El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
domingo, 6 de julio de 2008
ILUSIONES DE LA EDAD MADURA
Cuando me siento atraído por una mujer muy joven, por una casi adolescente, recuerdo -más que la novela de Nabokov- un poema de Jaime Gil de Biedma donde se echaba la culpa a la conturbadora belleza de los cuerpos, los gestos y los movimientos de los jóvenes al renacer del deseo en los mayores, “estábamos tranquilos los mayores en esta playa…”. ¿Por qué deseamos a las jóvenes? ¿Por qué las nínfulas, las lolitas, tienen esa atracción fatal en los que ya nos paseamos por la edad madura, incluso en los viejos? No tengo respuestas. Será cosa del demonio. Seguramente es algo así, algún Samael, ese espíritu del mal que anda suelto -como en el excelente relato de Bashevis Singer, La destrucción de Kreshev, que ahora rescatan los de el “Acantilado”-será “Aquél”, como los judíos nombraban al maligno, el que hace que se emparejen los viejos decrépitos y las jóvenes.
También como fatalidad, esta vez sin intervenciones demoníacas, lo cuenta la extraña, sorprendente escritora, tan joven y tan madura, que es Elvira Navarro. En una de sus inquietantes historias, la adolescente Clara, protagonista de su libro Ciudad en invierno, se siente fatalmente conquistada, secuestrada o lo que fuera aquello, por un viejo y solitario mendigo. Eso nos repele. Nos molesta o es motivo de sorna, de burla y de crítica. Ese espectáculo ridículo de los viejos enamorados, o al menos deseantes, de las bellezas de Susana. Tema recurrente, también en la pintura. Hace poco volvimos a ver el inolvidable cuadro de Tintoretto sobre esa pasión imposible.
Escribió Castelao, seguramente enamorado, una obra de teatro Os vellos non deben de namorarse. Casi nadie le hace caso. He conocido, maduros, inmaduros, viejos y hasta muy viejos que se siguen enamorando. Incluso sabiendo que son amores imposibles
Es una pena, una dura realidad, darse cuenta que la edad nos impide hacer del deseo una realidad. Es una derrota más con la que vamos recorriendo éste camino entre largo y muy corto que es nuestra vida de animal deseado y deseante. No me extraña que muchos hayan vendido su alma al diablo. Y que a otros no nos importaría hacerlo.
Antes de llegar al final de esa tan hermosa película de la hija de Coppola, Lost in traslation, nos hicimos la ilusión de que aquél amor entre la joven y el maduro podría tener un final distinto a la obra de Nabokov. No pudo ser. Cada uno sigue su vida. ¿Se podría escribir otro final? ¿Se podría hacer una segunda parte para que Scarlett Johansson y Bill Murray se pudieran encontraran en algún bar del Village neoyorquino? ¿Nos los podemos imaginar como pareja feliz? ¿La diferencia de edad no tiene importancia? Lo podemos intentar no es fácil. Además, ¡qué poco prestigio tienen los finales felices!
[Publicado el 25/6/2007 a las 10:28]
le sigo esxcribiendo fuera de fecha... tiene un encanto muy solitario. Nadie te lee. Tal vez Vd. tampoco. Qué soledad... ¿Quién hay...?
Me gusta el término 'nínfulas'. ¿Lo creó Vd.? No es imposible si le gustan tanto. Son mejores las mayores. Suelen tener trabajo y coche. Las jóvenes están locas. Y son muy crueles con el hombre maduro (cada día más).
No tema resultar monógamo. El mayor de los placeres es la estabilización del tiempo, la duración, la permanencia, el paso y el cambio que no logra cambiar nada, la repetición, la continuidad de un impulso que nunca se pierde.
El aburrimiento es maravilloso. Da tiempo para todo menos para ligar. Y es ideal para la buena literatura.
Saludos.
Grifo
Comentado por: Grifo el 30/6/2007 a las 00:53
Comentado por: Lucía Angélica Folino el 27/6/2007 a las 04:18
Lost in translation: qué decepción, qué mala película.
Nunca entendí si la chica era una prostituta de hotel o un flirt ocasional.
No me gustaba la química entre los actores. No noté lo de la diferencia de edades hasta ahora que lo leo, pero Bill Murray me parece que ni a los 25 ha sido un hombre guapo y la chica es totalmente del montón.
Los diálogos no existen. No logro comprender qué es lo que une a esos dos, excepto la soledad de la fría sociedad japonesa.
¿Le dice algo al final en el oído?
¿Debo adivinarlo?
Bueno, mi versión es: "esta película es guionada por la hija de Coppola, quedate tranquila porque aunque es un bagarto nos darán algún premio y seguiremos chafando en el cine unos años más".
Respecto del comentario de Rioyo: deplorable.
Bajó 18 puntos.
Cuando era jovencita nunca me enamoré de un viejo de la edad actual del prosista. Jamás de los jamases sentí atracción por una persona mayor de ocho o diez años (como un exceso imperdonable en mi conducta: doce).
Un viejo con una jovencita me da asco. Siento su limitada inteligencia como un oprobio personal. Rechazo esa falta de reconocimiento ante el espejo. Considero su actitud una "capitis diminutio". El libro Lolita tiene de interesante que fue una literatura de avanzada, con textos casi iniciáticos. Memoria de mis p u t a s tristes es lisa y llanamente un bodrio olvidable.
Las mujeres sabemos que debemos desconfiar con los hombres que usan barba candado o bigote tupido. Son inmaduros, generalmente impotentes y deben recurrir al viagra, tienen un alto grado de fetichismo, se creen jóvenes y hacen el ridículo (aquel sitio del que no se vuelve) y sobre todo, son infieles y volátiles.
Alguien que "se enamora" de una jovencita, es candidato a dejarla a los dos años por una más joven y así hasta desgarrar cualquier deseo, porque en cuanto las mujeres que lo rodean advierten su inclinación voluptuosa siempre habrá quien le presente candidatas (sabe que los viejos pagan el costo del sexo con una piel fresca sin chistar).
Estos viejos verdes, babosos, oscuros, quieren retener una juventud y persiguen la quimera de que nunca han de morir, lo que los convierte en imbéciles ante las mujeres que podrían satisfacer sus vidas y hacerles conocer la felicidad del amor (que es sexo-genital pero también tiene características místicas.
Rioyo: Esta vez te pongo un cero, para que aprendas y no tires basura desde tu lugar de periodista especializado, generando caos y confusión en la sociedad sana.
Lu.
Comentado por: Lucía Angélica Folino el 27/6/2007 a las 04:15
No me gusta la cercanía de los ejemplos de Lolita y Lost in Translation. La historia que cuenta Coppola es una historia muy hermosa; la de Lolita es la de un enfermo que tiene secuestrada a una niña (si no recuerdo mal de 12-13 años), a la que no quiere dejar crecer, ni que hable con nadie, ni salga... es un personaje odioso. Los personajes de Bill Murray y Scarlet Johansson pueden compartir habitación o cama, Humbert quiere drogar a Lolita para poder tocarla...
Comentado por: Laura el 26/6/2007 a las 18:24
Seguro que se encontrarán en Nueva York, porque lo que le dice al oído Bill Murray, en las calles de Tokio, a la joven, no es una despedida, es un lugar y un día para encontrarse. Jamás lo he dudado.
Comentado por: Caetana el 26/6/2007 a las 14:24
Lost in traslation
lo que más me impresionó de Lost... los viajeros que siguen deben pasar por la zona de tránsito...
es el bello final, impresionante, daba la sensación de ser real. él está ya fuera del hotel, se va y ella sale y... parece ese momento que puedes sentir que no fue, y que no es dolor, es una sensación de pensé y no es... como si todo se fuese a romper y entonces es cuando se despide simplemente, una forma de decir sí... es un final bellísimo, esa sensación pues.
Enea
Comentado por: Enea el 26/6/2007 a las 01:09
Qué bonito texto. Cuando me empecé a enamorar de hombres mayores, al principio no me daba cuenta. Sólo sabía que me gustaba estar con ellos más que con cualquier otra persona. Hablábamos mucho. Y las conversaciones comenzaban como una merienda familiar, y terminaban siendo una de esas películas prohibidas, en las que ese hombre, que podría ser tu padre (ya quisiera tu madre), te había demostrado en pocos minutos, que el whisky en vaso bajo es mucho más apetecible que una tarde de mediasnoches.
Pero, lo siento, señor Rioyo, con la edad me empiezan a gustar cada vez más los jóvenes.
Comentado por: almu el 25/6/2007 a las 22:18
Ese amor, o mejor dicho atracción, es tan viejo como el hombre. Se puede remontar uno al os diálogos de Platón, y ver como Socrates trata de seducir con sus palabras y sus gestos no solo la mente de sus jóvenes epígonos sino también sus cuerpos. La literatura está llena de esos amores, o pulsiones, porque como Pla creo que lo que en realidad se buscan son momentos, Carson McCullers los llamaba "iluminaciones" y siempre estuvo ahí, acechando como un animal a su presa. Ahora la cuestión que plantea Rioyo es el amor por los jóvenes en la madurez, a sus cuerpos briosos, simplemente es un síntoma de decadencia, vital, emocional y psicológica, si ya lo retrató magnificamente Nabokov en "Lolita" la imágen de Picasso sosteniendo la sombrilla de Françoise Gilot en la playa es la del fauno decadente en pos de una nifa que será fagocitada para, simbólicamente, darle de nuevo la juventud. Es pues una metáfora de como siendo maduros-viejos nos sentimos rejuvenecer al lado de alguién joven y fogoso.
Comentado por: jose manuel sánchez-paulete el 25/6/2007 a las 18:18
al atardecer, en verano,iba el tren hacia la costa atlántica del sur. el departamento estaba ya en penumbra, y por la ventanilla corría un paisaje de chumberas y olivos
...
¡Era un copo de ninfa abierta abierto al beso del aire crepuscular?El mar estaba quieto y oscuro y profundo, y todo parecía quieto, como si el tiempo quisiera detenerse en un encanto sin fi.
...
allí estaba él: en lo oscuro, un lamento de gozo y de pena, una insomne llamando nadie sabe qué o quién en la vastedad sin nombre de la noche.
Cernuda
y dijeron que era el cuerpo de él a quien deseaba Cernuda, y al leerlo sin cuerpo
nadie sabe a qué o quién... vi la vida un sentimiento... vivirla
Enea
Comentado por: Enea el 25/6/2007 a las 15:37
si Rioyo tiene usted una edad y le gustan las jovenes , pero seguro que a los 16 le gustaban las de cuarenta , la razon yo la tengo clara si a los 16 te pillas una cuarentona lo pasas en grande y no das mas explicaciones y igual pasa cuando pasas de los cincuenta y ella tiene 18 ( seamos legales). Porque lo que nos gusta son los instantes eternos , pero las parejas son real coñazo y nosotros buscamos un ideal y el ideal es breve siempre.
Comentado por: albert pla el 25/6/2007 a las 15:15
Cierto es que no nos importaría deshojar esa Margarita o tomarnos esa Clara refrescante contra los calores de la edad, pero como dijo aquel, de momento asumimos la derrota nunca la doma, para seguir estando ilusionados
Comentado por: losencillo el 25/6/2007 a las 11:31
Javier Rioyo (Madrid, 1952) es licenciado en Ciencias de la Información. Periodista, escritor, director y guionista de cine, radio, televisión y dramáticos. Dirigió y presentó el programa semanal de libros Estravagario en TVE 2, con el que obtuvo el Premio Fomento a la Lectura 2005, concedido por la Federación del Gremio de Editores de España. También ha sido responsable de cultura y libros en el programa diario Hoy por hoy de la cadena SER. Es colaborador habitual de El País (escribe para el suplemento semanal Domingo) y de la revista Cinemanía.
En televisión, Rioyo ha presentado el programa "El Faro" del canal Documanía y ha obtenido dos premios Ondas en Radio y uno en Televisión. Ha sido guionista de numerosos festivales de música para Canal+, así como de los premios Goya, y de diversos programas de radio y televisión. También coordinó los guiones para la serie Severo Ochoa. Ha dirigido y participado en cursos de Comunicación y Cultura en diversas universidades españolas. Formó parte del Comité Asesor de Alfaguara y ha sido jurado de festivales de cine y premios literarios en varias ocasiones.
Es autor del libro Madrid: casas de lenocinio, holganza y malvivir (Espasa Calpe, Premio 1992 Libros sobre Madrid); y de La vida golfa (Aguilar, 2003). En 2005, con su productora Storm Comunicación, realizó la producción ejecutiva y el guión de Miracolo Spagnolo, un documental para la RAI sobre la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero al gobierno y su primer año de legislatura. También dirigió y produjo Alivio de luto, un vídeo documental en el que entrevista a Joaquín Sabina; así como Un Quijote cinematográfico.
En 1994 fundó la productora Cero en conducta, con José Luis López-Linares, con la que tuvo a su cargo el guión y la dirección de Alberti para caminantes (2003); y la producción ejecutiva y el guión del largometraje Un instante en la vida ajena (2003), que obtuvo el Premio Goya al mejor documental; así como de Tánger, esa vieja dama (2002). También ha codirigido con José Luis López-Linares el cortometraje Los Orvich: Un oficio del Siglo XX (1997), y los largometrajes Extranjeros de sí mismos (2001), nominado al mejor documental en la XVI edición de los Premios Goya; A propósito de Buñuel (2000); Lorca, así que pasen cien años (1998), nominado a los premios Emmy 1998; y Asaltar los cielos (1996), nominado a los premios Goya al Mejor Montaje, y ganador del Premio Especial Cine, de los Premios Ondas 1997.
06/7/2008 23:44
Publicado por: alex_rcx@hotmail.com
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