El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

viernes, 30 de julio de 2010

 Blog de Vicente Molina Foix

La pantalla de Onetti

El cine es tan omnímodo que, no contento con plasmar fílmicamente las ciudades de nuestros sueños realizados (París, Venecia, Sevilla o Benarés), también se mete en los espacios urbanos nunca trazados ni habitados más que en la mente de un escritor. Y así hemos visto en la gran pantalla el ‘faulkneriano' condado de Yoknapatawpha, el Wessex de Hardy, el Malgudi de Narayan, la Región de Benet y  -pese a la negativa de García Márquez a dejar adaptar ‘Cien años de soledad'- un Macondo sin mitología telúrica en las películas que Francesco Rosi extrajo de ‘Crónica de una muerte anunciada' y Arturo Ripstein, con mucho más acierto, de ‘El coronel no tiene quien le escriba'. Ahora se acaba de estrenar ‘Mal día para pescar', opera prima del joven cineasta uruguayo afincado en España desde 1999 Álvaro Brechner, y el vértigo que un seguidor fiel de esos novelistas ha sentido más de una vez al ver en movimiento y color, ayudado por el sonido Dolby, calles precisas, paisajes reiterados, edificios y rótulos viarios de unos territorios que antes poseían exclusivamente autor y lectores vuelve a repetirse, con su mezcla de inquieta desconfianza y curiosidad mórbida.

 

     No es la primera ocasión en que la Santa María de Juan Carlos Onetti llega al cine, aunque reconozco desconocer la adaptación de ‘El infierno tan temido' hecha en 1980 por el argentino Raúl de la Torre y la de ‘El astillero' que su compatriota David Lypszyc firmó en el año 2000. A favor inicial de Brechner está la elección de base literaria para su film, pues el relato ‘Jacob y el otro' (1961) es una de las piezas magistrales de la narrativa breve de Onetti. Brechner, que ha escrito el guión colaborando con el protagonista y co-productor Gary Piquer, se mantiene fiel a la peripecia y el ‘tempo' del original, introduce como prólogo lo que en el cuento era el punto de vista en primera persona del Doctor, y dibuja ambientes y personajes con eficacia y, en diversos momentos, con belleza: el arranque de las marismas, los autobuses de línea con aves de corral deambulando entre los viajeros, y, sobre todo, el hotelucho en el que el Campeón Mundial de Lucha de Todos los Pesos Jacob van Oppen y su representante el príncipe Orsini se hospedan al llegar al pueblo.

     La Santa María de Brechner es verosímil sin dejar de resultar delicadamente artificiosa, y está muy bien iluminada por el director de fotografía Álvaro Gutierrez, que encuentra una paleta muy sugestiva, sobre todo en los interiores, que pueden ser densos y fríos, como en las escenas de las oficinas del periódico local El Liberal, o deliberadamente subidos de color en las habitaciones del hotel y en los camerinos desastrados del Teatro Apolo donde se celebrará la pelea del desafío urdido con tanto engaño por Orsini. El espectador se impacienta cuando, una vez establecido el marco idóneo y las líneas de resistencia dramáticas, Brechner enfoca su cámara a los protagonistas de la historia. No hay, me parece, ninguna mala interpretación en ‘Mal día para pescar', pero tampoco, por desgracia, ningún perfil o voz o alma que mantenga la condición memorable de ‘Jacob y el otro'.

     El gigantón brutal e inocente que es el púgil ya en decadencia Jacon van Oppen lo interpreta el finlandés Jouko Ahola, que, más allá de su físico desmesurado, poco aporta al rol. Tampoco la más curtida actriz Antonella Costa enriquece el sinuoso papel de Adriana, la novia embarazada del contendiente local en la pelea, el llamado Turco. La pérdida mayor, pues mayor era el reto, corresponde al Orsini de Gary Piquer, un actor catalán de ascendencia escocesa y probada calidad (por ejemplo en ‘El último viaje de Robert Rylands', película de Gracia Querejeta inspirada en ‘Todas las almas' de Javier Marías) que aquí no logra dotar a su personaje del carácter enrevesado y astuto, y a la vez histriónico, que Onetti imaginó y así definió: "había nacido para convencer [...] para imponer cuotas de dicha a todo el mundo posible". Del Orsini del film desaparece la borrosa italianidad, y con ella las resonancias de una personalidad y un modo de expresión descrito en el cuento como "un sonido inubicable, un amistoso contacto con la complicada extensión del mundo".

     Que en una adaptación literaria al cine se pierdan las filigranas verbales de procedencia es natural, y puede llegar a ser doloroso en el caso de un estilista tan certero como Onetti. Pero Brechner tiene voluntad de estilo, y eso es de agradecer en un arte que cada vez más, hoy día, renuncia a ella en aras de la supuesta transparencia. Lo que sorprende es el final del film, desprovisto de la extrema crueldad que la reacción de Adriana a la derrota de su novio tenía y daba tanto sentido al relato. Con todo, uno sale del cine contento de haberle visto la cara, y parte de su trasfondo, a Santa María.

[Publicado el 15/2/2010 a las 12:30]

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Comentarios (5)

  • suerte que tienes Vicentín,ya que tu "pinicula" se sostiene sobre un guión que es puro fango fecal y de ese modo saldrá siempre victorioso en las comparativas de su adaptación y si con esas las críticas no son buenas haz como dijo el tarado de Bush:"blame somebody else...",culpa a cualquier otro de tu cagada,como por ejemplo,a aquellos que no te han concedido más dinerito de las arcas públicas para desperdiciar en tus pajillas mentales.
    Y a los del Pais ya les vale,pagar a alguien por unos artículos tan memos y más con la que está cayendo,menudo despilfarro!!!

    Comentado por: GRACIAS,VAYA JETA!! el 23/2/2010 a las 02:40

  • Acabo de darme cuenta de mis pocos conocimientos sobre cierto tipo de cinematografía

    Comentado por: Javier el 16/2/2010 a las 23:33

  • Mis heces fecales estan por encima, de este pobre escritorcito.

    Comentado por: Tubi el 16/2/2010 a las 18:17

  • Anda a la mierda, deja de hablar pavadas.

    Comentado por: jbv el 16/2/2010 a las 05:59

  • guán
    una acotación
    en varanasi supe que los inglaterranos la llamaron benarés, simplemente, porque no podían pronunciarlo; pero desde entonces la llamo así : varanasi
    como hoy, por ejemplo, decimos y escribimos kolkata o mumbai
    y todavía : en delhi supe que el barrio de la ciudad llamado nueva delhi, es de comienzos del siglo 20; europeo por completo, con sus amplísimas avenidas y edificios gubernamentales, terminó dando nombre a la ciudad entera
    dos
    efectivamente, a veces las ciudades no solamente son protagonistas de las películas, sino que sus nombres van incluidos en el título de las mismas, sirviendo, así, de reclamo adicional
    "roman holiday" y la pluscuamdeliciosa audrey hepburn, por ejemplo...
    a veces va uno al cine en un ejercicio de nostalgia, utilizando el telón de fondo como un documental paralelo a la peli, reviviendo lugares y situaciones
    y no solamente el cine re-crea ciudades imaginarias de la literatura, sino que directamente inventa geografías, paísesdeningunaparte, ciudadesimaginarias

    Comentado por: jbv a 10.710 km el 15/2/2010 a las 15:10

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Biografía

Nació en Elche y estudió Filosofía en Madrid. Residió ocho años en Inglaterra, donde se graduó en Historia del Arte por la Universidad de Londres y fue tres años profesor de literatura española en Oxford. Autor dramático, crítico y director de cine (su película Sagitario se estrenó en 2001), su labor literaria se ha desarrollado principalmente -desde su inclusión en la histórica antología de Castellet Nueve novísimos poetas españoles- en el campo de la novela. Sus principales publicaciones narrativas son: Museo provincial de los horrores, Busto (Premio Barral 1973), La comunión de los atletas, Los padres viudos (Premio Azorín 1983), La Quincena Soviética(Premio Herralde 1988), La misa de Baroja, La mujer sin cabeza, El vampiro de la calle Méjico (Premio Alfonso García Ramos 2002) y El abrecartas (Premio Salambó y Premio Nacional de Literatura [Narrativa], 2007). Su libro más reciente es Con tal de no morir (Anagrama, 2009)

Cabe también destacar muy especialmente sus espléndidas versiones de las piezas de Shakespeare: Hamlet, El rey Lear y El mercader de Venecia; sus reseñas de películas reunidas en El cine estilográfico y Tintoretto y los escritores. En Espejo de Tinta ha publicado El cine de las sábanas húmedas.

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