El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
viernes, 8 de agosto de 2008
FUMAR, BEBER, TAL VEZ…
¿Se puede uno fiar de alguien que ni bebe ni fuma? No es fácil, pero seguramente se puede. Que se deba, no lo tengo claro. Sin fumarlo ni beberlo -o al menos bebiéndolo poco- me encontré en un lugar donde el tema giraba alrededor de Buñuel, de sus películas, su mundo, su memoria y su fe. Unos días antes tuve que hablar de la cabra, las Hurdes y las pistolas de Buñuel para hablar de la verdad de las mentiras del cine documental. Ahora el asunto era cine y mística, la cita en Villa Medici, en Roma, y el grupo entre lo más variado y suavemente excéntrico que se pueda imaginar. Invitados por la escritora francesa, Dominique de Courcelles, colaboradora de la Academia de Francia en Roma y publicada en España por la pequeña y prestigiosa editorial Alpha Decay. Los elegidos formaban parte de un grupo de españoles y mexicanos entre los que había intelectuales, escritores, gentes del cine, curas, guardadores de los secretos, conocedores de los símbolos y algunos inclasificables entre la mística sí y la mística no. Más bien no, si la mística es aquello que asociamos con algunos de los históricos místicos. Claro que la mística puede tener muchas caras, y muchos morros.
Todavía recuerdo el premio de poesía mística que le dieron a una poeta muy conocida y apreciada por mayores y menos mayores, yo uno de la lista. Una chica guapa, inteligente, superviviente y elegante que se vino a vivir a Madrid. Una poeta que supo regresar cuando el Chagall se volvió pintura realista, demasiado realista. Nuestra mística, en aquellos días, tenía más que ver con los canutos, las fugas orientales, las químicas lisérgicas y un poco de vuelo por san Juan de la Cruz mezclado con J B. Me refiero a la familia de Justerini and Brooks, no a otros ilustres “jotabes” de nuestra mítica vida literaria. Si aquello era misticismo, nosotros también fuimos místicos o allegados.
Entre Margo Glantz, Carlos Monsiváis y Mario Bellatín, parte de los amigos mexicanos que compartieron unos días la vida poco mística en aquellos jardines, salones y estancias del palacio romano, me costaba encontrar los vuelos espirituales. Quizá buscando entre los pucheros, pero no tuve tiempo. Ya no estoy para esos trotes, ya no pretendo dar a la caza alcance. Tampoco lo pretendí cuando entonces.
Me interesaron, aunque me mueva por espacios muy alejados de ellos, Victoria Cirlot -digna hija de su padre- y Amador Vega. De ellos, de los mexicanos citados, de Dominique Courcelles, de algunas películas y charlas que allí nos reunieron tuve la mejor de las impresiones. Después habló un dominico. Se subió a su altar, mintió sin secreto de confesión. Ensució la limpia vida de ateo de Buñuel. Lo santificó, lo empequeñeció a la creencia, lo paseó por la fe mariana y le hizo bajar a los cielos del fanatismo y la creencia. Aquel cura, al que otro día y en otro lugar me referiré, me ayudó a confirmarme en mi falta de fe. El padre mexicano, el dominico que dice guardar las cenizas de Buñuel, me ayudó a seguir manteniendo mi ausencia de creencias. Gracias a Dios.
Buñuel no se fiaba de los que no fumaban. No bebían. Y no… Yo tampoco. Y eso que cada vez fumo menos. De lo demás, tampoco demasiado. Estoy mayor.
[Publicado el 08/11/2006 a las 10:13]
Comentado por: maria el 25/2/2007 a las 21:18
Ay! simpatica. Quien tuviera tu edad (aunque no creo que nos llevemos tanto) para competir por matematico. Lo que yo tengo es un marido y eso si que es un conazo. Especialmente cuando una todavia siente o "presiente" algo por el. Go for him ! pero creo que esta pillao! ( y no por mi). Besos
Comentado por: Chiqui el 13/11/2006 a las 01:15
buenos conceptos de poesía veo por aquí.
un saludo! andrea bernal vaux.
www.volveraviena.blogpot.com
barrer/barrer/barrer/ dejar sangre/cortar venas/ y después barrer.
Comentado por: Paula el 12/11/2006 a las 23:19
Fíjate tú en Busch, otro que ni fuma ni bebe, pero bien que jode; lo malo de los puritanos es que terminan por encontrar formas excesivamente refinadas y sutiles de pecar, mientras los santos bebedores siguen siendo a los ojos de todos los malos de la película. Por cierto, Bin ladden ¿fuma o bebe?
Comentado por: Máximo González el 11/11/2006 a las 01:13
bah, no sea exagerada... a doña chiqui ya la conocemos y no es para tanto. además, cuanto más se lo diga, será peor, pues, sin duda- siendo una mujer generosa, como parece serlo-, no querrá defraudar las expectativas que pone en ella. sólo faltaría que dejásemos de hablar de cabras por algo así... ¿qué culpa tienen las cabras, además? convendrá conmigo en que las cabras son lo primero. no se amilane. deje a un lado, con desedeñoso ademán, esos temores impropios de una mujer de su temple. en suma, piense en las cabras. (que no en ovejas, ¿eh? ¡sólo faltaría que se pusiera a contar ovejas y se quedase dormida! céntrese en las cabras).
un saludo
Comentado por: matemático demente. el 10/11/2006 a las 16:33
Un saludo, Matemático; pero casi me da miedo contestarle, después aparece Chiqui y dice que le atosigo, que si voy a por usted y esto y aquello -con lo cual me siento de nuevo en la época del instituto- como diría nuestro amigo Gombrowicz, me cuculizo, y me entra un nopodermiento angustioso.
Comentado por: La simpática bloguera el 10/11/2006 a las 15:39
Segunda contestación: aparentemente nada tienen que ver los bueyes árticos con nada, pero leyendo el poema con atención se descubre que tienen relación con todo. Por otra parte, sobre la simbiosis Buñuel/México ya se sabe todo, además Buñuel mató una cabra, Rioyo escribió sobre Buñuel y esa cabra, y Rioyo se hace acompañar en Venecia de ciudadanos mexicanos.... ¡al final todo encaja, mi querido Watson!.
Comentado por: La simpática bloguera el 10/11/2006 a las 15:23
Bueno, contestando aunque no haga falta (con las pocas visitas que hay por aquí no voy a perder la oportunidad) aunque tampoco me molesta hablar sola. Conozco la Almudena –la catedral- y me parece fea, pero mi sobrino de once años, al que llevé a conocer la capital del reino hace unas semanas, dijo que era bonita, y ante la aprobación de un niño yo me mantengo calladita. Poetisa, también prefiero esa denominación, a veces he adjuntado algunos poetas (Pessoa, Pavese) pero en poesía prefiero a las mujeres porque: sí creo que importa el sexo del que escribe, sí creo que las sensibilidades masculinas y femeninas son distintas, sí creo que las preocupaciones femeninas y masculinas son distintas, sí creo que los enfoques masculinos y femeninos sobre cuestiones universales son distintos, sí creo que las palabras femeninas y masculinas son distintas, sí creo que el ansia de conocimiento, la voluntad y el logos son distintos en las mujeres y en los hombres, sí creo que la esencia masculina y femenina son distintas, sí creo que las mujeres y los hombres somos distintos...¡cuántas cosas creo...y eso que soy atea!.
Comentado por: La simpática bloguera el 10/11/2006 a las 15:10
a ossa:
la poesía, en efecto, es un intento de expresar lo inefable... lo ha dicho usted muy bien. por eso, toda la poesía es femenina (!).
a moralalterna:
"tras haber oído al logos, y no a mí, es sabio convenir que todas las cosas son una". (lo que yo no entiendo es eso que dice usted de "y lo que dice rioyo". rioyo no dice absolutamente nada).
a la simpática bloguera:
hola.
Comentado por: matemático demente. el 10/11/2006 a las 00:24
No entiendo nada, o casi nada. Que tiene que ver el buey ártico de Marianne Moore con Buñuel, México y lo que dice Rioyo.
Comentado por: moralalterna el 09/11/2006 a las 23:19
Otra cosa, simpática. ¿Porqué siempre adjunta poemas escritos por poetisas (a mí me gusta la denominación poetisa, y no poeta, referido a la mujer)? ¿No le parece reduccionista? ¿No cree que haya poetas que merezcan la pena? ¿Qué importa el sexo de quien escribe un poema? ¿Es necesario hacer cuotas también en la poesía? ¿No lee poesía escrita por hombres? ¿Hay poesía masculina y femenina? ¿Para leer poesía femenina hay que ser mujer?
Si la poesía es un intento de expresar lo inefable, ¿lo inefable masculino es distinto a lo inefable femenino? ¿la palabra del hombre es distinta a la de la mujer? ¿la angustia, el amor, el miedo son distintos en el hombre y en la mujer? ¿el ansia de conocimiento, la voluntad, el logos son distintos en el hombre y en la mujer?
No tiene que contestarme: son preguntas retóricas, un entretenimiento mientras hago tiempo antes de preparar la cena a mi mujer.
Comentado por: ossa el 09/11/2006 a las 22:45
No te responden, simpática, así que lo haré yo. Hoy es fiesta en Madrid: la virgen de la Almudena, patrona de la ciudad. Es una virgen no muy popular (aquí la verdaderamente popular es la virgen de la Paloma), pero que ha conseguido hacerse con el poder: con el patronazgo, y con una catedral que lleva su nombre; la catedral es fea, pero grande que es lo importante. Supongo que la virgen de la Paloma tiene que estar muy molesta con lo que no dudo en calificar de golpe de estado. Pero parece que la Almudena tiene grandes influencias.
Comentado por: ossa el 09/11/2006 a las 21:27
¿Es festivo y no me he enterado? ¿por qué ninguno de los autores ha escrito algo nuevo hoy?...bueno, Rioyo debe de estar pasándolo chachipiruli en Venecia y además nos deja colgados todos estos días, y además aquí casi escribo yo solita -podría ser mi propio blog- así que voy a salvarle el día y coloco una poesía que habla de la cabra (no la de Buñuel sino una del Ártico).
EL BUEY ÁRTICO (O CABRA)
Par ponerse un zorro ártico
Hay que matarlo. Ponte
qiviut –muda de buey ártico-
que se quita como un suéter;
tu abrigo es cálido; tu conciencia, aún más.
Me gustaría un traje de
qiviut, tan ligero que no supiera
que lo llevaba puesto; y con el
tiempo, otro,
sin haber tenido que matar
la “cabra” productora del vellón
que origina lo anterior. El buey almizclero
ni tiene almizcle ni es un buey-
ignorante epíteto.
Hunde la nariz en uno cuando esté húmedo.
Huele a agua, nada más,
y ramonea como la cabra, sobre
las patas traseras. Lo que lo distingue
no es un egocéntrico perfume,
sino que es inteligente.
Las chinchillas, nutrias, ratas de agua
y castores no calientan
pero ¡piensa! a un buey almizclero le crecen seis libras
de qiviut; al carnero de Cachemira,
tres onzas –solamente- de pashmina.
Tumbado en un espacio abierto,
saboreando la ventisca,
estos grandullones podrían dominar
el mercado de pieles raras de Kashan y aún así
no se podría elegir animal doméstico mejor.
Te acompañan al trabajo;
les encanta chapotear en los charcos,
juegan en el agua con los niños,
aprenden rápido, saben su nombre,
abren puertas e inventan juegos.
Aunque no son incapaces
de cortejar, descubren a veces la
servidumbre del amor y se agitan demasiado,
como la cama de Proscrutes;
por lo que algunos deciden quedarse solteros.
Los camellos son esnobs
y las ovejas, tontas;
el búfalo de agua, neurasténico,
incluso asesino.
El aspecto del reno, demasiado grave,
Mientras que estos escasos qivies,
de lana dorada y atractivas costumbres,
aventajando a todos los de pelo-
tranquilos allí, en Vermont-
podrían seguir la dieta de Bold Ruler:
agua de Mountain Valley,
diente de león, zanahoria, avena-
avivado también con una cama
fresca tres veces al día-
para revolcarse y deleitarse en el heno.
Insaciable tan sólo de
hojas de sauce, nuestra casi cabra
qivi–curvo-capricornio
se desprende de una muda ideal para el nido.
Los pájaros cantores no encuentran nada como el qiviut.
Imagina que tienes una bolsa
llena; de una libra podrías hilar
veinticuatro o veinticinco
millas de hilo –cuarenta trenzas-
que no encogerán al teñirlas.
Si sospechas que estás
leyendo un anuncio,
es cierto. Pero si no podemos ser cordiales
con el vellón de estos animales,
creo que merecemos helarnos.
Marianne Moore- Pangolines, unicornios y otros poemas.
Comentado por: La simpática bloguera el 09/11/2006 a las 17:15
Como dice un amigo mexicano: "con paciencia y saliva un elefante se cogió a una hormiga"....será cuestión de paciencia, entonces.
Si se trata de temor ante la posible competencia -de perder comentaristas y tal- yo le prometo que a mí no me perderá, soy leal como una lapa lo es a su roca, y además puedo escribir en más de un sitio a la vez (mi condición me permite hacer dos cosas al mismo tiempo, ya sabe). De hecho estoy trabajando y blogueando y hasta hablo por teléfono de vez en cuando ¡tres cosas!!!!. A pesar de todo me aburro bastante ¡cuatro cosas!!!.
Comentado por: La simpática bloguera el 08/11/2006 a las 20:53
Rioyo, ya que anda por ahí acompañado de escritores mexicanos ¿por qué no les incita a que escriban en El Boomerang? hace ya tiempo que eliminaron el blog mexicano, sin explicación -y se necesita más aportación latinoamericana- anime a la dama, Margo Glanz, así tendríamos una visión mexicana y femenina, mataríamos dos pájaros de un mismo tiro (y yo estaría encantada) lo pido, lo pido y nadie me complace, pobrecita de mí.
Comentado por: La simpática bloguera el 08/11/2006 a las 19:24
Yo no fumo, sí bebo, quizá demasiado, y de lo otro... mejor callar. De Buñuel no me fío: por creyente radical(creyente en su dios Ateo); siempre da la impresión de un tópico comecuras que, al final, acabará confesando y comulgando, entre grandes blasfemias, eso sí. Quizá sea eso lo que ha advertido el dominico que menciona Rioyo. Pero hacía buen cine, y sabía rodearse de mujeres hermosas, de las que sacaba lo mejor: Silvia Pinal, Catherine Deneuve. Nadie las ha filmado mejor.
Comentado por: ossa el 08/11/2006 a las 16:52
RIOYO no me sea plasta .
P: Yo toqué con Corcobado en la prehistoria y recuerdo que una de las cosas que nos separaba era que yo no fumo, no bebo y no me drogo. ¿Te resulta un inconveniente que la gente que te entreviste o se te acerque sea sobria?
R(albert pla): ¡Que cada uno haga lo que quiera! Corcobado es un repelente.
Comentado por: albert pla el 08/11/2006 a las 12:27
Volvemos a la cabra y a Buñuel, pero en un espacio de lo más sofisticado...la verdad ¡qué bien viven ustedes los escritores, ustedes sí que saben montárselo!, no como los "matados" de los científicos que se pasan los congresos en salas de reuniones infames mostrando sus datitos y grafiquitas en presentaciones Power-Point casi siempre aderezadas de colorinchos y sonidos tontiles ¡qué poco sentido de la estética tienen los científicos!.
Comentado por: La simpática bloguera el 08/11/2006 a las 11:23
Javier Rioyo (Madrid, 1952) es licenciado en Ciencias de la Información. Periodista, escritor, director y guionista de cine, radio, televisión y dramáticos. Dirigió y presentó el programa semanal de libros Estravagario en TVE 2, con el que obtuvo el Premio Fomento a la Lectura 2005, concedido por la Federación del Gremio de Editores de España. También ha sido responsable de cultura y libros en el programa diario Hoy por hoy de la cadena SER. Es colaborador habitual de El País (escribe para el suplemento semanal Domingo) y de la revista Cinemanía.
En televisión, Rioyo ha presentado el programa "El Faro" del canal Documanía y ha obtenido dos premios Ondas en Radio y uno en Televisión. Ha sido guionista de numerosos festivales de música para Canal+, así como de los premios Goya, y de diversos programas de radio y televisión. También coordinó los guiones para la serie Severo Ochoa. Ha dirigido y participado en cursos de Comunicación y Cultura en diversas universidades españolas. Formó parte del Comité Asesor de Alfaguara y ha sido jurado de festivales de cine y premios literarios en varias ocasiones.
Es autor del libro Madrid: casas de lenocinio, holganza y malvivir (Espasa Calpe, Premio 1992 Libros sobre Madrid); y de La vida golfa (Aguilar, 2003). En 2005, con su productora Storm Comunicación, realizó la producción ejecutiva y el guión de Miracolo Spagnolo, un documental para la RAI sobre la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero al gobierno y su primer año de legislatura. También dirigió y produjo Alivio de luto, un vídeo documental en el que entrevista a Joaquín Sabina; así como Un Quijote cinematográfico.
En 1994 fundó la productora Cero en conducta, con José Luis López-Linares, con la que tuvo a su cargo el guión y la dirección de Alberti para caminantes (2003); y la producción ejecutiva y el guión del largometraje Un instante en la vida ajena (2003), que obtuvo el Premio Goya al mejor documental; así como de Tánger, esa vieja dama (2002). También ha codirigido con José Luis López-Linares el cortometraje Los Orvich: Un oficio del Siglo XX (1997), y los largometrajes Extranjeros de sí mismos (2001), nominado al mejor documental en la XVI edición de los Premios Goya; A propósito de Buñuel (2000); Lorca, así que pasen cien años (1998), nominado a los premios Emmy 1998; y Asaltar los cielos (1996), nominado a los premios Goya al Mejor Montaje, y ganador del Premio Especial Cine, de los Premios Ondas 1997.
08/8/2008 19:55
Don Javier, estoy de acuerdo con...
Publicado por: me
08/8/2008 19:06
pues ahora que lo pienso, mi...
Publicado por: mercedes
08/8/2008 16:48
Si no reconstruida la historia,...
Publicado por: Jaime J
08/8/2008 10:15
No suelo planificar las lecturas...
Publicado por: sin itinerario
08/8/2008 00:09
A ver si ya que se atreve con la...
Publicado por: Valentina
07/8/2008 20:30
Publicado por: Enea
07/8/2008 20:02
Publicado por: Una ET en Euskadi
07/8/2008 19:05
tremendo, Rioyo, tremendo este...
Publicado por: michele corleone
07/8/2008 11:01
Publicado por: Jose Luis
06/8/2008 22:02
Publicado por: Valentina
© 2005 La Oficina del Autor (Grupo PRISA) | Gran Vía, 32 6ª planta - 28013 Madrid | | Aviso Legal | RSS
Página desarrollada por Tres Tristes Tigres