El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
sábado, 6 de septiembre de 2008
POETAS Y FÚTBOL
Hace años estaba viendo un partido de fútbol en compañía de amigos, algunos de ellos escritores y en uno de los momentos más apasionantes del juego sonó mi móvil. Lo dejé sonar para poder seguir las emociones del partido. Pasaron unos minutos, volvió a sonar mi móvil, más o menos en el momento en que mi equipo estaba a punto de marcar un gol- un acontecimiento en aquel entonces bastante extraordinario- y volví a no hacer caso de la llamada. Un momento después mi móvil volvió a reclamar mi atención y, por tercera vez, a molestar a todos los atentos a la pantalla. Con su habitual calma, el escritor Julio Llamazares sentenció: “A la hora de un partido, sólo puede llamar una mujer o un poeta”. Tuve suerte, era una mujer.
También ayer, reunidos un grupo de amigos para ver el partido de la jornada -como lo llaman los comentaristas-, uno de esos partidos de máxima intensidad en los que se enfrentaban los dos equipos históricos de esta ciudad, el Atlético de Madrid y el Real Madrid, volvió a sonar el móvil en un momento inapropiado. Reconocí la procedencia de la llamada y no lo atendí, era un poeta. Una vez más Llamazares tenía razón. Aunque las llamadas durante los partidos ya no son lo que fueron. Ya no está tan claro que un escritor, un poeta, y mucho menos una mujer no estén siguiendo “el partido de la jornada”. Muchas veces veo los partidos en compañía de mujeres mucho más apasionadas, forofas, que cualquier hombre. Y si de poetas hablamos, pues más de lo mismo.
Desde hace muchos años estoy rodeado de poetas, artistas o mujeres que sienten pasión por ese juego. No hay más que recordar las pasiones por el fútbol de Manuel Vázquez Montalbán o Juan García Hortelano. La que mantienen los escritores Javier Marías, Vicente Verdú, Gonzalo Suárez, Paco Brines, Juan Cueto o Almudena Grandes. Eso por no hablar de poetas, fanáticos seguidores de sus equipos, como Luis García Montero, Benjamín Prado o el editor Chus Visor que no se conforman con ver el espectáculo por la televisión, sino que muchos fines de semana hacen sus planes un función de poder escaparse para poder gritar sus pasiones en el campo de juego.
El fútbol, que no tiene grandes películas, sí que tiene poetas y escritores que han sabido acercarnos algunos momentos de esa lucha, ese melodrama que tiene una duración inteligente. Siempre sabes cuándo terminará la tragedia de tu equipo, incluso -algunas veces pasa- cuándo finalizará esa obra con un final feliz. Yo que soy del Atlético de Madrid -“¡qué manera de palmar, qué manera de sufrir”- sé bien de qué hablo cuando digo drama. Aunque siempre nos parece que los tiempos están cambiando. Uno sigue teniendo una gran capacidad para engañarse, para forjarse esperanzas, para hacerse ilusiones.
Nos gusta el fútbol, como a Albert Camus, Peter Handke, Rafael Alberti, Elías Querejeta o Eduardo Chillida. Nos gusta aunque nunca hayamos jugado, aunque nos parezca excesivo tener que ir al campo, hacer esas colas y soportar esas hinchadas que se convierten en fanáticas y excesivas en sus gritos por la pequeña aventura, por el azar y el destino de un objeto, de un pequeño objeto de cuero.
Hay algunas cosas que todavía me resultan insoportables cuando veo un partido. Son insoportables algunas expresiones fanáticas y racistas que se expresan con demasiados gritos y furias en el campo. Pero lo que me parece aún más intolerable es que todavía se vean en los campos -ayer en el estadio del Real Madrid, otras veces en otros estadios- banderas con los símbolos franquistas o banderas con símbolos nazis. ¿Es tan difícil retirar esas banderas y esos nostálgicos fascistas que las enarbolan? Y lo hacen con impunidad y televisión en directo.
[Publicado el 02/10/2006 a las 12:05]
"sobre gustos hay mucho escrito, lo que pasa es que usted nunca ha leído nada"
¿Quién lo dijo? Creo que fue Picasso.
En fin, que sólo lo digo porque me hizo gracia la frase. Que por aquí parece que hay que cogérselas con papel de fumar.
Comentado por: almu el 03/10/2006 a las 12:25
A mi no me gusta el fútbol. Sí me gusta, en cambio, la confitura de arándanos. Gustos...
Los hay quienes opinan que Javier Marías no es un escritor. Gustos...
Otros opinarán que García Montero no es poeta. Gustos...
Supongo que los paladares inquietos gustan mucho de criticar. Yo no lo hago. Aunque entiendo que esto es una cuestión de gustos.
Comentado por: Tipo de incognito el 03/10/2006 a las 00:47
Comentado por: lucas el 02/10/2006 a las 22:25
Hay muchos neonazis corriendo por ahí, querido Javier, y no sólo en los campos de fútbol. Como diría Farewell, no han pasado de la escuela primaria. Por eso son tan... primarios.
Y lo peor de todo es que alguien les dijo un día que realizan una obra sublime (¿o era patética?).
Comentado por: Giulius el 02/10/2006 a las 14:17
Nunca mejor dicho: ‘Pasiones pasadas’, pero no pensadas. Yo de pequeño atesoraba cromos y una estampa de la 1ª Intercontinental ganada por el Madrid. Pero ya he crecido y descreo de todo aquello. Hasta he perdido los cromos.
Por mucha carga intelectual que pretenda y quiera poner usted sobre la mesa del balompié, con esa nómina abultada de nombres peloteros (¡Ya sabemos que hasta Alberti le dedicó un poema al guardameta de la selección de la vieja URSS, Platko!), no deja de ser una antigualla soberana lo del balón y su mística vieja de colores e himnos truculentos.
Y más aún con los tiempos que corren, trufados de metrosexuales, mercenarios vestidos de Versace y jóvenes apenas escolarizados. Perdida la épica sudorosa y la vieja heroicidad picante, asentado el juego en un fenomenal negocio de múltiples mercenarios (véanse los negocios de los Presidentes todos), ¿cómo se puede hablar de esa forma elíptica y asombrosa? Todavía el balón, ¿dando vueltas? Y no es problema de mujeres y de poetas.
Comentado por: El Pozo y El Numa el 02/10/2006 a las 14:00
Javier Rioyo (Madrid, 1952) es licenciado en Ciencias de la Información. Periodista, escritor, director y guionista de cine, radio, televisión y dramáticos. Dirigió y presentó el programa semanal de libros Estravagario en TVE 2, con el que obtuvo el Premio Fomento a la Lectura 2005, concedido por la Federación del Gremio de Editores de España. También ha sido responsable de cultura y libros en el programa diario Hoy por hoy de la cadena SER. Es colaborador habitual de El País (escribe para el suplemento semanal Domingo) y de la revista Cinemanía.
En televisión, Rioyo ha presentado el programa "El Faro" del canal Documanía y ha obtenido dos premios Ondas en Radio y uno en Televisión. Ha sido guionista de numerosos festivales de música para Canal+, así como de los premios Goya, y de diversos programas de radio y televisión. También coordinó los guiones para la serie Severo Ochoa. Ha dirigido y participado en cursos de Comunicación y Cultura en diversas universidades españolas. Formó parte del Comité Asesor de Alfaguara y ha sido jurado de festivales de cine y premios literarios en varias ocasiones.
Es autor del libro Madrid: casas de lenocinio, holganza y malvivir (Espasa Calpe, Premio 1992 Libros sobre Madrid); y de La vida golfa (Aguilar, 2003). En 2005, con su productora Storm Comunicación, realizó la producción ejecutiva y el guión de Miracolo Spagnolo, un documental para la RAI sobre la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero al gobierno y su primer año de legislatura. También dirigió y produjo Alivio de luto, un vídeo documental en el que entrevista a Joaquín Sabina; así como Un Quijote cinematográfico.
En 1994 fundó la productora Cero en conducta, con José Luis López-Linares, con la que tuvo a su cargo el guión y la dirección de Alberti para caminantes (2003); y la producción ejecutiva y el guión del largometraje Un instante en la vida ajena (2003), que obtuvo el Premio Goya al mejor documental; así como de Tánger, esa vieja dama (2002). También ha codirigido con José Luis López-Linares el cortometraje Los Orvich: Un oficio del Siglo XX (1997), y los largometrajes Extranjeros de sí mismos (2001), nominado al mejor documental en la XVI edición de los Premios Goya; A propósito de Buñuel (2000); Lorca, así que pasen cien años (1998), nominado a los premios Emmy 1998; y Asaltar los cielos (1996), nominado a los premios Goya al Mejor Montaje, y ganador del Premio Especial Cine, de los Premios Ondas 1997.
05/9/2008 23:24
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