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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

jueves, 4 de junio de 2020

 Sergio Ramírez

IV. Madiba

Igual que Mugabe, Mandela sufrió larga cárcel en castigo por su lucha en contra del régimen racista, porque Sudáfrica y Rhodesia eran los dos modelos de supremacía blanca en el continente africano, hasta que tuvo que ser liberado tras una de las luchas populares más heroicas y trascendentes de que el siglo veinte tuvo memoria, y fue electo en 1994 el primer presidente negro de su país por un período de cinco años. Mandela se encarnó en la conciencia de su pueblo oprimido como un líder natural, el Madiba, más allá de los votos, y pudo hacerse quedado en la presidencia todo el tiempo que hubiera querido, hasta hoy mismo, cuando ha llegado a los 92 años de edad, y habría seguido siendo el líder indiscutido del Congreso Nacional Africano, su partido.

Sin embargo, al término de su período decidió no quedarse un día más, y dio paso a la escogencia de su sucesor, renunciando a la reelección y abandonando el poder en la plenitud de su poder, y de su prestigio mundial. Se apartó con humildad, y en su cuenta no hay abusos de poder, ni actos de corrupción, ni discursos huecos, ni bufonadas, sino la visión de un hombre que quiso construir un país democrático y unido, más allá de las fronteras raciales, buscando la reconciliación con la minoría blanca para tener una sola y gran nación. Un estadista verdadero, que basó su sentido del poder en la ética, y en la lealtad a sus principios, el mismo cuando estaba en la cárcel que cuando estaba en el palacio presidencial.

La historia no recordará a Mugabe sino como un tirano corrupto, de los que hay muchos, que frustró un proyecto de nación y falseó la palabra liberación y la palabra revolución en el más abyecto de los sentidos, por mucho que llene las plazas de estatuas suyas, y las calles de carteles con su rostro. Mientras tanto Mandela es un símbolo universal de lo que podríamos llamar la santidad en la política.

La más valiosa de los figuras mundiales del siglo veinte, una figura ética por sobre todas las cosas, más allá de las estatuas que se alzan en su homenaje, muy a pesar suyo.

[Publicado el 26/2/2010 a las 08:00]

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Comentarios (3)

  • "Santidad politica" Pues de la politica actual me parece es el unico ejemplo realmente significativo.
    A veces me parece que este tipo de personas ya se encuentran en extinsión. Igual que los dinosaurios. La sociedad actual es altamente competitiva y lo de globalizado me parece mas bien a cerrado.
    Pues el fuerte termina con el más debil.
    Todos deseamos luchar por intereses personales y muy pocos por el bien común.
    Las palabras:patria, honor, lealtad, humildad, virtud. No estan más de moda. Hoy por Hoy triunfa la astucia, poder, dinero. "santidad politica" es la utopia con la que soño Tomas Moro y por la cual dio su vida.
    Y cuantos no dieron su vida en Nicaragua por ese sueño en el cual creyeron y sin embargo hoy sigue siendo una triste quimera. Por el dolor de tantos hasta cuando encontraremos "santidad politica"
    para Nicaragua.

    Comentado por: Ruth Ramos Solís el 18/3/2010 a las 20:16

  • estoy con Flavia, la palabra "aleccionador" se ajusta a Nelson Mandela
    ( ... "cuando todo esto termine" ... )

    Comentado por: juan-andres el 02/3/2010 a las 12:31

  • Excelente articulo. Ademas muy aleccionador. Sera ese el camino que trendremos que adoptar en Veneuela cuando todo esto termine...El camino de la recncialiacion y la inclusion y no el del odio y la venganza. Es la unica manera de tener el pais que soñamos y nos merecemos. Por nuestros hijos y nietos...Le recomiendo ver la pelicula INVICTUS donde esta plasmado, precisamente, lo que nos quiso transmitir con su escrito.
    Atentamente,
    FLAVIA PALENZONA
    PD Le pido disculpas por la falta de acentos pero tengo un problema con mi teclado...Gracias

    Comentado por: Flavia Palenzona el 01/3/2010 a las 15:56

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Biografía

Sergio Ramírez nació en Nicaragua en 1942. Publicó su primer libro Cuentos, a los veinte años. Participó en la lucha para derrocar la dictadura Somoza y formó parte del gobierno revolucionario, del que llegó a ser vicepresidente en 1985. En su obra literaria figuran, entre más de una treintena de libros, Castigo divino (1988), Premio Internacional Dashiel Hammett de Novela; Un baile de máscaras (1995), Premio Laure Bataillon a la mejor novela extranjera en Francia en 1998; Margarita está linda la mar,  Premio Alfaguara de Novela 1998, y Premio Latinoamericano José María Arguedas en el 2000. Así también Cuentos completos (1998), con prólogo de Mario Benedetti; Adiós Muchachos, memoria de la revolución sandinista, (1999); el libro de cuentos Catalina y Catalina (2001); Mentiras Verdaderas (2001) y El viejo arte de mentir (2004), ambos sobre la creación literaria (2001); las novelas Sombras nada más (2002) y Mil y una muertes (2004); Señor de los Tristes, ensayos sobre escritores y escritura (2006), El reino animal, cuentos (2006), Tambor olvidado, ensayos (2007), El cielo llora por mí (2009) y La fugitiva (2011). En 2014 ha sido galardonado con el Premio Internacional Carlos Fuentes a la Creación Literaria.

Su web oficial es: http://www.sergioramirez.com y su página oficial en Facebook: www.facebook.com/escritorsergioramirez.

Foto Copyright: Daniel Mordzinski 

 

 


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