El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

martes, 14 de febrero de 2012

 Blog de Vicente Molina Foix

Artaud y la fecalidad

Reproduzco a continuación, en la traducción de Mauro Armiño, y con autorización de La Casa Encendida, el fragmento central de la emisión radiofónica "Para acabar con el juicio de Dios", que fue grabada entre el 22 y el 29 de noviembre de 1947 por encargo de la Radiodifusión Francesa, organismo que finalmente prohibiría su emisión. "La búsqueda de la fecalidad" está interpretado por el actor y director de escena Roger Blin, con intervención digamos coral (unos rugidos) del propio autor. Hay pocos textos tan reveladores en la obra de Artaud, y ninguno expresa, creo, con tanta virulencia y clarividencia la noción antipapal y anticristiana comentada ya en este blog el pasado día 18 de mayo.

                            _________

 

La búsqueda de la fecalidad

 

Allí donde huele a mierda

huele a ser.

El hombre muy bien habría podido no   cagar,

no abrir el bolsillo anal,

pero eligió cagar

como habría escogido vivir

en lugar de consentir vivir muerto.

 

Pues para no hacer caca

habría tenido que consentir

no ser,

pero no pudo decidirse a perder

            el ser,

es decir, a morir viviendo.

 

Hay en el ser

algo particularmente tentador para el hombre,

y ese algo es precisamente

            la caca.

       (Aquí rugidos.)

 

Para existir basta con dejarse ir a ser,

pero para vivir

hay que ser alguien,

para ser alguien

hay que tener un hueso,

no tener miedo a mostrar el hueso,

y perder la carne al pasar.

 

El hombre siempre ha preferido la carne

a la tierra de los huesos.

No había más que tierra y bosques de huesos,

y tuvo que ganarse su carne,

no había más que hierro y fuego

y no mierda,

y el hombre tuvo miedo a perder la mierda

o más bien deseó la mierda

y, para eso, sacrificó la sangre.

 

Para tener la mierda,

es decir la carne,

allí donde no había más que sangre

y chatarra de osamentas

y donde no tenía que ganar ser

pero donde no tenía que perder más que la vida.

 

            o reche modo

            to edire

            di za

            tau dari

            do padera coco

 

El hombre se retiró y huyó.

 

Entonces lo devoraron los animales.

 

No fue una violación,

él se prestó a la obscena comida.

 

Le encontró gusto,

aprendió por sí mismo

a hacer el bestia

y a comer rata

delicadamente.

 

¿Y de dónde viene esa abyección de suciedad?

 

¿De que el mundo sigue sin estar constituido,

o de que el hombre sólo tiene una pequeña idea del mundo

y quiere conservarla eternamente?

 

Viene de que el hombre,

un buen día,

detuvo

            la idea del mundo.

 

Dos rutas se ofrecían a él:

la del infinito fuera,

la de lo ínfimo dentro.

 

Escogió lo ínfimo dentro.

Allí donde basta con exprimir

la rata,

la lengua,

el ano

o el glande.

 

Y dios, dios mismo aceleró el movimiento.

 

¿Dios es un ser?

Si lo es, es la mierda.

Si no lo es,

no es.

Y no es,

pero como el vacío que avanza con todas sus formas

cuya representación más perfecta

es la marca de un incalculable grupo de ladillas.

 

«Está usted loco, señor Artaud, ¿y la misa?»

 

Reniego del bautismo y de la misa.

No hay acto humano

que, en el plano erótico interno,

sea más pernicioso que el descenso

del sedicente Jesucristo

a los altares.

 

No me creerán

y desde aquí veo al público encogiéndose de hombros

pero el tal cristo no es más que

quien frente a la ladilla dios

ha consentido vivir sin cuerpo,

mientras un ejército de hombres

descendido de una cruz,

en la que dios creía haberlo clavado hace mucho tiempo

se ha rebelado,

y, cubierto de hierro,

de sangre,

de fuego, y de osamentas,

avanza, denostando a lo Invisible

para acabar ahí con el juicio de dios.

[Publicado el 25/5/2009 a las 10:35]

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Comentarios (11)

  • Viejo tonto, escribes cada estupidez..., hasta un simio te supera en inteligencia.

    Comentado por: Yuki el 16/2/2010 a las 06:49

  • Más allá de lo patológico y lo escatológico (meras etiquetas para catalogar -y así exorcizar- lo que nos espanta que se haga explícito) deslumbrantemente lúcido.

    Comentado por: Jesús Bosc el 05/10/2009 a las 09:40

  • Una ocurrencia para Isis, que lee francés :
    Ha, ha, ha, ne me faîtes pas rire, avec des discours sur l'héroïsme de l'écrivain, sa lutte devant la page. Ce sentiment si connu est de la pure bêtise. Encore je dirais que là réside la violence du métier, commun à tous, d'écrire. Nos rêves sont gommés, l'on ne tient plus compte de notre corps présent là. Derrière la barrière de sécurité des conditions de l'écriture, la beauté du désir nous tends les bras, toute en pleurs. Et nous sommes aveuglés par la repartie sur les chemins connus. Nous partons comme des stupides derrière le sergent du style. C'est parti, nous serons décorés, et nous n'aurons rien dit à l'autre.

    Comentado por: Manuel Montero el 28/5/2009 a las 01:01

  • Esta otra es aún más ilustrativa (no digan que no les avisé)

    http://3.bp.blogspot.com/_R-wZWQCr-x8/SRHQXgjV4cI/
    AAAAAAAAAbw/oC5gepAAwkI/s320/Toulouse-Lautrec.jpg

    Comentado por: Frau Diana el 27/5/2009 a las 17:23

  • http://www.leninimports.com/antonin_artaud_gallery_21.jpg

    Hola Montero, hola a todo el mundo (tal vez exagero)

    Comentado por: Isis el 27/5/2009 a las 11:19

  • Lo escatológico y el arte... Más fluidos corporales: recordemos cómo Basquiat aderezaba sus cuadros con orina y me viene también a la memoria una exposición en el palacio de Velázquez del Retiro de Madrid en la que el autor (no recuerdo su nombre) había regado generosamente sus "instalaciones" con semen... A eso lo llamo yo poner pasión en lo que uno hace. Perdón por tanto exceso escatológico, pero que conste que Vicente sacó el tema.

    Comentado por: jfsebastian el 26/5/2009 a las 16:05

  • Por fin he podido acercarme a la Casa Encendida, ver los cuadernos de Artaud, sus dibujos, los cuadros de "sus amigos", sus fotos, sus textos, evocar su presencia cinematográfica, escuchar (parcialmente) la emisión del "juicio de Dios"... No diré que la exposición me ha defraudado. Sí que el "caso Artaud", conservando intacto un poder de seducción que va más allá de su indudable magnetismo físico, parece haber "envejecido" quizás porque está envuelto en una atmósfera demasiado evidente de lesa patología (y no puede ser de otro modo: era un enfermo), aunque sus palabras sigan siendo tan reveladoras como neurasténicas. Tengo curiosidad por saber qué dijo Leopoldo María Panero en su intervención. ¿Hay algún lugar dónde informarse? Quizás el anfitrión podría decirnos algo.

    Comentado por: Alfredo Ramos el 26/5/2009 a las 03:57

  • Pienso volver a pasar. De momento esta noche, a modo de saludo le reproduzco un texto mío sobre esa misma grabación

    lundi 27 octobre 2008
    Carta a S.
    Querida S.,
    Adivina qué estoy escuchando. Un loco de voz carrasposa, sobreaguda y cavernosa a la vez, cuenta estracciones de esperma en los ¿colegios? americanos. Poco después sus asistentes se unen al griterío. Hablan de caca y de guerra. De productos de síntesis y de soldados. No te equivocas si piensas y aciertas que es algo hecho para acabar con el juicio de Dios, a fuerza de gritarle en los oídos. Es la grabación del poema de Antonin Artaud.
    Qué voz de loco, de loco de asilo, por momentos. Y cuando es serio, la enormidad de lo que dice hace el resto. Para mí, como me ocurre con Sade, resulta balsámico, medicinal, este reencuentro con la locura.
    Ahora vienen sus cantos de empeyotado. La voz de su amiga María Casares, temblorosa y lúgubre. Seis hombres, uno para cada sol. El séptimo sol, vestido de negro. Caballos. El suspiro de un tambor y de una trompeta larga. Es la voz de una monja delirante. Los agudos, que escapan a cualquier profesionalismo. Que hablan quizás de la masacre que había tenido lugar en Europa. Es el año 47. El mes de marzo.
    Perder el ser o no hacer caca. Hay en el ser cierta cosa muy tentadora para el hombre... Imaginemos un marqués de Sade psicodélico, totalmente colocado.
    ¿Es Dios un ser? Tradición francesa.
    Cómo en nombre de la anarquía se rehúsa el sometimiento a una ley no lo suficientemente malvada. Después del orden de este mundo hay otro. La voz de Paule Thévenin, la amiga fiel de Artaud. Los hay que dicen que la consciencia es un apetito, un apetito de vivir. Y existen los que viven y tienen hambre sin tener apetito. Es increíble como se parecen la voz de Paule Thévenin y la de Soraya Cianzo. Es algo que hay que escuchar lentamente.
    No es el sujeto frío del art brut de Domsic, Kosek, etc. Hay en Artaud un impulso filantrópico, aunque más como maestro que como reformador, ya que no podía ser de otra manera. Sus pronunciamientos en favor de los indios, justo después de la Guerra Mundial. Es muy juvenil en su senilidad. "Ríanse todo lo que quieran, pero eso que hemos llamado microbios, es Dios. Habríamos inventado los microbios para imponer una nueva idea de Dios."
    El cuerpo sin órganos es una utopía cruel, blanca como la de Sade. Una mímesis, pues del fantasma contemporáneo en la cultura. Se termina con un tamborileo que me recuerda la Semana Santa en Granada.
    Bueno, con el final del disco cierro yo también mi correo, de momento.
    Publié par Manuel Montero à l'adresse 01:22 0 commentaires
    Libellés : lettres ouvertes (tantôt français qu'espagnol), littérature (espagnol), reseña (español)

    Comentado por: Manuel Montero el 26/5/2009 a las 03:48

  • La culpa es de Dios, por haber creado al hombre con aparato digestivo.

    Cagar es de ordinarios, por esa razón yo no cago: porque soy Dios.

    Comentado por: Pablo Paniagua el 26/5/2009 a las 02:30

  • Parafraseando a Hölderlin se puede afirmar que el hombre es un dios cuando sueña un mendigo cuando piensa y un simio cuando defeca. Un momento allbran acaba con los sueños de inmortalidad de cualquier aspirante humano a la inmortalidad. Lo escatológico siempre ha ido firmemente unido a la mística. Dios, que nos hizo a su imagen y semejanza ¿defeca? Pues si es así, ya tenemos otra explicación para el origen del universo, para el bing bang y el surgimiento de los planetas.

    Comentado por: Frau Diana el 25/5/2009 a las 19:39

  • La fecalidad... Como padre de tierno infante conozco lo que es eso. Siempre que he de cambiar el aromático pañal de mi hijo recuerdo el poema que reproduces aquí (es lo único que conocía de Artaud,debo decir),y me digo:ojalá el hombre hubiera elegido no cagar! También me acuerdo de las famosas latas de Manzoni (?) en las que supuestamente incluyó deposiciones suyas (creo que hasta hubo sesudos investigadores que abrieron una para corroborar el tema...). Más en serio: cuánto dolor y rabia en Artaud, cuánto sufrimiento, hay pocos autores (que yo conozca) que expresen su dolor de forma tan brutal.

    Comentado por: jfsebastian el 25/5/2009 a las 11:53

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Biografía

Nació en Elche y estudió Filosofía en Madrid. Residió ocho años en Inglaterra, donde se graduó en Historia del Arte por la Universidad de Londres y fue tres años profesor de literatura española en la de Oxford. Autor dramático, crítico y director de cine (su primera película Sagitario se estrenó en 2001, la segunda, El dios de madera, en el verano de 2010), su labor literaria se ha desarrollado principalmente -desde su inclusión en la histórica antología de Castellet Nueve novísimos poetas españoles- en el campo de la novela. Sus principales publicaciones narrativas son: Museo provincial de los horrores, Busto (Premio Barral 1973), La comunión de los atletas, Los padres viudos (Premio Azorín 1983), La Quincena Soviética (Premio Herralde 1988), La misa de Baroja, La mujer sin cabeza, El vampiro de la calle Méjico (Premio Alfonso García Ramos 2002) y El abrecartas (Premio Salambó y Premio Nacional de Literatura [Narrativa], 2007);. en  2009 publica una colección de relatos, Con tal de no morir (Anagrama). Su libro más reciente es El hombre que vendió su propia cama (Anagrama).

Cabe también destacar muy especialmente sus espléndidas traducciones de las piezas de Shakespeare Hamlet, El rey Lear y El mercader de Venecia; sus dos volúmenes memorialísticos El novio del cine y El cine de las sábanas húmedas, sus reseñas de películas reunidas en El cine estilográfico y su ensayo-antología Tintoretto y los escritores (Círculo de Lectores/Galaxia Gutenberg).

 

Foto: Asís G. Ayerbe

Bibliografía

 

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Información sobre la película El dios de madera

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