PRISA utiliza cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia de navegación y realizar tareas de analítica. Al continuar con tu navegación entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

Cerrar

El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

domingo, 9 de agosto de 2020

 Jesús Ferrero: Cielos e Infiernos

David Bowie en la ciudad irreal

La canción que más me gusta de Bowie habla de una casa de locos al otro lado de la ciudad. El mismo Bowie confesó una vez que procedía de una familia de locos. Su hermano, por ejemplo, padecía esquizofrenia. A ese hermano Bowie lo abandonó, como el personaje que interpreta en la película Feliz navidad, Mr. Lawrence, donde un militar británico confiesa haber abandonado a su hermano discapacitado, en circunstancias terribles.

 

 

Feliz navidad, Mr Lawrence es quizá la mejor película de Bowie, que nunca fue un buen actor, quizá porque toda la imaginación y toda la fuerza que ponía en sus interpretaciones escénicas como cantante pop-rock, le abandonaban cuando tenía que interpretar un personaje cinematográfico. Misterios de la naturaleza.


Tenía un ojo de cada calor. Todo empezó la noche en la que uno de sus amigos le dio un puñetazo. Bowie pudo haber perdido la visión, pero tras varias operaciones consiguieron salvar su ojo, si bien la pupila le quedó permanentemente dilatada, haciendo que pareciera de otro color. Bowie se inventó historias mucho más pintorescas para explicar el milagro de su rostro, y en más de una ocasión lo esgrimió como prueba de su naturaleza extraterrestre.


Aunque David Bowie procedía del Swinging London y de finales de los sesenta, como músico llegó a la madurez, a una madurez deslumbrante, a finales de los setenta con la trilogía de Berlín: Low, Heroes y Lodger. En esa época llegué a sumergirme profundamente en su música. Antes de editar Low, Bowie hizo un viaje a Rusia y la recorrió en el Transiberiano. Se notaba aire estepario en sus nuevos discos. Su luz empezó a decaer en los años noventa, en parte porque el mismo David Bowie decidió huir de su propia sombra bajo los cielos de Nueva York y en compañía de una mujer que, según dicen, se parece mucho a la reina de Saba.

 

 

Muerto el héroe y el antihéroe, los que negaban sus últimos discos ahora lo alaban hasta el límite de lo posible. En toda sociedad, la necrofilia siempre ha sido una pasión muy por encima de la tendencia a cantar a los vivos y a la vida. Yo me he limitado a presentarlo como mito, como “relato compartido” por muchas personas que disfrutaron de su música, sus cambios, sus sobresaltos, sus noches a tumba abierta, sus amores de uno y otro signo, y sobre todo de su descubrimiento del verdadero Berlín, más allá de su propia fábula de espías, muros infranqueables y cenizas de la guerra.


En 1987 estuve en Berlín, a los dos lados del telón de acero, en parte por lo atractiva que me parecía la ciudad tras el filtro que le ponían Lou Reed y David Bowie, y en parte porque quería constatar que Berlín era una ciudad real.


Seguramente David Bowie había ido a Berlín por la misma razón. Se trataba de una ciudad que exigía ser constatada, no solo imaginada. Como todas las ciudades apocalípticas y vinculadas a la destrucción, Berlín era pura sustancia mítica. O te acercabas a ella y la tocabas, o te parecía más irreal que Avalón.

[Publicado el 18/1/2016 a las 10:47]

Compartir:

Comentarios (6)

  • Un hombre de arte musical y cine solo los que conocen su obra pueden disfrutar como yo de una historia mitica escrita por David Bowie.

    Comentado por: America Flores el 25/1/2016 a las 03:38

  • Muy buena reseña, me gustaban algunas canciones de él y cuando alguien me preguntaba que le dijese alguna canción yo siempre les comentaba que salia en un comercial de Coca-Cola "Heroes"

    Comentado por: Blanca Araceli Najera Saenz el 24/1/2016 a las 21:02

  • A Julio: Sí, su voz..., pero cuando usaba el tono grave funcionaba bastante bien.

    Comentado por: Jesús Ferrero el 21/1/2016 a las 17:36

  • A pesar de que tengo un recuerdo agradable de Berlin, me parece que mucha gente se podría haber ahorrado un viaje fantasma si se hubiera dado cuenta de que detrás del álbum homónimo de Lou Reed había un homenaje a Kurt Weill. el autor de las zarzuelas ocasionalmente disonantes de Bertold Brecht. Sus desapacibles años de entreguerra, no los de la postguerra con sus mendrugos/soldados americanos, son los que a estas alturas uno cree oir en la voz po-faced de Reed mientras desgrana su crónica de sucesos. A Bowie se le puede respetar por múltiples razones ('y todo el quién es quién, y todos los donadie'), pero esa voz...Y mira que lo intentó, con mayor éxito en el truculento Scary Monsters donde consigue recordar a su producido Iggy Pop (un 'natural', que llaman los estadounidenses), PERO, pero (pero) siempre tan intenso. E insisto, era muy generoso con las gentes y las gentes a quienes consiguió contratos discográficos, las ganas de mojarse, mà esa voz ratonera...

    Comentado por: viejo viejisimo el 19/1/2016 a las 14:52

  • Su legado es largo y su último disco una obra maestra.

    Comentado por: Jesús Ferrero el 19/1/2016 a las 09:05

  • todas las personas que somos amantes del rock conocimos sus obras maestras musicales y fílmicas, a pesar de que su época de oro yo aun era un sueño para mis papas, su legado fue conservándose al pasar los años. Para mi en lo personal fue uno de los maestros que me inspiro para meterme en el mundo del rock....... larga vida a David Bowie

    Comentado por: Julio Cesar Medina Vázquez el 19/1/2016 a las 04:30

Deja un comentario




Tu correo electrónico:


Escribe los caracteres de la imagen (para evitar SPAM):

Comentario:


Foto autor

Biografía

Jesús Ferrero nació en 1952 y se licenció en Historia por la Escuela de Altos Estudios de París. Ha escrito novelas como Bélver Yin (Premio Ciudad de Barcelona), Opium, El efecto Doppler (Premio Internacional de Novela), El último banquete (Premio Azorín), Las trece rosas, Ángeles del abismo, El beso de la sirena negra, La noche se llama Olalla, y El hijo de Brian Jones (Premio Fernando Quiñones), y Doctor Zibelius, de reciente aparición. También es el autor del ensayo Las experiencias del deseo. Eros y misos, galardonado con el premio Anagrama, y del poemario Las noches rojas (Premio Internacional de Poesía Barcarola).

Es asimismo guionista de cine en español y en francés, y firmó con Pedro Almodóvar el guión de Matador. Colabora habitualmente en el periódico El País como crítico literario, y como reportero en National Geographic.

Su obra ha sido traducida a quince idiomas, incluido el chino. 

Bibliografía

 

 

Las abismales. Premio de novela Café Gijón (Siruela, 2019)

 

 

 

Nieve y neón (Siruela, 2015) 

 

Doctor Zibelius (Algaida, 2014)

La noche se llama Olalla. (Siruela 2013)
La noche se llama Olalla

El hijo de Brian Jones (Alianza Editorial, 2012)
El hijo de Brian Jones

 Balada de las noches bravas. (Siruela, 2010)
 

Las experiencias del deseo. Eros y misos (Anagrama, 2009)

Vídeos asociados

Página diseñada por El Boomeran(g) | © 2020 | Fundación Formentor | Barceló Torre de Madrid. Plaza de España, 18 28008 Madrid (España) | | Aviso Legal | RSS

Página desarrollada por Tres Tristes Tigres