Diario de rodaje 11. ‘Chafandín’
Hace dos años empecé a tomar notas y escribir pequeñas viñetas para un libro que algún día, espero, terminaré, y de terminarlo a mi gusto saldría bajo el título de ‘Palabras que mi madre decía'. Mi madre era de Valencia, y hablaba corrientemente el catalán valenciano con sus hermanos, sus padres y mi padre, que había nacido en Sueca, pueblo natal de dos glorias literarias del Antiguo Reino, el versificador sicalíptico y sainetista Bernat i Baldobí, autor de ‘El virgo de Visanteta', y el gran ensayista Joan Fuster. Mis hermanos y yo, todos nacidos en distintos pueblos de la comunidad valenciana, no aprendimos sin embargo la lengua vernácula, que en Alicante, ciudad en la que fuimos creciendo, apenas se oía (y menos, en época de Franco, se podía leer o estudiar).
Pero en el habla diaria de mi madre el valenciano, con sus modismos impuros y su contaminación castellana, salía a relucir frecuentemente. Doy dos ejemplos culinarios. Hasta que, a la edad de 16 años, llegué a Madrid para estudiar en la Universidad Complutense, yo no sabía de la existencia de la zanahoria y el mejillón, que en mi casa eran conocidos como la carlota y la clóchina. Y los casos se multiplican para los términos domésticos, burlescos o invectivos. Recuerdo algunos favoritos, que figuran con su glosa o su episodio novelesco en ese futuro libro sobre el vocabulario de mi madre: badulaque, cagapoquitos, leja.
El personaje de María Luisa en ‘El dios de madera' no está, ni de lejos, basado en la persona de mi madre, que nació casi cuarenta años que la María Luisa de Marisa Paredes y tuvo una historia, una educación y una vida completamente distintas a las de la actriz madrileña y la dueña ficticia de la boutique ‘Mavi'. Aun así, y espero que no sólo como homenaje filial, el modo de hablar de María Luisa (no de Mavi, que "hablaba distinto", como dice el guionista de la película) recoge palabras que mi madre decía, y una de ellas, "chafandín", adquiere en la historia de las relaciones de los cuatro personajes centrales relevancia. Es, de hecho, la última palabra que se escuchará en la banda sonora.
¿Y qué es un chafandín, se preguntarán los muy jóvenes o los no nacidos en esta zona? Para saberlo tendrán que ir a los diccionarios, o, si tienen más empeño, ver la película, pues allí, en un momento especialmente inspirado de la actriz Marisa Paredes, su personaje da la pertinente interpretación del término.
[Publicado el 09/10/2009 a las 12:46]
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Comentado por: Amadis de Gaula el 11/10/2009 a las 12:17
O sea, que nos quedamos sin saber lo que es chafandín. Me encanta la riqueza lingüística de este país. Lenguas aparte, nos encontramos con una cantidad importante de dialectos con vocabulario propio, el caso que mejor conozco es el de Olivenza (bellísimo pueblo de Badajoz de donde procede la familia de mi mujer), al lado de la frontera con Portugal (perteneció al país vecino durante unos cuantos siglos y está llena de escudos y símbolos lusos), y donde se utilizan términos de lo más curioso, probablemente heredados del portugués: "a detari" (ir a dormir), "madorra" (tonta), "penico" (orinal)... y los más ancianos del lugar hablan una mezcla de ambas lenguas que resulta casi incomprensible para los no oliventinos. Ya se está haciendo una tesis doctoral sobre el tema.
Comentado por: jfsebastian el 11/10/2009 a las 09:35
Comentado por: herald el 10/10/2009 a las 05:47
Nació en Elche y estudió Filosofía en Madrid. Residió ocho años en Inglaterra, donde se graduó en Historia del Arte por la Universidad de Londres y fue tres años profesor de literatura española en la de Oxford. Autor dramático, crítico y director de cine (su primera película Sagitario se estrenó en 2001, la segunda, El dios de madera, en el verano de 2010), su labor literaria se ha desarrollado principalmente -desde su inclusión en la histórica antología de Castellet Nueve novísimos poetas españoles- en el campo de la novela. Sus principales publicaciones narrativas son: Museo provincial de los horrores, Busto (Premio Barral 1973), La comunión de los atletas, Los padres viudos (Premio Azorín 1983), La Quincena Soviética (Premio Herralde 1988), La misa de Baroja, La mujer sin cabeza, El vampiro de la calle Méjico (Premio Alfonso García Ramos 2002) y El abrecartas (Premio Salambó y Premio Nacional de Literatura [Narrativa], 2007);. en 2009 publica una colección de relatos, Con tal de no morir (Anagrama). Su libro más reciente es El hombre que vendió su propia cama (Anagrama).
Cabe también destacar muy especialmente sus espléndidas traducciones de las piezas de Shakespeare Hamlet, El rey Lear y El mercader de Venecia; sus dos volúmenes memorialísticos El novio del cine y El cine de las sábanas húmedas, sus reseñas de películas reunidas en El cine estilográfico y su ensayo-antología Tintoretto y los escritores (Círculo de Lectores/Galaxia Gutenberg).
Foto: Asís G. Ayerbe


22/1/2012 13:31
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Publicado por: Marta
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Agradezco mucho el comentario...
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21/11/2011 10:59
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16/11/2011 13:07
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No se como hay gente que dice...
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