I. Fortaleza de eternidad
Aquella comunidad de artistas se repartía en antiguos edificios de apartamentos asignados por los anfitriones, y sus miembros nos encontrábamos de vez en cuando en recepciones y en lecturas de poesía, conciertos y exhibiciones de arte. Había músicos suizos y belgas, poetas rumanos y polacos, dramaturgos búlgaros, escultores y pintores de Estados Unidos, y yo, un novelista centroamericano que quería empezar apenas su segunda novela, y entre todos éramos en aquel escaparate un muestrario de los dos mundos que el muro pretendía separar.
Me quedé por dos años. Y a Berlín Occidental llegaban también entonces los perseguidos por la dictadura militar en Grecia, los chilenos exiliados tras el golpe de Pinochet, había ya barrios enteros de trabajadores emigrantes turcos y yugoeslavos, y llegaban los ecos del fin de la guerra de Viet Nam, de la revolución de los claveles en Portugal, y de la agonía del Generalísimo Francisco Franco, que parecía iba a volverse eterna, y que anunciaba una nueva era para España.
Mientras tanto el muro seguía allí, incólume, con fortaleza de eternidad.
[Publicado el 27/11/2009 a las 18:32]
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Estimado Dr. Sergio Ramírez Mercado:
Ante todo reciba un afectuoso saludo.
Los hechos que están ocurriendo en Cuba nos causan un daño enorme a los izquierdistas del mundo entero, que aspiramos a lograr sociedades donde se satisfagan plenamente los derechos sociales básicos, se eliminen todo tipo de discriminación y se respeten los derechos humanos.
No sé si usted conoce a Ángel Santiesteban, uno de los escritores cubanos más laureados en los últimos años. Aunque vive en La Habana, su blog, ‘Los hijos que nadie quiso’, tiene que estar hospedado fuera de nuestra patria, ya que sólo los incondicionales de Fidel pueden lograr hospedaje para su blog en Cuba.
Le muestro la denuncia realizada hoy por el escritor Ángel Santiesteban.
El gobierno levanta su carpa de circo
Ángel Santiesteban | 30/11/2009
CONFIESO QUE NO SOY LECTOR ASIDUO DEL Género policíaco, aunque no he dejado de leer las novelas de mis amigos Leonardo Padura, Amir Valle y Lorenzo Lunar; pero a veces no hay que comprar un libro para destejer intrigas y confabulaciones, con solo leer la prensa y los actos deshonestos del mecanismo represivo de la oficialidad cubana, es suficiente:
Unos tripulantes de un auto marca Lada, con chapa amarilla, me asedia y fractura un brazo. Luego, los seguidores del régimen aseguran que es imposible que algo así suceda y públicamente, cumpliendo órdenes de sus superiores, cuestionan la veracidad del incidente. (Hasta aquí lo que parece ser el comienzo de una trama).
Hace apenas dos semanas, un auto de una nueva marca china recién llegados al país, y también con chapa amarilla, a cinco cuadras del lugar donde me golpearon, secuestran a la bloguera Yoani Sánchez y al escritor Orlando Luis Pardo, los obligan a abordar el auto y, una vez dentro, les pegan miserablemente. (Un segundo acto con contaminación de thriller).
Hace apenas unas horas, un montaje teatral tuvo lugar en La Habana (la forma que la oficialidad homenajeara al recién terminado Festival de Teatro), en el lugar que citara Reinaldo Escobar al agente Rodney para un encuentro pacífico, y lo conminara a dar una explicación coherente del por qué actuó de manera tan sórdida al golpear a su esposa, se montaron carpas de ventas de libros, se instalaron gigantescos aparatos de audio, y convocaron a grupos de jóvenes que, por el pelado de los varones, parecen pertenecer a escuelas militares, con la orden de golpear a Reinaldo y a sus acompañantes. Luego, otro grupo de la seguridad, tomaría cartas en el asunto, y los rescatarían de “las manos del pueblo ofendido”. El incidente sería tomado por las cámaras de la televisión cubana. (Así queda el pésimo guión cinematográfico).
Cínicamente, a través de algunos medios de difusión, los ideólogos burlándose del pueblo y de la inteligencia más elemental, dan a conocer la noticia que miembros de la Seguridad del Estado salvaron a Reinaldo Escobar del linchamiento del pueblo. ¡Ni que en Cuba fuera posible pestañear sin autorización oficial! Es sabido que el país se administra como si fuera la finca familiar que heredaron de su padre. Una vez leí que el viejo Ángel Castro, por las noches, movía las cercas que limitaban su propiedad para ampliarla. Sus hijos, movieron las cercas en los cuatro puntos cardinales hasta llevarlas a los límites marítimos, en pleno día y ante los ojos de todos los cubanos, el mayor engaño y silencio en lo anales de la historia de Cuba.
Si aún es posible, por las infinidades de veces y el desgaste sentimental de sentir pena ajena por el gobierno cubano, en esta ocasión al creerse “obligado” a formar semejante engendro circense para contrarrestar la valentía de un ciudadano que sale del molde, que cruza la verja del redil y expone otra variante social.
La soberbia totalitaria no les permite aceptar un movimiento social que no sea aprobado por ellos, y ante el miedo de perder las riendas que controlan la sociedad y el pensamiento individual, en su desesperación, terminan en el gran ridículo y engañando al pueblo que por temor, finge creer la versión oficial. El gobierno no debe olvidar que hay escritores, dramaturgos y guionistas “El intelectual barato”[1], dispuestos a seguirles el juego a cambio de los viajecitos al extranjero, y de esa manera intenten construirles con alguna coherencia sus entuertos truculentos con verosimilitud.
Alerto que cada vez las acciones atroces del gobierno cubano van en crescendo y se parecen más a las crueldades de las dictaduras militares que existieron en América Latina. También alerto que hay una nueva variedad con respecto al actuar del gobierno: del policiaco de espionaje, al thriller de suspenso con misterio y horror. Alguien me dijo que el dictador español Franco, cuando más asesinatos políticos encomendó, fueron en sus últimos días de vida.
[1] Artículo de Mario Vargas Llosa contra una banda de intelectuales baratos reclutados por la oficialidad del Perú en los tiempos de la dictadura. Escrito para la revista Caretas y reproducido en Contra viento y marea II.
Publicado en: Los hijos que nadie quiso.
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Estimado Dr. Ramírez, esta denuncia se une a las que hicieron Yoani Sánchez y Reinaldo Escobar, que no han tenido respuesta oficial del régimen cubano.
Reinaldo Escobar dice que identificó a uno de los agresores, ‘el agente Rodney’, y muestra su foto
http://www.desdecuba.com/reinaldoescobar/
Cuando Reinaldo Escobar se encuentra en el lugar en que citara al ‘agente Rodney’ para un encuentro pacífico, y le está hablando a la prensa extranjera, nadie muestra su disgusto por lo que dice; sin embargo, súbitamente comienzan a gritarle, como puede comprobar en estos vídeos
http://www.youtube.com/watch?v=JEyHvd7QQQ8
http://www.youtube.com/watch?v=8IE54OEsYos&feature=related
http://www.youtube.com/watch?v=lUCCbq6F390&feature=related
Los empujones al periodista Reinaldo Escobar -una persona de sesenta y dos años-, con gritos de “Esta calle es de Fidel”, “Pin pon fuera” y “Pa lo que sea Fidel, pa lo que sea” no son argumentos; eso es neofascismo.
Gracias a que la prensa extranjera estaba filmándolo todo, es que Reinaldo Escobar no resultó lesionado. Me recuerda los actos de repudio de las décadas del ochenta y del noventa, realizados por las Brigadas de Respuesta Rápida, que tenían la orientación de salir a combatir a todo aquel que hubiese expresado su deseo de irse de Cuba o le hubiese hecho alguna crítica al régimen; armadas con maderos y cabillas, las Brigadas tiraron huevos y golpearon a diestra y siniestra, sin importar que fuesen niños, mujeres o ancianos los agredidos.
Desconozco si es cierto lo que han denunciado. Pero dada la gravedad de las mismas, el gobierno cubano tiene que realizar una investigación exhaustiva y emitir un informe.
¿Tengo razón?
Muchas gracias por su atención, Dr. Ramírez; quedo en espera de su respuesta.
MCR.
castroeducacion@yahoo.es
Comentado por: Manuel Castro Rodríguez el 01/12/2009 a las 03:08
Sergio Ramírez nació en Nicaragua en 1942. Publicó su primer libro Cuentos, a los veinte años. Participó en la lucha para derrocar la dictadura Somoza y formó parte del gobierno revolucionario, del que llegó a ser vicepresidente en 1985. En su obra literaria figuran, entre más de una treintena de libros, Castigo divino (1988), Premio Internacional Dashiel Hammett de Novela; Un baile de máscaras (1995), Premio Laure Bataillon a la mejor novela extranjera en Francia en 1998; Margarita está linda la mar, Premio Alfaguara de Novela 1998, y Premio Latinoamericano José María Arguedas en el 2000. Así también Cuentos completos (1998), con prólogo de Mario Benedetti; Adiós Muchachos, memoria de la revolución sandinista, (1999); el libro de cuentos Catalina y Catalina (2001); Mentiras Verdaderas (2001) y El viejo arte de mentir (2004), ambos sobre la creación literaria (2001); las novelas Sombras nada más (2002) y Mil y una muertes (2004); Señor de los Tristes, ensayos sobre escritores y escritura (2006), El reino animal, cuentos (2006), Tambor olvidado, ensayos (2007), El cielo llora por mí (2009) y La fugitiva (2011).
Su web oficial es: http://www.sergioramirez.com y su página oficial en Facebook: www.facebook.com/escritorsergioramirez.
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