El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Blog de Javier Rioyo

TAUROMAQUIA

Al final de la Segunda Guerra Mundial un crítico de arte, antropólogo y filólogo francés, Michel Leiris escribió un peculiar, desmesurado, inteligente y arriesgado texto: La literatura  considerada como una tauromaquia. Creo que el texto todavía tiene la fuerza, la vigencia y el sitio que para mí lo tuvo en aquellos años 70, mediados, en los que leí ese texto. Todavía conservo el ejemplar de aquellos recordados “Cuadernos ínfimos” de la editorial Tusquets. Lo volveré a leer esta misma tarde. Y lo hago porque ayer tuve una discusión, una de esas discusiones de callejón sin salida, con un amigo querido y admirado. Hablábamos de ritos, mitos y diversiones. Hablábamos de poesía y de prosa. El invitado a la improvisada cena era el poeta Juan Gelman. Y mi amigo, uno de los anfitriones, era otro poeta, Luis García Montero. A una de la noche, pasados unos vinos, estuvimos hablando de toros y tauromaquia. Alguna vez he contado de mi afición a esa extraña, cruel y hermosa fiesta… o lo que se quiera decir de ese ritual, festejo, sacrificio, arte o lo que se quiera considerar que es el toreo. Al menos el toreo que uno desea. El que alguna vez presenció. El que alguna vez, bastantes, consiguió emocionar, conturbar y hacer feliz a este aficionado español.

Mi amigo Luis, y otros muchos admirados intelectuales o no, desprecian y no comprenden cuáles pueden ser las razones de que a gentes más o menos cercanas a su ética y a su estética -dicho esto sin tener que comulgar juntos en tantas cosas- podemos ser aficionados a ese resto de barbarie que queda como fiesta “nacional” que, según muchos desean, está condenada a extinguirse y desaparecer. La discusión era una faena tediosa, interminable, repetida, cuasi eterna lucha sin resolver entre taurinos y antitaurinos. Y naturalmente  sin trofeos. Y  sin ovación, sin vuelta al ruedo…pero, eso sí, sin sangre. Este año tampoco he leído el artículo de Manuel Vicent a la contra. Y sin embargo estoy deseando volver a leer el texto de Leiris, aquél texto que escribió después de salir horrorizado de su primera experiencia con la realidad de este sangriento arte. Mañana, espero, hablaré de más libros y más toros. Ahora, como todavía no hay toros, me voy a un concierto. A escuchar una de las grandes partituras del siglo XX. ¿Estará eso peleado con mi afición a los toros?

[Publicado el 09/5/2007 a las 11:54]

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Comentarios (19)

  • CON TODO EL RESPETO QUE NO MERECEN NI LOS TOREROS NI SU OBSCENO PUBLICO, LES DIGO A ELLOS Y A USTED SEÑOR JAVIER RIOYO, QUE LO UNICO QUE MERECEN ES MORIR DE ESTA MISMA FORMA EN QUE MUEREN ESTOS ANIMALES SIN DEFENSA PROPIA, CON TORTURA Y SALVAJISMO.
    MUY ATENTAMENTE. LIGIA VILLEGAS

    Comentado por: LIGIA VILLEGAS VARGAS (MEDELLIN,COLOMBIA) el 29/1/2008 a las 19:40

  • Una gran parte de los antitaurinos tb somos vegetarianos y luchamos pq las cosas cambien en granjas y mataderos, la tauromafia es cruel y sangrienta y se basa en el sadismo(como las películas snaff, es clavadito), la tradición no justifica nada(anda que no era tradicional quemar en la hoguera, y por supuesto hoy la ablacion en Kenya), y en España cada vez hay menos seguidores d esa aberración. Es incompatible con dar amor pq en sus cerebros está esa tiranía déspota y cobarde de saciar las propias frustraciones y deseos oscuros en criaturas supuestamente inferiores(taurinos en toros y otros animales, nazis en homosexuales, negros, etc, maltratadores en mujeres...)

    Comentado por: Celia el 06/12/2007 a las 01:11

  • Un saludo a Juan Gelman y al señor Rioyo, menos spam y menos secretos.

    Comentado por: Lucía Angélica Folino el 12/5/2007 a las 15:40

  • Les toca explicar a FP y a AR lo de pivón al señor CC. Un pequeño esfuerzo.

    Comentado por: jose manuel sánchez-paulete el 10/5/2007 a las 17:52

  • ¿Qué es un pivón? (No lo he podido encontrar en el diccionario.)

    Comentado por: C.C. el 10/5/2007 a las 10:59

  • Hitler también tenía sus ideólogos y él mismo escribió un libro. Es más: era considerado como una persona simpática por la gente que lo conocía.

    Personalmente, la VALIENTE 'fiesta' taurina me hace recordar por lo menos estos 4 puntos:

    1. Esa cobarde y macabra inclinación del mono (hombre) por el ENSAÑAMIENTO. Sobra decir, -siempre- con el más débil o con el que -ya- no puede defenderse. La lista es larga y detesto aburrir, pero no olvidar la violencia doméstica o de género.

    2. Su capacidad (del mono, nosotros) para describir las cosas y escribir la historia a su placer. (Para 'florear' sus inclinaciones.)

    3. La insondabilidad del comportamiento humano. No son incultos, analfabetos, tullidos mentales ni cretinos los que defienden y patrocinan ese acto valiente que consiste en acosar a un animal -para regocijo y aplauso de los corajudos presentes- y terminar matándolo sin que se pueda defender.

    4. No todo los que nos gusta tiene que ser bueno o correcto. Aplaudirlo es peor.

    ¿Una imagen?

    Comentado por: C.C. el 10/5/2007 a las 10:02

  • Que vivan los toros!!!! pero en el campo.

    Comentado por: el buen aleman! el 10/5/2007 a las 02:03

  • Airada Lucía,sólo un pequeño apunte con respecto a tu último párrafo. La fiesta de los toros no se celebra sólo en monarquías como la española, sino en repúblicas como Francia, Ecuador, Perú, Colombia o México. He visto en tu blog que eres inteligente y sensible. Que no te mate el resentimiento.

    Comentado por: Filemón Pi el 10/5/2007 a las 01:41

  • Amigo Alex, estoy de acuerdo contigo: En las plazas de toros se ven unos pivones de vuelta al ruedo, oreja y rabo :-) Lo malo es que muchas suelen tener nombres de esos de rancio abolengo como Cayetana Enriqueta de Zunzunegui y Osborne von Hardenberg y Peñalver. Pero ¿por qué estarán tan buenas las pijas? Además promiscuas...Y yo aquí pobre y durmiendo solo, qué mal. Mañana voy a los toros sin falta. Ay, que me despisto. Comparto tu punto de vista porque aunque no me guste asistir al espectáculo de la tortura de un animal, no sabría renunciar al jamón o a una buena chuleta de ternera. No podría sostener con coherencia mis argumentos antitaurinos mientras trincho un pollo, me como los riñones de un pobre corderito o veo con placer cómo el aparato digestivo de un rumiante se transforma en un delicioso plato de callos. Por no hablar del aparato reproductor. En fin, que quien esté libre de pecado se haga vegetariano y tire la primera piedra.

    Comentado por: Filemón Pi el 10/5/2007 a las 01:23

  • No entendió nada Rojo, como siempre.

    Lo que no nos atrae del mundo del toreo es justamente la parafernalia del público excitándose ante el ridículo al que se somete al animal azorado.

    Todos moriremos, no estoy muy segura de esto porque nunca me pasó, pero me han dicho y casi empiezo a creerlo que algún día acabará nuestra existencia y seremos comidos por los inmundos bichos de la tierra, para provocar el ciclo natural de recreación de la vida.

    Los animales mueren para proveernos su proteína como nosotros lo haremos para alimentar a los gusanos. ("Y si tuviéramos todavía, preguntó el cadáver al gusano?" Poema: Microcosmos, Retablo de duelos).

    Pero, mientras uno está aquí arriba desea mantener, por lo menos nosotros los que respetamos los mandamientos primarios, el amar a otro como a uno mismo, el no matarás.


    Nunca entré a un frigorífico de faena, me daría escalofrío, es cierto, pero me parece asqueroso ver como hay gente que va a la fiesta a encontrar "pivones", y que creen que los que estamos en contra es porque le cortarán una o dos orejas a la bestia.

    No, señor, no.
    Estamos furiosos por el placer que les provoca la matanza, por la frivolidad de la fiesta de la muerte, porque se considera que algunas mujeres podremos ser toreadas por estos toreros literarios del mal gusto para admirar las corridas.

    Un entrecot con sangre chorreando no es mi plato favorito, tampoco las ostras lo son, pero mientras mantengan a un público dócil mirando corridas de toros o partidos de baseball o fútbol, hay gente real que la está pasando mal y por cierto, no entrarán a Europa porque la caridad bien entendida empieza por casa y eso de alojar inmigrantes es considerado una falta gravísima de los gobiernos, en tanto que festejar para olvidarlo es lo que calma las crisis de contradicción de los ingenuos.

    Menos circo, más pan, señores de la realeza.

    Tendrían que sentir vergüenza de seguir cargando coronitas.

    Comentado por: Lucía Angélica Folino el 10/5/2007 a las 00:55


  • La verdad es que es un tema que da que pensar.

    La mayoria de las personas que tildan la tauromaquia de festejo cruel y sangriento babean por un entrecot de ternera.

    A las vacas le meten una vara metálica con cuatro mil voltios por el culo sin embargo ante el filete de ternera la gente no se questiona si es una tradición cruel, solo quieren llenar el estómago y en ese momento no se plantean los diretes filosóficos sobre un animal que ha sido criado, alimentado con el único fin de ser aniquilado de la forma más cruel para cortarlo en cachitos y venderlo en los supermercados.

    Ante la carne picada de los espaguetis nadie se para a reflexionar. No es injusto que ante una tradición con tantos seguidores la gente lo considere una crueldad innecesaria?

    Dicen que el toreo es una pugna entre el hombre y el animal, la bestia, pero la verdad es que muchas veces los toros salen mareaos por las drogas que les dan y esas cosas casi nadie lo dice. Luego muchos de los que se llaman toreros son incapaces de matar a la bestia de manera limpia y se produce lo que mas me dasagrada ver como a un animal se le pincha y se le vuelve a pinchar hasta que al final cae rendido.

    Los mismos que se indignan ante el sacrificio del toro se van a un país extraño y asisten a todo tipo de sacrificios rituales. En los que se deguellan corderos para la preparación de la fiesta o cosas así.

    Tengo más argumentos a favor que encontra.

    Por ejemplo no es cierto que al mundo del toreo le sucede como a la policia y guardia civil que eran increpadas de utilizar la fuerza de manera brutal y eran insultados por llevar una determinada bandera.

    Los mossos de escuadra se despachan a gusto y los erchainas siguen con su ritual de despachar brutalidad a diestro y siniestro. Ahora no les llaman fascistas porque en vez de llevar la bandera española llevan la bandera catalana o vasca.

    No sera que la gente no odia la crueldad desmedida sino lo que se odia es cualquier forma de españolidad? Ya sea una bandera o un festejo?

    Los mismos que odian el mundo del toreo comen tranquilamente pate de pato sabiendo que le meten un tubo por la boca para engordarlo de la manera más rápida o van como inutiles a hacer cola a la puerta de los macdonalds a devorar hamburguesas industriales con queso de plastico.

    No se puede generalizar pero es que en esta viña del señor te pudes encontrar con cualquier cosa. Yo prefiero no ir a ver los toros porque no me gusta ver sufrir a un animal y porque alrededor del mundo del toreo se mueven muchas cosas que no me gustan pero nadie se ha fijado en los pivones que hay en las plazas de toros y encima se puede beber guisqui tranquilamente..ja ja...tampoco esta mal a lo mejor me doy una vuelta tal vez el mundo del toreo pueda parecer un poco rancio pero esto es como los catolicos que el día que no pueden comer carne se van a comer ostras y necoras al restaurante más caro...para tirarselas a la cabeza.....................¡¡


    Comentado por: Alex Rojo el 09/5/2007 a las 20:32

  • A mi ni me gustan ni me desagradan. Es cierto que alrededor de la plaza de toros la vida y la muerte se pasean por el mundo como lo hacen por los hospitales pero la verdad es que hace mucho tiempo que no voy a una plaza de toros prefiero estar en cualquier otro lugar.


    Comentado por: Alex Rojo el 09/5/2007 a las 18:45

  • Yo no soy aficionado a los toros, pero me pasa como a Filemón Pi, cuando era pequeñe mi padre me llevaba a las corridas y sentía sobre todo el olor, algo que no se puede describir si no se ha vivido, el calor, la sangre, y el olor. Creo que Michel Leiris no vió en directo ninguna corrida de toros, acaso el único literato que se metió en el mundillo fue E Hemingway, que fue amigo de toreros y de picadores, gustaba de frecuentar el ambiente, pero nunca corrió los sanfermines.

    Comentado por: jose manuel sánchez-paulete el 09/5/2007 a las 18:26

  • Mira por donde este blog me dá pie inusitadamente para hacerme un poco de publicidad subliminal, pues resulta que tengo escrito un relato sobre el arte tauromático en donde el lector,puede enterarse de mis ideas con respecto al tema cuestionado.Es un relato muy cortito que se llama "SE ACAVO LA FIESTA"
    y que prontopondré en mi web WWW.antoniolarrosa.com

    Comentado por: Antonio Larrosa Diaz el 09/5/2007 a las 17:44

  • No me interesan los toros, pero hace tiempo que he renunciado a enzarzarme en esas siempre estériles disputas entre taurinos y no taurinos. De las plazas de toros que frecuenté con mi abuelo durante la infancia, sólo recuerdo un insoportable olor a excremento, a humo de puro o ciertos gritos incomprensibles como "mátalo ya","que le den la oreja", etc.

    En el título original del texto de Leiris "De la littérature considérée comme une tauromachie" resuena el eco excéntrico de Thomas de Quincey y su "Del asesinato como una de las bellas artes". La tauromaquia de Michel Leiris está lejos del olor a excremento de toro; Tampoco los asesinatos de Thomas de Quincey manchan las manos de sangre. Estamos ante dos exquisitos juegos literarios, ante el toreo y el crimen de salón.

    Al releer el texto de Michel Leiris me he acordado de otro gran "matador" de la literatura: Leopoldo María Panero. Creo que, al margen de cualquier opinión sobre la fiesta de los toros, los escritores con los que disfruto son aquellos que se exponen, que se acercan al peligro y logran vencerlo con la técnica y el rigor. Escribir, a veces se nos olvida, es peligroso. "Mi vocación es el llanto y el suicidio;sin embargo, no olvido ese rigor pactado", escribió Bioy Casares en La invención de Morel. Como dice Leiris, los escritores que introducen "ne fût-ce que l´ombre d´une corne de taureau dans une oeuvre littéraire" son los que suelen calarnos más hondo. Me alegra que hoy Rioyo nos haya recordado a ese escritor "expuesto", arriesgado que fue Michel Leiris. En sus palabras hay rigor y lucha, tauromaquia quizá, aunque la sangre no llegue al río que va dar a la mar, que es el morir.


    Comentado por: Filemón Pi el 09/5/2007 a las 17:35

  • Totalmente en desacuerdo.

    Ser aficionado a los toros, es ser un macho cabrío que no sabe amar a las mujeres.

    Comentado por: Lucía Angélica Folino el 09/5/2007 a las 16:42

  • Hola Javier, acabo de descubrir tu blog. ¿Para cuándo un programa dedicado a los blogs? Hay algunos publicados ("Más respeto que soy tu madre", "Diario de una miss intelijente"...)

    Beso

    Beta

    Comentado por: Beta el 09/5/2007 a las 15:20

  • Su blog de hoy, Rioyo, me llevó a tomar de mi estante librero "El hombre y las cosas", Situations I de Jean Paul Sartre. Me detengo en el capítulo: "Un nuevo místico", especie de ensayo sobre George Bataille; allí encuentro el nombre de Michel Leiris, hombre de aquel círculo francés, gente a la que yo leía afanosamente y que contribuyó a confirmarme que no andaba tan errada al transitar mis nuevos caminos intelectuales, amocionales y éticos, religiosos también. (Creo que fue un poeta español el que alguna vez dijo: si me buscas es porque ya me has encontrado) Leo a Sartre de corrido, la hora del trabajo me apura y yo debo opinar sobre la tauromaquia (no sé con qué derecho si nunca estuve allá y lamento no haber pasado por esa experiencia) Percibo las voces, los gritos, la emoción viva de la Plaza de Toros. De todo este conmovedor ruido me pregunto: ¿Por qué no dejar que los pueblos cumplan con su oficio? ¿Qué derecho tengo a señalarles el final de camino, al que seguramente van a llegar sin mi juzgamiento y sin mi índice levantado? Creo que lo mejor es callar y dejar que los sucesos sucedan. Gracias Rioyo y lo felicito por su amistad con Juan Gelman, señor que hace honrar a mi país, la Argentina.

    Comentado por: Lectora Porteña el 09/5/2007 a las 13:39

  • En absoluto.

    Ser aficionado a los toros es compatible hasta con el amor.

    Comentado por: pppirri el 09/5/2007 a las 12:19

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Biografía

Javier Rioyo (Madrid, 1952) es licenciado en Ciencias de la Información. Periodista, escritor, director y guionista de cine, radio, televisión y dramáticos. Dirigió y presentó el programa semanal de libros Estravagario en TVE 2, con el que obtuvo el Premio Fomento a la Lectura 2005, concedido por la Federación del Gremio de Editores de España. También ha sido responsable de cultura y libros en el programa diario Hoy por hoy de la cadena SER. Es colaborador habitual de El País (escribe para el suplemento semanal Domingo) y de la revista Cinemanía.

 

En televisión, Rioyo ha presentado el programa "El Faro" del canal Documanía y ha obtenido dos premios Ondas en Radio y uno en Televisión. Ha sido guionista de numerosos festivales de música para Canal+, así como de los premios Goya, y de diversos programas de radio y televisión. También coordinó los guiones para la serie Severo Ochoa. Ha dirigido y participado en cursos de Comunicación y Cultura en diversas universidades españolas. Formó parte del Comité Asesor de Alfaguara y ha sido jurado de festivales de cine y premios literarios en varias ocasiones.

 

Es autor del libro Madrid: casas de lenocinio, holganza y malvivir (Espasa Calpe, Premio 1992 Libros sobre Madrid); y de La vida golfa (Aguilar, 2003). En 2005, con su productora Storm Comunicación, realizó la producción ejecutiva y el guión de Miracolo Spagnolo, un documental para la RAI sobre la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero al gobierno y su primer año de legislatura. También dirigió y produjo Alivio de luto, un vídeo documental en el que entrevista a Joaquín Sabina; así como Un Quijote cinematográfico.

 

En 1994 fundó la productora Cero en conducta, con José Luis López-Linares, con la que tuvo a su cargo el guión y la dirección de Alberti para caminantes (2003); y la producción ejecutiva y el guión del largometraje Un instante en la vida ajena (2003), que obtuvo el Premio Goya al mejor documental; así como de Tánger, esa vieja dama (2002). También ha codirigido con José Luis López-Linares el cortometraje Los Orvich: Un oficio del Siglo XX (1997), y los largometrajes Extranjeros de sí mismos (2001), nominado al mejor documental en la XVI edición de los Premios Goya; A propósito de Buñuel (2000); Lorca, así que pasen cien años (1998), nominado a los premios Emmy 1998; y Asaltar los cielos (1996), nominado a los premios Goya al Mejor Montaje, y ganador del Premio Especial Cine, de los Premios Ondas 1997.

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