PRISA utiliza cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia de navegación y realizar tareas de analítica. Al continuar con tu navegación entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

Cerrar

El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

viernes, 5 de junio de 2020

 Vicente Molina Foix

¿Allende asesino?

No hay certeza sobre las circunstancias de la muerte de Salvador Allende el 11 de septiembre de 1973, como tampoco se sabe con exactitud cómo murió dos años después el escritor y cineasta Pier Paolo Pasolini en la playa romana de Ostia. La violencia de su muerte, por suicidio la primera seguramente, por asesinato en solitario o en complot la segunda, no añade nada a la grandeza moral e intelectual de ambos; quizá sólo les confiere más leyenda. Pasolini crece artísticamente al paso del tiempo (sus escritos, la revisión de su cine, su teatro, cada vez más escenificado en todo el mundo), y Allende no se desvanece de una memoria histórica que rebasa los límites de Chile. Reciente la aparición de ‘La sombra de lo que fuimos', premiada novela del chileno residente en España Luis Sepúlveda, que rememora aquellos primeros años 70 en la figura de tres antiguos combatientes reunidos de nuevo en la actualidad, he leído ‘Las manos cortadas', el último título de Luisgé Martín, editado hace un par de meses por Alfaguara. El escritor madrileño es para mí uno de los nombres más destacados de la narrativa española actual, pero este libro no sólo confirma el extraordinario brío por el que sus novelas son ‘unputdownable', si se me permite el gráfico adjetivo inglés que requiere, en traducción, toda una frase explicativa: "lo que no se puede soltar de las manos".

     La nueva obra de Luisgé Martín tiene 464 páginas que leí ávidamente en dos días, arrastrado por la originalidad del concepto (el propio autor es el protagonista de una aparente novela histórica entreverada de ficción pura) y el fondo documental que la sostiene, centrado en el Chile socialista y pinochetista y en el complot de unos misteriosos personajes empeñados en demostrar que Allende, lejos de ser un héroe de la democracia, fue un dictador que preparaba la más cruel represión de una buena parte de sus conciudadanos. El novelista nos cuenta en el arranque (y nos hace creer) que en un viaje de promoción literaria a Chile en 2006 se vio envuelto  -no diremos cómo, pues el libro posee los secretos de las buenas novelas con intriga- en una serie de entrevistas y viajes que le llevan a conocer las intimidades, reales o no, del presidente y de la sociedad chilena de entonces. Hay política al trasluz pero no es una novela política, así como su autor también escapa al maniqueísmo que confiesa en el capítulo XIV haber sentido al empezar su imaginaria tarea detectivesca: emparentar heroicamente a Allende con John Wayne, el hobbit Frodo y Obi-Wan Kenobi, y a los que promovieron el golpe de estado de Pinochet con el malvado Lee Marvin, con Sauron o con Darth Vader. En los capítulos finales de ‘Las manos cortadas', resueltos con gran potencia dramática no exenta de humor, las claves de esta fascinante pesquisa novelesca sobre un personaje y una época que Martín no pudo conocer (tenía 11 años en 1973), salen a la luz, dando también respuesta, con una justicia más que poética, a la pregunta que encabeza este artículo. Allende no pretendió ser santo, pero no se merecía la criminal vileza de una traición militar que condujo a su pueblo al infierno.

 

 

[Publicado el 27/4/2009 a las 07:40]

Compartir:

Comentarios (6)

  • A mí el documental de Allende no me hizo mucha gracia.Me pareció que derivaba por momentos hacia la casquería tombolera. Su justificación (averiguar si se había suicidado o no) me pareció traída por los pelos (como dice un compañero bloguero, da igual: en tales circunstancias suicidio o no es lo de menos, en cualquier caso, inducido o ejecutado, se trató de un asesinato y punto). Y la nota final indicando que se habían evitado las escenas más duras de la exhumación me pareció un reconocimiento implícito de lo que estoy diciendo. La única razón que justificaba dicho documental es que todos estos sucesos no caigan en el olvido (como dice Sarah Polley en "La vida secreta de las palabras" refiriéndose a la guerra de Bosnia: la vi ayer y aún sigo tocado por esta magnífica película que, sin aspavientos ni grandilocuencias, con una suavidad que resulta durísima por contraste, sabe expresar el horror al que puede llegar el ser humano en la misma línea de la también escalofriante "Desaparecido" de Costa Gavras ambientada por cierto en la época del golpe de Pinochet y basada como sabréis en hechos reales).

    Comentado por: jfsebastian el 29/4/2009 a las 13:42

  • hace ya un puñáo de años, un madrileño de madrid, allí, en chamartín, muy compuesto él (corbata, golf en el escorial), me preguntó si había habido alguna polémica en mapocholandia sobre la muerte de allende
    es que acababa de enterarse, cándida paloma, de que al parecer el presidente mártir se había suicidado
    y, claro, entonces, ni asesinato, ni golpe de estado, ni nádená
    algo así como un drama personal, y nada más
    ay
    qué trabajos nos manda la señora
    no haberlo...
    en fin
    mapochocity y todo el país invadido por fuerzas armadas (pero fuerzas amigas, eso sí), el palacio presidencial cañoneado primero por un tanque y luego misileado por aviones (para que la población comprendiera la lección), y para rematar la faena, tropas de infantería para tomar un edificio defendido por un grupito de civiles
    la milk
    ¿hubo alguna polémica?
    ninguna : radios y televisión vomitaban cada pocos minutos "todo el mundo a su casa hasta nueva orden"
    (la nueva orden no llegaría sino 48 horas después : levantado el toque de queda de 12 a 18 horas)
    asesinado
    muerto popr propia mano para que no lo apresaran y lo exhibieran como bicho de feria
    qué más da
    muerto por un golpe de estado, por una sublevación, por un amotinamiento, `por una insurrección
    un magnicidio
    y 35 años después el país no logra recuperar la normalidad
    normalidad real,
    normalidad de verdad,
    normalidad normal

    Comentado por: jbv el 29/4/2009 a las 00:28

  • Por cierto, señor Molina, también me he leído ya su último libro, Con tal de no morir, y le felicito por esos desangelados personajes que tan finamente dibuja con su lenguaje. Ha sido una muy placentera lectura.

    Comentado por: Tyrano el 28/4/2009 a las 22:08

  • Yo también he visto el impresionante documental sobre la exhumación del cuerpo de Allende. Da la casualidad de que he leído el libro de Luisgé Martín, Las manos cortadas, y me atrapó en su trama desde el primer momento. Es un libro inteligente que juega con el lector una y otra vez para demostrarnos lo débiles que pueden ser nuestras opiniones en cuanto nos revisan la historia. Lo que sí deja claro Luisgé Martín es que al menos a Allende no pareció faltarle el valor y la determinación en sus ideales. Excelente lectura.

    Comentado por: Tyrano el 28/4/2009 a las 22:05

  • m? Pier Paolo sí sabemos cómo, están las fotografías de su muerte, las recuerdo perfectamente estaba entonces estudiando su pensamiento acorde con l apasión de quien quiere atracar en las ideas que hacen de los enseres cotidianos un campo de acción, ya sea el rezo inquieto o las ideas nuevas de acción hacia el fin de una sociedad que no ama al humano, m.
    y me produjo una gran impresión, no su vida íntima ni su placer foribundo con un hueco que amaban sus padres y él los contemplaba en esa ambigüedad que da no tener lo que está vivo y no amar al muerto sino ausentarse con él como hizo su madre.
    no sabemis o sí, quién.

    Allende, me impresionó un documental que vi hace poco en televisión ... sí decía el médico exhumando el cadaver, son sus zapatos, y sí llevaba ese traje y .. fue asesinado aunqeu se suicidara...m traicionado, por supuesto, no puede ser un asesino quien lo haga bien o mal lucha por la democracia
    .es belo, su texto
    hay hombres que pueden vivir bien y... les matan por sus ideas o por su género intenso o dios como pudo llamar a Mama, mamma roma o Verona y sus amantes o sodoma y gomorra o ... esa inquietante verdad de uno cuando piensa en l oque sucede, no merece nunca la muerte si él no quiere.
    bel´sisimo

    Comentado por: Enea el 28/4/2009 a las 19:36

  • Hace un par de semanas, durante la presentación en Madrid de la novela que menciona, el escritor Luis Sepúlveda contaba cómo formó parte de la guardia personal de Allende y manifestaba una devoción sin fisuras hacia el personaje político y, más aún, a la persona, de la que contó algunas anécdotas sabrosas (incluidas, curiosamente, varias referencias a su interés por el cine italiano). A mi me parece que en los juicios políticos sobre la figura de Allende se han infiltrado muchas veces valoraciones sobre su "vía chilena al socialismo", cortada de raíz criminalmente por el golpe de Pinochet, hechas no a la luz de las circunstancias reales de entonces (1973) sino desde la perspectiva de la posterior debacle del llamado socialismo real en la órbita soviética. Es probable que de ahí nazcan, junto a interpretaciones desenfocadas (aunque puedan ser comprensibles), no pocas maledicencias. En todo caso, ya sabemos que la historia está, en todas partes, en permanente revisión y hay que tener la suficiente capacidad crítica para valorar los hechos a medida que sobre ellos se vaya teniendo más información y nuevas perspectivas. Personalmente, creo que Allende llevó hasta el heroísmo un proceso político legitimado por las urnas y que una oscura (aunque cada vez más clara) confabulación de intereses derribó un proyecto del que, por otro lado, es muy difícil colegir cuál hubiera sido la evolución posterior. Ese equívoco entre historia real y ucronías fatasiosas crea un campo de cultivo que es preciso desbrozar antes de emitir ningún juicio. Por tanto, mientras no se demuestre lo contrario, la calumnia ha de ser considerada como tal y rechazada tajantemente. Procuraré leer, fiado de su criterio, la novela de Luisgé Martín...

    Comentado por: Alfredo J. Ramos el 27/4/2009 a las 15:52

Deja un comentario




Tu correo electrónico:


Escribe los caracteres de la imagen (para evitar SPAM):

Comentario:


Foto autor

Biografía

 

Vicente Molina Foix nació en Elche y estudió Filosofía en Madrid. Residió ocho años en Inglaterra, donde se graduó en Historia del Arte por la Universidad de Londres y fue tres años profesor de literatura española en la de Oxford. Autor dramático, crítico y director de cine (su primera película Sagitario se estrenó en 2001, la segunda, El dios de madera, en el verano de 2010), su labor literaria se ha desarrollado principalmente -desde su inclusión en la histórica antología de Castellet Nueve novísimos poetas españoles- en el campo de la novela. Sus principales publicaciones narrativas son: Museo provincial de los horrores, Busto (Premio Barral 1973), La comunión de los atletas, Los padres viudos (Premio Azorín 1983), La Quincena Soviética (Premio Herralde 1988), La misa de Baroja, La mujer sin cabeza, El vampiro de la calle Méjico (Premio Alfonso García Ramos 2002) y El abrecartas (Premio Salambó y Premio Nacional de Literatura [Narrativa], 2007);. en  2009 publica una colección de relatos, Con tal de no morir (Anagrama), El hombre que vendió su propia cama (Anagrama, 2011) y en 2014, junto a Luis Cremades, El invitado amargo (Anagrama), Enemigos de los real (Galaxia Gutenberg, 2016), El joven sin alma. Novela romántica (Anagrama, 2017). Su más reciente libro es Kubrick en casa (Angrama, 2019).

 

La Fundación José Manuel Lara ha publicado en 2013 su obra poética completa, que va desde 1967 a 2012, La musa furtiva.

 

Cabe también destacar muy especialmente sus espléndidas traducciones de las piezas de Shakespeare Hamlet, El rey Lear y El mercader de Venecia; sus dos volúmenes memorialísticos El novio del cine y El cine de las sábanas húmedas, sus reseñas de películas reunidas en El cine estilográfico y su ensayo-antología Tintoretto y los escritores (Círculo de Lectores/Galaxia Gutenberg).

 

Foto: Asís G. Ayerbe

Bibliografía

 

 

 

 

 

 

 

 

Enlaces

Información sobre la película El dios de madera

Audios asociados

Página diseñada por El Boomeran(g) | © 2020 | Fundación Formentor | Barceló Torre de Madrid. Plaza de España, 18 28008 Madrid (España) | | Aviso Legal | RSS

Página desarrollada por Tres Tristes Tigres