El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
sábado, 6 de septiembre de 2008
EL ABUELO DE LOS MONSTER
Una película documental, una larga charla con un actor mientras se maquilla. Un viejo vigoroso de más de noventa años que no quiere rendirse, ni claudicar de casi nada. Ni siquiera de sus errores. Un tipo simpático, peleón y “tocacojones” de los conservadores americanos. Un actor que nos acompañó en muchas tardes de nuestra juventud de ensimismados ante la televisión, ante una de las mejores series -y más “freakis”- que recordemos: “La familia Monster”. Una familia casi ideal, simpáticos, divertidos y muy libres. Pero, sin duda, el mejor de todos era ese atípico abuelo. Últimamente los papeles que más me gustan son los de los abuelos, por ejemplo el envidiable modelo de abuelo- y también de padre- del abuelo escarizado de Little miss Sunshine
Ahora hablo de esa película que tiene la marca de Querejeta, es decir, una película española sobre un actor que murió hace poco y del que mucho desconocíamos. Al Lewis, el abuelo de los Monster. Eso solo ya merecería todo nuestro cariño, nuestra deuda por tantas risas llenas de vitriolo y de humor negro.
Ni idea de la otra vida de Lewis. Fascinante actor, y más fascinante personalidad. De familia judía, emigrantes pobres en Brooklyn, comunistas, izquierdistas y luchadores de todas las batallas, sobre todo de las perdidas. Aunque también ganara una, la de la Segunda Guerra Mundial. Allí sí se pasaba miedo y no en las historias de los “Monsters”. Excelente documento para los que se interesen en los seres humanos, al margen de sus razones o sus cabezonerías, que no se quieren rendir. Rojo, díscolo y fumador hasta el final de sus días. Incorrecto en tantas cosas, formal y moralista en otras muchas. Es decir, un buen comunista de la rama neoyorkina. Unos izquierdistas que tuvieron la suerte de no vivir en la URSS, que siguen teniendo la suerte -aunque sea en radios o espacios minoritarios- de seguir discrepando, diciendo lo que piensan. No todo está perdido en USA mientras haya ejemplos de discrepancia tan simpáticos como los de este actor que fue mucho más que el abuelo de los Monsters. Una película en los márgenes de la industria que tiene más verdad que muchas de las grandes estafas con actores que nada tienen que decir ni ahora, ni aunque pasen cien años.
[Publicado el 02/3/2007 a las 13:20]
Comentado por: angie lilibeth rodriguez medina el 17/6/2008 a las 01:40
Bueno, bueno, amiguito,no te mosquees. Lo de la pipa es un decir. Yo también la chuperreteo de vez en cuando. Simplemente tu comentario me sonó muy pomposo. Lo de menos es si te referías a "Little Miss Sunshine" o a "El fontanero, su mujer y otras cosas de meter". Pero ahora que acabo de releerte me desdigo y rectifico. Tu comentario parece firmado por el mismísimo detective de El misterio de la cripta embrujada o El laberinto de las aceitunas. Si eres tú, te pide disculpas y te manda un fuerte abrazo tu viejo amigo:
El Comisario Flores
Comentado por: Filemón Pi el 05/3/2007 a las 02:04
¿Filemón-Pi? Si me relees, entenderás que cuando escribo "esa estupenda película coral que gira en torno a la desesperación sorda de ciudadanos asediados por su vacio cotidiano" me refiero a "Little children" y no a "Little miss Sunshine", ¿vale?
Oye, listillo, hace tiempo que dejé la pipa, aunque no los anteojos de pasta.
Me suscribo.
Comentado por: Javier Miranda-Luque el 05/3/2007 a las 00:36
Comentado por: jose manuel sánchez-paulete el 04/3/2007 a las 19:25
Comentado por: Diógenes el 03/3/2007 a las 15:36
¿Verbigracia?¿Cómo se puede escribir verbigracia impunemente? O destrozar Little Miss Sunshine con pedanterías como " película coral que gira en torno a la desesperación sorda de ciudadanos asediados por su vacio cotidiano". Vamos, vamos, quítense las gafas de pasta, dejen la pipa y demás complementos intelectuales y hablemos seriamente de vampiros, por Tutatis, no se me pongan hermenéuticos y ,aún menos, propedéuticos u ornitorrincos. Que estamos hablando del genial Al Lewis y no de Derrida. Si es que...
El artículo de Rioyo me ha animado a buscar más información sobre Al Lewis y algunos otros miembros de aquella "monstruosa" familia. Parece ser que el abuelo Monster fue también un señor muy leído (aseguraba haber leído un libro al día desde los 11 años). Fue clown, volatinero, entrenador de baloncesto, dueño de un restaurante en el Village neoyorquino, izquierdista militante, cómico de la legua, psicólogo, escritor de libros para niños y muchas más cosas. No hay que perderse la peli de Querejeta. ¡La estrenan hoy! Me voy al cine. Un cariñoso mordisco en cuello.
Comentado por: Filemón Pi el 03/3/2007 a las 15:22
Nuestro afecto por Al Lewis un hombre y un actor que se atrevio a vivir y pensar como un hombre libre, que se enfrentaba con la critica y el valor personal a las desigualdades en su país, que soñaba con un mundo nuevo y mejor. Muchos sabemos valorar estos gestos allí donde sean precisos,osea en todas partes.
Comentado por: Pedro el 03/3/2007 a las 15:06
Manteniendo cierta perspectiva, el cine funciona cual radiografía del momento que decide reflejar. Y a los filmes gringoches (aún los no "made by USA people")les toca el turno de proyectar la deconstrucción del insomnio americano. Verbigracia, Rioyo, el documental al que bien te refieres en este post o las ficciones de "Little miss Sunshine" o "Little people", esa estupenda película coral que gira en torno a la desesperación sorda de ciudadanos asediados por su vacio cotidiano y no son meras palabras adosadas. Estados Unidos es una bombita de tiempo que veremos saltar en pantallas urbi et orbi. Lástima que Al Lewis ya no estará para comentarlo.
Comentado por: Javier Miranda-Luque el 03/3/2007 a las 04:54
Vaya, los comunistas son grandes hombres, solo han asesinado a 30 o 40 millones de personas en unos pocos años, podría haber sido peor. Sus primos hermanos nazis mataron solo a 10 o 12 millones, eran un poco flojos.
Comentado por: Puntilloso el 02/3/2007 a las 21:50
Comentado por: Antonio Larrosa Diaz el 02/3/2007 a las 19:36
mmmmmmmmmmmmm
m?
casi prefiero a ...cómo se llama.. no sé... a su hijo que a su padre Simpson ssssss
song!
lograron volver al plató plausos pues.... casi se caen en el puente de madera Los simpson
Enea
Comentado por: Enea el 02/3/2007 a las 15:12
Un gran hombre entonces. Desconocía la sangre que corría por las venas de este vampiro.
pd-con foto mejor.
Un abrazo
Comentado por: sue975 el 02/3/2007 a las 14:52
Javier Rioyo (Madrid, 1952) es licenciado en Ciencias de la Información. Periodista, escritor, director y guionista de cine, radio, televisión y dramáticos. Dirigió y presentó el programa semanal de libros Estravagario en TVE 2, con el que obtuvo el Premio Fomento a la Lectura 2005, concedido por la Federación del Gremio de Editores de España. También ha sido responsable de cultura y libros en el programa diario Hoy por hoy de la cadena SER. Es colaborador habitual de El País (escribe para el suplemento semanal Domingo) y de la revista Cinemanía.
En televisión, Rioyo ha presentado el programa "El Faro" del canal Documanía y ha obtenido dos premios Ondas en Radio y uno en Televisión. Ha sido guionista de numerosos festivales de música para Canal+, así como de los premios Goya, y de diversos programas de radio y televisión. También coordinó los guiones para la serie Severo Ochoa. Ha dirigido y participado en cursos de Comunicación y Cultura en diversas universidades españolas. Formó parte del Comité Asesor de Alfaguara y ha sido jurado de festivales de cine y premios literarios en varias ocasiones.
Es autor del libro Madrid: casas de lenocinio, holganza y malvivir (Espasa Calpe, Premio 1992 Libros sobre Madrid); y de La vida golfa (Aguilar, 2003). En 2005, con su productora Storm Comunicación, realizó la producción ejecutiva y el guión de Miracolo Spagnolo, un documental para la RAI sobre la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero al gobierno y su primer año de legislatura. También dirigió y produjo Alivio de luto, un vídeo documental en el que entrevista a Joaquín Sabina; así como Un Quijote cinematográfico.
En 1994 fundó la productora Cero en conducta, con José Luis López-Linares, con la que tuvo a su cargo el guión y la dirección de Alberti para caminantes (2003); y la producción ejecutiva y el guión del largometraje Un instante en la vida ajena (2003), que obtuvo el Premio Goya al mejor documental; así como de Tánger, esa vieja dama (2002). También ha codirigido con José Luis López-Linares el cortometraje Los Orvich: Un oficio del Siglo XX (1997), y los largometrajes Extranjeros de sí mismos (2001), nominado al mejor documental en la XVI edición de los Premios Goya; A propósito de Buñuel (2000); Lorca, así que pasen cien años (1998), nominado a los premios Emmy 1998; y Asaltar los cielos (1996), nominado a los premios Goya al Mejor Montaje, y ganador del Premio Especial Cine, de los Premios Ondas 1997.
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