El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
miércoles, 3 de diciembre de 2008
COMPRANDO LIBROS
Sigo en la librería pero antes he dado una vuelta por la red. No diré que he comido botillo, pero he tenido tentaciones. Sí que escuché el disco de Sabina, es más, me puse dos veces la canción de García Montero. Después me acordé de mi admirado Benet, de su capacidad para gozar sin dejar de beber. ¡Qué admirable, ni Ángel González es capaz de imitar tanta dedicación a esas aguas escocesas! De Benet eran notables hasta las frivolidades. Sabio Don Juan capaz de enamorar a poetas, casadas, pelirrojas o hermosas con sabor a manzana. También ahogó pueblos y escribió libros. Una vida breve que dio mucho juego. Repitió algunas cosas. Y repitió en asuntos de amistad. La amistad, ya se sabe, es como la morcilla, como la historia de España, se repite. No está mal que se repita pero sin sangre. No soy obediente ni con los inteligentes. Me gusta equivocarme solo. No quiero llegar a ningunas alturas. Prefiero seguir paseando con hermosas y bebiendo crianzas de camino a los reservas. Y no me importa repetirme. Ni me pienso suicidar porque los jueves se me repitan. Me gusta volver por lugares, paisajes y paisanajes que conozco. En este blog tan reciente en mi vida, creo, porque no me leo, que apenas había frecuentado a algunos amigos que hacen poemas y que cantan. Si además publican un libro importante, para mí y para Corín Tellado, diga lo que quiera Agamenón o su porquero, pues no pienso callarme mientras me dejen seguir haciéndolo. Y conste que me gusta mucho encontrarme rodeado de gente tan lista, tan culta y tan preocupada por mejorar mis desvíos de lo profundo, de lo elevado… pero eso no me quitará el placer de las músicas de los bajos fondos según Sabina. Ni de descansar o inquietarme con las habitaciones poéticas de García Montero. Y termino con mis amigos. Aunque prometo que volveré con ellos. Y también dos huevos duros.
Vuelvo al principio. Sigo en la misma librería. He terminado mi compra. A punto de salir de la librería entra un cliente. No es muy alto, tiene curva cervecera o de comer botillos, lleva un traje bueno y un tanto descuidado. Es más o menos rubio aunque ya las entradas se señalan seriamente en un estilo que podría ser el de Tin-Tin si hubiera cumplido cincuenta años. Cuando entra pregunta muy decidido por el libro de Bioy Casares sobre Borges, le dicen que todavía no lo han recibido. Se lamenta en voz alta con los libreros. Y se pone a buscar por los estantes. Me interesa saber qué comprará ese cliente. Se llama Miquel Barceló. Una reproducción de uno de sus cuadros con librería cubre una pared de un querido refugio mío. Un pintor que admiro. Seguro que es un buen lector. Además me gustó su libro de pensamientos y notas sobre el arte, África y otros pensamientos despeinados.
En diez minutos, sin muchas dudas, compró algunos libros que me confirmaron estar ante un tipo tan brillante y singular como parece el pintor. Ya sabíamos que estaba ilustrando el próximo libro de ese “disidente de los disidentes”, del poeta y ensayista polaco Adam Zagajewski. No nos pareció raro que el primer libro que comprara era el recién publicado ensayo, Dos ciudades. Después compró un libro de poemas, de un excelente poeta que mucho tiempo estuvo tapado por el gran narrador que también fue. Hablo del último libro de poemas de Raymond Carver publicado en español, Todos nosotros. Después siguió con un delicioso libro, un libro que indica que debe vivir con su familia y otros animales, Interpretar a los animales, de Temple Grandin y Catherine Jonson y que tanto gustó a Oliver Sacks y a mi amiga y famosa escritora blogera, Almudena Montero. ¡No se me corrige esa fea manía de hablar de mis amigos!
Y para terminar con las compras de Barceló, también se llevó a uno de esos autores que hacen que nuestras noches o nuestros días lluviosos transcurran de manera más interesante, la última entrega del ya clásico Henning Mankell, El cerebro de Kennedy.
No le podré comprar un cuadro, pero le puedo imitar en las lecturas. Le seguiré espiando.
[Publicado el 24/10/2006 a las 11:39]
Nombrar a los amigos no es una fea manía, lo que si que está muy feo es enchufarlos y ponerlos a realizar funciones para las que no están preparados, por que; que Almudena Montero sea la sesora literaria de tu programa es, más que feo, de risa, así te va el programa.
Comentado por: Chotis Suey el 24/1/2007 a las 11:55
Matemático...lo sugerente de su comentario me ha desconcentrado por completo, muy mal, necesito concentrarme para terminar este maldito y aburrido trabajo...Me pasé pidiendo la crucifixión, pero dada la adoración que se respira en este blog hacia Benet, intenté curarme en salud y pedir la máxima pena...¡menos mal que usted se ha compadecido de mí!, luego vendrá Enea y me castigará.
Comentado por: La simpática bloguera el 24/10/2006 a las 18:44
si fuese toda mía, le leería con gusto algún fragmento de benet- o mejor un cuento, que los tiene muy bonitos- a la hora de dormir... pero crucificarla... la solicitud me parece una extravagancia por su parte, la verdad.
y ahora me voy a trabajar. adios.
Comentado por: matemático demente el 24/10/2006 a las 17:03
Caramba, pues yo no leí nada de nada de lo que compró Miquel Barceló, pero el de "Interpretar a los animales" me tiene buena pinta...además gustó mucho a Oliver Sacks (que de ése sí tengo algo). Bueno, un consuelo, a lo mejor Miquel tampoco leyó nada de lo que yo compré últimamente, veamos: un libro de poemas de Marianne Moore "Pangolines, unicornios y otros poemas"; más poesía "El asesino y otros poemas" de Anne Sexton; un libro fundamental para entender y amar América Latina (eso me dijo un amigo de allá) "Las venas abiertas de América Latina" de Eduardo Galeano, y "La rebelión irmandiña" de Isabel Beceiro Pita –este lo saqué de la biblioteca, que yo no vendo cuadros y los libros están carillos- ¿verdad que yo también soy muy lista?
Además "El aire de un crimen" de Benet, porque, señores......casi no puedo confesarlo, pero lo haré aquí en el lugar indicado –aunque tal vez lo fuese más el blog de Azúa- yo nunca leí nada de Juan Benet.....ya está dicho....siento que me he sacado un peso de encima. Ahora ya pueden crucificarme, soy toda suya.
Comentado por: La simpática bloguera el 24/10/2006 a las 16:20
Ya Nada Ahora
Largo es el arte; la vida en cambio corta
como un cuchillo
........
...como la niebla que al romper el día
los hondos valles del invierno exhalan
creciente en un espacio sin fronteras
este amor ya sin mí te amará siempre
Ángel González
(me encanta, este autor)
Miquel B. también, suave, bello inciso en un desierto con esbeltas mujeres africanas que aquí llamaríamos anoréxicas, allí hambre... bello muy bello
Enea
Comentado por: Enea el 24/10/2006 a las 13:48
¡Qué sabia estrategia, don Javier! Banalizar al contrario y ridiculizar sus diferencias en aras de una consagrada repetición. La repetición (que no la diferencia) que llega a emparentar la morcilla con la amistad (¡…!) para salir airoso del embite. Banalizar al contrario, por ejemplo, con juegos de alturas, culturas y estratosferas limítrofes. Así don Juan Benet. Beodo, ebrio, dipsómano y seductor de faldas locas. Lo peor, tal vez. Incluso, se cuenta, ahogó pueblos y escribió (casi podría haberse escrito, escupió) libros.
Ya se sabe el tributo que se paga, como hiciera Umbral, don Francisco, en su tendencioso ‘Diccionario de literatura’. Llamando a Benet ‘ingeniero y escritor’ (que lo era y en ese orden; pero no en un diccionario de tal cosa); un angloaburrido en suma, en palabras del pontífice de turno. Ese mismo aburrido y beodo mundano, que denostaba 'la taberna' (literaria, claro no la otra). ¡Ah la taberna y sus bajadas y bajezas! No se si denostó también, esos literarios ‘bajos fondos’ en los que algunos cantan y cantan. Donde además anidan los huevos duros. Y a pares.
Comentado por: El Pozo y El Numa el 24/10/2006 a las 12:56
qué envidia... tú cotilleando en Méndez y yo aquí, sentada en esta gris oficina que tanto te suena.
El libro de Bioy Casares sobre Borges lo tienen desde el viernes en la librería Rafael Alberti. Lo sé porque lo compré.
Cómo nos gusta a los amigos que nos menciones... y que no nos menciones... cómo nos gustas a los amigos.
besos
Comentado por: almudena montero el 24/10/2006 a las 12:23
Comentado por: moralalterna el 24/10/2006 a las 12:23
Javier Rioyo (Madrid, 1952) es licenciado en Ciencias de la Información. Periodista, escritor, director y guionista de cine, radio, televisión y dramáticos. Dirigió y presentó el programa semanal de libros Estravagario en TVE 2, con el que obtuvo el Premio Fomento a la Lectura 2005, concedido por la Federación del Gremio de Editores de España. También ha sido responsable de cultura y libros en el programa diario Hoy por hoy de la cadena SER. Es colaborador habitual de El País (escribe para el suplemento semanal Domingo) y de la revista Cinemanía.
En televisión, Rioyo ha presentado el programa "El Faro" del canal Documanía y ha obtenido dos premios Ondas en Radio y uno en Televisión. Ha sido guionista de numerosos festivales de música para Canal+, así como de los premios Goya, y de diversos programas de radio y televisión. También coordinó los guiones para la serie Severo Ochoa. Ha dirigido y participado en cursos de Comunicación y Cultura en diversas universidades españolas. Formó parte del Comité Asesor de Alfaguara y ha sido jurado de festivales de cine y premios literarios en varias ocasiones.
Es autor del libro Madrid: casas de lenocinio, holganza y malvivir (Espasa Calpe, Premio 1992 Libros sobre Madrid); y de La vida golfa (Aguilar, 2003). En 2005, con su productora Storm Comunicación, realizó la producción ejecutiva y el guión de Miracolo Spagnolo, un documental para la RAI sobre la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero al gobierno y su primer año de legislatura. También dirigió y produjo Alivio de luto, un vídeo documental en el que entrevista a Joaquín Sabina; así como Un Quijote cinematográfico.
En 1994 fundó la productora Cero en conducta, con José Luis López-Linares, con la que tuvo a su cargo el guión y la dirección de Alberti para caminantes (2003); y la producción ejecutiva y el guión del largometraje Un instante en la vida ajena (2003), que obtuvo el Premio Goya al mejor documental; así como de Tánger, esa vieja dama (2002). También ha codirigido con José Luis López-Linares el cortometraje Los Orvich: Un oficio del Siglo XX (1997), y los largometrajes Extranjeros de sí mismos (2001), nominado al mejor documental en la XVI edición de los Premios Goya; A propósito de Buñuel (2000); Lorca, así que pasen cien años (1998), nominado a los premios Emmy 1998; y Asaltar los cielos (1996), nominado a los premios Goya al Mejor Montaje, y ganador del Premio Especial Cine, de los Premios Ondas 1997.
03/12/2008 06:21
Publicado por: rolando gabrielli
02/12/2008 22:48
Publicado por: oe
02/12/2008 21:59
Publicado por: el oe duerme en corazoncillos
02/12/2008 21:47
Publicado por: oe
02/12/2008 21:45
Publicado por: es hora de leer
02/12/2008 21:42
Jopeeeee, eso es dejarme... no...
Publicado por: oe
02/12/2008 21:38
Publicado por: el
02/12/2008 21:36
Publicado por: oe
02/12/2008 21:31
Publicado por: el
02/12/2008 21:30
Publicado por: oe
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