Diario de rodaje 10. Hitchcock y el austrohúngaro

Estas cosas suelen iniciarse, y lo sé porque lo he oído de la boca de varios de sus protagonistas, como un juego dentro del aburrimiento obligatorio que -mezclado con los incomparables ‘chutes' de adrenalina- un rodaje implica en las largas esperas del maquillaje o la iluminación.
Cuando el director de ‘El dios de madera' se embarcó en el rodaje de ‘Sagitario' dos queridos amigos más cinéfilos que él, Guillermo Cabrera Infante y su mujer Miriam Gómez, le preguntaron medio en broma si él iba a salir de refilón en el film, como Hitchcock en los suyos; para los tres amigos, Hitchcock ha sido el más grande director de cine de la historia, y la cita o recuerdo parecía un memento debido al maestro. El director de ‘Sagitario' les contestó en serio que no.
Pero luego llegó el rodaje mismo, las esperas, los momentos muertos, la viveza del juego de sus actores, y el director escéptico (o temeroso) de ese juego de auto-homenajes cambió de idea, y una noche, rodando una plano en que Eusebio Poncela y Héctor Alterio salían comentando una película francesa que acababan de ver en una sesión de filmoteca o cine-club, decidió meterse él mismo en el plano, del brazo de María Ruiz, amiga de muchos años y directora de casting de ‘Sagitario'. Sólo unos pocos espectadores minuciosos le descubrieron, fundido entre la figuración.
Al empezar el rodaje de ‘El dios de madera', el director, dado que en el film hay mucha presencia de imágenes secundarias (fotos, filmaciones antiguas, ‘chats' y fragmentos de vídeo casero), jugó con la idea de introducirse trucadamente en una foto de boda significativa en la trama, haciéndose pasar por un hombre autoritario y santurrón: la figura de un ser más odiado que amado. Luego cambió de idea, y una mañana en que le pareció que había pocos figurantes en una escena de salida de misa se disfrazó. Pidió "ropa de derechas" a su formidable equipo de vestuario y, tomando del brazo a una figurante contratada, se mezcló entre los feligreses de la iglesia de San Nicolás, algo lejos del grupo de amigas que también salían de la parroquia, María Luisa (Marisa Paredes), Reme (Lola Moltó) y Chon (Ángela Castilla).
La figuranta desconocida a la que llevaba por el brazo resultó ser una culta, progresista y muy simpática profesora que hacía ese trabajo "for fun" (enseña inglés), y por tanto el director y su pareja representaron en su ligero cameo lo que no eran. Casi fueron actores un minuto.
[Publicado el 07/10/2009 a las 11:54]
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Comentado por: Chico fusión el 12/10/2009 a las 00:55
Pedazo gafas retro-fashion, Vicente. Si son las que has utilizado en el cameo, tu personaje es más bien de centro-derecha (tipo Vestringe, que ahora incluso se alinea a la izquierda en los debates de La Noria).Hablando de cameos y directores-actores, ahí van dos: el gran Pollack, al que le encanta hacer papelillos en todo tipo de películas, y Polanski,in trouble now,con ese magnífico papel en Chinatown. Qué peliculón.
Comentado por: jfsebastian el 08/10/2009 a las 20:58
Huy! que majete está el Molina Foix con ese bigotito y esas gafas oscuras, nose... pero le da un aire a lo franquista, o torrenciano.
Comentado por: Danko el 08/10/2009 a las 19:46
lo de hitchcock, me parece, archisabido
pero... ¿¡austrohúngaro?!
primera noticia que tengo
si esto de ser blogadicto me resulta hasta didáctico
aunque, atención, no vaya a provocar una cascada de insultos y amenazas
de austríacos&húngaros, claro
Comentado por: jbv a 10.710 km el 07/10/2009 a las 16:55
Se podría decir que en la España de la posguerra se consolidaron tres tradiciones humorísticas: el humor sarcástico y esperpéntico que tiene en el cine de Berlanga y en los guiones de Azcona su expresión más feliz; el humor cutre y casposo de Paco Martínez Soria y Alfredo Landa; y el humor de Bruguera, testimonio de la mala vida, de las frustraciones y de una cierta rebeldía latente en la sociedad española.
El éxito cinematográfico de Mortadelo y Filemón es una confirmación de que la tradición pervive. Siguiendo el camino de la factoría Bruguera, podemos encontrar tanto el Almodóvar de Laberinto de pasiones, como La Cubana o la serie televisiva catalana Plats bruts. Y, sobre todo, éxitos recientes como Siete vidas o Aquí no hay quien viva, verdaderas apoteosis en la elevación de la fraternidad sádica a suceso de cultura de masas. Bruguera captó algunas fibras profundas del país. Y aquí radica su éxito. España ha cambiado, pero hay rasgos que perviven y que emergen de la corteza de la piel de toro para aparecer en las casas de los españoles por la puerta del televisor, sin distinguir casi entre nacionalidades y regiones. Revisitar la factoría Bruguera es, en este sentido, un ejercicio que nos permite incorporar otras perspectivas a la comprensión de la cultura popular de hoy. Porque parece que la risa de los pueblos tiene algunas constantes capaces de sobrevivir a cualquier revolución.
Josep Ramoneda es filosofo. El resto del artículo puede consultarse en
http://www2.cccb.org/transcrip/ramoneda/cas/Bruguera.pdf
Comentado por: A proposito de Berlanga, texto de Antonio Ramoneda el 07/10/2009 a las 12:40
Nació en Elche y estudió Filosofía en Madrid. Residió ocho años en Inglaterra, donde se graduó en Historia del Arte por la Universidad de Londres y fue tres años profesor de literatura española en la de Oxford. Autor dramático, crítico y director de cine (su primera película Sagitario se estrenó en 2001, la segunda, El dios de madera, en el verano de 2010), su labor literaria se ha desarrollado principalmente -desde su inclusión en la histórica antología de Castellet Nueve novísimos poetas españoles- en el campo de la novela. Sus principales publicaciones narrativas son: Museo provincial de los horrores, Busto (Premio Barral 1973), La comunión de los atletas, Los padres viudos (Premio Azorín 1983), La Quincena Soviética (Premio Herralde 1988), La misa de Baroja, La mujer sin cabeza, El vampiro de la calle Méjico (Premio Alfonso García Ramos 2002) y El abrecartas (Premio Salambó y Premio Nacional de Literatura [Narrativa], 2007);. en 2009 publica una colección de relatos, Con tal de no morir (Anagrama). Su libro más reciente es El hombre que vendió su propia cama (Anagrama).
Cabe también destacar muy especialmente sus espléndidas traducciones de las piezas de Shakespeare Hamlet, El rey Lear y El mercader de Venecia; sus dos volúmenes memorialísticos El novio del cine y El cine de las sábanas húmedas, sus reseñas de películas reunidas en El cine estilográfico y su ensayo-antología Tintoretto y los escritores (Círculo de Lectores/Galaxia Gutenberg).
Foto: Asís G. Ayerbe


22/1/2012 13:31
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Publicado por: Marta
07/12/2011 20:00
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Publicado por: Sodine Üe
23/11/2011 00:53
Agradezco mucho el comentario...
Publicado por: Vicente Molina Foix
21/11/2011 10:59
Mi comentario no tiene que ver...
Publicado por: Manoli
16/11/2011 13:07
Léanse los dos primeros mensajes...
Publicado por: Eduardo
10/11/2011 19:45
No se como hay gente que dice...
Publicado por: Manuel
10/11/2011 18:00
Mientras me quede aliento jamás...
Publicado por: Miguel Ángel Unanua
10/11/2011 07:46
Y ahora, después de terminar de...
Publicado por: loria jafon
09/11/2011 12:34
Perdón, "R'n'R heart" es del 76.
Publicado por: Eduardo
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