El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
domingo, 6 de julio de 2008
HUELLAS DE DYLAN
Muchos de mi generación, al menos de mis cercanías, somos más hijos de Dylan que de ningún otro músico. Me han gustado, me siguen gustando otros muchos. Y otras músicas. Otras letras. Los franceses que cantaron a nuestra generación de mayores. Los chicos del pop. El rock en todas sus formas. La canción de autor. Algunos románticos. Otro rotos… Una larga vida de acompañarnos por músicas. Y además el jazz. Y toda la música clásica. Viviría con muchas músicas, con muchos músicos. Quiero decir que viviría escuchando, dejándome llevar, cantando en privado, no que viviría con músicos. No soportaría ni a la más hermosa. Creo que son aún más complicados que los escritores. Aunque es un poco estúpido lo que digo porque en general es difícil vivir con alguien, no importa cuál sea su profesión. Pero ese no es el tema. El asunto es Dylan y no quiero desviar mi camino.
Se estrena en circuitos pequeños un documental de Francisco Merinero, “las huellas de Dylan” donde algunos dylanianos españoles hacemos fe y confesión de nuestra admiración al raro judío.
Se grabó siguiendo sus conciertos de un verano de hace dos años. Aún no lo he visto. Pero sí recuerdo que, entre otras entregas sin fisuras, conté la decepción, el cabreo que me produjo enterarme que el inclasificable Bob cantaría en el Vaticano y para el Papa, Woytila. Pero uno no se quita de Dylan. Como no se cambia de equipo, ni de gustos culinarios. Y tuve que asumir que él también era así, un genio con contradicciones. Como otros que me han gustado en mi vida. No es bueno idolatrar. Es absurdo e infantil. Pero enseguida volví a querer a Dylan. Además me pilló aquellas genuflexiones de rodillas ante el Papa en Italia, en el pueblo de Fellini, Rímini. Y en aquellos días hubo un severo terremoto que casi termina con las obras de Cimabue y otros de las iglesias de Bari. Se salvaron muchas cosas. Pensé en dos cosas, en el milagro y en el castigo. Y me di cuenta que podía caer en pensamientos no lógicos como mi admirado Dylan. Y le perdoné. Me perdoné. Siempre volvemos a Dylan.
[Publicado el 18/7/2007 a las 14:02]
Comentado por: Alex Rojo el 20/7/2007 a las 23:10
Por cierto, he notado en las últimas tres o cuatro semanas que las llamadas que se cortan y los pitidos en la madrugada a horas y minutos se vuelve a producir con cierta regularidad. 15.52..16.52....3.07...3.52 etc etc...que pasa que me tengo que ir de casa..si ya lo dice mi madre...de fuera vendran y de tu casa te echaran. Pues si me voy a ir en Septiembre porque esto ha pasado de castaño a oscuro...y hace tiempo que se parece mas a una tortura...joder...si a mi me parece todo muy bien y sois todos muy simpaticos..que pasa....???
Comentado por: Alex Rojo el 20/7/2007 a las 23:08
Que carguita te ha caido conmigo Rioyo aunque leyendo a los que por aqui pasan a lo mejor sucede que soy bastante normal. No te lo tomes a mal hombre, es que estoy muy muy muy cabreado. De ahora en adelante no te dare la vara ni contare cosas extrañas...levantate satara...levantate y anda....
Comentado por: Alex Rojo el 20/7/2007 a las 23:02
La Isla de la Gata Vieja
La Cueva
La vegetación espesa y enmarañada hacía que caminar se convirtiera en un pesado transitar
entre las ramas que caían abatidas hacía el suelo, las raíces de los árboles que salían de la propia tierra, los matorrales que se enredaban unos contra otros, y el espeso fango en el que se hundían los pies a cada a paso. Hacía rato que había dejado de llover y el sol en su ocaso aún se dejaba ver entre la copa de los árboles. El sonido variopinto de los vivarachos mantenía alerta al pequeño grupo que avanzaba lentamente sobre la tierra grande de la Española. Encabezaba la marcha Nuyama, indígena Taíno de la isla que fue liberado por el renegado español el día que huyó de la ciudad de Santo Domingo. La maleza se carcomía así misma y los insectos zumbaban entre los árboles. Había una fina capa de lluvia sobre las hojas del espeso bosque. El español había recorrido las espesuras de la isla dando caza a los indígenas después de las devastaciones de Osorio y conocía la tierra que pisaba. Caminaba con un mosquetón a la espalda y ayudado por una larga vara con la que iba tanteando el terreno. Nuyama, con su paso infatigable, marcaba el ritmo del pequeño grupo. Hacía un mes que no sé acercaban a la costa a mercadear con los plantadores y habían recorrido gran parte de la tierra grande en busca de caza. Le Pierre había convencido al español y a Dominique para que continuaran la marcha hasta las parte más altas de la cordillera que emergía en la zona atlántica de la isla en busca de caza. Hervuer estaba sometido como enganchado a Le Pierre y junto con Amot y Orot, los dos negros marcados por la carimba de la esclavitud que había comprado Dominique en la Tortuga, transportaban los víveres, la carne en salazón y los cueros de los animales que habían cazado. El camino que trazaba Nuyama empezaba a hacerse muy complicado de continuar por Amot y Orot, debido a la carga que transportaban, así que Le Pierre y Dominique se dividieron parte de los víveres mientras Hevuer sin levantar la mirada del suelo, con el rostro bañado en sudor debido al agotamiento y el calor asfixiante continuo andando sin inmutarse, hundiendo las altas botas en el barro por el peso excesivo de la carga que llevaba sobre la espalda. El español se detuvo un momento a esperar a Le Pierre y el resto se quedó observando como Nuyama seguía ascendiendo ágilmente sin mirar a hacía atrás.
- ¿ No crees que deberíamos buscar un lugar para acampar esta noche, Español? – Pregunto Dominique mientras trataba de apartar una larga rama que le impedía seguir caminando.
- Deberíamos ascender hasta aquella peña e intentar acampar en algún claro. – Contesto el español mientras Le Pierre refunfuñaba con un gesto triste divisando la altura del peñasco que señalaba el español.
Nuyama se detuvo un momento al escuchar hablar a Dominique y al español. Tenía la tez oscura, dorada por el sol que durante siglos había marcado la existencia de su pueblo en las islas del caribe y llevaba el pelo de acuerdo con la tradición Taina, el flequillo corto y una larga coleta trenzada que le llegaba hasta la cintura Llevaba una lanza con la que se apoyaba, un hacha de abordaje colgada de la espalda y vestía con una tela ijada. Había recorrido los mismos parajes de niño siguiendo a parte de su clan cuando era tan solo un niño huyendo de las tropas españolas y conocía bien todas las señales de los espesos bosques de estas alturas de la isla. Había trabajado como naborio en una hacienda de la ciudad de Santo Domingo después de que su familia fuera capturada y esclavizada. Había logrado sobrevivir a las atrocidades de los españoles y las enfermedades. Pertenecía a una familia noble Taina que poco a poco había desaparecido. Todo su pueblo estaba desapareciendo y eran pocos los que habían logrado sobrevivir a la colonización. Muchos se habían suicidado y otros murieron por enfermedad o por el exterminio que habían llevado a cabo los españoles durante los primeros años de la ocupación de la isla. El español le libero el día que huyo de la ciudad de Santo Domingo y se convirtió en un renegado, en un traidor, en un hermano de la costa, y desde entonces permanecían juntos, hermanados en un extraño pacto de sangre del que solo la luna era testigo. Nuyama espero un momento y prosiguió la marcha abriéndose camino entre las hierbas y los altos matorrales que crecían bajo las ramas de los árboles. El español le seguía apoyándose sobre la larga vara con la que tanteaba cada paso que daba mientras miraba hacía atrás y seguía atentamente la progresión del resto del grupo que transportaban la valiosa carga. Le Pierre tenía un aspecto triste con los fardos a su espalda, poco acostumbrado a tener que sufrir las penitencia de cargar con las mercancías. Hervuer, sometido a sus órdenes, transportaba todas sus cosas pero Le Pierre a veces tenía que arrimar el hombro y cargar los pesados fardos en los que transportaban los víveres y la caza. El pelo negro y largo caía de sus hombros por la raída camisa negra hasta llegar hasta su cintura. La barba densa y descuidada afilaba su rostro y terminaba en dos pequeños cuernos trenzados con hilo rojo. Continuar la expedición hacía la partes altas de la zona atlántica de la isla le había parecido buena idea pero ahora soportando la pesada carga mientras ascendían por sendas desdibujadas por una naturaleza implacable que se devoraba así misma empezaba a soñar con la idea de regresar a la costa para embarcarse hacía la isla de la Tortuga y perderse por las míseras tabernas del puerto de Cayona.
El sol se había ocultado tras los riscos de las montañas y las sombras comenzaban a alargarse devorando la débil luz que aún iluminaba la ladera de la montaña. Hervuer, exhausto tras una jornada de marcha, intentaba a cada paso no caer rendido ante el peso excesivo que soportaba. Llevaba la munición, la pólvora y los kilos de sal que tenían para salar la carne de la caza además de un pequeño barril de aguardiente. Aun era joven pero era fuerte y el duro trabajo que había hecho en los dos años que llevaba al servicio de Le Pierre y las humillaciones continuas que había sufrido le habían hecho más duro que todo el tiempo que había vivido como campesino en la comarca de la Provenza en Francia. Aun así a cada paso que daba maldecía el día que firmo su contrato de enganchado al truhán del puerto de Marsella que le robo lo único que tenía, su libertad. Su pelo rubio y enmarañado llegaba hasta sus hombros y de su cuello colgaban toda suerte de amuletos y una cruz de Caravaca que le había regalado el español antes de comenzar la expedición y partir hacía la española. Inclinado hacía el suelo, intentaba mantener torpemente el equilibrio, a veces en vano, y se agarraba con las manos a las rocas y a los troncos de los árboles para impulsarse e intentar dar un nuevo paso. Le Pierre caminaba tras el, levantando de vez en cuando la vista al cielo rezando para que no lloviera más, al menos por una noche.
- ¿ Que crees que habrá pasado con los hermanos de la costa y el gobernador de la Tortuga, Dominique ?. - Pregunto Le Pierre farfullando mientras ascendía por la senda siguiendo a los demás.
- Escuche en el puerto de la Tortuga que el gobernador pretendía tenerlos como súbditos en nombre del Rey de Francia e intentar convertir el norte de la isla en una colonia.
- Escucha lo que te dice un viejo. La isla de la Tortuga no volverá a ser de los hermanos de la costa. Será del Rey de Francia bajo mandato de la compañía. Nuestro Rey, nuestra compañía.
- Yo no tengo Rey. – Contesto Dominique mientras trataba de asirse a un tronco para caer hacía atrás por la pendiente.
- Callad ya, alcahuetas de burdel. – Grito el español.
- Calla te sapo barbudo, renegado Español, traidor. Mala hembra te ha parido y vientos sedientos de sangre trajeron a estas islas a ti y a toda tu nación. – Grito Le Pierre.
Los gritos de los bucaneros rompieron el silencio y la quietud de la profundidad de las espesuras de la ladera de la montaña que ascendían. Comenzó de nuevo a caer a raudales una fina lluvia que calaba la ropa de los hombres y se deslizaba por las hojas de las plantas. Continuaron caminando pesadamente mientras Nuyama intentaba salvar los obstáculos y trazar el camino más sencillo para que los demás lo siguieran. El español apoyado en su larga vara se detuvo y comenzó a escudriñar el paraje. La lluvia caía abatida sobre las ramas de los árboles y goteaba desde las hojas hacia el suelo. La senda por las que le guiaba Nuyama comenzó a hacerse impracticable para Hervuer y para los demás que andaban con la carga y resbalaban continuamente en el espeso barro en el que se había convertido la tierra tras meses soportando la temporada de lluvias. El español se quedo mirando al resto del grupo que andaban unos metros tras el y haciendo un gesto señalo hacia las paredes de la montaña que se elevaban a unos metros del pequeño grupo. - Nuyama, Corre y busca algún escondrijo por esas paredes antes de que se nos empape la pólvora y los huesos. No me gustaría tener que cazar con lanzas. Proteged la carga con vuestras almas y no dejéis que se moje sino queréis probar mi espada.- Dijo el español haciendo el gesto de llevarse la mano al cinto. Dominique mando proteger los fardos tapándose bajo las gruesas ramas de los árboles buscando los lugares protegidos del agua. Amot y Orot se quedaron parados mientras caía la lluvia mirando los fardos que dejaron al lado de un tronco caído entre dos árboles. El español seguía con la mirada a Nuyama que se deslizaba entre las ramas de los árboles mientras Le pierre gimoteaba apoyado en un árbol y Dominique le miraba riéndose desconcertado ante las lamentaciones del viejo bucanero francés. Hervuer por fin pudo echar la carga al suelo y se tiro extenuado al suelo sin importarle caer sobre el barro. Pronto llegó Nuyama haciéndoles gestos con las manos, recogieron los fardos, los echaron a la espalda, y siguieron a Nuyama entre los árboles hasta unas piedras tras las cuales entre la roca y la maleza se abría una estrecha cavidad en la piedra de la montaña y daba paso a una oscura cueva. Casi corriendo se introdujeron en ella y echaron otra vez la carga al suelo sin apenas vislumbrar el lugar en el que habían entrado.
Bueno a venido a verme mi amigo Miguel P. que es mecánico de Pablo Nieto en el mundial de motociclismo. Mañana nos vamos de pedo antes de irnos cada uno a " su tomar por culo" y nos despediremos como siempre hacemos, prometiendonos volvernos a ver, aunque con este tipo que lee a Castaneda y Keruak siempre es dificil porque un día esta tailancia, otro en la republica checa o vete a saber donde. "Llegaran antiguos amigos y juntos recorrereis viejos caminos" Es lo que deceía mi i ching el otro día, que sorpresa..el perurena en madrid!!! Además me ha llamado mi coleguita Jorge. M. Noriega que trabaja en en la embajada de España en panama llevando las inversiones españolas y dice que esta un poco cabreado por la visita de Zapatero y me ha propuesto que me vaya a visitarle cuando pueda...alguien me presta mil euros????
Ayer estuve en el hipódromo y volví a perder todo el dinero que llevaba...me cruce con lucia jimenez, la de la caja kovac y estuve a punto de entrarla pero me dio palo, otra vez será...
Comentado por: Alex Rojo el 20/7/2007 a las 22:56
*en general es difícil vivir con alguien, no importa cuál sea su profesión.*
"el infierno son los otros"
A mí también me cuesta mucho vivir con alguien, al menos, todo el tiempo.
Comentado por: Wiso el 20/7/2007 a las 17:56
Comentado por: albert pla el 20/7/2007 a las 00:28
Lo que pasa con Dylan es que es excesivamente norteamericano y aquí en el Mediterráneo nos cuesta entenderle, su música, no sus letras, son algo monónotonas, algo así le pasa a G. Brassans, pero es indudable que marcó a toda una generación y algunos de sus títulos "Like a Rolling Stone" son ya míticos. Pero yo soy de los que creció con los Beatles, mas ingenuo.
Comentado por: jose manuel sánchez-paulete el 19/7/2007 a las 17:37
Comentado por: Tracatrá el 19/7/2007 a las 10:43
Maleas
las habaneras me gustan mucho , el otro dia vi una cantada y actuo Marina Rosell , pero como el tema era cantautores he puesto los mios .
Gypsygal
No digo que no , pero a mi no me gusta , hay muchos musicos que no me gustan : Clapton , rolling stone , The who . La voz de Dylan no me suena nada bien , la de Serrat tampoco , pero no digo que no sean buenos .
Comentado por: albert pla el 19/7/2007 a las 01:19
Una vez puse en un pequeño homenaje el corazón y me robaron el alma -que recuperaré-. Pero Dylan es DYLAN y le querré siempre, a él y a todos los fans y amigos que me han dejado caminar a su lado a lo largo de este camino.
"Yo nunca he estado sola porque existe Bob Dylan..."
Gracias por la frase, Benjamín Prado.
"Can't explain the sources of this hidden pain
You burned your way into my heart
You got the key to my brain..."
Gracias por la frase, Bob Dylan.
http://www.youtube.com/watch?v=LyyaVFituqg
PD:
Pla, Dylan tiene todas esas virtudes que mencionas, pero el defecto que no se le perdona es que él nunca responde de una forma que no sea con su música. ¿Para qué?
Lucía, la respuesta a tu pregunta es ésta: http://www.bobdylan.com/moderntimes/lyrics/main.html
Comentado por: GypsyGal el 19/7/2007 a las 00:42
*Muchos de mi generación, al menos de mis cercanías, somos más hijos de Dylan que de ningún otro músico.*
Yo soy de su generación y soy hijo de Bach y de Handel. Es cierto que mis papás nunca llegaron a verse. Pero yo los comprendo.
*Viviría con muchas músicas, con muchos músicos. Quiero decir que viviría escuchando, dejándome llevar, cantando en privado, no que viviría con músicos. No soportaría ni a la más hermosa. Creo que son aún más complicados que los escritores.*
Eso cree Vd. Los músicos no hablan ni escriben: sólo cantan o tocan. Sólo saben decir re-fa#-la-re y cosas así. Son una gente maravillosa.
*en general es difícil vivir con alguien, no importa cuál sea su profesión.*
Pero qué idealista es Vd. Como le saco unos cuantos meses de vida, veo las cosas más friamente. Ande y recapacite.
*Pero ese no es el tema. El asunto es Dylan y no quiero desviar mi camino.*
Cuando se desvía es cuando mejor le sale. Vd. no puede ceñirse a la ridiculez de un 'tema'. El tema es lo que Vd. nos cuente. Vd. puede. Hágalo sin timidez.
*el cabreo que me produjo enterarme de que el inclasificable Bob cantaría en el Vaticano y para el Papa, Woytila.*
Dos momias frente a frente. Es comprensible.
*Y en aquellos días hubo un severo terremoto que casi termina con las obras de Cimabue y otras de las iglesias de Bari.*
O sea, que necesitó Vd. un terremoto para perdonar a Dylan. ¡Y, encima, lo perdonó! ¡Después de que casi se carga el norte de Italia...!
Oiga, qué entusiasmo el suyo...
Saludos.
Grifo
Comentado por: Grifo el 19/7/2007 a las 00:19
Comentado por: Lucïa Angélica Folino el 18/7/2007 a las 23:20
Joer Plá,no sea ud. tan estricto y escuche de vez en cuando una habanera cantada por Marina Rosell.De opera hablamos otro dia.
Pd.
Me han regalado hoy,entre otras cosas, un LP,de Keith Jarrett,seis € seis.Aún quedan mas de trescientos,si le interesa le puedo decir la ubicación de la tienda por correo.De nada.
Comentado por: maleas el 18/7/2007 a las 23:14
a mi Dylan no me gusta mi lista es esta :
krahe
sisa
gato perez
oriol tramvia
kiko veneno
Con estos cinco uno puede pasarse la vida , preguntarles que ellos responden , tienen varias virtudes :
Van a su rollo
No dan la paliza
Son antisolemnes
Escriben muy bien
No quieren salvar ningun pais .
Su musica no chirria con los años .
Cada uno tiene un mundo propio .
El gato ya murio pero el resto siguen dando conciertos .
Comentado por: albert pla el 18/7/2007 a las 15:27
Javier Rioyo (Madrid, 1952) es licenciado en Ciencias de la Información. Periodista, escritor, director y guionista de cine, radio, televisión y dramáticos. Dirigió y presentó el programa semanal de libros Estravagario en TVE 2, con el que obtuvo el Premio Fomento a la Lectura 2005, concedido por la Federación del Gremio de Editores de España. También ha sido responsable de cultura y libros en el programa diario Hoy por hoy de la cadena SER. Es colaborador habitual de El País (escribe para el suplemento semanal Domingo) y de la revista Cinemanía.
En televisión, Rioyo ha presentado el programa "El Faro" del canal Documanía y ha obtenido dos premios Ondas en Radio y uno en Televisión. Ha sido guionista de numerosos festivales de música para Canal+, así como de los premios Goya, y de diversos programas de radio y televisión. También coordinó los guiones para la serie Severo Ochoa. Ha dirigido y participado en cursos de Comunicación y Cultura en diversas universidades españolas. Formó parte del Comité Asesor de Alfaguara y ha sido jurado de festivales de cine y premios literarios en varias ocasiones.
Es autor del libro Madrid: casas de lenocinio, holganza y malvivir (Espasa Calpe, Premio 1992 Libros sobre Madrid); y de La vida golfa (Aguilar, 2003). En 2005, con su productora Storm Comunicación, realizó la producción ejecutiva y el guión de Miracolo Spagnolo, un documental para la RAI sobre la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero al gobierno y su primer año de legislatura. También dirigió y produjo Alivio de luto, un vídeo documental en el que entrevista a Joaquín Sabina; así como Un Quijote cinematográfico.
En 1994 fundó la productora Cero en conducta, con José Luis López-Linares, con la que tuvo a su cargo el guión y la dirección de Alberti para caminantes (2003); y la producción ejecutiva y el guión del largometraje Un instante en la vida ajena (2003), que obtuvo el Premio Goya al mejor documental; así como de Tánger, esa vieja dama (2002). También ha codirigido con José Luis López-Linares el cortometraje Los Orvich: Un oficio del Siglo XX (1997), y los largometrajes Extranjeros de sí mismos (2001), nominado al mejor documental en la XVI edición de los Premios Goya; A propósito de Buñuel (2000); Lorca, así que pasen cien años (1998), nominado a los premios Emmy 1998; y Asaltar los cielos (1996), nominado a los premios Goya al Mejor Montaje, y ganador del Premio Especial Cine, de los Premios Ondas 1997.
06/7/2008 05:28
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