Madonna y yo
Madonna está de gira por España, y yo la sigo en todos sus conciertos, o ella me sigue a mí, con gran despliegue de previsiones, preparativos y guardaespaldas. Torrelavega, Tárrega, Teruel, Titulcia, lugares quizá no muy idóneos para macro-conciertos pero todos empezados por t. En todos estoy presente. ¿Iba a llegar Madonna finalmente al pueblo, al hotel de la carretera donde soy su único ‘fan'? No se sabía, pero yo por si acaso estaba allí esperándola, confiado, aunque sin saber si ella me encontraría adecuado, lo suficientemente en forma, ya que cada vez que, en el pasado, nos encontrábamos, ella me examinaba escrupulosamente. Mi temor ahora era haber engordado demasiado de uno a otro concierto español.
Una noche, Madonna no llega a su hora al sitio convenido donde, contratada para cantar, se la ha anunciado y las multitudes esperan. Secretamente, soy informado de que ella sí llegará. Es cuestión de paciencia. La espero durante muchas horas, toda la noche, pero llega, efectivamente, y se produce nuestro encuentro bajo el chaparrón que ha empezado a caer. Madonna se quita la gabardina, se sacude las polainas de tacón en la alfombrilla, me sonríe. La veo demasiado gorda. Me despierto.
EPÍLOGO.
Aunque nunca lo hago, puse el título ‘Madonna y yo' a este sueño que tuve hace dos lunes y anoté al levantarme. Como explicaba en el texto de presentación del blog, mi punto de partida en él es onírico, pero contaminado por lo diurno y lo real, sin interpretaciones de diván (no sería yo la persona adecuada para hacerlas). Por eso no le doy importancia al hecho de que en estas últimas semanas, y quizá el mismo día antes del sueño, hubiera yo visto fotos de la cantante norteamericana sobre la noticia del intento de adopción de una niña en Malawi, un país africano que ahora mismo no sé dónde está. Ayer he sabido que un juez de Malaui ha rechazado la petición de Madonna, pese a contar ella con el apoyo del gobierno. La niña en cuestión, Mercy James, aparece retratada con los ojos turbios, al modo que ya es habitual en la prensa y la televisión para mostrar a la infancia y a la policía. Siempre que los veo, esos rostros difuminados de nuestros pequeños y nuestros guardianes de la ley me recuerdan las plasmaciones tópicas de las figuras humanas en ciertos cuadros de Magritte y de Dalí.
Algunas veces, las entradas de este blog serán el estricto recuento de un sueño. Éste es el primero de una serie que llamaré ‘Sueños relatados'.
[Publicado el 06/4/2009 a las 11:33]
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A María: en este caso, me limito a reproducir las caprichosas maneras del inconsciente. Pero al despertar estoy muy de acuerdo con tus consideraciones.
Y gracias, Omar, por tus palabras.
Comentado por: Vicente Molina Foix el 09/4/2009 a las 00:37
Las adopciones internacionales, siempre desde países desarrollados a países del tercer mundo, no suelen cuestionarse si se cumplen unos principios de gratuidad, y ¿transparencia? ¿Es posible hablar de transparencia en un asunto ya de por sí tan turbio? Es más, suele atribuirse cierta heroicidad, sacrificio y bondad a las personas que deciden hacerlo. En contadas ocasiones se menciona la zona gris que, sin duda, está presente en dichos actos; el componente de egoísmo, prepotencia o capricho de las personas que recurren a dicho sistema ¿Acaso no se convierte al niño del país “proveedor” en un objeto de consumo más al alcance de las familias del país “receptor”?
Tengo amigos que han adoptado en el extranjero, y no podría mantener con ellos una conversación serena al respecto. No se trataría de discutir la experiencia o la decisión individual de una familia concreta, sino de reflexionar sobre la ética del proceso en sí. Echo en falta un debate serio que aborde la cuestión sin tapujos; al igual que filósofos, juristas e intelectuales se pronuncian sobre otros temas difíciles como el de las víctimas, por poner un ejemplo. (Véase el artículo del País de hoy de Manuel Cruz http://www.elpais.com/articulo/opinion/obsceno/festin/sufrimiento/elpepuopi/20090406elpepiopi_12/Tes ), cabría esperar que lo hicieran en un tema como el de la adopción internacional, dado que ha aumentado vertiginosamente en los últimos años y que parece moverse en el terreno de la anécdota y del puro cotilleo; sólo alcanza titulares cuando un famoso, ya sea patrio o extranjero, se pasea seguido de paparazzi por las revistas del corazón con un niño en brazos rescatado de la miseria.
Ustedes dirán que la felicidad de los padres adoptivos y el bienestar de los niños adoptados son suficiente respuesta. Sin embargo, sin poner en duda que el futuro de los niños adoptados por padres del primer mundo será sin duda más halagüeño y prometedor que si se hubieran quedado en su país de origen, esto no invalida las preguntas sobre la ética de la adopción. Por el simple hecho haber nacido en un país rico, nos podemos permitir el lujo de acceder a toda una serie de comodidades que están vetadas a la mayor parte de la humanidad. ¿Acaso es ético que nuestra situación de privilegio nos permita añadir seres humanos a esa lista de objetos y mercancías a los que tenemos acceso? Aunque no se trate de una transacción económica, subyace un principio similar; nuestra situación de privilegio nos da acceso a la apropiación de otros seres humanos. Está claro que, en muchos casos, estos seres humanos estarían abocados a una muerte segura o a un futuro realmente desolador, pero la pregunta sería hasta qué punto ha llegado el “todo es posible” para satisfacer nuestros deseos, de objetos, de paternidad, maternidad.
Las adopciones internacionales no acaban con la pobreza, ni con el desvalimiento, ni con la corrupción. Es más, no se barajan nunca datos precisos del efecto que dichas adopciones tienen a nivel local sobre las familias ahogadas por la pobreza y la desesperación. Las tribulaciones de los famosos son la punta del iceberg en ese despliegue de arrogancia que nos permite organizar un tráfico de seres humanos enmascarado de humanidad. La adopción internacional ha ido en aumento. Las estrellas mediáticas Madonna, Angelina Jolie y Brad Pitt se han convertido en el escaparate de una práctica socialmente aceptada. No se trata ya de emitir un juicio moral sobre el modo de vida o el derroche de las grandes estrellas sino de hacerlo sobre cómo a la lista de caprichos y ostentación han añadido un último capricho al incluir los niños en su lista de objetos de consumo.
La visión de Madonna exhibiendo su enfado al serle denegada la adopción de Mercy James no dista en mucho de la imagen de una reina que se encapricha de un súbdito en uno de sus viajes y decide comprarlo, una reina que en ningún momento se cuestiona su real derecho a hacerlo. Huimos de lo que está más próximo, de establecer vínculos con seres con los que nos tropezamos a diario, desde el nieto del vecino hasta nuestros parientes próximos. Un hijo “propio” en el que perpetuarse, parece ser la única opción de manifestar nuestro amor o generosidad hacia otros. ¡Faltaría más que no pudiésemos rebelarnos contra el destino si es que nos ha tocado en desgracia no poder tener descendencia! Para eso está ahí el tercer mundo fuente inagotable de mercancías.
¿Sueña Madonna que puede volar como un hada madrina y tocar con su varita mágica a un ser que será por ello redimido y escapará a un futuro de desamparo y desolación? Un sueño dorado de ambición ¿Sueña usted, Don Vicente, que la ambición rubia le dirige una mirada glacial desde sus plataformas? ¿Qué sueña el juez de Malawi que deniega la adopción? ¿Qué sueña Mercy James? No podremos saberlo, usted ha decidido hacernos partícipes de parte de sus sueños; el resto, literatura que se entremezcla peligrosamente con tráfico de sentimientos y de personas.
Comentado por: María el 06/4/2009 a las 19:44
Un sueño en otro sueño y la espera, qué lo motivaba a esperarla. Admiración, amor, anhelo de cumplir otro sueño o simplemente el ánimo de esperar que tal vez ya sea una forma de tener lo esperado o es que fuera otra cosa. Un saludo desde el Cusco
Comentado por: omar blanco el 06/4/2009 a las 18:37
Nació en Elche y estudió Filosofía en Madrid. Residió ocho años en Inglaterra, donde se graduó en Historia del Arte por la Universidad de Londres y fue tres años profesor de literatura española en la de Oxford. Autor dramático, crítico y director de cine (su primera película Sagitario se estrenó en 2001, la segunda, El dios de madera, en el verano de 2010), su labor literaria se ha desarrollado principalmente -desde su inclusión en la histórica antología de Castellet Nueve novísimos poetas españoles- en el campo de la novela. Sus principales publicaciones narrativas son: Museo provincial de los horrores, Busto (Premio Barral 1973), La comunión de los atletas, Los padres viudos (Premio Azorín 1983), La Quincena Soviética (Premio Herralde 1988), La misa de Baroja, La mujer sin cabeza, El vampiro de la calle Méjico (Premio Alfonso García Ramos 2002) y El abrecartas (Premio Salambó y Premio Nacional de Literatura [Narrativa], 2007);. en 2009 publica una colección de relatos, Con tal de no morir (Anagrama). Su libro más reciente es El hombre que vendió su propia cama (Anagrama).
Cabe también destacar muy especialmente sus espléndidas traducciones de las piezas de Shakespeare Hamlet, El rey Lear y El mercader de Venecia; sus dos volúmenes memorialísticos El novio del cine y El cine de las sábanas húmedas, sus reseñas de películas reunidas en El cine estilográfico y su ensayo-antología Tintoretto y los escritores (Círculo de Lectores/Galaxia Gutenberg).
Foto: Asís G. Ayerbe


22/1/2012 13:31
Buenas sugerencias, también me...
Publicado por: Marta
07/12/2011 20:00
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Publicado por: louis vuitton handbags
06/12/2011 19:20
Publicado por: Sodine Üe
23/11/2011 00:53
Agradezco mucho el comentario...
Publicado por: Vicente Molina Foix
21/11/2011 10:59
Mi comentario no tiene que ver...
Publicado por: Manoli
16/11/2011 13:07
Léanse los dos primeros mensajes...
Publicado por: Eduardo
10/11/2011 19:45
No se como hay gente que dice...
Publicado por: Manuel
10/11/2011 18:00
Mientras me quede aliento jamás...
Publicado por: Miguel Ángel Unanua
10/11/2011 07:46
Y ahora, después de terminar de...
Publicado por: loria jafon
09/11/2011 12:34
Perdón, "R'n'R heart" es del 76.
Publicado por: Eduardo
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