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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

viernes, 8 de agosto de 2008

Blog de Javier Rioyo

DIA DEL LIBRO

En mi pueblo, el mismo que el de Cervantes, están de fiesta oficial. Hoy, rodeado de autoridades, discursos, invitados vestidos de oscuro, escritores, políticos y algunos amigos, se concede el premio Cervantes a un poeta, Antonio Gamoneda. Lo recibirá de manos del Rey y estará, seguramente, acompañado del presidente, seguidor de su obra y leonés como el poeta. Fuera del paraninfo -ese emocionante espacio de nuestra historia literaria- de la vieja universidad, el lugar dónde se celebra la seria y emocionada ceremonia, está la fiesta del pueblo. Hay tenderetes que venden libros, hay gente que se anima a comprar un libro, seguramente algunos libros que merezcan la pena, no serán la mayoría, pero también son importantes las minorías, incluso aunque no sean las inmensas minorías. Quizá, es muy posible en un día como éste, compre algún libro de Gamoneda. El comprador ha tenido suerte. No será un libro para muchas risas, no será una invitación a la “movida”, a la juerga de esa fiesta libresca que se montan, por ejemplo, en Madrid. No son los libros de Gamoneda libros para muchas risas. Felizmente en la literatura, en la fiesta del leer, está esa imagen feliz de comprar un libro, una rosa y después correrte una juerga. Después viene la lectura, abres el libro de Gamoneda y te acercas a un mundo con menos risas. La fiesta es una cosa, la poesía otra. A veces es festiva, muchas veces no.

Gamoneda, como Cervantes, es un poeta que no ha tenido una vida fácil. Desde hace tiempo, las cosas son más amables para un poeta que supo sufrir, pero que también supo amar, y tener visiones de un materialista, que no es lo mismo que tener sueños. Ahora el día de celebración parece un sueño. Pero el poeta, aunque mantiene su interior ironía, sigue con su seriedad habitual. El poeta no olvida su pasado duro, tampoco olvida la pobreza de ese que da nombre a la fiesta, al premio, no olvida la pobreza de Cervantes. En Madrid, en Barcelona, me imagino que en muchas ciudades, hay mucho “cachondeo”, muchas rosas, muchas risas y muchos inútiles libros vendidos. También habrá otros, algunos, que compren un libro y que al leerlo se encuentren con poemas como éste: “Soy el que ya comienza a no existir/ el que solloza todavía. / Que cansancio ser dos inútilmente”. Eso lo escribió un poeta que fue pobre, desconocido, que pasó frío y que hoy es más rico, más conocido y tiene calor. También así se puede ser poeta.

Pasaré por la noche de los libros y las juergas, después de haber pasado el día del libro, en otro lugar que también existe, en un lugar llamado Teruel, en una ciudad de épicas y derrotas. En una provincia que tiene un pueblo llamado Libros. Un pueblo llamado libros y ninguna librería. También somos así.

[Publicado el 23/4/2007 a las 09:34]

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Comentarios (8)

  • mui bonito

    Comentado por: barbara el 22/4/2008 a las 10:58

  • Teniendo en cuenta que Internet se comió la mitad de mi mensaje (todo lo que incluí entre comillas) y que no existe o no encuentro herramienta para modificarlo, lo repito y lo amplío, aunque no me atrevo a poner comillas allí donde harían falta.

    Javier Rioyo decía:
    Soy el que comienza a no existir
    el que solloza todavía
    Que cansancio ser dos inutilmente.

    Eso lo escribio un poeta que fue pobre, desconocido, que pasó frio y que hoy es más rico, más conocido. Tambien así se puede ser poeta.

    Hasta aquí lo que Javier decía.

    Y yo comentaba:

    Y tambien un hombre; un hombre honrado, leal, bueno, tierno y amable aunque, a la vez, melancólico y triste. Un hombre solitario y taciturno, pero que siempre está cuando un amigo le necesita. Un hombre que se autodenomina asimismo poeta de provincias o poeta de pueblo y que, ahora, cuando se suceden premios, elogios, halagos y homenajes, sigue siendo -y mira que es dificil en los tiempos que corren- el mismo hombre que yo conocí hace más de 30 años. Un poeta grande. Un hombre inmenso.

    Y el también ha dejado escrito:

    COMO si te posases en mi corazón y hubiese luz dentro de mis venas y yo enloqueciese, todo es cierto en tu claridad:
    te has posado en mi corazon,
    hay luz dentro de mis venas,
    he enloquecido dulcemente
    (Cecilia, 2000-2000, Esta Luz, Galaxia Gutemberg, 2004)

    Yo espero, Antonio, que te hayas, al fin, reconciliado con la vida.

    Ayer, en el encuentro que tuvo con los jovenes en el Circulo de Bellas Artes donde, durante más de dos horas contestó todas las preguntas que se le hicieron, -y creo que este acto fue incluso más sublime y mágico que el acto de entrega del premio- confesó algo que lo define.
    Como excepción (así lo advirtió a los que allí tuvimos la fortuna de estar), explicó el significado de su verso:

    Vengo del metileno y del amor.

    Su padre, que como sabemos murió cuando el tenía un año, en los últimos meses de su enfermedad tenía una infección que se extendía irremediablemente. En aquellos tiempos lo que se hacía para impedir que las infecciones se propagasen más era untar a los enfermos con azul de metileno. Y el recuerda cuan amorosamente su madre, día a día, infatigable, frotaba a su padre con esa pócima.

    Es, por tanto, cierto: Vino, efectivamente, del metileno y del amor.

    Gracias, Javier, por tu particular homenaje a Antonio.
    Un beso,
    María

    Comentado por: Maria el 24/4/2007 a las 20:02

  • Buenos días a cada uno de ustedes, amigos, desde acá, Buenos Aires casi las 9 de la mañana para mí. De la interesante y estimulante columna de Rioyo (¡Qué ganas me dieron de felicitarlo a Gamoneda! ¡De conocer Teruel!) me pregunto: ¿Cómo llegué a ser "una auténtica lectora"? ¿Cuál fue mi oportunidad? (“Hay un instante –dice Borges- en el que uno sabe para siempre quién es”, y yo lo sé, a mí me dieron la oportunidad.) ¿No será también, que aquellas minorías –las de aquel programa de la T.V, mentado por Antonio- eran la mayoría? ¿Las que por haber tenido acceso a los libros hacia estos pudieron ir? Sabemos lo de la elección y lo de la voluntad, pero a veces pienso que uno elige desde lo que sabe bien; en el caso de los libros desde el ejercicio. (seguir con los ojos las líneas del texto) Desde la comprensión, después, y desde el placer de leer, esto que poco nos enseñan. Tratándose del béisbol, por ejemplo, yo no lo disfruto porque no lo entiendo. Lo veo por la T.V. y me parece bueno que otra gente, de otra cultura, lo viva con entusiasmo; pero a mí no se me da por eso, porque no lo comprendo. Es probable que a este cartonero que pasa ahora bajo mi ventana, amontonando deshechos en su carrito -en el que lleva también a su pequeño hijo bebiendo su biberón- le suceda respecto de mí, lo que yo respecto a la gente que frecuenta el béisbol. Además ¿es tanto lo que no hago porque no sé de qué se trata? Esta nota de Javier Rioyo me ha hecho recapacitar sobre el tema de los libros, de sus contenidos, de sus atractivos visuales, sus texturas y olores, de las personas que se acercan a ellos y hasta les temen un poco; los miran con curiosidad y deseo, pero no se atreven a tocarlos con sus manos sucias, como al cartonero de marras.


    Comentado por: Lectora Porteña el 24/4/2007 a las 14:45

  • Saludos, Javier Rioyo, saludos, amigos del blog, saludos, Antonio Larrosa, saludos, amigos visibles y, sobre todo, los invisibles.
    Me encanta la pobreza de los poetas. Bécquer, además de huérfano, fue siempre muy pobre. Que nadie piense que se pueden escribir sus Rimas sin pasar hambre y miseria. Y, por ejemplo, Juan Ramón Jiménez sólo empezó a escribir poesía cuando su familia se arruinó. Hasta entonces, él quería ser otra cosa.
    Me parece muy bien que Gamoneda hable de la pobreza. No me parece bien que los políticos lo escuchen creyendo que la pobreza sea un género literario. Los políticos demuestran ahí un exceso de sensibilidad literaria (tal vez, lean demasiado).
    Saludos.

    Grifo

    Comentado por: Grifo el 24/4/2007 a las 12:08

  • Aquí otro del mismo autor (fuente: Suplemento Babelia de El País):

    [EXENTOS I

    EXISTÍAN tus manos.
    Un día el mundo se quedó en silencio;
    los árboles, arriba, eran hondos y majestuosos,
    y nosotros sentíamos bajo nuestra piel
    el movimiento de la tierra.
    Tus manos fueron suaves en las mías
    y yo sentí la gravedad y la luz
    y que vivías en mi corazón.
    Todo era verdad bajo los árboles,
    todo era verdad. Yo comprendía
    todas las cosas como se comprende
    un fruto con la boca, una luz con los ojos.]

    Comentado por: Cuaderno Contable. el 24/4/2007 a las 11:35

  • Tuve la suerte de conocer a Gamoneda en el año 1992, justo cuando publicó "El libro del frío", fue en un aula de lectura poética llamada "Diez Canedo" que desde entonces se viene celebrando en Badajoz todos los añós y en 2008 cumplirá su lectura número 100. Aquel aire resignado, aquellos ojos que miraban desde otros paisajes, un hombre introvertido, con las palabras justas, lacónico y al mismo tiempo muy humano, le pasaba a uno lo mismo que a Camus y a Francis Ponge, podían estar mucho tiempo callados, juntos, y al final saber que se entendían. Pues ese es el Gamoneda que recuerdo.

    Comentado por: jose manuel sánchez-paulete el 23/4/2007 a las 18:24

  • Rioyo: >

    Y, también un hombre; un hombre antés que poeta; un hombre bueno y amable aunque, a la vez, taciturno, melancolico y triste. Un hombre absolutamente leal, honrado, amigo de sus amigos. Un hombre que se autodenomina asi mismo >, > y que, ahora, cuando por fin se suceden premios, elogios y homenajes, sigue siendo -y mira que es dificil en los tiempos que corren- el mismo hombre que yo conocí hace más de 30 años.
    Gracias, Javier, por tu particular homenaje a Antonio.
    María


    Comentado por: Maria el 23/4/2007 a las 17:05

  • Algunas veces me pongo muy nervioso cuando veo tanto bombo y platillo como se dedica a los libros en este pais en el que casi nadie lee, en el que habia un programa en televisión (estavagario)al que acudiamos los pocos auténticos lectores y escritores que aún quedan y a los que se nos ha despojado inpunemente de él.¿Nadie es responsable de tal desaguisado? Acasdo las minorias no tenemos derechos? ¿estamos en un pais hipócrita?

    Comentado por: Antonio Larrosa Diaz el 23/4/2007 a las 13:17

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Biografía

Javier Rioyo (Madrid, 1952) es licenciado en Ciencias de la Información. Periodista, escritor, director y guionista de cine, radio, televisión y dramáticos. Dirigió y presentó el programa semanal de libros Estravagario en TVE 2, con el que obtuvo el Premio Fomento a la Lectura 2005, concedido por la Federación del Gremio de Editores de España. También ha sido responsable de cultura y libros en el programa diario Hoy por hoy de la cadena SER. Es colaborador habitual de El País (escribe para el suplemento semanal Domingo) y de la revista Cinemanía.

 

En televisión, Rioyo ha presentado el programa "El Faro" del canal Documanía y ha obtenido dos premios Ondas en Radio y uno en Televisión. Ha sido guionista de numerosos festivales de música para Canal+, así como de los premios Goya, y de diversos programas de radio y televisión. También coordinó los guiones para la serie Severo Ochoa. Ha dirigido y participado en cursos de Comunicación y Cultura en diversas universidades españolas. Formó parte del Comité Asesor de Alfaguara y ha sido jurado de festivales de cine y premios literarios en varias ocasiones.

 

Es autor del libro Madrid: casas de lenocinio, holganza y malvivir (Espasa Calpe, Premio 1992 Libros sobre Madrid); y de La vida golfa (Aguilar, 2003). En 2005, con su productora Storm Comunicación, realizó la producción ejecutiva y el guión de Miracolo Spagnolo, un documental para la RAI sobre la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero al gobierno y su primer año de legislatura. También dirigió y produjo Alivio de luto, un vídeo documental en el que entrevista a Joaquín Sabina; así como Un Quijote cinematográfico.

 

En 1994 fundó la productora Cero en conducta, con José Luis López-Linares, con la que tuvo a su cargo el guión y la dirección de Alberti para caminantes (2003); y la producción ejecutiva y el guión del largometraje Un instante en la vida ajena (2003), que obtuvo el Premio Goya al mejor documental; así como de Tánger, esa vieja dama (2002). También ha codirigido con José Luis López-Linares el cortometraje Los Orvich: Un oficio del Siglo XX (1997), y los largometrajes Extranjeros de sí mismos (2001), nominado al mejor documental en la XVI edición de los Premios Goya; A propósito de Buñuel (2000); Lorca, así que pasen cien años (1998), nominado a los premios Emmy 1998; y Asaltar los cielos (1996), nominado a los premios Goya al Mejor Montaje, y ganador del Premio Especial Cine, de los Premios Ondas 1997.

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