Oración de la nieve
Viviendo en un país al que se le supone -no sé si con razón hoy día- muy buen tiempo, la nieve se produce, no siempre anualmente, como un espectáculo en temporada baja, y su caída copiosa nos hace niños, pues no hay infancia feliz sin la imagen de un hombre gordo de nieve prensada con un gorrito, una bufanda y un palito en la boca a modo de cigarro. Mi amiga la novelista y poeta Menchu Gutiérrez, que es perita en nieves, así como suena, escribió hace un año, en el texto de una conferencia pronunciada en la Fundación Botín de Santander, que "la nieve pone a dormir una parte de nosotros y despierta otra". Menchu, que es de Madrid, vive ahora en el norte y en el campo, yo creo que para tener más nevadas en potencia y poder tocarlas de cerca, sosteniendo ella la idea, que me parece muy convincente, de que la nieve sepulta el estado de vigilia, nos adormece, y así, encima del suelo nevado, "caminamos por el territorio del sueño".
Más prosaico yo, vuelvo al operario municipal que me emocionó en las primeras horas del lunes. Fue uno de esos momentos en los que el hartazgo de la gran ciudad, que en Madrid se hace cada día mayor por culpa de las alcaldadas frecuentes (aquí reaparece en el artículo el dogmático anti-Gallardón que todo madrileño sensato lleva dentro) abre una tregua y te lleva incluso a ponerte ingenuo y sentimental. Yo estaba en mi casa bien abrigado, leyendo el fascinante libro-catálogo de la exposición sobre Edward Gordon Craig en La Casa Encendida, cuando el silencio del exterior me llamó la atención por su anomalía (pues vivo en una zona de mucho tránsito rodado). Así que puse el libro en el brazo del sillón, me quité las gafas de leer y me asomé a la ventana. El espectáculo era de cuento de hadas, y tuve la sensación, viendo los árboles y los senderos blancos del cercano jardincito del palacio de La Trinidad, de revivir la leyenda que Menchu Gutiérrez evoca en su citada conferencia: la del califa Abderramán III, que le construyó a su favorita Azahara en las afueras de Córdoba la famosa Medina que lleva su nombre y era conocida como "la ciudad de la flor de azahar". Pero la favorita del harén, que procedía de Granada, echaba en falta en Medina Azahara la nieve de su añorada Sierra Nevada, cayendo a menudo en la melancolía. Así que el califa, dolorido de verla sufrir, hizo arrancar el bosque de cedros que había ante el palacio, plantando en su lugar un campo de almendros, que cada primavera, al florecer, le traerían a la muchacha la memoria de la nieve.
Acabó mi fantasía mora, los empleados de la limpieza trabajaban parsimoniosamente con sus mangas y sus palas, había dejado de nevar, yo estaba por irme a la cama, para ver si la delicia del sueño que se me auguraba en las palabras poéticas de mi amiga se cumplían, cuando de golpe un sonido estridente primero me exaltó y luego me asustó. Una moto. ¿Una moto a estas horas? Una moto de gran cilindrada desafiando el hielo y avanzando, seguramente en dirección a Alcalá de Henares. Una moto, todo hay que decirlo, ruidosa como muchas lo son de modo inmisericorde. Y entonces, sólo entonces, quizá porque me había dejado llevar por la ensoñación nevosa y me había acostumbrado a esa desacostumbrada paz del silencio, volví a la realidad -que en Madrid suele tener una banda sonora de alta potencia constante- y vi la nieve en su dimensión de bendita apaciguadora de la ciudad. A la mañana siguiente pude salir a la calle y no romperme la crisma gracias a esa sal depositada por los operarios del municipio bueno (pues, como los colesteroles, hay municipios buenos y municipios malos), pero como ya no nevaba ni llovía (nuestro nuevo clima global cambiante y sobresaltado) la ciudad recobraba su música diurna. Su estruendo. Y me acordé de la poética oración de René Char sobre la quemadura del ruido: "Alabada sea la nieve, que logra calmar su escozor".
[Publicado el 18/1/2010 a las 09:48]
Comentado por: Petroglifo dimorfo el 02/2/2010 a las 07:07
LAS TÁCTICAS DE MI AMIGO PANCHO ORTUÑO
1. Aparece en el Nickjournal advirtiendo de la existencia del texto, que como siempre ha sido colgado poco antes de que su post de aviso. Ni siquiera las alarmas de Google avisan tan rápido.
2. Se pone trágico. Amenaza y protesta. Deja caer que le han quitado la contraseña, que ese mail lo reserva para los amigos y que habrá que proceder por descarte.
3. Insinúa los primeros nombres del autor de la infamia. {{Esto, junto a hacer siempre la víctima, es lo que más le gusta a mi amigo Pancho Ortuño, lanzar nombres, amenazar veladamente}}
4. Pide que borren el texto, sabiendo que en los blogs donde lo ha colgado nadie le va a hacer caso, a la vez que como si lo puntualizara aprovecha para repetir lo mismo que se dice en el texto.
5. Cuelga el texto en el Nickjournal, so pretexto de que los finos paladares literarios de los nickjournalarcadianos descubran al autor.
6. Todo el Nickjournal, participantes y lectores ocasionales, pasa a saber cómo se llaman los hijos de Andrés Trapiello, a qué se dedican, quiénes son sus novias y hasta su altura.
7. Pide a los dueños de los blogs en que se encuentra el texto que no lo borren, porque lo necesita como prueba.
Mientras Garrigues trabaja, todos vemos cubiertos de mierda a los hijos de Trapiello.
Comentado por: Petroglifo dimorfo el 19/1/2010 a las 21:09
Comentado por: Jesus Guillen Bernal el 19/1/2010 a las 06:53
Comentado por: Nieves el 19/1/2010 a las 00:20
es que sois un país al vesrre
yo estoy en verano y las máximas no bajan de 30º
aunque... ay, también me han puesto al revés este otro país mío : un pinochetista ha sido elegido presidente de la república; y por las urnas, no por las armas
jó
turn off & let's go
Comentado por: jbv a 10.710 km el 18/1/2010 a las 15:21
Comentado por: Paloma el 18/1/2010 a las 13:16
Alabado sea Vicente
en invierno no digo ande yo caliente y ríase la gente (dicho que para algunos muy preocupados por su imagen puede ser útil en términos terapéuticos)
ande yo caliente para apreciar, saber vivir el mundo y la gente.
Salud!
Comentado por: la admiradora secreta Paloma P. el 18/1/2010 a las 13:14
Cabe también destacar muy especialmente sus espléndidas versiones de las piezas de Shakespeare: Hamlet, El rey Lear y El mercader de Venecia; sus reseñas de películas reunidas en El cine estilográfico y Tintoretto y los escritores. En Espejo de Tinta ha publicado El cine de las sábanas húmedas.
21/3/2010 17:03
Publicado por: Ay
21/3/2010 07:06
Publicado por: Martin Eduardo
21/3/2010 03:26
Publicado por: Javier
20/3/2010 17:11
Publicado por: Vicente Molina Foix
20/3/2010 09:58
COMENTARIO CENSURADO por IVAN...
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15/3/2010 05:05
Viejo pelopincho, UP gano el...
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12/3/2010 15:51
Vivo en Londres desde hace un...
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09/3/2010 21:25
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07/3/2010 19:47
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07/3/2010 16:46
Sr. Molina: Lamento mucho que...
Publicado por: Jesús Martín
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