El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
sábado, 5 de julio de 2008
ARTE Y REALIDAD
Estoy en Lanzarote, ese lugar por donde arrasó unas semanas el terrible Houllebecq. Me gusta Lanzarote, me gusta desde antes de conocerlo. Me gusta desde el nombre. Además me gustan los desiertos, los horizontes, las carreteras con badenes, los volcanes y algunas rubias que vienen del norte. También me gustan algunas morenas. Aunque son las pelirrojas las que más me conturban. ¡Qué pocas pelirrojas hay por nuestros pagos!
Dejando claro que Lanzarote me gusta, también reconozco que muchas Houllebecq, así como otros tantos escritores y creadores varios que pasan por exagerados, lo que en realidad son unos realistas. Son unos que saben tomar buenos apuntes de la realidad. Ayer, en un día -con parte de su noche- de paseo por la isla, muchas cosas se parecían al paródico libro de Houllebecq. Esa vieja historia de que la realidad imita al arte.
El comportamiento de algunos de los veraneantes que acuden buscando un lugar exótico, distinto, volcánico, se parece al de los personajes de su novela. ¿O tendría que decir su libro de viajes? También los hoteles, esos hoteles de muchas estrellas que miran al mar y hacen ofertas de temporada baja. Esos hoteles que están pensados para los horarios de los nórdicos en tiempo de trabajo. ¿Cómo es posible que un hotel de lujo cierre sus restaurantes a las diez de la noche? Lo es. Y, ¿cómo es posible que el único bar que permanece abierto hasta después de esa hora castigue cada noche con un espectáculo? Porque ya nos habíamos acostumbrado al pianista de hotel. Generalmente una cruz de temas manidos pasados por arreglos de ascensor. Y digo generalmente porque recuerdo que Bebo Valdés se ha ganado la vida como pianista de hotel en Suecia. Y encontrarse a Bebo tocando en un hotel cada noche es como para trasladarse a vivir a ese lugar. Vale, después de hacer el curso de soportar la mayoría de los pianistas. Ahora hay que reciclarse en resistente de espectáculos étnicos. Noche de tangos argentinos. Noche balcánica. Noche flamenca. Noche romántica. Canción napolitana…O noche de Ronda. No han llegado las sardanas, pero cualquier día de estos.
Me tocó la noche argentina. Los tangos berreados. Los tangos machacados en bailes que aporreaban el suelo y dos bailarinas que enseñaban cachas. Los hombres, invitaban a la pandilla de rubios guiris al grito de: “¿Dónde hay un macho man?... ¡Un macho man, que baila con las señoritas!”. No lo pude resistir. Huí a mi habitación, me refugié con el viejo amigo del mini bar. Mañana vería una Lanzarote diferente. Nada que ver con la irreal de Houllebecq, nada que ver con la verdadera que yo viví después de haber leído al francés. Hay textos, hay imágenes, de las que es difícil librarte. Mañana estaré en la Biblioteca de Saramago, otra historia. ¿Otra realidad u otra irrealidad? Mañana hablaremos de la memoria, de las memorias.
[Publicado el 02/2/2007 a las 17:35]
Comentado por: Capitán Pescanova el 06/2/2007 a las 17:04
A Houllebecq no puedo leerle por prescripción facultativa. Prefiero a Villoro, buén mexicano o la Vila-Matas. Cuando lo francés es demasiado francés se vuelve insoportable. Quizás el error sea mio.
Comentado por: jose manuel sánchez-paulete el 05/2/2007 a las 18:23
Gracias Pico, tienes un idem de oro. Agradezco tu comentario porque habitualmente las pelirrojas somos unas incomprendidas (seres extraños y pecosos).
Comentado por: La simpática bloguera el 05/2/2007 a las 01:51
Comentado por: almu el 04/2/2007 a las 21:14
Simpática bloguera, no suelo escribir mucho, pero lo hago hoy para decirte que siempre es un placer leer tus comentarios. Yo también pasé una temporada por México y tienes razón con lo de la oscuridad europea. Olvídate de Houellebecq y disfruta de la literatura méxicana que, valga la generalización,sabe darle brillo hasta a lo mas oscuro.
Pero generalizaciones literarias aparte, en realidad, escribo estas líneas sólo para declarar también mi profunda admiración hacia las pelirrojas.
Comentado por: Pico de la Mirandola el 04/2/2007 a las 14:06
Tendré que leer a Houellebecq de una dichosa vez....¡pero es tan europeo!, aquí en América lo tan europeo resulta demasiado oscuro ¡viva la juvenil América y su tremenda inmadurez!!!.
Comentado por: La simpática bloguera el 03/2/2007 a las 23:06
Comentado por: La simpática bloguera el 03/2/2007 a las 23:01
Comentado por: Pico de la Mirandola el 03/2/2007 a las 22:32
Descubrí la literatura de Saramago en "Todos los nombres".
Ahora, cada vez que aporto documentación del registro civil a alguno de mis procedimientos me pregunto: ¿Quién estaría anotando los datos del interesado?.
Una auténtica investigación.
!Lo que puede la soledad inventar!.
Chao
Comentado por: la criminologa el 03/2/2007 a las 18:15
Comentado por: jose manuel sánchez-paulete el 03/2/2007 a las 18:14
Asier, ¿el Bill Murray de la literatura? ¿Houellebecq? Esa comparación merece ser explicada y desarrollada. Creo que entiendo lo que quieres decir, pero me gustaría que lo argumentaras. Además, ¿a qué Bill Murray te refieres? ¿Al de Cazafantasmas, al de Lost in translation, al de Los incorregibles albóndigas, al de Ed Wood? Creo que Houellebecq tiene muchísima más mala leche que Bill Murray. Con Bill me podría ir a tomar unas copas o un café a cualquier sitio. Con Houellebecq sólo me imagino en un burdel para turistas europeos.
Comentado por: Pico de la Mirandola el 03/2/2007 a las 17:26
Para ser un perseguidor de los pobres fumadores no parece que te preocupe mucho la salud de los bebedores ni la tuya. Pronto la tomaran con los que beben, nos quieren muy sanos para que los males sean sólo los que nos provoca la sociedad y sus consecuencias, ¿que el calentamiento del planeta nos coja con los pulmones limpios!
Comentado por: Lucía el 02/2/2007 a las 23:57
Comentado por: Asier el 02/2/2007 a las 21:40
Uno de los mejores escritores contemporaneos. Un sentimental. Un genio. El Bill Murray de la literatura.
Comentado por: Asier el 02/2/2007 a las 21:27
Comentado por: jose manuel sánchez-paulete el 02/2/2007 a las 20:16
Comentado por: Capitán Pescanova el 02/2/2007 a las 19:09
Javier Rioyo (Madrid, 1952) es licenciado en Ciencias de la Información. Periodista, escritor, director y guionista de cine, radio, televisión y dramáticos. Dirigió y presentó el programa semanal de libros Estravagario en TVE 2, con el que obtuvo el Premio Fomento a la Lectura 2005, concedido por la Federación del Gremio de Editores de España. También ha sido responsable de cultura y libros en el programa diario Hoy por hoy de la cadena SER. Es colaborador habitual de El País (escribe para el suplemento semanal Domingo) y de la revista Cinemanía.
En televisión, Rioyo ha presentado el programa "El Faro" del canal Documanía y ha obtenido dos premios Ondas en Radio y uno en Televisión. Ha sido guionista de numerosos festivales de música para Canal+, así como de los premios Goya, y de diversos programas de radio y televisión. También coordinó los guiones para la serie Severo Ochoa. Ha dirigido y participado en cursos de Comunicación y Cultura en diversas universidades españolas. Formó parte del Comité Asesor de Alfaguara y ha sido jurado de festivales de cine y premios literarios en varias ocasiones.
Es autor del libro Madrid: casas de lenocinio, holganza y malvivir (Espasa Calpe, Premio 1992 Libros sobre Madrid); y de La vida golfa (Aguilar, 2003). En 2005, con su productora Storm Comunicación, realizó la producción ejecutiva y el guión de Miracolo Spagnolo, un documental para la RAI sobre la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero al gobierno y su primer año de legislatura. También dirigió y produjo Alivio de luto, un vídeo documental en el que entrevista a Joaquín Sabina; así como Un Quijote cinematográfico.
En 1994 fundó la productora Cero en conducta, con José Luis López-Linares, con la que tuvo a su cargo el guión y la dirección de Alberti para caminantes (2003); y la producción ejecutiva y el guión del largometraje Un instante en la vida ajena (2003), que obtuvo el Premio Goya al mejor documental; así como de Tánger, esa vieja dama (2002). También ha codirigido con José Luis López-Linares el cortometraje Los Orvich: Un oficio del Siglo XX (1997), y los largometrajes Extranjeros de sí mismos (2001), nominado al mejor documental en la XVI edición de los Premios Goya; A propósito de Buñuel (2000); Lorca, así que pasen cien años (1998), nominado a los premios Emmy 1998; y Asaltar los cielos (1996), nominado a los premios Goya al Mejor Montaje, y ganador del Premio Especial Cine, de los Premios Ondas 1997.
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