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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

lunes, 26 de agosto de 2019

 Blog de Vicente Molina Foix

Genovés

Hubo un tiempo en que todos teníamos un ‘genovés' en casa. No se trataba de un cuadro suyo, pues el artista valenciano se hizo caro muy pronto, a fines de los años 1960, sobre todo cuando pasó a representarle y exponerle una de las más grandes galerías internacionales, la Marlborough, con la que sigue asociado. Lo que los ‘progres' de la última década franquista teníamos eran ‘posters' de Genovés, y pegatinas; yo llevaba dos en mi carpeta de apuntes de historia de la filosofía, a modo de emblema ideológico más que de adorno. De su pintura de aquella época quizá la obra más significativa fuese ‘El abrazo', que adquirió el valor de un símbolo trascendiendo el territorio del arte; ese llamativo grupo de ciudadanos vistos de espalda en una actitud de compartir, de eludir quizá un peligro inminente y de autoprotegerse, fue adaptado (muy torpemente, hay que decirlo con pena) en la escultura conmemorativa de los asesinatos de Atocha de enero de 1977, situada en la madrileña plaza de Antón Martín, cerca del lugar donde la extrema derecha irrumpió criminalmente en el bufete de abogados laboralistas. Genovés, desde sus inicios artista comprometido contra la dictadura y a veces represaliado por ella, ha sido siempre, sin embargo, mucho más que un militante que pinta.
La extraordinaria calidad de su pintura, y su plena forma, a los 83 años de edad, en la reinvención de un idioma personal, se comprobaba en la última exposición de su trabajo reciente, que estuvo hasta marzo de 2013 en la galería Marlborough de Madrid, y aún gana en amplitud y relevancia en la que ahora se puede ver (hasta el 30 de junio) en el Centre del Carmen de Valencia, que ha editado además un excelente y completo catálogo. En ‘Crowds' (‘Multitudes'), que así se titula esta retrospectiva en dos tiempos (se muestran importantes obras de los años 60 y 70 que el artista conservaba en su estudio, al lado de una amplísima muestra de las actuales), reconocemos al pintor que nos acompañó e inspiró en las reivindicaciones de la libertad, pero recuperamos también al artista ocurrente, fiel a un mundo propio que sigue enriqueciendo con la intensidad cromática de su paleta y la exploración de nuevos y sorprendentes puntos de vista narrativos, más cercanos que nunca al cine.
De los individuos que corren y huyen, que sufren apaleo y tortura, de las estampidas humanas ante una agresión que no se ve en los cuadros de sus primeras décadas, tan memorables, el Genovés de hoy pone de manifiesto algo que no conviene olvidar, como señala en su texto del catálogo Martin Coomer: la raíz ‘pop art' del pintor, un pop que en la negra España de Franco tendía a los monocromos y con el tiempo, sin perder el filo agudo, ha incorporado el color y la materia.
Genovés hizo de la multitud un ‘leit motiv' distintivo, aunque en los grandes lienzos de los años 2010-2013 que componían el conjunto de la Marlborough y ahora la segunda parte de ‘Crowds' el signo ha variado. En las vibrantes aglomeraciones de pequeñas figuras salpicadas de manchas, numeradas, cuadriculadas, realzadas por el pegote del acrílico, la resonancia es mayor. Las multitudes de Genovés siguen estando en soledad o agrupadas para unir su temor, pero ya no son los españoles víctimas de la dictadura. Escapan de una amenaza menos cruenta y a la vez letal, la que se cierne en forma de manipulación y abuso de poder sobre toda la condición humana.

[Publicado el 29/5/2013 a las 12:04]

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Biografía

 

Nació en Elche y estudió Filosofía en Madrid. Residió ocho años en Inglaterra, donde se graduó en Historia del Arte por la Universidad de Londres y fue tres años profesor de literatura española en la de Oxford. Autor dramático, crítico y director de cine (su primera película Sagitario se estrenó en 2001, la segunda, El dios de madera, en el verano de 2010), su labor literaria se ha desarrollado principalmente -desde su inclusión en la histórica antología de Castellet Nueve novísimos poetas españoles- en el campo de la novela. Sus principales publicaciones narrativas son: Museo provincial de los horrores, Busto (Premio Barral 1973), La comunión de los atletas, Los padres viudos (Premio Azorín 1983), La Quincena Soviética (Premio Herralde 1988), La misa de Baroja, La mujer sin cabeza, El vampiro de la calle Méjico (Premio Alfonso García Ramos 2002) y El abrecartas (Premio Salambó y Premio Nacional de Literatura [Narrativa], 2007);. en  2009 publica una colección de relatos, Con tal de no morir (Anagrama), El hombre que vendió su propia cama (Anagrama, 2011) y en 2014, junto a Luis Cremades, El invitado amargo (Anagrama), Enemigos de los real (Galaxia Gutenberg, 2016). Su más reciente libro es El joven sin alma. Novela romántica (Anagrama, 2017).

 

La Fundación José Manuel Lara ha publicado en 2013 su obra poética completa, que va desde 1967 a 2012, La musa furtiva.

 

Cabe también destacar muy especialmente sus espléndidas traducciones de las piezas de Shakespeare Hamlet, El rey Lear y El mercader de Venecia; sus dos volúmenes memorialísticos El novio del cine y El cine de las sábanas húmedas, sus reseñas de películas reunidas en El cine estilográfico y su ensayo-antología Tintoretto y los escritores (Círculo de Lectores/Galaxia Gutenberg).

 

Foto: Asís G. Ayerbe

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Información sobre la película El dios de madera

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