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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

viernes, 4 de julio de 2008

Blog de Javier Rioyo

¿JOSELITO O BELMONTE?

Parece que nuestros abuelos, los aficionados a la tauromaquia, que entonces era rito nacional, se peleaban entre los de Joselito o Belmonte. También se habían enfrentado los de Wagner y los de Verdi en la ópera. Y así se seguían enfrentando las dos- o las que sean- Españas. Esa manera de ser de uno y frente a los del otro es algo que no creo que esté en los genes o será que yo soy muy “puta”. Me gusta una y la contraria, me gusta, gustaba, Curro Romero y Antoñete, los Beatles y los Rolling, Edit Piaf y Chavela Vargas, Buñuel y Wilder, Nico y Jane Birkin, Albert Plá y Teresa Berganza…No sé, la lista podría ser interminable y no me apunto a un bando frente a otro. Por ejemplo, me gusta Juan Benet sin dejar de gustarme Pío Baroja, Juan Filloy o Borges, Neruda o Rilke, Ezra Pound o Pessoa, Angel González o Valente, Gamoneda o Gil de Biedma… No entiendo de contrarios. Me gustan, o no, sin que tenga que seguir una corriente, sin tener que definirme ni por una estética, ni por una ética. Me gustan, igual de poco, pero me inquietan, Dios y el Diablo. Más cielo o infierno, que purgatorio. Nada el limbo. Tenía tan poco éxito que lo han quitado.

¿Por qué hablo hoy de esto?... Sencillamente porque han pretendido que me definiera en la nueva narrativa española. Tenía que decir si era de los “pop”, de Agustín Fernández Mallo, Kiko Amat o Mercedes Cebrián, frente a los que tienen más deuda con nuestra historia, con la memoria dura de nuestro pasado, del español o del europeo, como pueden ser Ricardo Menéndez Salmón, Oscar Esquivias o Isaac Rosa… No pienso leer a unos para enfrentarme a los otros, afirmar unos frente a los otros. Y ante la duda, siempre la literatura. Y esa también está en los navegantes solitarios, sobre todo en ellos, en esos que uno nunca sabe ni con quién enfrentarlos, ni con quién compararlos. Entre los citados hay nombres de esos, por más que por razones de marketing o de hallazgo cómodo de algún crítico se les quiera poner en bandos enfrentados. Queda la literatura. Por eso creo que, más allá de los enfrentamientos, de la última narrativa española también quedarán, aunque no los vea tanta gente, solitarios y raros como  Gonzalo Hidalgo Bayal o como Ramiro Pinilla. Caso aparte es Enrique Vila Matas, a ése no hay quién le compare, al menos para mal…

[Publicado el 26/4/2007 a las 17:02]

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Comentarios (24)

  • RETRATO DE UNA MUJER

    Tu mente y tú son nuestro Mar de los Sargazos,
    Londres ha flotado en torno a ti durante estos
    últimos años
    y brillantes naves te han dejado esto o aquello
    como tributo:
    ideas, viejos chismes, pedazos de mil cosas,
    extraños jirones de conocimiento y costosas
    prendas desteñidas.
    Grandes inteligencias te han buscado −a falta
    de otra persona.
    Has sido siempre postergada. ¿Trágico?
    No. Has preferido esto a lo acostumbrado:
    un hombre torpe, aburrido y hogareño,
    una mente mediocre −con un pensamiento
    menos cada año.

    Oh, eres paciente. Te he visto sentada
    por horas, ahí donde algo pudo haber surgido a flote.
    Y ahora pagas a uno. Sí, generosamente pagas.
    Eres una persona de cierto interés, uno viene a ti
    y se lleva consigo una extraña ganancia:
    trofeos pescados, alguna curiosa sugestión;

    datos que no conducen a ninguna parte: una
    o dos historias
    preñadas de mandrágoras, o algo que podría ser de
    utilidad y que sin embargo nunca utilizamos,
    que no llena ningún hueco ni demuestra su uso,
    ni encuentra su hora en el tejido de los días:
    entre las deslustradas, llamativas, maravillosas
    cosas viejas;
    ídolos y ámbar y preciosas incrustaciones,
    éstas son tus riquezas, tu gran almacén; y
    sin embargo
    para todo este mar acumulado de objetos inútiles,
    extrañas maderas semihumedecidas, y cosas nuevas
    y brillantes:
    en el lento flotar de diferentes luces y profundidades,
    ¡no!, ¡no hay nada! En la suma de todas estas cosas,
    no hay nada que sea enteramente tuyo.
    Y sin embargo, esto eres tú.

    Comentado por: Ezra Pound el 22/6/2008 a las 17:12

  • Tu mirada


    Las estrellas arden distantes en el cielo
    desordenadas, espectrales y azules.
    La noche ha caído como un oscuro velo
    sobre la tierra que suspira cansada.

    Las hojas se tumban unas sobre otras
    arrastradas por el viento de invierno
    que gime con voz profunda y ronca
    como el sonido de un oscuro naufragio.

    Tu mirada triste y nocturna
    se hunde en mi cuerpo como una daga.
    Eres como una de esas estrellas
    que bailan y tiemblan distantes y lejanas.

    El sol de la noche se extingue sobre tus ojos
    y cruza tus mejillas como un peregrino
    siguiendo el camino que va de tus labios
    a tus senos pasando por la piel de tu cuello
    del que se
    descuelga
    tu pelo rizado
    desbocado
    del corazón a tus huesos.

    Tus ojos prometen largos besos
    pero son besos tristes de sombras y penas
    de rituales vespertinos y miseria nocturna.
    Tus labios recitan oscuras sombras
    de aspirar profundamente como si el centro
    del universo fuera tu vientre de piel y muerte.

    Tus ojos son estrellas desafiantes y azules.
    Con tus manos desgarras mi piel
    como un animal herido.
    Se escucha el sonido sordo del sexo
    como un leve rumor que se escapa por la ventana.

    Hay en tu mirada un llanto oscuro
    como una triste queja sin esperanza.
    Las cenizas de tus ojos son la prueba
    de un Dios arrepentido y doliente.
    Una larga sombra que cubre la tierra
    y la deja sola, cansada y sin esperanza.


    Del la obra inedita...Los besos y las sombras..arc














    Comentado por: Alejandro Rojo el 29/4/2007 a las 02:06

  • Comentado por: - el 28/4/2007 a las 20:48



  • Todos los poemas son de la obra poética inédita: Los besos y las sombras, espero que os gusten y compartaís un momento de mi actividad literaria...Arc

    Comentado por: Alejandro Rojo el 28/4/2007 a las 17:24



  • Gracias por exponer completo el dicurso de Gamoneda.

    De cierta menera si me sirve de algo. Leer a un poeta como gamoneda razonar sobre cervantes, la pobreza, y la desventura hace que en mi interior se muevan los engranajes de la consiciencia sobre la realidad de un mundo lleno de esnobismo y banalidad en el que como he dicho parece mentira hasta la verdad.

    De cierta forma y fruto del azar existen ciertas sincronias entre ese lejana españa en el que vivio cervantes y el mundo actual.

    Es una evidencia que la pobreza es un motor de la creación literaria. Ya que desde la experiencia de las miserias humanas podemos vislumbrar las fuerzas que empujan a la humanidad tales como el amor, el odio, las diferencias sociales etc..etc...

    Yo por desgracia en mi casa no tenía nada. Todo los chicos que me rodeaban tenían consolas de video juegos, ordenadores, juegos de mesa y un sin fin de pasatiempos con los que jugar. Yo empece a leer entonces porque era la única arma que tenía para combatir el tedio y poco a poco se fue conviertiendo en la realidad sobre la que gravitaba mi vida.



    Comentado por: Alejandro Rojo el 28/4/2007 a las 17:12

  • Hola Alejandro:

    ¡Salud! Y suerte con tus cosas.

    Señor Rioyo:

    Con todo el respeto que se merece. Me da vergüenza y lamento no compartir su afición por la valiente 'fiesta' taurina. ¿Es esa en donde acosan a un animal para que la gente se regocije y aplauda, y en la que terminan matándolo cobardemente (porque apenas se puede defender)?

    Lo siento mucho, y me vuelve a dar vergüenza decir mi opinión -mas me atrevo-, pero veo a la violencia de género como otra faceta de esa misma actitud tan humana (y casi siempre 'varonil') de ensañarse con el que no se puede defender. O no, por lo menos, adecuadamente.

    ¡Buen fin de semana!

    hjorgev

    Comentado por: - el 27/4/2007 a las 20:51

  • Por si le sirven de algo a Alejandro Rojo ahi van unas palabras de Antonio Gamoneda:

    Increíble y cierto. Han venido a mí estas dos palabras y, de inmediato, me he dado cuenta de que, sin saberlo ni dejar de saberlo, ya estaba hablando de mis causas y convicciones. Increíble y cierta es también, en su esencialidad, la poesía.

    Este hecho pone en mí una seria extrañeza que podría nacer de lo inesperado y elevado de la circunstancia, pero creo que no es sólo por esto; hay algo que hace más grave mi perplejidad, es decir, mi necesidad de interrogación. Tengo que preguntarme y contestarme por las causas, sabiendo que éstas estarán en mi vida y en su calidad existencial, mucho menos desgraciada que la de millones de seres humanos, aunque pueda ser justo contemplarla hermanada con la de éstos y no con la de los vivientes socialmente afortunados.

    Tengo que preguntarme también por el acontecer de mi escritura.

    Pronto se me depara la evidencia de algo que, más que cualquiera otra circunstancia o razón, ha condicionado a una y a otra, a mi vida y a mi escritura. Hablo de la pobreza.

    ¿Deberé entender que existe y se valora una cultura que se genera precisamente en el interior de la necesidad y del cansancio y que conlleva rasgos de tipicidad, a la vez que existe y predomina una cultura que se desprende en modo natural de células familiares o sociales afortunadas, una cultura, esta segunda, que lleva consigo bibliotecas selectas, estudios avanzados y conocimiento numeroso de idiomas, pongo por ejemplo?

    Porque yo vengo de la penuria y del trabajo alienante. Mis fuentes, en lo que concierne al saber, a la vigilia de la sensibilidad y al acendramiento de la conciencia, son, permítaseme decirlo crudamente, de baja extracción.

    Tengo que pensar que sí, que existe un estado pasional del pensamiento nacido en la pobreza y servido por el infortunio; un algo que, de aquí en adelante, nombraré diciendo simplemente cultura de la pobreza, y que esta cultura es, de algún modo, diferenciable de la que prospera a partir de una situación privilegiada.

    Dentro de esa cultura de la pobreza yo no soy más que un caso mínimo y ocasional. Mínimo, dentro del inmenso dolor planetario; ocasional, porque mi vida se ha hecho, finalmente, llevadera.

    Es verdad que, en 1936, en mi casa había un solo libro en el que aprendí a leer. Quizá aquel libro no fuese una señal completa de infortunio: al tiempo que me recordaba mi orfandad, tenía la intensidad y la atracción de ser un libro de poesía escrito por mi padre. Es verdad así mismo que mi primera información sobre la vida civil consistió en advertir la horrible represión en el barrio más tristemente obrero de León, y es verdad también que, al día siguiente de cumplir catorce años, a las cinco de la mañana, yo estaba cargando carbón en la caldera del extinguido Banco Mercantil y que, a esa misma hora, mi madre, desde otra hora lejana del día anterior, inclinaba más de la cuenta su cabeza sobre una máquina Singer.

    Pero, dentro de la cultura de la pobreza, ¿quién soy yo al lado de un François Villon, de un César Vallejo o de un Miguel de Cervantes?

    Miguel de Cervantes, para permanecer en la vida, tenía que ofrecerse a la muerte, vender su sangre en el mercado de las grandes empresas negociadas a la contra entre los poderosos y extender su mano ante estos mismos mendigando auxilios; no pudo hacer lo que antes llamé "estudios avanzados", no sabía latín ni cursó en la universidad; y quizá hubo de mirarse a sí mismo con dolor o con desprecio en razón de alguna negra personería y del escondido comercio que de su cuerpo habían de hacer sus hermanas.

    Yo quiero decir algo sobre la obra creativa de Cervantes considerando que fue hecha, precisamente, desde la pobreza. En modo general, se ha considerado la presencia de esta pobreza en su vida, pero quizá no se ha estimado como causa de peculiaridad en su obra.

    Cervantes, pensando en su escritura estrófica, sabiendo o no sabiendo lo que decía, hablaba con pesadumbre de "la gracia que no quiso darme el cielo". Sin embargo, fue él quien encendió la poesía -digo la poesía- en el interior del discurso narrativo y dio cuerpo a las revelaciones quizá más bellas, más increíbles y ciertas, surgidas de la lengua española.

    Cervantes, en el capítulo XLVII de la primera parte del Quijote -cito abreviada y fielmente- dice que " .... la escritura (...) de estos libros da lugar a que el autor pueda mostrarse épico, lírico, trágico, cómico, con todas aquellas partes que encierran en sí las ciencias de la poesía...". ¿Manifestó aquí una lucidez transitoria? Porque también es cierto que, en algún otro momento, llegó a decir (cito según Vicente Gaos) "que su único propósito era el de combatir los libros de caballerías". Es este un tópico razonable pero irrelevante. Bien pudo Cervantes concebir su obra como un irónico y melancólico artefacto, beligerante frente al palabrerío y la imaginería vacua de aquellos ya periclitantes libros, pero esto no pudo y no puede ser todo.

    El conocimiento vacilante que tiene Cervantes de la que es, en mi convicción, radical esencialidad poética de su obra prosística mayor, se corresponde, poco menos que punto por punto, con el "no saber sabiendo" de San Juan de la Cruz, que estaba poseído por una inocencia análoga: creía que estaba hablando únicamente de la experiencia mística, pero también estaba definiendo, con una precisión hasta ahora insuperada, la experiencia poética.

    He dado en San Juan de la Cruz; no puedo pasar por él de cualquier manera. Haré un inciso que no será una desviación: también él pertenece a la cultura de la pobreza.

    Juan de Yepes era hijo de unos muy humildes tejedores y, socialmente, un villano. Torpe en los oficios, parece que fue hábil -le adiestraría la caridad- en el cuidado de los sifilíticos. Sufrió hambre, cárcel y torturas, y padeció el temor a la Inquisición. Sí estudió, brevemente, latín y filosofía, pero su saber más real surge de la lectura alucinada del Antiguo Testamento, en particular del Libro de Job y del Cantar de los cantares, así como del conocimiento, incompleto e igualmente alucinado, de la mística sufí.

    Vuelvo a Cervantes. Matizando el que he llamado "conocimiento vacilante" de la naturaleza de su propia obra, doy en otra hipótesis de Gaos, quien dice de Cervantes y del Quijote que "cuando empezó a escribirlo, no tenía idea cabal de lo que se proponía". Esta noción de la obra "inconsciente" es bienvenida por numerosos eruditos. Yo la comparto con serias reservas; no comparto las razones profundas de la motivación: yo entiendo que no es exactamente inconsciencia, sino que se trata de la inocencia presente en grandes poetas, y en otros no tan grandes, que es asimilable, insisto en ello, al "no saber" postulado por Juan de la Cruz.

    Hay un juicio de Ortega y Gasset que mucho me importa, aunque sea por motivos que Ortega no vio o no quiso ver. Cito abreviadamente: "No existe libro alguno cuyo poder de alusiones simbólicas al sentido universal de la vida sea tan grande, y, sin embargo, no existe libro alguno en el que hallemos menos (...) indicios (...) para su interpretación". Habla de un texto hermético. Preferiría que pensase en un texto inmensamente abierto. En cualquier caso, sabiéndolo o sin saber que lo sabe, Ortega alude al pensamiento poético ya en su modernidad.

    La aseveración de Ortega me hace pensar en los inicios de tal pensamiento; en Garcilaso, de quien un coetáneo -creo que Castillejo- decía que sus versos eran "tan oscuros que había que entrar por ellos con antorchas"; en Góngora; en los vanguardismos inscritos en la Generación del 27; en las tendencias iberoamericanas predominantes en el siglo XX y en el ahora mismo. Sin embargo, no me hace pensar en el realismo convencional, ornamentado o no, que aún circula y hasta predomina en el castellano, asistido por parte de mis coetáneos y por abundantes epígonos, aunque algunas opiniones críticas y, sobre todo, la decreciente adscripción de poetas jóvenes, empiezan a indicar una cierta "cotización a la baja". Este realismo se da también en Alemania, se manifiesta con mayor precaución en Francia y apenas tiene presencia en los restantes países y lenguas de Europa.

    Yo respeto y disiento, a la vez, de esta extendida opción estilística, de este realismo vertido en un lenguaje meramente informativo al que dicen "claro" o "normalizado".

    No seré yo quien olvide que se hizo moralmente presente en la España de la Dictadura, y sé que puede transportar buena voluntad en su tematismo social, aunque se dan casos en que se propone como simple divertimento. En mi opinión, aun cuando sean ciertas y progresistas sus causas morales, se atiene, sorprendentemente, a una especie de pensamiento y de lenguaje poéticamente reaccionarios. Cervantes -hay que decirlo aquí precisamente- "con su poder simbólico y sus escasos indicios para ser interpretado", está en el pensamiento poético y en sus equivalencias lingüísticas progresivos y progresistas, y está también en la tradición, porque la tradición es, a su vez, progresiva y progresista.

    Quiero traer aquí una afirmación de un contemporáneo pleno, de José Manuel Caballero Bonald. Dice así: "... la poesía en prosa del Quijote tuvo un poder anticipatorio...". Sí; lo tuvo. Es relacionable, por ejemplo, con creaciones del propio Caballero Bonald, como Ágata ojo de gata, y, claro está, con la obra de Claudio Rodríguez, en su totalidad, o con la de Valente desde su juvenil madurez.

    No proseguiré -por sabida, no parece necesaria- en la referencia nominal a mis coetáneos españoles a propósito de actitudes creativas que considero consecuentes o divergentes puestas en relación con las que Cervantes anticipa. Tampoco entraré en la escritura de creadores más jóvenes por considerar que su obra está aún abierta a una imprevisible evolución.

    Cervantes es el origen de la novela moderna, y lo es porque instaló bien instalada la poesía moderna en el seno de la narratividad. Del don que él decía que le negó el cielo sólo cabe aceptar que se sintiese inseguro en relación con aspectos formales, evidentemente secundarios aunque fueran decisorios en el entendimiento que de la poesía se tenía en la época. Ciertamente, Cervantes no alcanzaba más que a componer, con una corrección que hoy llamaríamos "plana", dentro de los módulos versales. Hoy contamos ya con un nivel de información y de sensibilidad suficiente para saber que es insegura y precaria la identificación absoluta de la poesía con los procedimientos versales, y que la distinción entre verso y prosa es, a los efectos poéticos, poco menos que trivial. Los grandes creadores lo sospecharon pronto. Dice Fray Luis de León en De los nombres de Cristo, refiriéndose a la prosa: "Yo confieso que es nuevo y camino no usado por los que escriben en esta lengua poner en ella número, levantándola del decaimiento ordinario. El cual camino quise yo de abrir". De Fernando de Rojas a Valle Inclán, en el intermedio y en el después, bien clara tenemos la virtud prosística del número, virtud que avanza orientándose de las pautas métricas a las causas rítmicas.

    En la creación de un universo en el que la poesía, disfrazada de "locura", atiende a lo Desconocido; en la transgresión, "no sabida" o sabida inconscientemente, de las pautas convenidas en sus días para la narratividad; en la figuración increíble y cierta, Cervantes impulsa la tradición en un sentido determinante de modernidad. Su poder anticipatorio consiste en la creación de claves liberadoras que, siglos después, serán activas en la obra poética (sigo insistiendo: poética) de un Kafka, de un Joyce, de un Faulkner y de otros muchos creadores importantes dentro y fuera de nuestra lengua.

    Me interesa precisar aquí que el pensamiento específicamente poético se distingue del pensamiento discursivo, reflexivo o de cualquiera otra especie, en que procede de lo Desconocido -de lo desconocido incluso por el propio poeta- y en que lo revela; en que realiza lo irreal; en que puede crear lo que no existía; y en que se hace presente precisamente en un instante en que se produce la disolución de la normativa común del pensar. Una vez más, aquí, el "no saber sabiendo" de Juan de Yepes. Yo, en mi pequeñez, he argumentado en alguna ocasión "que no sé lo que sé hasta que no me lo dicen mis propias y ya escritas palabras". A Cervantes, en su grandeza, creo que le ocurría algo parecido.

    Serían una conclusión y una simplificación poco meditadas decidir que en Don Quijote y Alonso Quijano, en la locura y en la cordura del uno y del mismo, no hay un trasunto, una creación autorreferente del propio Don Miguel; está ahí aun en el caso de ser un discurso inconscientemente activado, una emanación impensada de su vida.

    Voy a ayudarme, en este punto, de alguien, lejano, al que también entiendo surgido de la cultura de la pobreza. Su vida se descifra en salarios escasos, en "una vieja casa de madera en Estambul" y en largos años de cárcel, exilio y enfermedad. Hablo del poeta turco Nazim Hikmet y de la primera mitad de su poema titulado "Don Quijote", que dice así:

    "El caballero de la Eterna Juventud / obedeció, hacia la cincuentena, / a la verdad que latía en su corazón. / Partió una bella mañana de julio/ para conquistar lo bello, lo verdadero y lo justo. // Delante de él estaba el mundo / con sus gigantes abyectos, / y bajo él estaba Rocinante, / triste y heroico. // Yo sé / que una vez que se cae en esta pasión / y que se tiene un corazón de un peso respetable, / no hay nada que hacer, Don Quijote, / nada que hacer: / hay que embestir a los molinos de viento."

    Se habla aquí de la apariencia de una sinrazón: "embestir a los molinos de viento"; se habla de una locura que cabría entender reducida a peripecia grotesca. Pero en la apariencia de la sinrazón palpita gravemente una verdad: "la verdad que latía en su corazón". Estamos ante un hecho poético.

    Este hecho se da en el lenguaje de la falsa "locura" cervantina, en el lenguaje que sólo es ficcional en superficie, ficcional únicamente en relación con realidades objetivas que no han sido interiorizadas por el poeta, con significaciones meramente coloquiales o con las que, ahora mismo, están convenidas para la información mediática. Pues no; en el lenguaje poético, no: los molinos son gigantes, los gigantes son poderosos, su ejercicio es la maldad, y el Caballero de la Eterna Juventud, el abatido, nos revela que su infortunada verdad consiste en la causa necesaria de luchar contra esa maldad .

    El lenguaje representativo de este ser y de este acontecer en poesía, yo lo advierto ligado a la cultura de la pobreza. La relación dialéctica entre el poder injusto y el sufrimiento está prácticamente en todas las "locas aventuras" que configuran el curso poético del Quijote. Es hondamente significativo que Cervantes, al cerrar este curso, nos ofrezca la pérdida de la locura como preámbulo de la muerte.

    Si en aquellos días hubieran circulado criterios que lo hacen en la actualidad, Cervantes hubiera sido quizá motejado de manipulador de un lenguaje impropio, deducido, incluso, del irracionalismo, o de una escritura palabrera, gratuita e increíble.

    La autoridad del Quijote ha permanecido, pero yo creo que el libro aún ha de ser mejor comprendido. La locura de Don Alonso es más que un recurso literario; es creación de la función lingüística que integra lo cierto en lo inverosímil, que hace suya y revela la verdad increíble, la verdad nueva y desconocida, propia e interna de una tradición decidida por la invención progresiva del pensamiento poético moderno.

    Este pensamiento está habitado casi siempre por una extrañeza que no por "extraña" deja de ser una realidad intelectual plena, ni de estar presente también en el ánimo y en la sensibilidad, ni de ser abarcadora del nivel cognitivo que llamamos conciencia y de su contenido moral. El Quijote es un libro ligado al pensamiento y al lenguaje comunes tan sólo en zonas de superficie, en añadiduras "razonables" con las que, por boca propia, por la de Sancho o por la de algún personaje secundario, Cervantes (en el que aún habrían de pesar juicios y prejuicios) moteja de locura la verdad poética trasunto de si mismo y emanación de su propia vida.

    No obstante, el libro lleva consigo la voluntad de crear placer, es decir, lleva consigo efectos en los que algo hay que se asemeja a una salvación, a una interrupción del dolor. Toda poesía, incluida la que se deriva del sufrimiento, de la crueldad o de la injusticia, está orientada a la creación de una forma de placer. Dice Aristóteles (al que cito por la edición trilingüe de Valentín García Yebra): "... no hay que pretender de la tragedia cualquier placer, sino el que le es propio...". La afirmación aristotélica del placer en la representación de lo terrible es una apreciación vigente en el ahora mismo.

    Hasta aquí, he intentado demostrar que, desde la pobreza y a través de la prosa, Cervantes es uno de los creadores, el más importante en la lengua española, del pensamiento poético moderno y de su realización en el lenguaje. Nótese que no he entrado en el dislate de atribuir en exclusiva a la cultura de la pobreza la creación de tal pensamiento.

    He acudido también al "no saber" de San Juan de la Cruz, interpretándolo como clave poética y como señal de pobreza (pobreza en el subsistir y en la sabiduría), y he traído una cita de Ortega, referida al Quijote, en la que me permito insistir aún más abreviada: " No existe libro alguno cuyo poder de alusiones simbólicas (...) sea tan grande, y, sin embargo, no existe libro alguno en el que hallemos menos indicios para su interpretación".

    Quiere decir la reunión de las referencias a Juan de la Cruz y a Ortega, que la tradición poética, en su modernidad, depara textos difíciles; textos que conllevan verdades ocultas, que se revelan, sí, pero por medio de una semántica poética, ajena a la semántica informativa, privada la primera, según el quizá excesivo criterio de Ortega, de "indicios para su interpretación". Conviene recordar aquí el aviso de Eliot relativo a que "la poesía es la aprehensión sensible y directa del conocimiento", o, como yo me atrevo a decir, que la poesía es antes sensible que inteligible, o que es inteligible bajo condiciones de sensibilidad. En todo caso, Ortega no dice que el Quijote sea un libro fácil y realista, sino un libro difícil fundamentado en el poder de las alusiones simbólicas.

    La poesía "cuyo género carece de nombre" (vuelvo aquí a citar a Aristóteles) puede implicarse en módulos poemáticos, pero también, con igual entereza y legitimidad, en cualquiera otro de los géneros literarios o en la trama de varios o de todos ellos, trama a la que alude Lázaro Carreter como peculiar de la escritura contemporánea.

    Por no tener género, por no ser, en rigor, literatura, la poesía puede estar en todas las formas que la literatura adopte. Su esencialidad y su sentido han de buscarse en la sensibilidad y en la existencia antes que en el lenguaje convenido.

    El "no saber" es natural en la creación que se desprende de la cultura de la pobreza. Es una suerte de pureza en la oscuridad del pensamiento, que podría ser anulada precisamente por el saber metódicamente adquirido. Nosotros, "los de la pobreza", no tuvimos libros, no fuimos a la universidad. Esta diferencia con los creadores cultos a partir de una situación social que pueda considerarse afortunada, no es, ni a favor ni en contra, una diferencia de grado cualitativo. Esta diferencia la procurará el talento.

    Pero el individuo y, por tanto, el poeta, se realiza en la colectividad. Por esta indefectible circunstancia, toda poesía, aun siendo "irremediablemente subjetiva" (nos lo dice Sartre), es también siempre, en su significación última, poesía social. Puede o no llevar consigo convicciones ideológicas. Ante los poderes injustos, en los poetas de origen acomodado podrá darse la ideología solidaria; en los que se reconocen en la pobreza, será una manifestación de su vida desafortunada. Dicho más brevemente: hablar desde el interior de la pobreza no es lo mismo que solidarizarse con la pobreza.

    Ellos, los solidarios, pueden, por las causas ideológicas que digo, encontrar necesario manifestarse realistas y críticos, pero lo hacen -no sé si se dan cuenta- con el mismo lenguaje "normalizado" que adoptan los poderes injustos. Insensiblemente, se asimilan a tales poderes.

    Es frecuente también la aparición de la ironía en aquellos cuya cultura no ha sido configurada por la pobreza. En nosotros ("los de la pobreza", los que nos hemos acercado al conocimiento de forma intuitiva y solitaria y los que, advertida o inadvertidamente, se han identificado con nosotros) la subjetivación radical y el patetismo resultarán naturales, y nuestro lenguaje no estará "normalizado" porque, aun amando la paz, el nuestro será un lenguaje poética y semánticamente subversivo. El sufrimiento de causa social es nuestro sufrimiento, y penetra, en modo imprevisible, nuestra conciencia lingüística.

    Quiero dejar dicho que si Don Miguel de Cervantes resucitase o aún permaneciese físicamente vivo (¡qué disparate, por mi parte, cerrar este parlamento con tales fantasías!), estaría, pensativamente, cerca de nosotros.

    He terminado con mis reiteraciones. He puesto cierta intención en acumularlas. Perdónenme.

    Comentado por: jose manuel sánchez-paulete el 27/4/2007 a las 20:48

  • Pese a ser escritor, últimamente no tengo la más mínima intención de escribir otra cosa que no sea poesía. Debido a una cruda situación personal, de la que Javier Rioyo esta informado, debo contactar con el para superar unos problemas personales que he tenido con la derecha extrema en mi ciudad de nacimiento. Necesito recoger cierta información sobre las amenezadas vertidas sobre mi solo por el mero hecho de ser un joven poeta. Debido a que estoy fuera de los círculos literarios habituales no tengo contactos que me ayuden a solventar estos problemas. Gracias por tu comentario......Manuel montero

    Comentado por: Alejandro Rojo el 27/4/2007 a las 19:45

  • Take it easy, Alejandro Rojo, yo creo que hay cienmil personas en el mundo a las que podrías escribirles una carta. Kafka escribió una carta abierta a su padre, creo, aunque lo que a mí me gustó de verdad fue su descripción de America sin haber estado.

    Comentado por: Manuel Montero el 27/4/2007 a las 19:38



  • Estoy intentando contactar con javier rioyo pero no si este es lugar mas apropiado para hacerlo..donde podria escribirle una carta?

    Comentado por: Alejandro Rojo el 27/4/2007 a las 14:08

  • En Argentina hubo "los Martinfierristas contra los de Boedo" : Hay quienes dicen que aquello fue una especie de rivalidad mediática, que ellos entre sí se respetaban, se escuchaban, y yo quiero creer que fue así. Cuando yo era niña frecuentaba el Club en el que mi padre era Presidente de la Comisión Directiva. Los domingo había partidos de fútbol amateur y después del final los contrincantes se reunían en un galpón grande y festejaban el encuentro -no importa quien había ganado- tomando una taza de chocolate caliente. Ahora es otra cosa. ¿Qué nos separó?, me pregunto. ¿Qué nos hizo no estar atentos para que ello no sucediera? Gracias Rioyo por ayudarme a arrancar la mañana de esta manera.

    Comentado por: Lectora Porteña el 27/4/2007 a las 13:40

  • Saludos, poetas cantores.

    Grifo

    Comentado por: Grifo el 27/4/2007 a las 13:33

  • por cierto, crees que me dejarian tener un web blog como este???? ; (

    Comentado por: Alejandro Rojo el 27/4/2007 a las 01:56

  • Bueno javier me voy a emborrachar por ahí pero que sepas que voy a ser como tu sombra en este blog hasta que alguien me ayude y se me quite el mosqueo que tengo con todo ese royo de los colores porque no hay cosa que mas me joda que no enterarme de lo que pasa con mi vida..mañana despertare con resaca y escribire algo así ..así es la vida...................














    Resaca


    Resaca en los puertos de la mañana.
    Días tristes como gotas de agua
    que se van uno a uno con la resaca de la semana.

    Tardes de primavera que transitan lentas
    y se nos escapan sin poder hacer nada.

    Noches de invierno entre las mantas,
    mañanas de verano calurosas entre las sábanas.

    Vasos vacíos con olor a resaca
    de días que se han ido sin decir nada.

    Es agua entre las manos, son besos robados.
    Resaca de ayer, resaca de mañana.
    Palabras, solo palabras que caen como gotas de agua

    Comentado por: Alejandro Rojo el 27/4/2007 a las 01:53

  • Este poema lo he desechado..no se , tu que opinas?










    Los muros de la verguenza


    Corren versos insaciables, versos de poeta. Que gimen
    entre los labios y saltan los muros de la vergüenza.

    Son versos espinados, hambrientos como palabras huecas.
    Es una valla la que nos separa a un lado el mundo y al otro
    el hambre y la guerra.

    Son versos como huracanes que sueñan derribar todos
    los muros, todas las vallas que se alzan entre arbustos y zarzas.

    Tejen sueños con alambre de espino o vagan perdidos por desiertos
    de ladrillo visto. Todos buscamos nuestro reflejo en el agua que queda
    en los charcos después de la tormenta.

    Escaleras de palo y cuerda. Escaleras que suben y bajan
    del cielo a la tierra. Vallas de miedo, muros de vergüenza.

    Suena la alarma, ¡hombres quieren saltar la valla!.
    Se preparan las escopetas y las balas.

    Oraciones a vírgenes olvidadas, oraciones por ser un esclavo
    de la industria , oraciones por escapar de la cárcel de África.

    Huérfano del continente perdido, huérfano de la nada. Alambre de espino,
    verjas de alambre y hierro, muros de miedo y piedra. Son las vallas
    de los nadie, son los muros de la vergüenza.



    Madrid , 24 de Agosto 2006

    Comentado por: Alejandro Rojo el 27/4/2007 a las 01:23

  • Creo que estoy intentando hacerme notar pero ya es hora de tomarnos una copa...no?














    Pájaros en tu boca.


    Mis besos son pájaros
    que en tus labios abren sus alas
    y revolotean asustados
    en tu boca cerrada.

    Somos hojas que se lleva el viento
    y ruedan por el suelo
    temblando y dando vueltas
    hasta caer extenuadas.

    Mis manos son caballos
    que sobre tu cuerpo
    corren desbocadas.
    Manos que no se cansan
    de acariciar la orilla de tu alma.

    Este amor no sabe nada
    de enfermedad y muerte.
    No tiene miedo del tiempo
    que se marcha.

    Mis besos son pájaros
    Que en tus labios dan tremendos aletazos.
    Hacía arriba y hacía abajo

    Somos el rumor del oleaje lejano.
    Piel sobre piel, mano sobre mano
    y con eso nos basta.




    Comentado por: Alejandro Rojo el 27/4/2007 a las 01:15



  • Nu se si a Rajoy, que va desgastar mi color en la corbata, le gustaria mucho leer esto...ja ja ja..cabrones...




    Áfricas





    Escuchó el tam - tam entre la niebla
    mientras tu piel se funde con tus huesos.
    Veo como andáis por las calles, Áfricas.
    Sigo vuestros pasos, se que estáis
    encarcelados entre la ciudad y la nada.

    Las calles son corredores de una muerte a plazos
    entre el éxodo y las ciudades olvidadas.
    Las calle son hálito de vida, son las calles vuestra
    redención y también son vuestras asesinas.

    Cruzasteis el continente perdido y llegasteis
    a las ciudades espejismo. Las mismas
    ciudades que inundan tu país de armas y minas,
    las mismas ciudades son también vuestras asesinas.

    Éxodo como nueva forma de esclavitud:
    Hambre, frío y guerra es lo único que tendrás.
    Pateras de la Güera , Dajla, Saguia el Hambra,
    éxodo del continente de la sed, el hambre y la guerra.

    La ruta de las barcas acaba en las playas calavera
    donde juega sonriente Nausica,
    donde empiezan las ciudades esperanza,
    ciudades espejismo entre el hambre y la nada.

    El mundo gira de luna en luna y no cambia porque no
    le dejan mientras esperáis en las ciudades inventadas
    de la ruta del destierro, ciudades calavera
    entre el desierto y la nada.

    Por los caminos de pies vacíos viene el hambre
    que quiere cruzar los mares. Parten las pateras
    preparadas para el naufragio mientras las
    tormentas mecen los mares de las ciudades
    espejismo y las ciudades inventadas.


    Comentado por: Alejandro Rojo el 27/4/2007 a las 01:07



  • Rumor de hojas secas


    Si pudiera hablarte y contarte lo que ha pasado
    mi voz sería como un rumor de olas muertas
    como pisadas de caballos en estampida
    como una vieja locomotora que cruza el horizonte
    cansada y con sueño.

    Mi voz profunda y ronca sería
    como el viento desencadenado, como un trueno
    resonando.
    sería como la tristeza
    como agua entre las piedras
    como sangre saliendo a borbotones de las venas.

    Si supieras el tiempo que he esperado
    ver tu rostro florecido de abriles
    volver por ese camino que lleva hasta tu casa
    y que tantas veces recorrimos.
    Si vieras mis ojos tristes ya no te marcharías.

    Mi corazón redobla por tu ausencia
    como fúnebres campanas
    como terribles cañonazos.

    No se si será la tristeza
    o solo es el rumor de las hojas muertas.

    Si pudiera volver a hablarte
    y contarte por lo que pasado:
    Esta tormenta de palabras huecas,
    esta rabia de fantasmas y cadenas,
    esta tortura de lluvias y relámpagos.
    Mi voz sería como el rumor de hojas secas
    como un niño con hambre
    como el océano bramando con furia desatada
    como el estrépito de ramas quebrando.

    No estas a mi lado, no estas bajo el cielo sin estrellas
    de esta ciudad de fantasmas. Estas lejos, donde hay
    mar y las playas están sedientas, donde las manos trabajan
    y el rumor de estas hojas secas no es mas que un recuerdo
    en el que yo estoy encerrado.


    Javier...si pudiera contarte lo que ha pasado en realidad no te lo creerías o tal vez si..no se..alex_rcx@hotmail.com

    que hago con todo esto...mi mano izquierda no para de hablar...que hago con ella?











    Comentado por: Alejandro Rojo el 27/4/2007 a las 01:02















  • Mito y realidad


    Del vació brotan oscuras palabras.
    Son como el viento entre las ramas
    como el rumor de las olas del mar
    como una desgracia
    como bocas que muerden la tierra
    en la oscuridad.

    Es la voz de los desheredados,
    de los muertos y violados,
    de los perseguidos y olvidados
    que resuena en el silencio
    como quejidos de animales heridos
    como danza de flores muertas.

    El mito surge como una manera
    de mediar entre paradoja y contradicción
    El mito nace del enigma.
    que una cultura no puede resolver
    como un dragón alado
    como una virgen olvidada
    como un Dios crucificado
    como una bandera roja
    como un animal dibujado
    en la piedra de una caverna en la antigüedad.

    Hay que tirar la realidad por la ventana
    y entonces solo nos quedara la verdad.








    Recitan quimeras con palabras huecas.
    Mezquinos políticos, títeres abstractos,
    fantasmas encadenados a la irrealidad.
    Es la triste ficción político-empresarial:
    El milagro económico es la miseria de los demás.

    Tienen las mismas palabras para los discursos
    de guerra que para los anuncios de paz.
    Llevan máscaras que transforman
    su verdadero ser por el que fingen representar.
    Políticos y empresarios, dos caras de la misma moneda
    que viven en la ficción de la realidad
    y no escuchan este rumor de muerte y depravación
    de empresa farmacéutica y holding empresarial
    Este llanto de miseria y hambre que llega desde la oscuridad.

    Dicen que solo son molinos viento
    que giran aspas y muelen trigo
    pero solo es un mito de cordura y realidad
    como un animal sagrado
    como un profeta
    como la historia de los santos
    como una farsa de democracia
    como un acto de fe.

    La verdad es que son gigantes
    altos como faros
    que quiebran la tierra a su paso
    y quieren tocar el cielo con las manos.

    En el silencio de la realidad
    parece mentira hasta la verdad.






    A ver si me ayudas con este poemario que creo que estoy un poco perdido aunque a lo mejor pedirte mas sería pedir demasiado..o tal vez no...me voy a presentar al premio loewe..que opinas? ja ja. La verdad es me descojono de mi realidad...es que parece absurdo..no se..

    Comentado por: Alejandro Rojo el 27/4/2007 a las 00:54






  • Las ruinas del tiempo.



    Nadie debería morir
    pero descansamos bajo las aguas
    de la cotidiana esclavitud a las horas que se van
    y son como cadenas
    como molinos de viento
    como el susurro de aguas muertas
    y tras ellas solo quedan las ruinas del tiempo
    en las mejillas como un rastro de polvo, nada más.

    Tenemos la certeza de los días inertes,
    de las noches fallecidas y la evidencia
    de que son realidades muertas
    como huellas en la arena
    como pétalos de flores marchitas
    como razas extintas.

    Tras la ira de las noches y sus días
    solo esta el sonido de las manos
    acariciando cuerpos desnudos,
    la monotonía de las palabras rutinarias
    y el rumor de la vida que se alumbra y que se da
    como un beso helado
    como un trágico regalo
    como una herida en el corazón.

    Las hogueras del tiempo y la verdad
    están encendidas y trazan el discurso
    de la inexorable realidad de que todo se va
    y solo quedan ruinas, nada más.



    Espero Javier que leas estos poemas...Me gusta mucho tu programa y siempre te sigo en el dominical...me he encontrado con esto como cuando desperte y descubri que el dinosaurio ya estaba allí....ja ja ; )

    Comentado por: Alejandro Rojo el 27/4/2007 a las 00:48











  • Los besos y las sombras


    Nos besamos indiferentes sobre la hierba
    como dos tristes mendigos, como dos rosas
    temblando entre los besos y las sombras.

    El viejo soldado, el mendigo y la rosa
    tiemblan y ríen vencidos por el tiempo
    mientras la tierra abre su vientre y su boca.

    Lejos la gente muere de hambre y pena
    las guerras arrasan al hombre y la tierra
    y solo quedan inmóviles las piedras.

    La vida y la muerte, la luz y la sombra
    se besan y se devoran lentamente una a otra
    mientras acaricio tu pelo y beso tu boca.

    Por la noche las estrellas arden y espiran
    y las flores cada primavera brillan victoriosas
    pero el tiempo y el viento todo se lo llevan
    desde la insignificante flor a la última estrella.

    La vida y la muerte luchan entre las sombras
    piedra contra piedra, boca contra boca
    mientras crece la hierba, las malvas y las rosas


    No se lo vas a leer pero yo te los regalo por haberme ayudado en este tiempo de oscuridad por el que he pasado. Espero poder verte algún día por alguna calle de Madrid.

    Alex_rcx@hotmail.com


    .

    Comentado por: Alejandro Rojo el 27/4/2007 a las 00:43

  • Javier, - y todos los lectores- quedais invitados a la presentación de la editorial "DEL PLANETA ROJO EDICIONES" y su primer libro, "Un Años in botellón". El próximo jueves 3 de mayo, a las 7 y 30 en Libertad 8, Chueca. Presentará el acto Enric Sopena

    Comentado por: PRESENTACIÓN EDITORIAL DE JÓVENES EN MADRID el 27/4/2007 a las 00:42












  • Sin rumbo fijo.


    Subir al coche sin saber donde vamos a ir.

    La ciudad queda atrás
    como un sueño condensado
    como una pregunta sin respuesta
    como un laberinto sin principio ni final.

    La carretera alcanza el horizonte
    y traza el camino de la inmensidad.
    El mundo nos nombra, nos llama,
    y nos lanzamos hacía la libertad.

    La gravedad del tiempo
    se deshace en la oscuridad
    y todo parece diferente, lejano
    como un rostro desconocido y extraño.

    Viajar sin dirección, sin rumbo fijo.
    El destino solo es una anécdota que contar:
    Una playa desierta, una iglesia silenciosa,
    una cerveza en cualquier bar.

    La ciudad queda atrás
    y con ella las luces de la realidad.



    A las buenas personas se las reconoce enseguida...de Alejandro Rojo a Javier Rioyo con todo el corazón..


    Comentado por: Alejandro Rojo Cisneros el 27/4/2007 a las 00:39

  • En esto de los contrarios pasa como con las islas de un archipiélago, que están unidas/dos por aquello que los separa, son antogónicos pero dificilmente se pueden entender unos si no se conocen a los otros. Que sería de Baroja si no hubiera existido Valle-Inclán por poner solo un ejemplo y que hubiera sido del pobre de Umbral si no hubieran existido antes los dos del 98.

    Comentado por: jose manuel sánchez-paulete el 26/4/2007 a las 17:36

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Biografía

Javier Rioyo (Madrid, 1952) es licenciado en Ciencias de la Información. Periodista, escritor, director y guionista de cine, radio, televisión y dramáticos. Dirigió y presentó el programa semanal de libros Estravagario en TVE 2, con el que obtuvo el Premio Fomento a la Lectura 2005, concedido por la Federación del Gremio de Editores de España. También ha sido responsable de cultura y libros en el programa diario Hoy por hoy de la cadena SER. Es colaborador habitual de El País (escribe para el suplemento semanal Domingo) y de la revista Cinemanía.

 

En televisión, Rioyo ha presentado el programa "El Faro" del canal Documanía y ha obtenido dos premios Ondas en Radio y uno en Televisión. Ha sido guionista de numerosos festivales de música para Canal+, así como de los premios Goya, y de diversos programas de radio y televisión. También coordinó los guiones para la serie Severo Ochoa. Ha dirigido y participado en cursos de Comunicación y Cultura en diversas universidades españolas. Formó parte del Comité Asesor de Alfaguara y ha sido jurado de festivales de cine y premios literarios en varias ocasiones.

 

Es autor del libro Madrid: casas de lenocinio, holganza y malvivir (Espasa Calpe, Premio 1992 Libros sobre Madrid); y de La vida golfa (Aguilar, 2003). En 2005, con su productora Storm Comunicación, realizó la producción ejecutiva y el guión de Miracolo Spagnolo, un documental para la RAI sobre la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero al gobierno y su primer año de legislatura. También dirigió y produjo Alivio de luto, un vídeo documental en el que entrevista a Joaquín Sabina; así como Un Quijote cinematográfico.

 

En 1994 fundó la productora Cero en conducta, con José Luis López-Linares, con la que tuvo a su cargo el guión y la dirección de Alberti para caminantes (2003); y la producción ejecutiva y el guión del largometraje Un instante en la vida ajena (2003), que obtuvo el Premio Goya al mejor documental; así como de Tánger, esa vieja dama (2002). También ha codirigido con José Luis López-Linares el cortometraje Los Orvich: Un oficio del Siglo XX (1997), y los largometrajes Extranjeros de sí mismos (2001), nominado al mejor documental en la XVI edición de los Premios Goya; A propósito de Buñuel (2000); Lorca, así que pasen cien años (1998), nominado a los premios Emmy 1998; y Asaltar los cielos (1996), nominado a los premios Goya al Mejor Montaje, y ganador del Premio Especial Cine, de los Premios Ondas 1997.

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