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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

lunes, 26 de agosto de 2019

 Blog de Vicente Molina Foix

Una apuesta

Para celebrar de forma original aunque particular la semana del orgullo gay, hice la semana pasada, mientras seguía por Televisión Española el debate del estado de la nación, una apuesta con un amigo. La sesión tenía la grandeza mórbida de los ocasos, el sabor amargo de lo que tan bien nos supo no hace tantos años, y, sobre todo, la miseria ramplona de los discursos que se traen hechos de casa, si es que alguna vez fueron realmente hechos y no consistieron más que en la estrategia cobarde de aguantar el remojón guardando la ropa seca en el armario.

    Ese martes en las Cortes fue la única vez en los últimos tiempos en que la improvisación de Zapatero tuvo sentido, y nos convenció; a mi amigo hasta le emocionó. Frente a él, algunos maestros de la más alta esgrima periférica, Josu Erkoreka y Josep Antoni Durán i Lleida, a mi juicio un poquitín sobrevalorados los dos (aunque aprecio, en un cristiano, las gafas tan totémicas del catalán). Y, como no podía ser menos, la subida al estrado de Rajoy, a repetir mecánicamente el rollo de su pianola. Pensar que en otro tiempo nos pareció un hombre con un pico de oro. Si es orador, será en su casa, y a la hora de rezar.

    Fue en una de las muchas baladronadas del líder del PP cuando saltó la apuesta en la sala de estar. "Qué te apuestas", dijo mi amigo, "a que éste cuando llegue al poder se olvida del recurso contra las bodas gay, y pasa página, para escurrir, como siempre, el bulto. Cualquier bulto". ¿Qué me podía yo apostar, sin riesgo de perder mi honra y, en el mejor de los casos, sacarme unos euros? Decidí hacer lo que en el mundo del juego está peor visto: no luchar, no pujar, y ponerse del lado del que lleva las de ganar, en este caso mi amigo. Pienso lo mismo que él, y lo paradójico es que si se cumple la apuesta, o la profecía (y antes tiene que darse el triunfo del Partido Popular en las generales), hasta tendríamos que estar contentos.

    Una vez, pocos meses antes de la primera victoria en las urnas de José Luis Rodríguez Zapatero, me ocupé en las páginas de El País, a través de un artículo que titulé ‘Colegio macho', del ‘caso' de unos estudiantes universitarios que habían contado su terrible peripecia en la revista ‘Zero', hoy desaparecida. Eran cuatro, y residían en un colegio mayor privado propiedad de la Asociación de Hidalgos a Fuero de España (sic), adscrito y subvencionado por la Universidad Complutense. Después de haber sido acosados por una buena parte del alumnado allí residente por ‘maricones', los cuatro fueron expulsados ignominiosamente del colegio. Los chicos, por algún conducto que ahora no recuerdo, me contactaron, y hablé con tres de ellos, incluyendo los dos que no habían tenido reparo, al contrario que sus compañeros, en dar sus nombres completos a la revista, y a mí mismo, que los publiqué con su consentimiento en El País.

    Recuerdo tres detalles, quizá anecdóticos, del asunto. Los tres con quienes me entrevisté estudiaban periodismo, los cuatro eran homosexuales declarados, y el director del colegio, a quien llamé por teléfono antes de escribir el artículo, se mostró tan hermético como tolerante, aunque, según la versión que los muchachos me contaron, en el memorándum enviado al Rector de la Complutense cuando el asunto fue aireado, este señor recalcaba que los expulsados hacían "alarde de una supuesta condición sexual". La pequeña moraleja de la historia, al menos para mí, fue que medio año después de aquel artículo mío (útil, me dijeron los mismos chicos, en la controversia con las autoridades complutenses) me encontré a los dos más locuaces en el acto donde menos esperaba encontrarlos: el mitin de exaltación del líder cesante, José María Aznar, disfrazado de presentación de su libro de memorias. El acto tuvo lugar en el Invernadero de la Arganzuela y yo acudí al mismo (no vayan a tener malos pensamientos) como reportero empotrado de la revista Tiempo para hacer una reseña político-costumbrista. Pues bien, en primera fila de los forofos, arengados en ese momento por el presentador de la velada, Jon Juaristi, vi a los expulsados del colegio mayor de la Asociación de Hidalgos a Fuero, en pleno delirio aznarista. ¿Y por qué no, me dirán ustedes?

    Creo que una de las ciudades de la Comunidad de Madrid con mayor número de habitantes, casi 200.000, tiene ahora un alcalde gay del PP, y hay más, supongo que muchos más homosexuales y lesbianas en las filas de ese partido. Algunos, me atrevo a pronosticar, desfilarán mañana en la cabalgata del Orgullo. Luego pasarán los meses, no sabemos cuántos, habrá elecciones y el Tribunal Constitucional tendrá que decidir qué pasa con el matrimonio gay. Hay países que seguirán estando, diga lo que diga el Tribunal, peor que nosotros. En Ucrania se les apalea. En varios de los musulmanes, se les ajusticia. Aquí, de momento, sólo se les pone un recurso.

[Publicado el 06/7/2011 a las 09:51]

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Biografía

 

Nació en Elche y estudió Filosofía en Madrid. Residió ocho años en Inglaterra, donde se graduó en Historia del Arte por la Universidad de Londres y fue tres años profesor de literatura española en la de Oxford. Autor dramático, crítico y director de cine (su primera película Sagitario se estrenó en 2001, la segunda, El dios de madera, en el verano de 2010), su labor literaria se ha desarrollado principalmente -desde su inclusión en la histórica antología de Castellet Nueve novísimos poetas españoles- en el campo de la novela. Sus principales publicaciones narrativas son: Museo provincial de los horrores, Busto (Premio Barral 1973), La comunión de los atletas, Los padres viudos (Premio Azorín 1983), La Quincena Soviética (Premio Herralde 1988), La misa de Baroja, La mujer sin cabeza, El vampiro de la calle Méjico (Premio Alfonso García Ramos 2002) y El abrecartas (Premio Salambó y Premio Nacional de Literatura [Narrativa], 2007);. en  2009 publica una colección de relatos, Con tal de no morir (Anagrama), El hombre que vendió su propia cama (Anagrama, 2011) y en 2014, junto a Luis Cremades, El invitado amargo (Anagrama), Enemigos de los real (Galaxia Gutenberg, 2016). Su más reciente libro es El joven sin alma. Novela romántica (Anagrama, 2017).

 

La Fundación José Manuel Lara ha publicado en 2013 su obra poética completa, que va desde 1967 a 2012, La musa furtiva.

 

Cabe también destacar muy especialmente sus espléndidas traducciones de las piezas de Shakespeare Hamlet, El rey Lear y El mercader de Venecia; sus dos volúmenes memorialísticos El novio del cine y El cine de las sábanas húmedas, sus reseñas de películas reunidas en El cine estilográfico y su ensayo-antología Tintoretto y los escritores (Círculo de Lectores/Galaxia Gutenberg).

 

Foto: Asís G. Ayerbe

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