PRISA utiliza cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia de navegación y realizar tareas de analítica. Al continuar con tu navegación entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

Cerrar

El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

jueves, 13 de agosto de 2020

 Vicente Molina Foix

White y Crane

Una tarde fría de la primavera de 1894, el novelista Stephen Crane paseaba con su amigo Jim Huneker por el Bowery neoyorkino cuando, al ir a entrar en el restaurante del hotel Everett House, se les acercó un muchacho de no más de quince años que pedía en la puerta; agradecido por los 25 centavos de limosna, el mendigo, hermoso "como un ángel de Rossetti", les siguió hasta el interior del hotel, dándose entonces cuenta Crane de que el chico iba pintado, "carmín en los labios y kohl en los ojos", y perfumado como una mujer pública. Esto sucedió realmente, de creer el relato de Jim Huneker. Lo que siguió al encuentro con el joven y enfermo prostituto Elliott, lo que Crane escribió o no en torno a su figura (nada se ha conservado del supuesto relato inconcluso), es la base sobre la que Edmund White desarrolla esta fascinante novela en dos tiempos y dos líneas narrativas que es Hotel de Dream (Lumen, Barcelona, 2010), eludiendo las trampas, a veces letales, de la meta-literatura, y triunfando además en algo más difícil: crear personajes de personas históricas (Joseph Conrad, Henry James, H. G. Wells, el propio Crane y su mujer Cora, entre otros) sin caer en el guiño para resabiados ni en el pastiche.

    Mezclando la tercera persona narrativa y la voz del autor de ‘La roja insignia del valor', White reconstruye en una serie de capítulos alternos el final de la vida del gran novelista norteamericano, muerto de tisis en un hospital de Baviera antes de cumplir los veintinueve años. Cuando narra, White introduce a la vez, en episodios de gran comicidad, a los escritores de aquel tiempo que admiraban al joven y ya consagrado Crane, aunque de esos capítulos, lo esencial es la semblanza de Cora Taylor, una mujer casada que, después de enamorarse de Crane en Jacksonville, donde ella regentaba el burdel Hotel de Dream, le siguió a Grecia para cubrir como periodista, al tiempo que él lo hacía por su parte, la guerra greco-turca de 1897. La Cora vivamente retratada por White es ardorosa, inteligente, fiel, desconfiada de los literatos que visitan al escritor enfermo y provista de la formidable sensualidad adquirida en su oficio prostibulario: "Le gustaba [a Crane, escribe White en una sugestiva escena sexual del capítulo 14] que Cora conociera tan bien el cuerpo masculino".

    Lo que da sin embargo a ‘Hotel de Dream' su categoría de refinado y conmovedor artefacto novelesco es aquello que White imagina y recrea enteramente a partir de ese cuento nunca encontrado que, según ciertos testimonios, Crane empezó a escribir, tras conocer a Elliott, con el horrendo título de ‘Flores del asfalto'; White lo cree falso y lo cambia por su cuenta a ‘El chico pintado'. Esta parte, que se inicia como contrapunto de la agonía de Crane, acaba apoderándose enteramente de ‘Hotel de Dream', y la desmesurada y trágica pasión que viven en ella el atractivo muchacho y el atormentado banquero Theodore Koch es mucho más que el correlato ficticio de las últimas horas de amor crepuscular entre Stephen y Cora. Ejerciendo su libertad de fabular, White refleja en ‘El chico pintado' el escenario urbano de una Nueva York en sus bajos fondos (ya muy presente en la primera gran novela de Crane, ‘Maggie, una chica de la calle'), traza con una gracia picante los perfiles de un universo gay decadentista y excéntrico, y va desarrollando el destructivo romance de Theodore y Elliott, que tampoco en esta novela imaginaria acaba del todo, aunque sí alcanza un magnífico clímax con los consejos urgentes y precisos que el moribundo le va dictando a Cora para que Conrad o James la puedan concluir. No contaremos el sorprendente giro del desenlace.

   Edmund White, reconocido desde su primera obra maestra ‘La historia particular de un muchacho' y seguramente menos leído que otros autores de su generación (nació en 1940), es a mi juicio el mayor prosista que hoy escribe novela en América. Esto, que convierte la lectura de sus libros en un placer constante, puede ser un tormento para sus traductores. Cruz Rodríguez lleva a cabo su cometido con solvencia; hay algún pequeño problema de comprensión, un feo error o errata al llamar Antonio al Antinoo del emperador Adriano, y, lo que es peor, un desliz al describir la voz (página 16) y también ciertos modismos de Henry James.

[Publicado el 17/2/2011 a las 08:48]

Compartir:

Comentarios (1)

  • ¿Para qué leer a Stephen Crane cuando se puede leer a Ambrose Bierce por el mismo precio? Yo es que no lo entiendo.

    Comentado por: R. el 09/3/2011 a las 20:51

Deja un comentario




Tu correo electrónico:


Escribe los caracteres de la imagen (para evitar SPAM):

Comentario:


Foto autor

Biografía

 

Vicente Molina Foix nació en Elche y estudió Filosofía en Madrid. Residió ocho años en Inglaterra, donde se graduó en Historia del Arte por la Universidad de Londres y fue tres años profesor de literatura española en la de Oxford. Autor dramático, crítico y director de cine (su primera película Sagitario se estrenó en 2001, la segunda, El dios de madera, en el verano de 2010), su labor literaria se ha desarrollado principalmente -desde su inclusión en la histórica antología de Castellet Nueve novísimos poetas españoles- en el campo de la novela. Sus principales publicaciones narrativas son: Museo provincial de los horrores, Busto (Premio Barral 1973), La comunión de los atletas, Los padres viudos (Premio Azorín 1983), La Quincena Soviética (Premio Herralde 1988), La misa de Baroja, La mujer sin cabeza, El vampiro de la calle Méjico (Premio Alfonso García Ramos 2002) y El abrecartas (Premio Salambó y Premio Nacional de Literatura [Narrativa], 2007);. en  2009 publica una colección de relatos, Con tal de no morir (Anagrama), El hombre que vendió su propia cama (Anagrama, 2011) y en 2014, junto a Luis Cremades, El invitado amargo (Anagrama), Enemigos de los real (Galaxia Gutenberg, 2016), El joven sin alma. Novela romántica (Anagrama, 2017). Su más reciente libro es Kubrick en casa (Angrama, 2019).

 

La Fundación José Manuel Lara ha publicado en 2013 su obra poética completa, que va desde 1967 a 2012, La musa furtiva.

 

Cabe también destacar muy especialmente sus espléndidas traducciones de las piezas de Shakespeare Hamlet, El rey Lear y El mercader de Venecia; sus dos volúmenes memorialísticos El novio del cine y El cine de las sábanas húmedas, sus reseñas de películas reunidas en El cine estilográfico y su ensayo-antología Tintoretto y los escritores (Círculo de Lectores/Galaxia Gutenberg).

 

Foto: Asís G. Ayerbe

Bibliografía

 

 

 

 

 

 

 

 

Enlaces

Información sobre la película El dios de madera

Audios asociados

Página diseñada por El Boomeran(g) | © 2020 | Fundación Formentor | Barceló Torre de Madrid. Plaza de España, 18 28008 Madrid (España) | | Aviso Legal | RSS

Página desarrollada por Tres Tristes Tigres