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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

miércoles, 21 de agosto de 2019

 Blog de Vicente Molina Foix

Los humores de Waugh

Es un espectáculo ver comprimido en un cuento el humor expansivo de Waugh. Sus humores, habría que decir, porque en las casi 700 páginas de recopilación exhaustiva de sus ‘Cuentos completos' (se recogen hasta sus ejercicios escolares) se dan, junto a la farsa política, la alegoría grotesca y el vodevil, otros registros, incluido el grave en una de las mejores piezas, ‘Compasión', crónica autobiográfica sobre los campos de refugiados en la Yugoslavia de la segunda guerra mundial; una historia de "personas desesperadas", muchas de ellas judías, que el protagonista, un comandante británico de origen escocés, aprende a respetar, a entender, y se esfuerza por salvar. ‘Compasión' es significativo, además, porque contrasta no sólo con la crueldad irónica dominante en la escritura de Waugh sino con su ‘persona' altanera, misógina y más de una vez antisemita. 

   La mordacidad del autor brilla muy pronto en el libro, asociada con el fantasma de la infidelidad, que tanto le marcó personalmente: Evelyn Waugh se casó con Evelyn Gardner en 1928, pero ‘la Evelyn' de la pareja se enamoró enseguida de otro hombre, y ‘el Evelyn' pidió el divorcio al año siguiente. De 1932, cuando Waugh aún no ha cumplido los treinta, es el divertido ‘Amor en plena crisis', corrosiva estampa de adulterio femenino casi inmediato a la boda de Tom con Angela, "guapa, de buen carácter, vivaracha, inteligente y popular: la clase de chica a la que, por alguna misteriosa causa profundamente arraigada en la psicología anglosajona, le resulta difícil casarse bien". Los engaños amorosos serán frecuentes después en la obra de Waugh, no sólo la breve, y en estos cuentos aparecen destacadamente en la comedia de ambiente fílmico -muy agudamente retratado- ‘Incursión en la realidad', con su memorable personaje del productor histérico que quiere adaptar al cine las obras de Shakespeare; por figura interpuesta, la de un caniche encargado de asegurar la fidelidad de la novia del protagonista, en ‘Montando guardia'; y también en uno de los grandes cuentos del autor, ‘El hombre al que le gustaba Dickens', anti-epopeya en la que el narrador Henty se enrola, por culpa de una mujer traicionera, en una arriesgada expedición al Amazonas cuyo peor peligro será el amable anfitrión que le acoge en la selva y le somete al tormento inescapable de tener que leerle en voz alta las obras completas de Dickens.

    Junto a ese cuento de 1933, las obras maestras de la colección son ‘La pequeña salida del señor Loveday' (1935) y ‘La Europa moderna de Scott-King', que data de 1946, el año siguiente a la publicación de su novela más célebre, ‘Retorno a Brideshead'. De los dos, el primero es un ingenioso relato de excéntricos, con un contundente final macabro, y el segundo una alta comedia satírica situada en el imaginario país centroeuropeo de Neutralia donde se reúnen políticos de pacotilla, damas aventureras y uno de los estamentos más frecuentados por Waugh, el docente. El ámbito africano centra el estupendo ‘Incidente en Azania', aunque decepcione su desenlace, y el espléndido primer capítulo, parcialmente situado en Fez, de su novela incompleta ‘Trabajo pendiente'. Sus dos fantasías en clave de ciencia-ficción, ‘Perdiendo pie' y ‘Amor entre los escombros', resultan, por el contrario, acartonadas.

    Esta edición bellamente presentada y bien traducida por Luis Murillo Fort habría sido redonda si RBA hubiese incluido las fechas de composición de los cuentos. Puestos a desear, aún nos habría hecho más felices que el modelo seguido hubiera sido el de la mejor edición inglesa, la de Everyman´s (1998), con el excelente prólogo de Ann Pasternak Slater (frente al más bien tontorrón de Anthony Lane aquí impreso) y los bonitos dibujos del propio Waugh que tanto realzan las viñetas juveniles y las fábulas ‘gore' de Oxford.

[Publicado el 11/7/2011 a las 09:47]

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Comentarios (1)

  • Esta noticia da para varios "cuentos".

    Los obispados están poniendo a su nombre miles de templos, casas, parcelas y hasta viñedos; propiedades comunales no registradas. Una reforma legal de 1998 lo facilita, pero ¿es legítimo que se haga? ¿Es aceptable la excusa de que, de no hacerlo, no se garantizaría que siguieran siendo lugares de culto? ¿Habría que considerar que son bienes propios, aunque no estén a nombre de la Iglesia?

    Comentado por: Pablo el 13/7/2011 a las 18:02

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Biografía

 

Nació en Elche y estudió Filosofía en Madrid. Residió ocho años en Inglaterra, donde se graduó en Historia del Arte por la Universidad de Londres y fue tres años profesor de literatura española en la de Oxford. Autor dramático, crítico y director de cine (su primera película Sagitario se estrenó en 2001, la segunda, El dios de madera, en el verano de 2010), su labor literaria se ha desarrollado principalmente -desde su inclusión en la histórica antología de Castellet Nueve novísimos poetas españoles- en el campo de la novela. Sus principales publicaciones narrativas son: Museo provincial de los horrores, Busto (Premio Barral 1973), La comunión de los atletas, Los padres viudos (Premio Azorín 1983), La Quincena Soviética (Premio Herralde 1988), La misa de Baroja, La mujer sin cabeza, El vampiro de la calle Méjico (Premio Alfonso García Ramos 2002) y El abrecartas (Premio Salambó y Premio Nacional de Literatura [Narrativa], 2007);. en  2009 publica una colección de relatos, Con tal de no morir (Anagrama), El hombre que vendió su propia cama (Anagrama, 2011) y en 2014, junto a Luis Cremades, El invitado amargo (Anagrama), Enemigos de los real (Galaxia Gutenberg, 2016). Su más reciente libro es El joven sin alma. Novela romántica (Anagrama, 2017).

 

La Fundación José Manuel Lara ha publicado en 2013 su obra poética completa, que va desde 1967 a 2012, La musa furtiva.

 

Cabe también destacar muy especialmente sus espléndidas traducciones de las piezas de Shakespeare Hamlet, El rey Lear y El mercader de Venecia; sus dos volúmenes memorialísticos El novio del cine y El cine de las sábanas húmedas, sus reseñas de películas reunidas en El cine estilográfico y su ensayo-antología Tintoretto y los escritores (Círculo de Lectores/Galaxia Gutenberg).

 

Foto: Asís G. Ayerbe

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