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El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

domingo, 6 de julio de 2008

Blog de Javier Rioyo

LIBROS PRESCINDIBLES

Otra vez me veo ordenando la biblioteca. Las estanterías de la casa. Haciendo huecos donde ya no cabe nadie más. Intentando retirar, donar, prescindir o cambiar libros que crees que son prescindibles. Me cuenta prescindir de los libros, aunque sean manifiestamente prescindibles -y no hablo de los libros basura, ni de autoayuda, ni de tantos otros que ni siquiera hay que permitirles la entrada a casa-, aunque quizá nunca más los vuelva no ya a leer sino abrir, pasear rápidamente por ellos. Me cuesta. Algunos amigos se ríen porque conservo, por ejemplo, nueve libros dedicados de un autor menor. No entienden que no me decida a mandarlos al lugar del descanso que muchos se merecen. O que los mande a pasear a la cuesta de Moyano.

Una vez conté que un amigo crítico, uno de los más destacados críticos españoles, que recibía muchos libros y naturalmente tenía un serio problema de espacio en casa, cada semana hacía un ejercicio de desprendimiento. Un divertido juego de condenar o apartar de tu vida, de tu casa, lo que crees que no te debe interesar. Los cambiaba por otros en la cuesta de Moyano, arrancaba la página de dedicatoria y el libro salía casi intocado a los estantes de los libreros de segunda mano. Después le dijeron que con la firma los valoraban un poco más. Ahora se encuentran sus libros desechados con cariñosas y cercanas dedicatorias del autor. Es menos sentimental, menos cobarde o más sincero que yo.

Yo sé que hay muchos prescindibles. Que cuando haces el canon más sincero te sobran tantas novelas, tantos ensayos, incluso tantos libros de poesía -me cuesta más prescindir de los poetas- que siempre se podría hacer espacio en la biblioteca. Todo se puede reducir. ¿Cuántos libros serían suficientes para no perdernos lo fundamental? ¿Con cuántos libros se hace una biblioteca suficiente para un curioso y universal lector? Una vez me dijo Vargas Llosa que con dos mil libros un buen lector tendría cubiertos más que dignamente todas necesidades culturales. Hace mucho pasamos de esa cifra, hace mucho nos dimos cuenta que tenemos más de lo que podremos leer y, sin embargo, no paramos. Seguimos por acumulación. Por avidez. Por avaricia. Por posesión incontrolada. Por vanidad. Por entretenimiento. Juego. Decoración… No tengo ni idea. Pero seguimos.

No una vez, muchas veces, me han preguntado, ¿pero los has leído todos? Suelo dar una respuesta convencional, casi pidiendo perdón. Pero recuerdo la genial respuesta de Cabrera Infante a su amigo Andy García. El famoso actor se presentó en la casa londinense de Guillermo Cabrera Infante, ciertamente muy llena de libros. También de música y objetos de variada cubanidad, pero sin duda eran los libros de las altas estanterías los que dominaban la decoración de la casa. Andy se quedó mirando, y con sorpresa y admiración, volvió a repetir la tópica pregunta: ¿Los has leído todos?...No se esperaba Guillermo una pregunta tan manida de su admirado compatriota. Tardó unos segundos y con su serio y rápido humor, contestó: “Solamente una vez”…Y cambiaron de música.

Y yo, tantos de los que conservo, ni siquiera una vez. Me lo tengo que mirar.

[Publicado el 16/7/2007 a las 16:53]

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Comentarios (7)

  • Los libros no son cuestión de números. ¿O no? querida Lucía.

    Comentado por: jose manuel sánchez-paulete el 18/7/2007 a las 18:55

  • Lezama Lima decía que con ciento veinte era suficiente.




    Soy un poco más benévola. Digamos mil.

    Comentado por: Lucía Angélica Folino el 17/7/2007 a las 02:23

  • Javier: el tema de la tenencia de los libros (o de su acumulación, como ha puntualizado Sanchez-Paulete) es, probablemente, su tema sinfónico fundamental. Y, de vez en cuando, reaparece en su obra articulística. Y, entonces, su escritura se vuelve más profunda y personal, el tempo suena como un adagio; y, sin nombrarla, deja que fluya la melancolía, que es su pasión por la vida y por el tiempo. Su biblioteca es como su diario. ¿Puede Vd. desechar libros? ¿Puede desechar sus recuerdos, sus querencias...?
    Le comprendo bien. Como se puede comprender el dolor que sentimos cuendo nos roban descaradamente un libro (luego te lo devuelvo... etc); o cuando descubrimos que nos lo habían robado... Me robaron, hace ya muchísimo tiempo, las obras completas de Lorca en la edición aquélla de Aguilar. Me arrancaron un trozo que nunca dejará de dolerme. ¿Puede contar Vd. experiencias así? Supongo que, desgraciadamente, sí. Y ya que nos ponemos sentimentales...
    Saludos.

    Grifo

    Comentado por: Grifo el 17/7/2007 a las 00:37

  • Piel: gracias por tus palabras, me han ayudado mucho. A partir de ahora pienso llevarlas en un papel dentro del bolsillo de mi camisa.

    Comentado por: Carhelp el 16/7/2007 a las 22:50

  • Odio los libros de autoayuda, los detesto, me mareo sólo de saber que existen. Sí, he leído alguno y no se puede juntar más tópicos utópicos idealistas imposibles de poner en práctica, sacados de los dibujos animados de Walt Disney etc. Repelús y aún así alguno cae, siempre hay quien te los aporte desinteresadamente. Bueno, a veces hay un consejo útil pero detesto el tonillo general de complicidad colaboracionista con los lectores unidos al autor por una revelación que agradecerán de por vida. Ahora sólo ver alguno me pone el pelo de punta, ya no los leo; me debilita su vista como la criptonita a Superman.
    Ozú, Rioyo, no me mente al diablo y no los regale a bibliotecas, ése no es su lugar. Un saludo, Jose Manuel, Maleas.

    Comentado por: Piel@hotmail.com el 16/7/2007 a las 22:01

  • Vivimos tiempos de transición,lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de llegar.K,el personaje de Canetti de Auto de Fé,almacenaba sus libros en su cabeza.Hoy,le bastaria con ordenador portatil y una memoria externa potente.
    La Red lo cambia todo,la edición y la distribución,imprentas,librerias y bibliotecas tradicionales dejan de tener sentido,excepto para los fetichistas,los del amor al objeto por el objeto.
    Pero lo nuevo,no acabar de llegar por que somos en buena medida animales de costumbres.

    Comentado por: maleas el 16/7/2007 a las 20:34

  • Rioyo insiste en "el mal de los libros", su acumulación y su desordenado crecimiento, la ocupación de un espacio cada vez más exiguo. Soluciones: La cuesta Moyano, ahora peatonal, es un digno lugar para los libros sobrantes, las bibliotecas públicas de barrio, otro lugar donde los lectores agradecen todas las donaciones, los centros escolares, las bibliotecas de los hospitales, de las cárceles,de los centros de rehabilitación de drogadictos, los paises latinoamericanos con carencias de material escolar. Todos menos el basurero o el reciclado de papel. Quizás excepto los libros del despreciable FJL o energúmenos parecidos. Un saludo veraniego.

    Comentado por: jose manuel sánchez-paulete el 16/7/2007 a las 17:20

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Biografía

Javier Rioyo (Madrid, 1952) es licenciado en Ciencias de la Información. Periodista, escritor, director y guionista de cine, radio, televisión y dramáticos. Dirigió y presentó el programa semanal de libros Estravagario en TVE 2, con el que obtuvo el Premio Fomento a la Lectura 2005, concedido por la Federación del Gremio de Editores de España. También ha sido responsable de cultura y libros en el programa diario Hoy por hoy de la cadena SER. Es colaborador habitual de El País (escribe para el suplemento semanal Domingo) y de la revista Cinemanía.

 

En televisión, Rioyo ha presentado el programa "El Faro" del canal Documanía y ha obtenido dos premios Ondas en Radio y uno en Televisión. Ha sido guionista de numerosos festivales de música para Canal+, así como de los premios Goya, y de diversos programas de radio y televisión. También coordinó los guiones para la serie Severo Ochoa. Ha dirigido y participado en cursos de Comunicación y Cultura en diversas universidades españolas. Formó parte del Comité Asesor de Alfaguara y ha sido jurado de festivales de cine y premios literarios en varias ocasiones.

 

Es autor del libro Madrid: casas de lenocinio, holganza y malvivir (Espasa Calpe, Premio 1992 Libros sobre Madrid); y de La vida golfa (Aguilar, 2003). En 2005, con su productora Storm Comunicación, realizó la producción ejecutiva y el guión de Miracolo Spagnolo, un documental para la RAI sobre la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero al gobierno y su primer año de legislatura. También dirigió y produjo Alivio de luto, un vídeo documental en el que entrevista a Joaquín Sabina; así como Un Quijote cinematográfico.

 

En 1994 fundó la productora Cero en conducta, con José Luis López-Linares, con la que tuvo a su cargo el guión y la dirección de Alberti para caminantes (2003); y la producción ejecutiva y el guión del largometraje Un instante en la vida ajena (2003), que obtuvo el Premio Goya al mejor documental; así como de Tánger, esa vieja dama (2002). También ha codirigido con José Luis López-Linares el cortometraje Los Orvich: Un oficio del Siglo XX (1997), y los largometrajes Extranjeros de sí mismos (2001), nominado al mejor documental en la XVI edición de los Premios Goya; A propósito de Buñuel (2000); Lorca, así que pasen cien años (1998), nominado a los premios Emmy 1998; y Asaltar los cielos (1996), nominado a los premios Goya al Mejor Montaje, y ganador del Premio Especial Cine, de los Premios Ondas 1997.

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