El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
domingo, 6 de julio de 2008
POETAS, ESOS LOCOS
Tienen su locura. Aunque tantas veces sólo está en los poemas. Conozco muchos poetas de vida muy tranquila, incluso de vida familiar más o menos convencional. La locura se escapa por los poemas. No deben engañarnos las formas en los poetas, incluso son gentes, muchos de ellos, que pagan los impuestos, conducen sin beber y programan sus vacaciones de verano.
Vuelvo de Colombia cargado de poetas, también de muchas prosas. No tengo información de la vida de algunos de sus mejores poetas. No sé casi nada de la vida de Gaitán Durán, Hernando Valencia, Gómez Valderrama o de León de Greiff. Tampoco demasiado de Eduardo Cote Lamus, tan admirable, tan admirado también por Caballero Bonald. Su hijo Eduardo, otro querido poeta, me regala la obra completa de su padre y me enseña la casa dónde ya nunca vivió el poeta, la casa de la madre viuda que, naturalmente, conservaba los libros del marido. Ahora que los dos murieron, los libros del padre, los cuadros, los objetos hay que repartirlos entre los hijos. Estuve en una casa donde, por últimos días, todavía seguían como testigos de vidas los libros dedicados por Juan Ramón, Aleixandre, Guillén, Dámaso, Alberti, Goytisolo… y otros amigos del poeta que murió, demasiado pronto, demasiado estúpidamente en un accidente de coche.
También en accidente de coche, imprevista e injustamente encontró la muerte otro de los grandes escritores europeos, George Sebald.
Los buenos poetas mueren menos que el resto de los mortales. Van quedando sus vidas, sus amores, sus excesos y sus pasiones contadas en sus poemas. Se quedan sus versos como descendientes, como testigos, como guías de nuestras imperfecciones en la vida. Al poeta Cote Lamus lo miramos en la foto del libro, sonriente controlado, con su traje de elegancia diplomática y lleno -como un niño travieso- de pajaritas de papel, de todo un zoo infantil que recorre su traje, se sube por su cabeza y nos devuelve la imagen menos seria, más cercana del poeta. También los poetas serios son unos locos, aunque saben tener miedo a los ángeles, “un ángel es un ángel pero cae/ y sigue siendo un ángel. Mas, temedle”.
Vivió deprisa, bebió despacio, murió pronto, nosotros somos capaces ahora de darle vida leyéndolo. No sé si es fácil encontrar aquí su poesía, le preguntaré al amigo Chus Visor, si lo hacen, no es mala parada para eso que llamamos vida cotidiana. Los poetas se nos pueden parecer en muchas cosas, se diferencias cuando escriben. Sobre todo si escriben en la hoja de una espada: “Destino es trazar paz adonde gima el pecho. / Crucé la vida hasta la empuñadura: me emparedaron por reliquia, por estar escrita: la estirpe ha muerto y yo me conmemoro.”
Mañana escribiré del más loco de los poetas colombianos, el también buscador de ángeles, de ángeles clandestinos, Raúl Gómez Jattin. Me encantaría regalar poetas, como no lo puedo hacer, regalo algunos poemas.
[Publicado el 02/7/2007 a las 13:07]
Creo que FP tiene razón la poesía española actual adelece de personajes cultivados y razonables profesores que hacen de la poesía un caldo de cultivo con fórmulas magistrales. El salvajismo de la generación de los 50, ahogada en alcohol, desapareció y solo quedan rastros actuales en personajes como Panero, ese rebelde "novísimo" que ha seguido un camino marcado por la locura del genino, pero el Cervantes para que le sirve.
Comentado por: jose manuel sánchez-paulete el 03/7/2007 a las 18:21
Si no fuera por la poesía...
Ya que estoy aquí, aprovecho para invitaros a "El rincón de Sherezade", una interesante comunidad literaria donde tiene lugar un concurso semanal de relato corto, entre otras actividades relacionadas con la escritura (también con la poesía, claro está)
http://usuarios.lycos.es/tintero/phpBB2/index.php
Comentado por: jdniro el 03/7/2007 a las 05:10
fonollosa esta muerto pero es bueno , les pongo un par .
MULBERRY STREET
Dicen que arrodillarse es humillante.
Que es esta posición la del vencido,
del sumiso, del vil, del que renuncia
a la última esperanza de salvarse.
Que estar arrodillado en una calle,
en un templo o salón, afrenta incluso
a aquel que lo contempla y no lo impide.
Como afrenta una bomba que no estalla
a quien confiaba actuara su explosivo.
Sí. Es innoble actitud arrodillarse
delante de otro ser, cuando el sujeto
es pasivo. Mas no si éste es activo.
Porque hay una excepción en que es victoria,
gozo y satisfacción esta postura:
cuando el sexo la exige ansiosamente.
Entonces es divino arrodillarse
,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,
WAVERLY PLACE
Hacemos el amor de una manera
imperfecta, mezquina y temerosa.
Nunca profundizamos. Nos quedamos
en la simple epidermis del instinto.
Y el placer obtenido se nos mezcla
con una sensación de desagrado.
Porque ponemos bridas al amor.
Levantamos barreras y frenamos
al llegar al umbral del punto límite.
Nunca lo trasponemos por cobardes.
Nos asusta ese paso hacia adelante.
Y miramos, cansados, al amor
entero, irrealizado, sobre el lecho.
Descontentos por no alcanzar la meta.
Como incendiar un bosque y que una lluvia
imprevista lo apague al poco rato.
Hacemos el amor como si fuera
un rito y por lo tanto usamos símbolos.
Sabemos el sentido de los gestos
y acciones que efectuamos al amarnos.
Morder y devorar, hender, herir...
Y gritos o gemidos alumbrándose.
Su significación es evidente.
Pero nos causa miedo. Y nos frustramos.
Habría que pasar de la parodia
al hecho y realizarnos plenamente.
Comentado por: albert pla el 03/7/2007 a las 01:35
*POETAS, ESOS LOCOS
Tienen su locura.*
Al menos, los poetas esquizofrénicos están locos.
*La locura se escapa por los poemas.*
Y de los psiquiátricos también.
*No deben engañarnos las formas en los poetas, incluso son gentes, muchos de ellos, que pagan los impuestos...*
No seré yo de ésos...
*Vuelvo de Colombia cargado de poetas...*
¿Cómo es posible? ¿Han viajado encima de Vd....?
*No tengo información de la vida de algunos de sus mejores poetas.*
Vd. se refiere sólo a sus vidas sexuales. Es normal que no se las hayan querido contar sin cobrarle algo.
*Los buenos poetas mueren menos que el resto de los mortales.*
Sería horrible. Porque estaría todo lleno de poetas... Aunque..., en fin..., al final va a resultar verdad... Menudo problema.
Sr. Rioyo, me alegro de verle a salvo. Estaba preocupado, no sé si por la guerrilla o por Vd.
Nunca se sabe quién es más peligroso, si el pistolero o el poeta.
Saludos.
Grifo
Comentado por: Grifo el 02/7/2007 a las 23:54
Estimado Filemón, la poesia es vida. Sin duda, lejos del claustro la palabra poética, y el poema es más silencio que atronador espectáculo.
Razón tiene,,, y mucha en verdad...la poesía castellana es Sur...Termino pronto mi nuevo libro, LOS POETAS DE CHILE...ahí digo algunas cosas...en poesía...
En defensa de la poesía, un viejo ensayo digo algunas cosas....
La poesìa es una exploraciòn solitaria con el material de todos, puede ser la puesta de sol o el amor frustrado, la mùsica o los ratones de Hamelìn. Comenzò quizas dònde y concluirà màs allà, quien sabe cuando…las palabras estàn expuestas en una especie de bolsa de valores para enriquecerse o arruinarse, para crecer, desplomarse, para hundirse, respirar, ser felices, asistir a su propio entierro, sepultarse, ser luto o fiesta, desconocen su futuro, ignoran lo que les espera, quien las valorizarà, su pasiòn es decir cosas nuevas con las mismas palabras. La poesìa es expresiòn viva de su època y nada le es ajeno al hablante, que sòlo debiera de enmudecer ante el callado fruto del poema. La poesìa està aparentemente en bancarrota, pero sigue siendo un acto generoso, legìtimo, entre el espìritu y la materia. Sigue caminando sobre el abismo de los cinco sentidos, parodiando a William Blake, y ella conduce al palacio de la sabidurìa, a travèz del lenguaje, del conocimiento, de su aventura obsesiva por la pàgina en blanco. Su real convocatoria està en lo que expresa la palabra, su compromiso sigue latiendo de la mano y visiòn de mundo de cada poeta. La poesìa encuentra su propia medida en la ocasiòn deliberada del lenguaje. Allì, en el poema, con absoluta libertad, autonomìa, sin servidumbre de ninguna especie o naturaleza, la poesìa presenta sus cartas al lector. En absoluta complicidad, el poema y el lector ejecutan un acto irrepetible: el ejercicio ineludible de los sentidos, a partir de un texto, de una experiencia recreada por otro y qwue uno interpreta de acuerdo con su propia informaciòn, conocimiento, intereses y gustos.
Comentado por: rolando gabrielli el 02/7/2007 a las 20:39
Tiene usted toda la razón R. Gabrielli. Creo que Panero es el gran poeta español de hoy. Pero su poesía, desgraciadamente, no coincide con el parecer de nuestros modositos, buenos chicos, catedráticos de literatura que se dedican a la poesía. Está más de moda una poesía bien cortada, una poesía "pret-a porter" ,diría, que no incomode a nadie, un puro ejercicio de estilo-bien hecho, admito- que satisfaga a los críticos de turno. Es ya casi un tópico decirlo, pero lo poético abunda más en la prosa, en la música o en el cine que en la encorsetada poesía española actual. Confío en que en Latinoamérica haya más frecura que aquí, donde casi todo lo que se publica tiene un tufillo profesoral, académico, un sospechoso olor a licenciado en Filología Hispánica. Hay muchas excepciones, claro. No sólo el gran Panero. Me vienen ahora también a la cabeza Chantal Maillard, Carlos Edmundo de Ory o el ya fallecido, pero siempre lleno de frescura Pedro Casariego. También hay excepciones entre los poetas-profesores, pero hace falta ser grande, grandísimo como Claudio Rodríguez para emprender el vuelo de la celebración por encima de los claustros y las aulas.
Comentado por: Filemón Pi el 02/7/2007 a las 19:33
Panero ha vuelto
Panero ha vuelto sobre el espinazo duro,
la costra inútil, el espanto de España
que no deja dormir a España,
con sus dos ojos lúcidos y dientes de lobo falso
clavados en la sopa negra de su poesía.
Sale del sanatorio y lee
para que España le siga olvidando.
No quiere un escupitajo de Lacan
sobre la escudilla de sus palabras, nada,
y recuerda el gris invierno sin descifrarlo
ahora que es verano en la península,
vencido con sus rótulas amarillas,
incomprensiblemente muerto de miedo sonríe,
asciende asustado arrodillado se queda balbuceando
sobre Panero, al que dejó loco
orinando el cielo de España.
Rolando Gabrielli©2007
Comentado por: rolando gabrielli el 02/7/2007 a las 17:54
A propósito de locura...el Cervantes para Panero...
España debiera entrar en razón y premiar con el Cervantes a Leopoldo María Panero. Es un acto de locura no hacerlo. Un poeta que no está loco no es poeta. A Panero no le sirve hacerse el loco y de hecho todos creen que lo está. El Cervantes en sus manos le conviene a España, a la poesía, a Panero, y sobre todo, a un premio de esta naturaleza: credibilidad y prestigio. La poesía volvería a respirar la gracia auténtica del verbo. Panero no ha hecho otra cosa que vivir libre dentro de la palabra, prisionero del error de su locura. Nadie en su sano juicio puede encontrarle culpable de ser poeta, de actuar sin razón, privado de ella a la vez con la razón de la vara con que se mide la normalidad .¿Cuántos andan sueltos ajusticiando la realidad con la inocencia de sus banderas? Panero escribe lo que le dictan los duendes de su realidad, los verdaderos. Allí se inclina junto a la locura de España y del mundo, que no es poca, con sus cigarrillos y Coca Cola light hace los días en su palabra. Dice que le teme a la muerte, pero es el guionista de su sombra. Panero escribe con terquedad el Epitafio de su vida y espanto. El agujero que le asombra por la la luz que le prodiga en la sombra de España. En vano ha intentado quemar sus palabras antes que salgan de su boca y su precio ha sido alto. Y Panero dice:
Estoy de rodillas ante la roca./Quién fui, lo sabe la roca./Que no seré nsdie al fin, la roca lo dice /y el valle lo difunde.
Comentado por: rolando gabrielli el 02/7/2007 a las 17:52
Si, de acuerdo que para hacer contrapeso en tanta insensatez, hace falta màs poesìa. Gracias Sr. Rioyo
Comentado por: Patricia Ambriz el 02/7/2007 a las 17:21
Sería estupendo que en esta sociedad del ruido y del miedo en la que están poniendo de moda la inseguridad y los diversos bullicios que nos persiguen como guardaspaldas mediáticos, nos fuéramos regalando poetas.
Pues, como siempre ellos y su verdad: ¡qué falta nos siguen haciendo!
Comentado por: losencillo el 02/7/2007 a las 15:29
Javier Rioyo (Madrid, 1952) es licenciado en Ciencias de la Información. Periodista, escritor, director y guionista de cine, radio, televisión y dramáticos. Dirigió y presentó el programa semanal de libros Estravagario en TVE 2, con el que obtuvo el Premio Fomento a la Lectura 2005, concedido por la Federación del Gremio de Editores de España. También ha sido responsable de cultura y libros en el programa diario Hoy por hoy de la cadena SER. Es colaborador habitual de El País (escribe para el suplemento semanal Domingo) y de la revista Cinemanía.
En televisión, Rioyo ha presentado el programa "El Faro" del canal Documanía y ha obtenido dos premios Ondas en Radio y uno en Televisión. Ha sido guionista de numerosos festivales de música para Canal+, así como de los premios Goya, y de diversos programas de radio y televisión. También coordinó los guiones para la serie Severo Ochoa. Ha dirigido y participado en cursos de Comunicación y Cultura en diversas universidades españolas. Formó parte del Comité Asesor de Alfaguara y ha sido jurado de festivales de cine y premios literarios en varias ocasiones.
Es autor del libro Madrid: casas de lenocinio, holganza y malvivir (Espasa Calpe, Premio 1992 Libros sobre Madrid); y de La vida golfa (Aguilar, 2003). En 2005, con su productora Storm Comunicación, realizó la producción ejecutiva y el guión de Miracolo Spagnolo, un documental para la RAI sobre la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero al gobierno y su primer año de legislatura. También dirigió y produjo Alivio de luto, un vídeo documental en el que entrevista a Joaquín Sabina; así como Un Quijote cinematográfico.
En 1994 fundó la productora Cero en conducta, con José Luis López-Linares, con la que tuvo a su cargo el guión y la dirección de Alberti para caminantes (2003); y la producción ejecutiva y el guión del largometraje Un instante en la vida ajena (2003), que obtuvo el Premio Goya al mejor documental; así como de Tánger, esa vieja dama (2002). También ha codirigido con José Luis López-Linares el cortometraje Los Orvich: Un oficio del Siglo XX (1997), y los largometrajes Extranjeros de sí mismos (2001), nominado al mejor documental en la XVI edición de los Premios Goya; A propósito de Buñuel (2000); Lorca, así que pasen cien años (1998), nominado a los premios Emmy 1998; y Asaltar los cielos (1996), nominado a los premios Goya al Mejor Montaje, y ganador del Premio Especial Cine, de los Premios Ondas 1997.
06/7/2008 23:44
Publicado por: alex_rcx@hotmail.com
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A los homosexuales, despues de...
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Publicado por: alex_rcx@hotmail.com
06/7/2008 23:35
Socialistas, iros a tomar por el...
Publicado por: alex
06/7/2008 23:33
Publicado por: alex
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Publicado por: nadie
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