros perdón."
[Publicado el 23/11/2007 a las 11:43]
mi modesto homenaje al maestro:
http://elrumordelcolor.blogspot.com/2007/11/el-viaje-alguna-parte.html
Comentado por: jorge el 29/11/2007 a las 00:01
Partió hacia su viaje a ninguna parte, que es el viaje de los que se beben esta vida a tragos, cubriéndose las espaldas ante la no existencia de la vida prometida. A Fernando Fernán-Gómez le jodía mucho morirse, simplemente porque ‘no se creía que tras su muerte se fuese a encontrar con sus amigos’. Sus amigos, ellos siempre por encima de tantas y tantas cosas. Un whisky en la mano y la palabra afilada en el paraíso de la tertulia. Su voz profunda, incomparable. Un trueno del que brotaba una inteligencia sin igual. Metáfora del cine español del siglo XX. Su extraño viaje se inició en los años cuarenta, pero alejado del cine oficial su presencia se demandaba como la de un particular galán. Su porte, aunque desgarbado, narizón y pelirrojo (aquí el cine en blanco y negro le echo una mano), le permitió convertirse en el reflejo del español de clase media. Un equivalente al James Stewart del New Deal norteamericano. Los sesenta, años de extraños trabajos, interpretaciones menores mientras acariciaba la palabra y probaba la dirección. 'El espíritu de la colmena' lo recuperó como gran actor, 'Belle Epoque', 'La lengua de las mariposas', 'El abuelo', 'En la ciudad sin límites', su propia vida era una gran interpretación. Su último papel lo ha logrado después de la muerte, cuando él mismo no pensaba reunirse con sus amigos. Su velatorio le ha concedido uno de sus papeles más hermosos. Sobre el escenario, y en torno a él sus amigos, charlando, conversando sobre el propio Fernando. Anécdotas de una vida sobre las tablas de un teatro. Lágrimas, las justas; palabras, todas. Fernando Fernán-Gómez nunca hubiera imaginado una despedida así, sobre un teatro, cara a cara con su público. A él, a quien no le gustaba que le vieran mientras trabajaba.
Comentado por: Ramón Rozas el 25/11/2007 a las 16:34
Gracias a TVE, en retransmisión en el Caribe conocí partes de algunas entrevistas que le hicieran al poeta. Porque su actuación también era poesía, le doy ese único título. Sus comentarios y contestaciones a las preguntas que le hicieran en las entrevistas, son de una aparente sencillés y a la misma vez muy provocadoras. Me uno a su saludo.
Comentado por: curios el 24/11/2007 a las 14:15
Comentado por: Antonio larrosa diaz el 23/11/2007 a las 20:06
Es uno de esos acontecimientos en los que nadie quiere ser protagonista (aunque me estoy acordando de la canción de Cecilia : esas damas son la excepción)- Pero percibiendo quizá lo inevitable del trance, y en vista que no tendría excusas para no asistir, Fernán Gómez ha conseguido dar en él su último golpe genial, convirtiendo en una obra de humor negro el último acto de su vida: no se me ocurre mejor homenaje a la vida ni al teatro.
Comentado por: escarola el 23/11/2007 a las 18:40
qué sólo se ha quedado el poeta con su muerte y sus lectores: cero comentario...sólo al lado del culo de Velázquez,un arrebato de la mojigatería de época de España que duró hasta FFB.Ciertamente hay quienes les gusta ser poeta, pero la poesía es otra cosa....
Comentado por: rolando gabrielli el 23/11/2007 a las 18:15
Javier Rioyo (Madrid, 1952) es licenciado en Ciencias de la Información. Periodista, escritor, director y guionista de cine, radio, televisión y dramáticos. Dirigió y presentó el programa semanal de libros Estravagario en TVE 2, con el que obtuvo el Premio Fomento a la Lectura 2005, concedido por la Federación del Gremio de Editores de España. También ha sido responsable de cultura y libros en el programa diario Hoy por hoy de la cadena SER. Es colaborador habitual de El País (escribe para el suplemento semanal Domingo) y de la revista Cinemanía.
En televisión, Rioyo ha presentado el programa "El Faro" del canal Documanía y ha obtenido dos premios Ondas en Radio y uno en Televisión. Ha sido guionista de numerosos festivales de música para Canal+, así como de los premios Goya, y de diversos programas de radio y televisión. También coordinó los guiones para la serie Severo Ochoa. Ha dirigido y participado en cursos de Comunicación y Cultura en diversas universidades españolas. Formó parte del Comité Asesor de Alfaguara y ha sido jurado de festivales de cine y premios literarios en varias ocasiones.
Es autor del libro Madrid: casas de lenocinio, holganza y malvivir (Espasa Calpe, Premio 1992 Libros sobre Madrid); y de La vida golfa (Aguilar, 2003). En 2005, con su productora Storm Comunicación, realizó la producción ejecutiva y el guión de Miracolo Spagnolo, un documental para la RAI sobre la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero al gobierno y su primer año de legislatura. También dirigió y produjo Alivio de luto, un vídeo documental en el que entrevista a Joaquín Sabina; así como Un Quijote cinematográfico.
En 1994 fundó la productora Cero en conducta, con José Luis López-Linares, con la que tuvo a su cargo el guión y la dirección de Alberti para caminantes (2003); y la producción ejecutiva y el guión del largometraje Un instante en la vida ajena (2003), que obtuvo el Premio Goya al mejor documental; así como de Tánger, esa vieja dama (2002). También ha codirigido con José Luis López-Linares el cortometraje Los Orvich: Un oficio del Siglo XX (1997), y los largometrajes Extranjeros de sí mismos (2001), nominado al mejor documental en la XVI edición de los Premios Goya; A propósito de Buñuel (2000); Lorca, así que pasen cien años (1998), nominado a los premios Emmy 1998; y Asaltar los cielos (1996), nominado a los premios Goya al Mejor Montaje, y ganador del Premio Especial Cine, de los Premios Ondas 1997.
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