El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
viernes, 4 de julio de 2008
¿QUÉ HACER CON LOS LIBROS?
Cuando la enfermedad lectora, y acumuladora, es mucha los libros se convierten en un problema de convivencia. Van tomando la casa, poco a poco pero sin descanso. Hay que inventarse estanterías en pasillos, cuartos de baño, cocina, dormitorios, lugares de paso, salón… y, ¿qué hacer después? Si se puede, si se tiene, ir ocupando los mismos espacios en la segunda vivienda. Ahora sí, decía yo, le contaba a los míos, ahora tranquilos porque en esta casa de pueblo, en estos espacios generosos y vacíos, aquí nunca nos molestarán los libros. Aquí descargaremos la mayoría de la biblioteca de Madrid. Aquí estarán los que menos tengamos necesidad de usar. Esos libros que te esperan sin prisas o esos libros ya leídos. En fin, el criterio que se quiera. Así uno se pone a trasladar libros a la otra casa. ¿Cuáles? Da igual, nunca se acierta. Hace tiempo me di cuenta que cualquiera que trasladara al campo lo necesitaría en la ciudad. Antes teníamos un problema, ahora tenemos dos. Muchas veces hemos tenido que comprar un libro que estaba en el otro lado. Eso no importa, no demasiado. Siempre se puede regalar o prestar, que viene a ser lo mismo.
El asunto viene porque esta tarde necesitaba consultar un libro. Uno de esos tan clásicos, tan básicos de cualquier biblioteca en español, que estaba seguro de haberlo dejado en Madrid. Pues no, estaba en el campo. ¡Que difícil mantener dos bibliotecas!
¿Y porqué te molestas tanto, lo puedes buscar por Internet?...Seguramente es lo más razonable, pero no me da la gana, no me suena igual, no me lleva al mismo lugar donde me llevó la lectura de aquellas líneas en “mi” libro. ¿Pero, por qué? Son las mismas palabras, los mismos párrafos, el mismo texto, me dicen. Pues no, al menos a mi no me parece lo mismo. No me pasa lo mismo cuando leo a Lorca en mi libro, en ese libro que compré aquella vez, que leí y que me acompañó a aquellos lugares de Níjar… Que ahora buscar, de ese libro hablo, Bodas de sangre en Internet. Me niego. Ya se que me tendré que rendir, pero hasta que no lo encuentre físicamente no hablaré de la violencia, la muerte, los cuchillos y la sangre…Eso es lo que quería haber escrito hoy, sobre la culpa de las armas, de los hombres armados en los asesinatos…Pero hasta que no recupere mi libro, mi edición de Bodas de sangre. A cada uno con su enfermedad.
[Publicado el 19/4/2007 a las 10:52]
Leed: BIBLIOTECAS PRIVADAS: INSTINTO DE POSESION. http://blogs.ya.com/mariaaixasanz/
Comentado por: MARIA AIXA SANZ el 02/5/2007 a las 12:17
No hay como tener un libro en la mano, acariciarlo, hacerlo tuyo, y si esta a la altura de tus demandas, darle un beso al acostarse . Esa fue mi rutina con los miserables, dormi tanto con el que hasta pesadillas me daba. No al el libro de internet es frio como un tempano
Comentado por: Martin de Mary el 28/4/2007 a las 02:07
Comentado por: Chalo el 23/4/2007 a las 06:04
Bien dicen que uno de los peores errores que puede cometer una persona es prestar libros. Prefiero regalarlos que prestarlos, porque me hago la idea de antemano que ya no será mío, y no me quedo con el suspenso de no saber si el libro volverá a mí o no.
Qué envidia tener dos bibliotecas, yo apenas tengo un librero al lado de mi PC... pero ya tendré un mejor trabajo para comprar más libros; además mis libros son poquitos pero son míos y me gustan mucho.
Comentado por: Chalo el 23/4/2007 a las 06:03
Cortázar habría preferido que los libros tomaran la casa en lugar de quedarse en la parte tomada de ésta. Nunca más los pudo recuperar, al igual que otros muchos "tesoros".
Que no se pierda el papel, en internet los libros no se pueden oler...
Comentado por: k_usa el 22/4/2007 a las 08:47
No los busques en internet, encontrarás poetas que incitan a tomar las armas.
¿No me crees? . . .
Buscando en internet descubrí que a Don Antonio Gamoneda se le ha debido de hacer la boca un lío, con la lengua de Cecilia dentro, al anunciar un escenario de preámbulo de Guerra Civil, en una nueva entrega de su "Descripción de la mentira".
Con tan poética manifestación, en pago a los servicios prestados del Cervantes, logra que a uno se le queden sus libros, más que fríos, congelados.
Ya sabíamos que Gamoneda es Presidente de la masónica Fundación Sierra-Pambley y que Don Felipe Sierra-Pambley, abuelo materno del fundador, fue Secretario de Despacho de Hacienda, en tiempos de Fernando VII. Conocíamos también la leyenda urbana que circula por la red sobre la aspiración de nuestro Presidente a ceñir Corona Mural, bajo el nombre de - José Luis I - , de obtener buenos resultados el próximo mes de Mayo. Y es que ya tenemos hasta un Murat-inos y un Pepiño Botella - aunque sea de Blanco, Txakolí para más señas -, ordenando la carga de los Mamelucos mientras se reprime a la oposición desde los campos de La Moncloa.
Sabíamos asimismo que desde que Rodríguez Zapatero frecuenta la fundación, en sus locales se presentan libros como "Camaradas, ¡Viva la República!" y celebra actos la organización de extrema izquierda "La Haine" (El Odio), máxima valedora de la Dictadura de Fidel Castro y referente nacional en el desprecio a la institución monárquica española tras su artículo "Los reyes, en la baraja, que es donde tienen que estar".
El panorama, más que a preámbulo de Guerra Civil, se parece al de una Guerra de Independencias
Tanto Mameluco, Occitano, Lemosino, Aquitano, Wascón de la Galia Comata o Cabelluda y Cromagnón independentista - que tienen la desgracia de padecer de incontinencia verbal y ser genéticamente más españoles que el común de los nacionales, tan amantes de su inventada Historia - merecen ser sometidos, en consideración a sus arcaicas y ancestrales costumbres, en vez de a un Referéndum, a un Juicio de Dios y que todos ellos, junto a sus Sapitores y Fiadores se diesen noventa "caldas"; y si sacan las manos sanas queden libres y su derecho de autodeterminación reconocido; que siendo tan cristianos o creyendo tanto tener la justicia de su parte, de seguro confíarán en que la Providencia les sacará ilesos de la Prueba del Fuego.
Mientras tanto, uno se pregunta . . . ¿dónde estará el Rey?, ¿estará de vacaciones en Bayona?.
Estos acólitos de la Intolerancia Ilustrada, que confunden la discrepancia con violenta beligerancia y reprimen la libre expresión con policial represión - como con Negrín -, acabarán por trastocar la finalidad de las próximas elecciones otorgándolas una trascendencia que no tienen y trocar la intención del voto ciudadano de favorecer a nuestros "mesiánicos" políticos locales, salvadores de patrias chicas - convencidos de que sin ellos no somos nada - por uno más útil a los nuevos Héroes de Mayo que defienden la identidad Nacional y el espíritu de La Pepa.
Comentado por: Orts el 22/4/2007 a las 01:24
Imaginen: es sábado a la tarde, (son las 16 hs.) está lloviendo acá, en Buenos Aires. Es el otoño marchando ineluctablemente hacia el invierno. El agua cae desde unas nubes densas, oscuras, cambiantes. Movedizas van de un lugar a otro despertando a los truenos y los relámpagos. Esto ventanas afuera sucede. Aquí adentro, en la T.V, están pasando la Feria del Libro, en la Rural de Palermo. Estoy viendo la imagen de Don Fernando Savater, quien por vez segunda apareció invitado en dos Programas sucesivos. Ellos, los periodistas, nos invitan a los televidentes a corrernos hasta allá, a las 19 horas, para verlo a Don Fernando en persona, formalmente invitado para conversar con Nelson Castro (prestigioso periodista de Bs.As) sobre su nuevo libro, el que escribió sobre la eternidad de la religión. Me interesa el tema y más aun Savater; ni qué hablar los libros. Pero llueve y hace frío. ¿Qué hago? Me gustaría que mis amigos españoles (los del blog de Javier Rioyo) me sugirieran qué hacer, aun corriendo el riesgo de que a la vuelta pueda correr la suerte de ese personaje mentado por Sánchez Paulete o que me muelan a palos, como al Sr. Pegamento, aunque a mí ¿quién me va a pegar? ¿Quién puede atreverse darle de palos a una mujer que no puede defenderse, por los brazos llenos de libros? En fin; me gustaría saber para salir de la indecisión que yo también padezco. Parece lindo lo de la T.V. .. muchos estantes... Están los libros allá.
Comentado por: Lectora Porteña el 21/4/2007 a las 23:01
ay qué maravilla encontrarse con la gente que tiene los mismos problemas que uno!. mi madre me dice, cada vez que llego a casa con otros tantos:
y mi hermano mayor me pega
Comentado por: pegamento el 21/4/2007 a las 15:48
Entiendo perfectamente el problema, yo estoy comenzando a sufrirlo. Por suerte no se trata de una cuestión terminal y aún tengo habitaciones sin estanterias, aunque ya he me he percatado de la necesidad de comprarlas, pues mis pobres libros se aprietan en estantes a punto de estallar.
En cuanto al libro en papel frente a la versión electrónica, he de decir que en mi caso es cuestión de comodidad, relax y costumbre. En el caso de los relatos cortos ha ganado la batalla internet, para lo demás: el papel y un sofá.
Comentado por: Pedro Escudero el 21/4/2007 a las 11:02
Amigo del amigo Javier que fui y aún siendo, aquí sigo y por fin y por azar aquí te pillo, que, en fin, lo de matarte ni hay ganas ni bonito queda. Como devorador convulso de bellezas achuchables o imaginadas, como el maestro Javier, me apunto -yo sí- al doble vicio, que de eso se trata: la red y la maleza encuadernada sobre la estantería y el montón pre-ikea. Al fin, siempre los libros impiden ver el bosque que detrás se tala, ¿no?. En fin, que yo me alegro de que usted se plante y se obceque en Lorca, en Amis o en Bernanos oliendo a tinta, que interné ni huele ni se acaba nunca, qué pesada. Y me enaltece y enternece más que pierda el tiempo en buscar su libro de entonces (que no somos los mismos, que decía uno de los nuestros, maestro y amigo de entonces, don Javier). Porque, digo, es como verse reflejado en esas mismas resistencias que son símbolo del deseo de no olvidar lo que fuimos anteayer con esfuerzo y orgullo y ahora se nos hurta en cada ITV del progreso tecnológico.
Gusta encontrarle, Rioyo, por azar y por fortuna en mañana de sábado. Y gusta verle así, obsesivo confeso, igual que los Manrique (no el poeta, el señor del Ambigú) y tantos otros. Exalta verle sin poder parar de acumular libros y discos y películas y fotos y cómics y revistas y gigas de lo mismo en digital, haciendo este encomio del objeto, del yo mando en mi estulticia. Y es que los coleccionistas y acumuladores de cooltura, Diógenes con Visa, tenemos nuestro derecho de ser grandes majarones porque, yonquis de la cosa, mantenemos negocios, blogs, tertulias y hasta editoriales enteras de baja gama -que dirían los cursis- con nuestra compulsión y falta de sentido de lo que vale un peine, un café o el tiempo frente a un libro, un blog o una serie HBO.
Ay, Rioyo, tanto tiempo sin verlo y sin reirme a su lado, tanto tiempo sin hablar de curvas, lujurias, azoteas del deleite, celuloides, intrigas, canciones y palabras y le encuentro por azar y maravilla aquí, firme y blogueante, diciendo no a la wiki, no a la matrix, no sin mi Federico de entonces, no sin mi cuchillito que apenas cabe en la mano, no sin el libro por el que dejé de invitar a una muchacha a soda con licores que mira que es renuncia.
Vaya, maestro, que muchas ganas de verle de nuevo por las Málagas, incluso acpeto verle por sus cortes y villas, pa conspirar un rato y así hablar de mujeres, y de libros, y de música y Vian, y de cine y teatro y periódicos antiguos. Un gusto saber que el mal de pocos se sigue contagiando.
Un abrazo, Javier
Héctor
Comentado por: Hector el 21/4/2007 a las 10:08
En una ocasión oí a un escritor de sentimientos -para mí entonces perfecto como persona,ademas de ciego devoto literario-, que cuando leía los libros, abandonaba el volumen, lo regalaba, los perdía... Me que quedé confundido, yo que soy bastante bibliómano. Fué una de las primeras decepciones personales y literarias con ese individuo.Como cuando me aconsejó un hoy premio nobel que no fuera tan entusiasta, que le parecía que tenía ingredientes de fantasma y arribista.No lo pude creer. Entonces.
Comentado por: el amigo de Miguel Torga el 21/4/2007 a las 07:53
Estimado GRIFO: La descripción de su libro de Lorca, coincide con el que a mi sobrina regalé, y es bueno saber que un día, por una elección particular –como es la compra universal de libros- las personas pueden encontrarse, sin llegar a conocerse nunca. SR.LOLICHKA: Le digo que me cayeron mil culpas con eso de que "no regalaría a Lorca por nada del mundo". Pero créame que, en este caso, Lorca, si desde algún lugar está mirando, (quiero creer que sí) gracias a la voz soñadora de una niña exhumará, tal vez, su mejor el verso, el de su predilección, el más desapercibido quizás para nosotros.
Gracias Rioyo.
Comentado por: Lectora Porteña el 21/4/2007 a las 01:43
Vivo cerca del cortijo donde sucedieron los sucesos, "El Cortijo del Fraile" y realmente el paisaje es propicio para enfermar de la cabeza y cometer las mayores atrocidades. El viento, el calor en verano, el típico paisaje del subdesierto, la incultura que reinaba por allí en esos tiempos. En fin, toda la zona de Níjar tiene sus particularidades y sus excentricidades, aún hoy en día encuentras ciertos personajes de "película".
Un saludo.
Comentado por: Capitán Pescanova el 20/4/2007 a las 12:53
ay qué maravilla encontrarse con la gente que tiene los mismos problemas que uno!. mi madre me dice, cada vez que llego a casa con otros tantos: ¿más libros? dónde los vas a poner?. y yo, empiezo a sacar espacios de donde no hay. y me compro otro "librerito" de esos que entran en cualquier parte, y atiborro mi cuarto, donde tengo uno de esos estantes que sostienen a los que necesito más a la mano. y ya no sé qué hacer, aunque ya me he deshecho de algunos varios. García Lorca! no lo regalaría por nada!. lo que tengo de él lo conservo como tesoro. pero entiendo que si mueve otras bellas aficiones, está bien regalado. y sí, Javier, totalmente de su lado en eso de que si no es MI libro, no puedo avanzar con lo otro. nada como el libro subrayado de uno -los que subrayamos, manía inevitable en mi caso-. "Yo vuelvo por mis alas" decía el bello Federico. diga usted lo mismo Javier, y vaya por esas Bodas que nadie más tiene, aunque haya miles disponibles en las bibliotecas caseras del mundo ;)
Comentado por: lolichka el 20/4/2007 a las 00:10
Lectora Porteña @
Qué recuerdo me ha movido Vd.... Las obras completas de Lorca, en la edición aquélla de Aguilar, con esas tapas de piel; y, si no recuerdo mal, con la firma autógrafa del autor en letras doradas.
Yo también lo tuve... durante todos mis veintitantos años. Pero, al final, me fue arrancado, en uno de los peores robos que haya sufrido, por uno de esos ladrones de libros, ésos que, con el libro, se llevan una parte del alma del lector; y a los que Rioyo bien podría dedicar unas líneas que los estigmaticen y delaten.
Saludos.
Grifo
Comentado por: Grifo el 19/4/2007 a las 22:46
Supongo que a Rioyo le llegan libros de todas partes, editoriales, asociaciones, escritores, autoediciones, y de los mas diversos lugares, además de los que compra y le regalan. Ante la opción de dividir la biblioteca queda la que señala la Lectora Porteña, regalar aquellos libros que ya se han leído: a una bliblioteca pública, amigos, conocidos, parientes lectores o a centros donde una biblioteca hace que los que están allí lo agradezcan; hospitales, cárceles, centros de acogida, etc.
Este artículo me recuerda una escena divertida de un libro de Baroja, "Las aventuras, inventos y mixtificaciones de Silvestre Paradox", en un momento dado el amigo de Paradox D. Avelino Diz de la Iglesia tiene una fiebre compradora de libros, primero los lee, los cataloga y los coloca en las estanterías, luego compra más deprisa que lee, y solo los cataloga y los coloca, en un momento dado su furia compradora le quita tiempo para catalogar y los va dejando en cualquier sitio, el sitio se agota y simplemente los tira por el hueco de encima de la puerta, cuando un día quiere entrar en la biblioteca la puerta esta cegada por los montones de libros que se apilan contra ella, parodiando al Quijote se dedican a pescar libros con un palo y queman los que estiman prescindibles que son la mayoría.
Comentado por: jose manuel sánchez-paulete el 19/4/2007 a las 17:49
Hace 8 años atrás yo vivía en una casa grande, de un ciudad pequeña; para mis libros disponía -entre otras- de una habitación de 20 metros cuadrados que abastecía los libros, los que menos consultaba porque -los de a mano, digamos -estaban donde yo más me movía. Los cierto es que de ahí me mudé a Buenos Aires, a un departamento de dos ambientes, desde el que ahora estoy escribiendo este comentario. ¿Qué hacer con los libros?, me pregunté en aquel entonces. Lo cierto es que, finalmente, me quedé con los imprescindibles, los varias veces leídos, los clásicos en literatura y los teóricos. Entre los libros que regalé se fueron las obras completas de García Lorca, Ed Aguilar, tapas de cuero marrón, hermoso. Ese libro lo tiene mi sobrina, es decir está en buenas manos y, lo que es mejor, despertó en esa niña púber la frecuentación y la escritura. ¿Qué sucedió con los otros libros?, lo ignoro. Así como me desprendí de ellos me desprendí de la gente a dónde fueron a parar. Yo me los imagino empolvados o aireados, con un destino final o in-interrumpido. Vaya a saber. De todos modos -gracias a mi obligada acción para el nuevo espacio restringido- su huella habrá dejado. Ayer, para enviarle un comentario a usted, Rioyo (Columna "Nada") me vi en la necesidad de saber cómo había muerto Bolaño y -por supuesto- para eso está internet y ese escritor norteamericano que encontré Philip Kindred Dick (1928-1982), y su bella frase sobre la manipulación de las palabras. Tengo en este pequeño cuarto donde escribo, mis libros, conmigo; los imprescindibles. El más: Vidas imaginarias, de Marcel Schwob. Su columna, Rioyo, me dió bellos libros, de librería para tocar y en internet, para descubrir. ¿Por qué no "ambos los dos"?
Comentado por: Lectora Porteña el 19/4/2007 a las 14:07
Interesante artículo, con mucho 'oficio', y del bueno; con su sorpresa final y su tensión creciente.
Entrañable ese recuerdo (en el anterior post) de Nada, una obra que debería estar mucho más presente; obra que, al correr de los años, quedó como eclipsada entre las de otros gigantes de origen masculino.
Saludos.
Grifo
Comentado por: Grifo el 19/4/2007 a las 13:03
Comentado por: Diógenes el 19/4/2007 a las 11:48
Javier Rioyo (Madrid, 1952) es licenciado en Ciencias de la Información. Periodista, escritor, director y guionista de cine, radio, televisión y dramáticos. Dirigió y presentó el programa semanal de libros Estravagario en TVE 2, con el que obtuvo el Premio Fomento a la Lectura 2005, concedido por la Federación del Gremio de Editores de España. También ha sido responsable de cultura y libros en el programa diario Hoy por hoy de la cadena SER. Es colaborador habitual de El País (escribe para el suplemento semanal Domingo) y de la revista Cinemanía.
En televisión, Rioyo ha presentado el programa "El Faro" del canal Documanía y ha obtenido dos premios Ondas en Radio y uno en Televisión. Ha sido guionista de numerosos festivales de música para Canal+, así como de los premios Goya, y de diversos programas de radio y televisión. También coordinó los guiones para la serie Severo Ochoa. Ha dirigido y participado en cursos de Comunicación y Cultura en diversas universidades españolas. Formó parte del Comité Asesor de Alfaguara y ha sido jurado de festivales de cine y premios literarios en varias ocasiones.
Es autor del libro Madrid: casas de lenocinio, holganza y malvivir (Espasa Calpe, Premio 1992 Libros sobre Madrid); y de La vida golfa (Aguilar, 2003). En 2005, con su productora Storm Comunicación, realizó la producción ejecutiva y el guión de Miracolo Spagnolo, un documental para la RAI sobre la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero al gobierno y su primer año de legislatura. También dirigió y produjo Alivio de luto, un vídeo documental en el que entrevista a Joaquín Sabina; así como Un Quijote cinematográfico.
En 1994 fundó la productora Cero en conducta, con José Luis López-Linares, con la que tuvo a su cargo el guión y la dirección de Alberti para caminantes (2003); y la producción ejecutiva y el guión del largometraje Un instante en la vida ajena (2003), que obtuvo el Premio Goya al mejor documental; así como de Tánger, esa vieja dama (2002). También ha codirigido con José Luis López-Linares el cortometraje Los Orvich: Un oficio del Siglo XX (1997), y los largometrajes Extranjeros de sí mismos (2001), nominado al mejor documental en la XVI edición de los Premios Goya; A propósito de Buñuel (2000); Lorca, así que pasen cien años (1998), nominado a los premios Emmy 1998; y Asaltar los cielos (1996), nominado a los premios Goya al Mejor Montaje, y ganador del Premio Especial Cine, de los Premios Ondas 1997.
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