Minisite sobre Kapuscinski

El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

domingo, 6 de julio de 2008

Blog de Javier Rioyo

MELANCOLÍA Y UN POCO DE VINO

¿Por qué razón todos aquellos que han sido hombres de excepción, bien en lo que respecta a la filosofía, o bien a la ciencia del Estado, la poesía o las artes, resultan ser claramente melancólicos?... Así empieza un texto clásico de Aristóteles, Problema XXX, que hace unos meses fue  rescatado en una cuidada edición, como es norma de la casa, por la editorial El Acantilado. El breve texto está lleno de intuición, pero también de conocimientos que entonces eran considerados científicos. Un texto todavía tan vivo, tan vigente como la propia melancolía.

Hace unos días, desde que presentimos que se acerca el final de la vacación, que los días ya no son esperanzas abiertas, que cada día es cuenta atrás, que volveremos al tiempo de lo conocido, nos volvemos más melancólicos. ¿O no les pasa a todos? ¿Será que los melancólicos somos seres especiales? Somos los melancólicos más creativos. ¿Seré un elegido por ser melancólico?

Los poetas del “spleen”, que así llamaron los padres poéticos de la modernidad a la melancolía, eran depresivos y bebían absenta. Creadores melancólicos. Los de la antigüedad, la tribu Aristotélica, lo que hacían eran beber vino. Y esos, esos que algunos brutos llaman borrachos, en realidad es que son unos melancólicos.

Sigamos con Aristóteles: “...el vino tomado en abundancia parece que predispone a los hombres a caer en un estado semejante al de aquellos que hemos definido como melancólicos, y su consumo crea una gran diversidad de caracteres, como por ejemplo los coléricos, los filantrópicos, los compasivos, los audaces”… Ya está. Eso es lo que me pasa. Que bebo. Que bebo el vino de las tabernas gallegas. Que bebo el vino de las mejores bodegas y de otras de menos excelencias. Me acabo de dar cuenta de que yo, más que melancólico, soy un bebedor que es capaz de llegar a la melancolía y así me hago la ilusión de que me acerco a los hombres de excepción, a los poetas y otros bebedores.

De repente, leyendo a Aristóteles sobre la melancolía, se me bajaron todos los humos melancólicos. Se me bajaron las ilusiones de ser un artista.

Así también me recordé cuando presumí de poeta -éramos tan jóvenes que nos permitíamos engañar y engañarnos- ante alguna mujer que me gustaba. Lo creyó. Sobre todo lo creyó porque la invité a beber absenta. También es posible que le dijera algún poema de Jaime Gil de Biedma, melancólico, bebedor. Y sin embargo poeta.

[Publicado el 20/8/2007 a las 18:02]

[Enlace permanente] [Imprimir] [Enviar a un amigo]

Compartir: añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  añadir a meneame 

Comentarios (5)

  • Creo que hay una asesina en serie por ahí suelta, que puede serte de utilidad, aunque no sé si llegarás a tiempo, lo está dejando. Razón social: el blog de Azúa.

    Comentado por: en serio el 14/4/2008 a las 18:14

  • tengo 22 años soy melliso pero mi hermana murio al nacer y siempre he vivido separado de padre y no me llevo bien con mi madre creo desde niño he estado solo.
    de adolesente me la e pasado llorando y no sabia pòrque lo asia creo que era parte del proseso de ser adolesente pero ahora que tengo 22 años me siento como q siempre he estado solo y soy una persona que facil se deprime y soy muy melancolico tengo una pareja aveses soy divertido con ella pero otras soy muy aburrido y eso me molesta de mi mismo pero no puedo acer nada porque nunca pude superar ese sentimiento y como puedo superar ese sentimiento de melancolia

    Comentado por: Alex el 13/4/2008 a las 16:27

  • Como la noche no
    quiero que tú desciendas,
    no quiero cumplimiento
    sino revelación
    Desciende hasta mis ojos
    ( qué bello, Biedma)
    veloz como la lluvia.
    Como el furioso rayo
    irrumpe restallando
    mientras quedan las cosas
    bajo la luz inmóviles.
    Que no quiero la dulce
    caricia dilatada,
    cino ese poderoso
    abrazo en que romperme.

    Comentado por: Enea el 20/8/2007 a las 22:36

  • P.D: Yo soy melancólico, lo que no se si es que esto me hace una persona excepcional, lo que pasa es que desde hace un tiempo tengo demasiado motivos para la melancolía.

    Cuando era más joven era todavía, más melancólico, ahí si, era un niño miy fino, habies llegado tarde pk la vida me ha embrutecido un poco y la melancolía profunda se acabo en la habitación de un psiquiátrico, y es que he cambiado tanto.

    Es otoño, Rioyo, y me pongo super raro, no se que me pasa, a lo mejor es que tengo la regla :), pero es como si alma se fuese con el vieno, y todo empieza ahora cuando llegan las primeras tormentas del verano justo antes de mi cumpleaños, entonces comienza la melancolia. Cuando era más pequeño lo notaba tanto que daba largos paseos sin destino, y dando esos pasesos conoci a muchas, muchos buenos momentos, ahora simplemente me pongo melancolico en un bar como tu dices.

    He leido que la melancolia es una enfermedad, el arte es estar enfermo.

    Comentado por: Alex Rojo el 20/8/2007 a las 21:56




  • La Hora de la Verdad

    Desconozco los fines, desconozco la trama, lo que si conozco sus consecuencias más directas. Vivía con cierta sensación de miedo a lo desconocido, sin saber muy bien que es lo que estaba pasando. Por lo que se hasta ahora un grupo de amigos por envidia, por una mujer, iniciaron algo que muy pronto se les fue de las manos. Estas personas eran incapaces de dar la cara, se movían en la oscuridad, donde mis ojos no podían ver, donde nadie podía escuchar pero esta trama urdida por dos tres mocosos pronto fue recogida por otras personas con planes y maquinaciones no tan inocentes como la de dejarme en evidencia. Estas personas: A.R, J.J.B, V.T al darse cuenta de la situación en la que me habían implicado pronto comenzaron a tener miedo a una más que posible vendetta, algo normal entre chavales, y decidieron pasar a la acción para amenazarme. No me daban ningún miedo y aunque en muchas situaciones no podía hacer nada, y vivía impotente ante las coacciones, pronto me di cuenta de que más tarde o más temprano tendría las suficientes pruebas en la mano para poder organizar mi propia vendetta. Trabajaba como camarero en un negocio, de lo que podríamos llamar, “ la familia”. Había tenido que dejar dos trabajos en los que estaba expuesto a que cualquiera podría venir a atacarme, preferí buscar otro lugar y encontré trabajo, después de volver de un viaje a la ciudad de Praga, en un restaurante a las afueras de la ciudad, en un centro comercial. Allí pronto comencé a encargarme de las cuentas de local y de dirigir al resto de los empleados pero desde hacía tiempo las cosas no eran lo que parecían, sucedían cosas que aunque no podía calibrar en su medida justa, alteraban gravemente mis funciones en el restaurante. Recuerdo ese fue un periodo de completa calma en el que podía ir y venir en completa libertad llegando incluso a olvidar parte de toda esta historia e intentar simplemente dejarla atrás. Allí conocí a la argentina y su recuerdo aún sigue vivo gracias a cosas que sucederían después. No entiendo muy bien los motivos por los que llegó ella a mi, no entiendo muy bien los motivos por los que sucedían estas cosas, pero incluso llego un momento en el que entraba gente en el local y me llamaba indeseable gratuitamente, u otra vez que me las tuve con cubano expatriado a Miami con el que tuve que tener mucha mano izquierda para no tener que enfrentarme con el en una reyerta. Por entonces yo tenía la costumbre de escribir en una página de Internet llamada “ Kaos en la Red” recuerdo de mi época de pirata. Allí daba mi opinión, sobre la actualidad del mundo, sin censuras, sin coacciones pero llegó el momento en que el hecho de escribir en la página tenía relación directo con sufrir alguna de incidencia, o agresión verbal, no usual en el local. Comencé a pensar que relación tenía esta página con mi vida y llegue a la conclusión que durante mi estancia en unos cursillos de programación web que había desarrollado con anterioridad a comenzar a trabajar había sido investigado. No recuerdo nada que fuera de lo normal más que alguna anécdota que ahora tal vez cobre otro significado. Pasados varios meses de trabajo en el restaurante y sin noticias de la argentina decidí algo apresuradamente abandonar mi cómodo puesto de trabajo e ir a trabajar a un club social que regentaba un conocido mío llamado R.A. Durante ese verano comencé a recibir amenazadas más fuertes, todo lo que me había pasado, aunque yo no lo conociera, estaba comenzando a hacerse una montaña de nieve, y estas personas comenzaron a tener miedo. Así aparecieron pintadas alrededor de mi casa, así comenzaron cada noche a suceder altercados extraños, que se hubiesen convertido en una especie de tortura sino llega a ser por mi excepcional humor, ya que lo que movía a estas personas era el miedo que empezaban a tenerme, y el interés que empezaba a suscitar en mi toda esta historia que ya había dejado atrás, y que como sospechaba alguien había comenzado a ayudarme. Yo tenía mis amigos, acudía a fiestas, y llevaba una vida normal tan solo alterada por la televisión, cosa que voy a mantener fuera de esta narración con tan solo una excepción.
    Durante este tiempo había sido internado en distintos psiquiátricos de la ciudad a raíz de toda esta historia. En los psiquiátricos había pasado unas temporadas tranquilas de las que ahora lo único que recuerdo es el comienzo por mi interés por la literatura de una manera pseudo profesional. Allí comencé a escribir mi primera obra teatral “ Cuando Romeo se convirtió en Hamlet” sin un gran resultado, todo hay que decirlo, pero que me ayudaron a pasar los días de una manera agradable. Demasiadas drogas, demasiadas fiestas, y habían disparado en mi cerebro los niveles de dopamina, nada grabe sino fuera por toda esta historia. Desde hacía tiempo había perdido el interés por todo lo que en mi juventud me había apasionado fiestas, drogas, festivales..etc..etc.., y lo único que faltaba en mi perfecta vida era una perfecta novia, sin suerte. Había estado profundamente enamorado de una chica de mi pueblo, con la que alguna vez había tenido algunos momentos pero era como si todo el mundo estuviera en mi contra, no la podía localizar y dada mi timidez había desaprovechado las pocas oportunidades que había tenido a su lado, además sus hermanos no me miraban precisamente con buenos ojos por eso escribí la obra de teatro y por eso lleva ese título, algún día la escribiré otra vez.

    Trabajando en el club regentado por mi amigo y compañero de fatigas en la actualidad conocí a bastantes personas. Había tenido una relación con una chica pero no había cuajado y me encontraba solo y asediado por la sucia realidad. Realizaba mi trabajo con normalidad y con la alegría que tiene una persona joven. Durante este tiempo tuve bastantes problemas. Al llegar la noche todo se volvía en mi contra, las agresiones continuaban aunque no voy a explicar la manera en que sucedían, pero a mi me daba igual, cada día que pasaba, estaba más cerca de terminar con todo de un solo golpe aunque todo comenzaba a ser una carga demasiado grande para un chico de 26 años pero eso todavía no lo sabía. Sentía sospechas de todas las personas que se movían a mi alrededor. Era un sitio seguro, cercano a mi casa, y del que tengo solo buenos recuerdos pero desconociéndolo la historia se movía a mi alrededor sin que pudiese hacer nada.
    Cuando termino el verano estaba demasiado afectado por todo lo que me ocurría y me volvieron a meter en un psiquiátrico. Allí se sucedieron toda clase de malos augurios que luego fueron tomando forma. Me vino toda clase de gente extraña a hablar, parecía un montaje. Me obligaron a dormir debajo de una cámara que me vigilaba. Un día un compañero de habitación vino a decirme que unos tipos vestidos con traje, ajenos a la unidad de agudos del hospital puerta de hierro, habían entrado en mi habitación pero ni siquiera me moví del asiento para mirarles a la cara, yo ya sabía que es lo que estaba pasando. Salí del hospital como nuevo, aunque la verdad a las cosas que asistí durante mi internamiento creo me acompañaran el resto de mi vida, solo os voy a decir una cosa, una vez entre yo, comenzaron a entrar tipos que solo me hablaban de Dios, sin embargo los que estaban antes de que yo entrase se comportaban con normalidad, no se cuantas conversaciones tuve en relación con este tema, pero desde luego salí con la conclusión de que el único Dios verdadero era el mío.

    Fue al salir del centro psiquiátrico cuando todo comenzó a tomar forma en mi interior. Llevaba tiempo sospechando que mi hermano estaba metido en el ajo, y al final ya se hizo evidente. Me vigilaba, seguía mis pasos, escuchaba mis conversaciones, se enteraba de todo. Llegaron las navidades, y todo se desquició completamente. Había podido hablar con una de las participantes en la conspiración, tal vez asustada por el cariz que habían tomado las cosas terminaos por ponernos en contacto. Ella es la típica chica que prefiere engañarse así misma a aceptar la verdad. Durante un tiempo había sido mi novia y yo ya sabía que ella había sido el motivo por el que había comenzado todo. En realidad nunca supo nada de mi. Yo con ella siempre me comporte como si fuera un chico normal, pero hay tantas cosas que ella no sabía. Hablé con ella durante cincuenta minutos tras las cuales me quedó la sensación de que me quería hundir. Fingí no enterarme bien de las cosas y pase un poco de ella, sabiendo que era el eslabón más débil de la cadena, la primera en arrepentirse, la primera en tener cargo de conciencia, y eso puede ser peligroso. La historia fue tomando cuerpo poco a poco. Me sentía amenazado, estaba sin trabajo y de hecho prefería no trabajar por el momento. Estaba cansado de que me utilizasen, de que se rieran de mi, de vinieran a mi trabajo a vacilarme. Recordaba a la argentina como un sueño dentro de una pesadilla pero yo ya sabía que nada había pasado por casualidad y aunque todavía hoy no lo entiendo todavía me acuerdo de la primera vez que la vi. Entonces fue cuando comenzó lo que más anonadado me ha dejado. Comenzaron los pitidos de los camiones en la madrugada, un día y otro también camiones que pasaban por la carretera pitaban durante la noche a todas horas, hasta llegar a la saciedad. Yo ya sabía que me había metido sin saberlo en una movida que lo mejor era no hacer nada, no moverse, no hacer nada, no trabajar, nada, de nada. Había escuchado algo sobre el sindicato de camioneros, pero esto comenzaba a ser insoportable, un día todo se detuvo. Entonces comenzaron las sirenas de las ambulancias, a diferentes horas, siempre a las mismas horas, los mismos minutos, día tras día, semana tras semana. Solo el sonido de una ambulancia ya me podía nervioso, ya me imaginaba montado en una con tres tiros en el pecho o algo así. Pronto comencé a darme cuenta que era una especie de lenguaje, que las mismas horas y los mismos minutos se repetían sin cesar. Yo ya flipaba y estuve a punto de volverme directo al psiquiátrico pero tras mi última experiencia preferí quedarme en casita. Durante una temporada casi no salía de casa, tenía demasiado problemas y me limitaba a escribir en Internet todas las salvajadas que se me ocurrían, no sabía con quien habían ido a parar. Aparte de las sirenas de las ambulancias comencé a notar que los aviones hacían vuelos rasantes sobre todo a las siete de la tarde y ya flipaba y me tomaba un par de pastillas antipsicóticas pero no eran imaginaciones mías, era verdad. No recuerdo ni cuando ni que paso, pero recuerdo que escribí algo en Internet, algo que llevaba un guiñito, y se lío. No se de que manera pero yo ya llevaba tiempo con un nombre en la cabeza. Natalie Portman. Recuerdo un día que me cruce con un par de chicos, y cuando los deje atrás dijeron su nombre. A mi esta chica siempre me ha gustado una barbaridad, y siempre había sido como la novia que siempre había querido tener, con un par de pegas, que vivía a cientos de kilómetros de mi Madriz y que además nunca la conocería.
    No se porque esta gente sabía que a mi me gustaba, no lo se, pero entonces fue cuando comencé a relacionarla a ella con los número que se repetían cuando las ambulancias ponían las sirenas. Así descubrí que ella es judía, y que cree en Dios, y estuve estudiando su vida, y llegué a una conclusión, si se me ponía delante me iba con ella.

    Las sirenas de las ambulancias al cabo de un par de meses dejaron de sonar y comenzaran a sonar otro tipo de sirenas. Yo por esos momentos, salía solo un día a la semana y el día que salía dormía fuera para evitar volver a mi casa de madrugada, cualquiera podría estar esperándome y además había soñado que un tipo vestido de militar me disparaba y me mataba. Estas sirenas las ponía alguien a quien ya conocía bien. Los mismos que habían comenzado esta historia, los mismos, ahora estaban siendo utilizados para amenzarme para que me fuera con Natalie portman, y yo pensaba pero si yo esto lo hago gratis, porque me tienen que amenazar, pero así estaba amenazado, cada día, cada noche, y yo pensaba un día voy a estar fuera con una escopeta recortada y le voy a volar la tapa de los sesos. Entonces comenzó otro tipo de tortura. Mi antigua novia, complice y confidente se dedicaba a salir de su casa coger el coche y pitar a las mismas horas, y los mismos minutos. Eso fue al principio, mucho antes del verano.
    Pero entonces volvió algo que había escuchado alguna vez y que no había reconocido. Disparos en la noche. Otra vez horas y minutos distintos, que empecé a relacionar con la cihca argentina, porque ya empezaba a sospechar que esto iba de chicas. Tanta sirena, tanta claxón, helicópteros, aviones, disparos, para dos chicas, ¿ En que cabeza cabe?
    Pues todas las tardes y noches tenía una bonita sinfonía de sonidos y entre sirenas, claxón, y disparos. Yo pensaba que porque estaban interesados los mismos que me había vendido en que me fuera con esta chica, si es que todo eso era verdad. Tanta amenaza para luego querer liarme con una actriz famosa?. Y una chica argentina en la que tanto había pensado entremezclada en esta historia pero la chica argentina si que me conocía, la había visto. Entonces empecé a fijarme en la televisión, en los anuncios de televisión, y en los informativos. Desde hacía tiempo había percibido que el color rojo abundaba entre los chicos y chicas de los informativos pero todavía no lo había relacionado de ninguna manera. Entonces la vi, en los anuncios y yo pensaba que debía estar loco, y que ya la veía en todos lados. Vi a una niña que sospechosamente se parecía a Natalie Portman, en la parte de atrás de un coche, con un tipo que se parecía sospechosamente a mi hermano mayor, y luego ya mas adelante el anuncio de una conocida marca de refrescos en la que sospechosamente ocurría lo mismo.

    Los disparos, los relacionaba con Kako Serrat. Le había conocido, bueno a sus hijas y a su mujer durante el tiempo que había estado trabajando en el club regentado por mi amigo. No se porque me parecía todo muy sospechoso, porque si los que me habían metido en este lío, querían que me fuera con esta chica, y serrat en cambio me hacía llegar horas y minutos diferentes, pues pensé aquí debe haber algo raro. Rechazar a Natalie Portman, cuando me gusta un montó, era una difícil prueba, muy difícil prueba pero pensé que pronto todo se solucionaría de alguna manera. Lo que no podía sospechar es que lo que pasó después. En la final de la copa de Europa que enfrento a Barcelona y Arsenal, descubrí con pavor que durante los cambios se repetían los números, y que cuando comenzó el mundial de fútbol todo se volvió a repetir, en fin ha pasado un año y no ha pasado nada. ¿ Me estabais todo vacilando?


    Conclusiones.


    A parte de que desconozco absolutamente la mitad de esta historia, creo que nadie ha sido demasiado justo con ninguna de las personas que están relacionadas conmigo de alguna manera. No he mencionado todo el sufrimiento, el miedo, la sensación de angustia, en una persona que como yo ni siquiera se puede tomar un café sin que las neuronas le patinen, ni alcoholismo en el que me he refugiado, ni como una persona pasa de pesar 76 kilos a pesar 93, esas cosas ya lo sabéis vosotros, aunque actualmente ahora vuelvo a pesar 80. Sin querer herir los sentimientos de nadie, los aquí implicados, me vendría bien una novia guapa que supiera todo lo que ha pasado, pero también me vendría bien que alguien hablase con mi psiquiatra, la doctora Fouz, del centro de salud mental de majadahonda. No entiendo el por que de las cosas, al fin y al cabo solo me dedico a escribir. A mi tanto como la americana., preciosa, y la argentina, preciosa, la verdad es que no so voy a mentir es que me gustan mucho y me dedico a pensar en ellas todo el día, aunque también pienso en otra pero eso es mejor que no os lo cuente. Lo que pasa es que eso de ir a los ee.uu sin dinero, teniendo que depender de una chica a la que no conoces, y en un mundo tan diferente pues como que es un poco extraño, no? Y con la argentina pues como no puedo estar con ella, pues nada. Así que ya que me voy a quedar solo pues podíais poneros en contacto con mi doctora que es muy simpática y nada yo seguiré, por ahí, o por allá, no sé. Lo único que se que la única justicia es la que hacen los hombres, y yo necesito algo de justicia, aunque solo sea un poquito. Una pena no haber estado con ellas aunque solo hubiese sido un rato. Yo se que vosotros sabéis todo y yo sin embargo no se nada, y estoy a merced de cualquier cosa. Pero nada yo soy fuerte, además me acompaña Dios, ya es bastante, no? Aunque creo que me hace falta un poco de glamour….aunque también podría haber contado esta historia de una manera distinta y todos vosotros los sabeis….




    Comentado por: Alex Rojo el 20/8/2007 a las 21:48

Deja un comentario




Tu correo electrónico:


Escribe los caracteres de la imagen (para evitar SPAM):
captcha


Comentario:


Foto autor

Biografía

Javier Rioyo (Madrid, 1952) es licenciado en Ciencias de la Información. Periodista, escritor, director y guionista de cine, radio, televisión y dramáticos. Dirigió y presentó el programa semanal de libros Estravagario en TVE 2, con el que obtuvo el Premio Fomento a la Lectura 2005, concedido por la Federación del Gremio de Editores de España. También ha sido responsable de cultura y libros en el programa diario Hoy por hoy de la cadena SER. Es colaborador habitual de El País (escribe para el suplemento semanal Domingo) y de la revista Cinemanía.

 

En televisión, Rioyo ha presentado el programa "El Faro" del canal Documanía y ha obtenido dos premios Ondas en Radio y uno en Televisión. Ha sido guionista de numerosos festivales de música para Canal+, así como de los premios Goya, y de diversos programas de radio y televisión. También coordinó los guiones para la serie Severo Ochoa. Ha dirigido y participado en cursos de Comunicación y Cultura en diversas universidades españolas. Formó parte del Comité Asesor de Alfaguara y ha sido jurado de festivales de cine y premios literarios en varias ocasiones.

 

Es autor del libro Madrid: casas de lenocinio, holganza y malvivir (Espasa Calpe, Premio 1992 Libros sobre Madrid); y de La vida golfa (Aguilar, 2003). En 2005, con su productora Storm Comunicación, realizó la producción ejecutiva y el guión de Miracolo Spagnolo, un documental para la RAI sobre la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero al gobierno y su primer año de legislatura. También dirigió y produjo Alivio de luto, un vídeo documental en el que entrevista a Joaquín Sabina; así como Un Quijote cinematográfico.

 

En 1994 fundó la productora Cero en conducta, con José Luis López-Linares, con la que tuvo a su cargo el guión y la dirección de Alberti para caminantes (2003); y la producción ejecutiva y el guión del largometraje Un instante en la vida ajena (2003), que obtuvo el Premio Goya al mejor documental; así como de Tánger, esa vieja dama (2002). También ha codirigido con José Luis López-Linares el cortometraje Los Orvich: Un oficio del Siglo XX (1997), y los largometrajes Extranjeros de sí mismos (2001), nominado al mejor documental en la XVI edición de los Premios Goya; A propósito de Buñuel (2000); Lorca, así que pasen cien años (1998), nominado a los premios Emmy 1998; y Asaltar los cielos (1996), nominado a los premios Goya al Mejor Montaje, y ganador del Premio Especial Cine, de los Premios Ondas 1997.

© 2005 La Oficina del Autor (Grupo PRISA) | Gran Vía, 32 6ª planta - 28013 Madrid | | Aviso Legal | RSS

Página desarrollada por Tres Tristes Tigres