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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

sábado, 14 de diciembre de 2019

 Blog de Vicente Molina Foix

La metáfora de Echeverría

     El incidente fue local y está un poco olvidado, aunque sólo han pasado dos meses. Pero yo diría que ahora tiene más relevancia, y más valor la imagen que escondía. El consejero de Transportes de la Comunidad de Madrid, José Ignacio Echeverría, negó, al comparecer en un pleno de la Asamblea, la existencia del Metrobús, del que su consejería vende al usuario cada año 23 millones de billetes. El señor consejero se disculpó unos días después de la metedura de pata, y su flagrante ignorancia de lo real fue premiada al modo en que el PP suele hacerlo con sus ovejas descarriadas y sus sospechosos habituales: Echeverría figura de nuevo, en un puesto seguro, en la lista de candidatos del 22 de mayo, y ha salido elegido.

     Si ese indicio fuera cosa de un solo partido político, el asunto sería menos grave. Con votar a los que, socialmente hablando, saben lo que vale un metrobús, por no hablar de un peine o una barra de pan, la cosa tendría remedio. Desgraciadamente, los ciudadanos que salen estos días a la Puerta del Sol y otras plazas centrales de España a protestar, y los que, sin salir (al menos de momento, a manifestarnos) vivimos en un estado de indignación latente y desapego, comparten, compartimos, el mismo escepticismo, la misma sospecha. Ahora bien, no es igual votar al PP que al PSOE, ni da lo mismo IU que UPyD, y cualquiera que diga lo contrario miente y falsifica la realidad. La realidad. En ese indefinido pero acuciante espacio simbólico se abre el abismo que separa cada vez más la vida política de la vida humana, lo representativo de lo cotidiano. "Nuestros padres no nos entienden", decíamos de jóvenes, sobre todo los jóvenes airados. "Nuestros políticos no nos conocen", decimos ahora, jóvenes y no tan jóvenes.

      Sabemos que el señor Echeverría desconoce cómo viajan y lo que pagan los ciudadanos de la capital de Madrid, y hace años, en sus comienzos presidenciales, Zapatero se vio en un apuro respecto al precio de un café solo, que acertó de chiripa, esa chiripa o ‘baraka' que ahora parece haberle abandonado. Pero ¿distinguen nuestros representantes la cara de sus electores, saben por qué calles llenas de zanjas y en qué vagones tardones y atestados nos movemos en las ciudades que ellos rigen, cómo y dónde despierta cada día y cada día se acuesta quien ha perdido su casa hipotecada a un banco, cómo subsiste y paga sus facturas, cuánto espera en la cola de la oficina de empleo, cuánto en la consulta del médico, cuánto para solventar un pleito o realizar un trámite administrativo?

   Hasta hace poco éramos desconfiados; así nació la llamada ‘era del desencanto'. El país había experimentado un gran cambio positivo, y todos nos hicimos ilusiones de una metamorfosis aún mayor; la realidad diurna que sigue al sueño nos quitó una buena parte de la fantasía onírica, dándonos en su lugar una cierta distancia cínica; no está mal. El estado de ironía civil puede incluso ser saludable. Últimamente es distinto. Hay una imparable sensación de quiebra. No una quiebra económica, que también, sino una brecha, una profunda hendidura. ¿Vivimos, nosotros y ‘ellos', en el mismo mundo?

       Me gusta (con reparos) la ciudad en la que vivo, Madrid, y me gusta usarla,  caminarla, respirarla (cuando se puede), subir a sus alturas y bajar a sus subterráneos, observar a los desconocidos viajeros o espectadores o conductores o vendedores o repartidores de propaganda tal vez inútil. Ver con desconsuelo a sus mendigos y con curiosidad a la hermosa gente que pasa en los automóviles de alta gama o coge el metro para llegar a tiempo a la ópera. Soy en cierta medida  -la medida que daba Baudelaire en su famoso texto sobre el artista como hombre de mundo-  un enamorado de la vida universal, que entra en la multitud "como en un inmenso depósito de electricidad".

    Madrid, naturalmente, es también un kaleidoscopio dotado de conciencia, que representa, como decía el autor de ‘Las flores del mal', "la vida múltiple". En estos días, la ciudad tiene una nueva clase de pobladores, que no son los paseantes ociosos de Baudelaire, sino los ociosos por obligación, por especulación y dejación de otros. Todos los que están día y noche en Sol saben el precio de las cosas. Y muchos de ellos, según sus propias declaraciones, han votado ayer, no sabemos a quién, como es lógico. Lo cierto es que los resultados globales de esa votación significan un gran castigo al PSOE y una victoria grande del PP.

   Empieza hoy la batalla del futuro, tanto para los protagonistas numerosos del '15 M' como para nosotros, los que aún no hemos entrado como actores de calle en el espectáculo de la nueva conciencia. Una activa batalla de resistencia pacífica que ha de consistir, a mi modo de ver, en estar sobre aviso y dar aviso. Dar a la ensimismada clase política el rostro de la realidad, y darles noticia de lo que sucede y se piensa al otro lado del muro de su torre de cristal.

[Publicado el 23/5/2011 a las 10:26]

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Comentarios (5)

  • Hola, Vicente, aprovecho para saludarte.No viniste a la presentación del libro de Pere Miquel,ASI (SON) FUERON.ALICANTINOS DE LOS 80,entre los que estamos.Tampoco pude verte en el seudo festi pues soy muy crítico con él...Lo que si quiero sepas es que a través de comenatrios y de mi blog luché para que tu última peli tuviera un estreno normal y no através de un día en la seudo filmo.Aquí todo es seudo.Espero todo te vaya bien.Por la red me reencontré con Luis.No lo veo muy bien. Un fuerte abrazo.Paco Huesca.

    Comentado por: Paco Huesca el 29/5/2011 a las 15:40

  • Como siempre Vicente está inspiradísimo y nos muestra su apabullante lucidez y su maestría narrativa al describir el estado de crispación y desencanto que estamos sufriendo en este jodido país. Siento no haber entrado antes en la página para decirle nuevamente a Vicente Molina Foix lo mucho que lo admiro por describir tan lúcida y espléndidamente la parcela de la realidad en que nos ha tocado vivir. Nos hallamos sumidos en una enorme pecera de desencanto umbrío y en sus aguas oscuras apenas podemos respirar. La voz valiente y hermosa de Molina Foix oxigena esa pecera. Gracias, Vicente, por consolarnos con tu mágica prosa y tu sensatez, pocos escritores saben exponer la realidad observada desde esos maravillosos ángulos transparentes que tú percibes y sabes mostrar con sencillez y emoción a tus lectores. Leer tus artículos, y tus escritos, es sentir una extraña felicidad que relaja, serena y anima a seguir viviendo despejando el desánimo que existe a nuestro alrededor. Felicidades y abrazos de quien te aprecia de verdad.

    Comentado por: Alejandro López Andrada el 27/5/2011 a las 11:54

  • Este viejo tiene pedos en la cabeza.

    Comentado por: Escobier el 24/5/2011 a las 07:59

  • atado y bien atado
    tengo a los hijos de pinochet en el poder en patriaúno, y a los nietos de franco en patriadós
    el problema no es tener que tolerarlos, que, bueno, sopita de ajo
    el problema es que les cuesta tolerarme

    Comentado por: jbv a 10.710 km el 23/5/2011 a las 16:56

  • Es increíble que alguien que se supone gestiona un departamento administrativo no sepa cómo funciona ni qué pasa dentro del mismo. Te paras a pensarlo y uno no duda en que los más torpes de este país van a parar a la profesión de políticos. No quiere decirse que no puedan cometer errores, pero es que estos son mayúsculos. Encima tienes que oír a Rajoy diciendo que lo fácil es meterse con los políticos .¡Pero si te lo ponen a huevo! Ya lo decía Machado: "El ojo que ves no es ojo porque tú lo veas, es ojo porque te ve."

    Y lo malo no es que el banco se quede con la casa ayer hipotecada, lo malo es que haya gente que siga pagando, una vez entregada la casa, el valor de ayer y que la casa hoy ya no conserva...Aunque eso sí, sus frutos nos sigue dando: daba grima oír no hace mucho a Elena Salgado decir que "comprendía" el malestar de la gente, pero que no se podía dar una imagen de insolvencia de cara a las hipotecas, respecto al Mercado y sus secuaces.Su partido sigue siendo conservador respecto al tema de los impagos hipotecarios.Hay que seguir con lo subscrito en la letra pequeña. Es decir, que lo suyo es que se siga acoquinando para algo que ya no poseen los desahuciados. Es como si la burbuja inmobiliaria siguiera rentando nuestra imagen exterior, exhibiendo nuestra riqueza. La pregunta es, ¿hasta cuándo? Hoy la política de este país es lo más parecido a una gestión de empresa con sus comisiones, sus ventas y demás, con objetivos absurdos, que a la gobernanza de un país, donde se ha jugado de mala manera con el maltrecho destino de mucha gente. Si hasta Felipe González, cuando habla en alguna entrevista, parece que se haya empapado de libros con títulos de "¿Cómo ser un eficiente ejecutivo?",o Zapatero mismo y su favorito "¿Cómo llevar tus deseos con optimismo a buen puerto sin que te entorpezca lo presente?".De los que siguen desde ayer gobernando donde ya lo hacían, y algunos con el colmillo presto pensando en el futuro próximo, pues eso, que más de lo mismo pero afianzando más lo hecho hasta ahora.

    Saludos, amigo Vicente.

    Comentado por: Francisco de Escaen el 23/5/2011 a las 13:40

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Biografía

 

Nació en Elche y estudió Filosofía en Madrid. Residió ocho años en Inglaterra, donde se graduó en Historia del Arte por la Universidad de Londres y fue tres años profesor de literatura española en la de Oxford. Autor dramático, crítico y director de cine (su primera película Sagitario se estrenó en 2001, la segunda, El dios de madera, en el verano de 2010), su labor literaria se ha desarrollado principalmente -desde su inclusión en la histórica antología de Castellet Nueve novísimos poetas españoles- en el campo de la novela. Sus principales publicaciones narrativas son: Museo provincial de los horrores, Busto (Premio Barral 1973), La comunión de los atletas, Los padres viudos (Premio Azorín 1983), La Quincena Soviética (Premio Herralde 1988), La misa de Baroja, La mujer sin cabeza, El vampiro de la calle Méjico (Premio Alfonso García Ramos 2002) y El abrecartas (Premio Salambó y Premio Nacional de Literatura [Narrativa], 2007);. en  2009 publica una colección de relatos, Con tal de no morir (Anagrama), El hombre que vendió su propia cama (Anagrama, 2011) y en 2014, junto a Luis Cremades, El invitado amargo (Anagrama), Enemigos de los real (Galaxia Gutenberg, 2016), El joven sin alma. Novela romántica (Anagrama, 2017). Su más reciente libro es Kubrick en casa (Angrama, 2019).

 

La Fundación José Manuel Lara ha publicado en 2013 su obra poética completa, que va desde 1967 a 2012, La musa furtiva.

 

Cabe también destacar muy especialmente sus espléndidas traducciones de las piezas de Shakespeare Hamlet, El rey Lear y El mercader de Venecia; sus dos volúmenes memorialísticos El novio del cine y El cine de las sábanas húmedas, sus reseñas de películas reunidas en El cine estilográfico y su ensayo-antología Tintoretto y los escritores (Círculo de Lectores/Galaxia Gutenberg).

 

Foto: Asís G. Ayerbe

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