El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
domingo, 6 de julio de 2008
LA EDAD DE LOS LIBROS
Leo unos cuántos libros a la semana. Algunos con esfuerzo, la verdad. Suelo repartir con cierto equilibrio -¡que extraña palabra!, apenas la reconozco como mía- mis lecturas entre ensayos, poesía y narrativa. También “miro” algunos libros, cada vez más libros fotográficos, catálogos, algún comic. Me cuesta mucho desprenderme de ellos. Incluso, de los que son leídos con esfuerzo. Alguna vez ya hemos hablado de esta enfermedad cuasi crónica de los libros y el espacio que ocupan en nuestras vidas. El espacio mental, y el espacio físico. Dos problemas distintos y ninguna solución verdadera. Felizmente muchos de los libros leídos, no sé si demasiados, con el tiempo se esconden, se diluyen y casi desaparecen de nuestros recuerdos. Y sin embargo otros nos siguen acompañando, nos ven envejecer mientras ellos permanecen inmutables, como si no pasaran los años, el tiempo, ni el olvido por ellos.
Esta semana, por caminos distintos, han regresado a mi vida, dos libros, mejor dicho, dos lecturas que nunca se fueron del todo. Dos libros que no envejecen. Al menos dos libros que vuelvo a leer con el placer de aquellos años, de aquél tiempo perdido de cuando fuimos tan jóvenes.
Yo leí a Proust en la “mili”. Aquella puta, castigada y encarcelada mili. Puteada por dos frentes, por los estertores del franquismo y por los etarras que cada vez era más banda desalmada y sin sentido. Proust y otras lecturas, por ejemplo Bomarzo, Scott Fitzgerald, Borges… y otros tan poco cercanos a la milicia como aquellos poetas de la “generación del 50”, la generación del alcohol, que también me entretuvieron aquellos días.
Ahora he recuperado uno de los más clásicos acercamientos de Borges a la obsesión y el misterio de la literatura, de la imitación literaria, Pierre Menard, autor del Quijote. Acabo de comprar una edición muy peculiar de la historia del Ingenioso Hidalgo, por Pierre Menard. A Borges, que sobre Menard escribió en Nimes en 1939, le hubiera parecido que recuperaba su tiempo. Con Menard, con Cervantes y con él mismo, el otro, el joven Borges.
El otro libro, también reducido, también de bolsillo, de “cuaderno”-así se llamaba la colección cuando lo compramos la primera vez-, es asimismo un homenaje, una no disimulada imitación de su admirado Proust, por el admirable Llorenc Villalonga. El libro se llama Dos pastiches proustianos. También ha sido capaz de devolvernos a los años tan jóvenes, de tan voraces lecturas. Felizmente el apetito por cierta literatura no se termina con los años. Se rescata la introducción de Villalonga, se añaden un prólogo de José Carlos Llop y un epílogo situacionista del editor Herralde, que añaden valor a éste oportuno rescate. Nos pasan los años por algunos libros. Y lo digo en la semana en que Cien años de soledad cumple sus primeros 40 años.
[Publicado el 07/6/2007 a las 11:23]
El autor de Dos pastiches proustianos en su introito a la obra, ahora editada de nuevo por un Jorge Herralde treinta y seis años más viejo, niega de facto «haber dislocado gran cosa» con unos remedos que, amén de un conocimiento profundo de la obra cumbre del escritor francés, demuestran también una enorme admiración. Ésta arranca de sus tiempos de estudiante, confiesa más tarde, para glosar a continuación «aquella sensibilidad dubitativa» que le fascinó.
Insiste, no más, en que no ha pretendido hacer una caricatura del homenajeado, como si en realidad no fuese consciente de la magnitud de sus dos exquisitos trasuntos imaginarios, incluidos en el volumen de cuentos El lledoner de la clastra, publicado en 1958. No en vano, aunque seguro de sus ideas –nos recuerda Jaume Vidal i Alcover, su amigo y biógrafo-, Villalonga era desconfiado, y fuera de la cuales profesaba el escepticismo, recurriendo a la ironía. Por eso, tan alejado del panegírico como de la censura, tengo la impresión de que estos pastiches conjuran sus dudas, amén de «la inteligencia lúcida, imbricada de realidad y fantasía» del francés, que encarna el comienzo de la transformación de la narrativa desarrollada hasta la fecha, a quien el mallorquín, consciente de ello, rinde el mejor homenaje con el que un autor de su talla podía cumplimentarle.
Comentado por: Francisco J. Caparrós el 26/6/2007 a las 22:24
Hola amables contertulios: os agradeceria mucho que echaseis un vistazo al blog de D. Marcelo Figuras y dierais buestra opinión sobre un problema que alli se ha suscitado a raiz de unas injurias sobre mi y amenazas de muerte sobre mi familia. Os quedaria muy agradecido eternamente. Gracias a todos, espero que no falteis los que podais, pues menudo follón hay alli, con este tema.
Comentado por: Antonio Larrosa Diaz el 10/6/2007 a las 11:42
Hola, Maleas: yo no soy aficionado a los toros. Los únicos incidentes taurinos a los que asisto los vivo aquí, en directo. Así sí me gustan. Venga más por aquí. Vd. tiene un carácter muy moderado (qué suerte....). Y, en la próxima crisis, nos resultará de mucha ayuda.
Gracias por adelantado.
Grifo
Comentado por: Grifo el 09/6/2007 a las 10:01
Otra coincidencia,la de leer a Proust en la mili,en mi caso unos años antes.Me ayudó a pasar aquel trago.Lo de la afición tauromaca tambien y es rara,hoy hay pocos escritores aficionados,lo de escritor lo digo por Rioyo,fueron legión en el siglo pasado.Tal vez sea por eso que aunque le leo con deleite no haga aqui comentarios.
Comentado por: maleas el 09/6/2007 a las 01:14
*...y hacemos espirales con el humo de los cigarros que va
de los labios al cielo esparcido por el viento
que se desliza sobre los campos...*
Alex, por Dios, cuidado con los incendios.
Saludos.
Comentado por: Grifo el 09/6/2007 a las 00:37
Castilla ebria
Desoladas están las casas por el campo
desperdigadas. Por la carretera perdida
entre las colinas y la luna eléctrica
de la noche castellana. Esta el caño de un
riachuelo roto entre arbustos, espigas y piedras..
Hemos roto una botella en la cabeza
de la madrugada mientras nos subimos
a las rocasy nos escondemos en la noche
jugando a ser soldados.
Seguimos la senda vallada por piedras y flores
empapando nuestros corazones con ron
y agua chapoteada en el claro del rio
Las estrellas arrullan la brisa nocturna
que ciega nuestra piel blanca y dorada
mientras el sonido de los hielos en los vasos
y las carcajadas hacen huir a ratones y extraños...
Bajo nuestros pies callan rios y vuelan
saltamontes y los duendes de castilla ebria
salen a nuestro paso caminando entre espigas y cardos.
Contamos historias de hiedras y páramos
miando la luna que mece los campos mientras
hablamos, bebemos y fumamos...
Tiramos piedras al rio
y el sonido se pierde con el correr del agua
que bulle entre juncos, rocas y zarzas..
Mansas son las noches del verano castellano
mientras contamos estrellas y hacemos espirales con el humo de los cigarros que va
de los labios al cielo esparcido por el viento
que se desliza sobre los campos...
Comentado por: Alex Rojo el 08/6/2007 a las 20:07
Los libros tienen vida propia son como el vino. El vino tiene vida en la barrica, en la botella y una vez abierto cobra vida por eso la primera copa de una botella nunca es igual que la primera...algo parecido le sucede a las páginas de un libro...
Yo nunca hice la mili y solo he visto las estrellas en el cielo.pr eso soy nativo salvaje de la iberia sumergida, de la iberia profunda de los bares castellanos donde los camareros son los únicos proletarios, donde los padres enseñan a sus hijos que mas vale ser un extraño a ser uno más del rebaño, donde las niñas se visten de novia y se miran al espejo vestidas con el velo de su madre, donde los jovenes borrachos van de un bar a otro gastando por la noche lo que ganan por el día y
las post-adolescentes se meten mano unas a otras cansadas del tedio de largas tardes de domingo mientras los abuelos se sientan a la sombra esperando que venga un día en el que el viento de verano se los lleve y las jovenes casaderas esparan en un altar para dar lo poco que tienen...ay..y es que pasan tantas cosas en este mundo de palabras...porque al principio fue el verbo y esas cosas del alfa y el omega..pero es no era griego...no se, no se... estos solo son los lindos sueños de un pirata que busca entre la nada una satisfacción grata..vivencias, desengaños, calumnias, rumores y malicias...ay ay miseria castella de casas agazapadas bajo las faldas de colinas extenuadas con forma de senos erguidos hacie el cielo en mitad de la meseta surcada por caminos polvorientos y coronada por las torres de vetustas iglesias...
Comentado por: Alex Rojo el 08/6/2007 a las 19:55
Comentado por: Delfín el 08/6/2007 a las 00:03
relleo Viejas historias y cuentos completos de Miguel Delibes, leo por primera vez a un autor que compré su libro esta tarde, aún no sé, no lo he leído recomendado en ningún medio publicitario, y en la mesilla de noche desprendo un libro que cae en las manos Águila contra el hombre. poemas para un suicidamiento
Leopoldo María Panero, y recobro entre mis manos ya que el otro desprende unos cuentos rusos que me embelesan, recién nacidos, esa es su edad.
bello pues, y recuerdo que al leer a Hanan Al.Shaykh Mujeres de Arena y Mirra, cerré elñ libro, no me gustó
no sé, voy a leer cuando llegue a casa el que compré esta tarde y ardo en deseos de abrirlo
Enea
Comentado por: Enea el 07/6/2007 a las 23:36
Noto, con pena, que en la actual edición (digital) del DRAE, ya no figura la palabra 'ruma'. La anterior edición decía de ella, transcribo:
ruma. f. Argent., Chile, Ecuad. y Perú. Montón, rimero.
Doy fe de su común uso en la lengua de los peruanos.
(¿La habrán extirpado esos misóginos caballeros por ser de género femenino?)
Comentado por: HjorgeV el 07/6/2007 a las 22:56
"Y sin embargo otros nos siguen acompañando, nos ven envejecer mientras ellos permanecen inmutables, como si no pasaran los años, el tiempo, ni el olvido por ellos".
La frase es bonita, pero no la puedo suscribir.
A mí los libros se me mueven; parecen pulular y cambiar con el paso del tiempo.
Me ha sucedido encontrar alta satisfacción y placer en un libro que recién al terminarlo he descubierto...¡que ya lo había leído!
Como sé que existe esa magia -en mi caso-, allí tengo siempre cerca una ruma de ellos que yo sé que seguirán dándome más de una buena sorpresa en las futuras re-lecturas.
"Conversación en La Catedral", de Mario Vargas, es un ejemplo. "La danza inmóvil" y casi toda la (divertida) obra del casi desconocido Manuel Scorza, otro más.
Comentado por: HjorgeV el 07/6/2007 a las 22:45
El reencuentro con los libros es una cosa interesante. Yo soy de recorrido lento y los libros, en general y salvo excepciones, me duran mucho, tardo en leerlos. Actualmente estoy leyendo el de Fernando Aramburu "Los peces de la memoria" y ese reconozco que sólo he tardado dos días, es un libro apasionante. El primer tomo de Proust "Por el camino de Swann" tardé todo un verano en leerlo, nunca conseguí llegar al séptimo tomo. Me pasa como a Fátima al cabo de los años los libros son diferentes, nos dicen otras cosas, reflejan otras emociones. La cita de Claudio Rodríguez de Grifo es muy adecuada, el comienzo de ese libro maravilloso llamado "El don de la ebriedad" esa cita ha hecho que me acerque de nuevo al poeta zamorano, con esa obra tan corta (cinco libros), pero tan contundente en belleza y deslumbramiento.
Comentado por: jose manuel sánchez-paulete el 07/6/2007 a las 19:02
Hay libros que cambian con nosotros. En mi manía de leer todo cuanto caía en mis manos leí La Metamorfosis como a los 12 años. Me pareció una historia absurda e incomprensible y no entendía cómo podía ser tema de apasionantes discusiones familiares.
La volví a leer el año pasado y me pareció otro libro, le di un enfoque muy diferente al de años antes, ví la luz.
Hay otros libros que (nos) permanecen inmutables en el tiempo. Leí la Tía Tula como 8 veces en mi vida, en diferentes etapas, y NUNCA entendí que podía tener de bueno y por qué era lectura obligada en el colegio.
Comentado por: Fátima el 07/6/2007 a las 16:50
cuántos! fantástico.. pues... pueden ser mil hojas, puede ser una hoja y un cuento que me dura años porque a veces el alma no cuenta... cuanta... ç
ç... cuantos! no sé,,,,
fantástico pues
Enea
relleo páginas, pienso en la madre y porqué le llevó a Venecia, albertina... no séeeeeeeeeeeee... ah... y cuando leo en una hoja que nadie conoce pienso será él... creo que la muchacha le detuvo en el departamento Coeet zee no... es un autor que aun sabe que escribirá depsués.... magníd
pongámolo bien... magnífico un papel una p biblioteca... porqué dice y .. no es mi mejor novela... pero la más léida... m?
ah no .. no se me olvidó, llegué y abrí era un número una página que guardo para leerla pág 125 de un libro que pocos conocen esa frase me impresiona... basta con ese momento después
Enea
Comentado por: Enea el 07/6/2007 a las 16:11
Buenas tardes, soy Antonio Larrosa y actualmente estoy leyendo: "Vagabundo en Africa" Es un royazo impresionante . Negros que se comen a todo bicho viviente, negros que se comen a otros negros, negros que se divierten matando a todos los otros negrosnegros Zulus que son la reostia , los boers que no veas la mala leche que tenian los ingleses que se las ven y se las desean para que no se los coman los negros, ewn fin un desastre la mires por donde la mires. anteriormente intente leer "La sombra del viento" pero me fué imposible deberia existir una ley que alertase de esas enormes tabarras. Aunque dicen que hay gente que se lee un tocho de esos en un par de horas y lo he comprobado con el sistema de leer renglón por renglón en vez de palabra por palabra pero en ese caso es peor porque cuando terminas de leer no sabes a ciencia cierta si has leido una novela de amor o una guia telefónica. WWW.antoniolarrosa.com
Comentado por: Antonio Larrosa Diaz el 07/6/2007 a las 16:08
¡Uffff...! : Menos mal... Me tenía ya muy preocupado. Estaba ya a punto de llamar por teléfono a la Virgen de Fátima pensando en un milagro. Pero, bueno, no ha hecho falta. Aquí le veo y en forma como siempre.
*Suelo repartir con cierto equilibrio -¡que extraña palabra!, apenas la reconozco como mía-...*
No se dé golpes de pecho. ¡Claro que tiene Vd. equilibrio! Hasta podría bailar la giga en un alambre.
*Leo unos cuántos libros a la semana.*
Bueno..., entonces no es que le falte equilibrio. Es que le sobra Vitamina C.
*Yo leí a Proust en la “mili”.*
Es normal cuando se trata de perder el tiempo.
*...y otros tan poco cercanos a la milicia como aquellos poetas de la “generación del 50”,*
Buenos poetas nacidos en el momento equivocado.
*la generación del alcohol...*
Vd. conoce bien la Literatura.
*Siempre la claridad viene del cielo.
Es un don. No se encuentra entre las cosas...*
(Cito al divino Claudio de memoria. Perdón.)
Le encuentro bien, como siempre, como tiene que estar, como es Vd. Qué alivio.
Un sonoro saludo de
Grifo
Comentado por: Grifo el 07/6/2007 a las 13:45
Rioyo
Varios a la semana , eso no es mucho? , yo leo uno cada semana , un libro cada siete dias , mas o menos . Un libro y un disco . solo escucho ese disco ( si me gusta claro ) solo leo ese libro , si es breve varias veces , ahora leo a ferrer lerin . Creo que los libros han de espaciarse , es decir que pase un tiempo entre uno y otro , que no se maten entre ellos , como cuando comes el primer plato y el segundo plato te mata el gusto del primero , resumiendo que los libros y la musica necesitan un recorrido despues de ser leido o escuchados para interiorizarlos y eso son unos dias que son tambien de lectura , quiza interior .
Salgo en gris
Comentado por: albert pla el 07/6/2007 a las 11:57
"Y sin embargo otros nos siguen acompañando, nos ven envejecer mientras ellos permanecen inmutables, como si no pasaran los años, el tiempo, ni el olvido por ellos".
Comentado por: Bacán! el 07/6/2007 a las 11:35
Javier Rioyo (Madrid, 1952) es licenciado en Ciencias de la Información. Periodista, escritor, director y guionista de cine, radio, televisión y dramáticos. Dirigió y presentó el programa semanal de libros Estravagario en TVE 2, con el que obtuvo el Premio Fomento a la Lectura 2005, concedido por la Federación del Gremio de Editores de España. También ha sido responsable de cultura y libros en el programa diario Hoy por hoy de la cadena SER. Es colaborador habitual de El País (escribe para el suplemento semanal Domingo) y de la revista Cinemanía.
En televisión, Rioyo ha presentado el programa "El Faro" del canal Documanía y ha obtenido dos premios Ondas en Radio y uno en Televisión. Ha sido guionista de numerosos festivales de música para Canal+, así como de los premios Goya, y de diversos programas de radio y televisión. También coordinó los guiones para la serie Severo Ochoa. Ha dirigido y participado en cursos de Comunicación y Cultura en diversas universidades españolas. Formó parte del Comité Asesor de Alfaguara y ha sido jurado de festivales de cine y premios literarios en varias ocasiones.
Es autor del libro Madrid: casas de lenocinio, holganza y malvivir (Espasa Calpe, Premio 1992 Libros sobre Madrid); y de La vida golfa (Aguilar, 2003). En 2005, con su productora Storm Comunicación, realizó la producción ejecutiva y el guión de Miracolo Spagnolo, un documental para la RAI sobre la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero al gobierno y su primer año de legislatura. También dirigió y produjo Alivio de luto, un vídeo documental en el que entrevista a Joaquín Sabina; así como Un Quijote cinematográfico.
En 1994 fundó la productora Cero en conducta, con José Luis López-Linares, con la que tuvo a su cargo el guión y la dirección de Alberti para caminantes (2003); y la producción ejecutiva y el guión del largometraje Un instante en la vida ajena (2003), que obtuvo el Premio Goya al mejor documental; así como de Tánger, esa vieja dama (2002). También ha codirigido con José Luis López-Linares el cortometraje Los Orvich: Un oficio del Siglo XX (1997), y los largometrajes Extranjeros de sí mismos (2001), nominado al mejor documental en la XVI edición de los Premios Goya; A propósito de Buñuel (2000); Lorca, así que pasen cien años (1998), nominado a los premios Emmy 1998; y Asaltar los cielos (1996), nominado a los premios Goya al Mejor Montaje, y ganador del Premio Especial Cine, de los Premios Ondas 1997.
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