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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

sábado, 24 de agosto de 2019

 Blog de Vicente Molina Foix

Luz y palomas

La energía eléctrica por conducto inalámbrico no parece un asunto muy literario. Y tampoco el invento de la bombilla sin filamentos o la personalidad de los señores Edison, Westinghouse o Marconi prometen, en principio, la trepidación novelesca. Jean Echenoz, un virtuoso de lo imposible, elige como protagonista de ‘Relámpagos' a Gregor, un personaje modelado en la figura del ingeniero croata Nikola Tesla, conocido hasta hoy, me parece a mí, por los electricistas y los eruditos, aunque ha cobrado últimamente gran relieve, no sabemos si gracias al foco potente que sobre él lanzó el novelista francés; coincidiendo con la salida española de esta fascinante novela se han publicado dos biografías y un libro de memorias de Tesla, que confieso no haber leído. En todo caso, ‘Relámpagos' está a la altura de las dos biografías imaginarias que precedieron a ésta, la del compositor del famoso ‘Bolero', ‘Ravel', y la del plusmarquista checo de larga distancia Emil Zátopek, ‘Correr', ambas publicadas también por Anagrama en la ya habitual y excelente traducción de Javier Albiñana.
De Echenoz se espera, naturalmente, el estilo impasible y sencillamente complicado, la ironía amortiguada por el distanciamiento, la ausencia de ‘pathos', que no implica, sin embargo, la pérdida de la emoción. En la primera mitad de ‘Ralámpagos' vemos nacer y crecer al protagonista, a la vez que inventar cosas todas del máximo interés universal: "a Gregor no se le ocurrirá nunca perfeccionar una cerradura, mejorar un abrelatas o reparar un encendedor de gas". Pero también sabemos de sus afanes, sus triunfos, su poca suerte amorosa, sus amistades, entre las que destaca, con un retrato de formidable comicidad, el millonario banquero John Pierpont Morgan, y, más que él mismo, su nariz, "apéndice enorme y violáceo, surcado de grietas, atestado de nódulos, atravesado por fisuras, prolongado por pedúnculos y enmarañado de pelos". De repente, en esa vida de Gregor en la que los días se hacen larguísimos y las tardes se eternizan, aparece la ilimitada dimensión del relato fantástico: mientras oye un día un aparato de radio que él mismo ha creado, Gregor percibe extraños ruidos sobre los que no le cabe la menor duda: son los marcianos, tratando de comunicarse con él.
En la segunda mitad del libro, y en especial desde el capítulo 23 hasta el final, Echenoz compone de manera sorprendente y siempre llena de humor refrenado un relato extraterrestre (por no decir extraterritorial) en el que Gregor, convertido en un criador de palomas mensajeras, vive su fantasía colombófila en las habitaciones que ocupa en el lujoso hotel Saint Regis, su permanente morada en Nueva York. A partir de ese momento, "la compañía de los hombres por no hablar de la de las mujeres le resulta cada vez más ingrata", y "al final sólo le quedan las palomas", que se empeña en mantener (unas cuantas, las más necesitadas de cuidados, y por ello sus preferidas), en la suite del Saint Regis, convertida, para desesperación de los demás clientes pudientes, en clínica aviar. Evitaremos contar el desenlace, que no es feliz. Baste decir que con ‘Relámpagos' Echenoz se acerca, como nunca antes en su obra, al romanticismo de los sentimientos. Y cuando, en el capítulo 26, se nos describe el arrebato de Gregor por una criatura tan delicada y tan tuberculosa como Marguerite Gautier (una "tensión sin bajada de voltaje que hasta la fecha no ha experimentado con nadie"), la gran historia de amor del inventor se hace fábula y ciencia-ficción.

[Publicado el 18/6/2012 a las 09:00]

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Biografía

 

Nació en Elche y estudió Filosofía en Madrid. Residió ocho años en Inglaterra, donde se graduó en Historia del Arte por la Universidad de Londres y fue tres años profesor de literatura española en la de Oxford. Autor dramático, crítico y director de cine (su primera película Sagitario se estrenó en 2001, la segunda, El dios de madera, en el verano de 2010), su labor literaria se ha desarrollado principalmente -desde su inclusión en la histórica antología de Castellet Nueve novísimos poetas españoles- en el campo de la novela. Sus principales publicaciones narrativas son: Museo provincial de los horrores, Busto (Premio Barral 1973), La comunión de los atletas, Los padres viudos (Premio Azorín 1983), La Quincena Soviética (Premio Herralde 1988), La misa de Baroja, La mujer sin cabeza, El vampiro de la calle Méjico (Premio Alfonso García Ramos 2002) y El abrecartas (Premio Salambó y Premio Nacional de Literatura [Narrativa], 2007);. en  2009 publica una colección de relatos, Con tal de no morir (Anagrama), El hombre que vendió su propia cama (Anagrama, 2011) y en 2014, junto a Luis Cremades, El invitado amargo (Anagrama), Enemigos de los real (Galaxia Gutenberg, 2016). Su más reciente libro es El joven sin alma. Novela romántica (Anagrama, 2017).

 

La Fundación José Manuel Lara ha publicado en 2013 su obra poética completa, que va desde 1967 a 2012, La musa furtiva.

 

Cabe también destacar muy especialmente sus espléndidas traducciones de las piezas de Shakespeare Hamlet, El rey Lear y El mercader de Venecia; sus dos volúmenes memorialísticos El novio del cine y El cine de las sábanas húmedas, sus reseñas de películas reunidas en El cine estilográfico y su ensayo-antología Tintoretto y los escritores (Círculo de Lectores/Galaxia Gutenberg).

 

Foto: Asís G. Ayerbe

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