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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

sábado, 30 de mayo de 2020

 Sergio Ramírez

II. La tiranía personal del escritor

Las novelas que se resuelven por medio de una votación democrática, como es el caso de la wovel, o "redonovela", me recuerdan a las de Charles Dickens, que se publicaban por entregas en los periódicos y en las revistas, como solía hacerse en el siglo XIX, en cuerpos especiales, de donde viene el término folletín, o folletón.

/upload/fotos/blogs_entradas/charles_dickens_1_med.jpgCuando El almacén de antigüedades se publicó semanalmente entre 1840 y 1841, en Master Humphrey´s Clock, una revista propiedad del mismo Dickens,  todo el mundo quería saber qué iba a ocurrir con la dulce y desdichada Little Nell Trent, víctima de las maldades del enano Daniel Quilp. Dickens habría de recibir entonces centenares de cartas de los lectores para que salvara a la niña, a punto de sucumbir ante la muerte. Lo meditó. Y en sus paseos solitarios junto al Támesis, decidió que debía morir. Sabía que los finales felices, son los más fáciles en la literatura, aunque contenten más al lector.

Por tanto, Dickens, despreciando la voluntad de la mayoría, ejerció su tiranía de escritor, y no por esto perdió lectores. Multitudes se agolpaban en los muelles de Nueva York para esperar el buque que llegaba de Inglaterra con los paquetes de periódicos donde venían los cuadernos con los capítulos de sus novelas, y la gente arrebataba los ejemplares, para leerlos en el mismo muelle.

A ver qué dicen ustedes: ¿Democracia, o tiranía?

[Publicado el 26/12/2008 a las 06:00]

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Comentarios (6)

  • Escribir, si se tiene talento claro e imaginacion, no importa escribir bajo una democracia o dictadura, el contexto inmediato de ese hipotetico escritor. El imaginario del escritor o escritora se manda solo,
    o, diriamos, los personajes controlan al escritor, y eso lo saben muy bien los narradores. Asi que es el dictado de esa maravillosa maquinita que se llama imaginario y esta dentro del escritor. Lo que digan los lectortes es otra cosa. Y claro, en el lamado realismo socialista alli se le imponia, por el estado, lo que deberia el escritor escribir: para los obreros y no para el gusto burgues. Aun padecemos de ese realismo socialista en gente que cree la imaginacion artistica debe HABLAR para
    las masas y cambiar la realidad. El arte no ha producido ninguna revolucion, lo que si hay ecsritores que siguieron el modelo del realismo socialista pero sus obras quedaron olvidadas. Quien lee el poema a Stalin de Neruda, o poemas contra el Nixonicidio del mismo poeta? Nadie.
    Pero si se siguen leyendo los 2o poemas de amor o Residencias en la tierra. Este ultimo libro Neruda dijo en 1956 en Hungria que renunciaba a esos poemas porque eran pequenoburgueses y no eran buenos para las nuevas generaciones de jovenes que iban a construir el socialismo. Etc.
    En conclusion, no es la tirania ni del escritor sino la misteriosa tirania de esa maquinita que se llama el imaginario de ese scritor, escritora, y en fin, de todo artista.
    Picaso durante la ocupacion nazi en Paris, nunca pinto ninguna obra donde por muy debajo estuviera la critica a los nazis, y el sabia lo de los campos de concentracion, sin embargo pintaba gatos, mujeres, flores, durante todo ese tiempo que permanecio en Paris bajo los nazis
    (PD. Guernica lo pinta solo antes de la ocupacion nazi como se sabe, 1936 o 1937)

    Comentado por: Renato el 29/12/2008 a las 15:47

  • La otra tarde, estábamos mi amigo Natanael y yo hablando de nuestras cosas en Alcalá, esquina Doctor Esquerdo, cuando interrumpiendo la conversación al ver pasar a un señor de unos treinta años vestido con pantalón vaquero, chaqueta negra y bufanda de color granate al cuello, me dijo: << Mira Pablo, ese hombre “ha perdido la olla”, va hablando sólo>>. Hombre, le conteste: <<No necesariamente. Yo conozco muchos que hablan ellos solos en una calle cercana a donde nos encontramos, y que creo se llama BOOMERAN(g), y estoy seguro que no se consideran locos , sino todo lo contrario>>. << Lo pensaré>>, me contesto Natanael, añadiendo a continuación, <<Pero observa Pablo, que es un síntoma claro del neurótico, según la Clínica Académica, hablar a un “interlocutor” que no contesta, que no dialoga>>. Me quede pensativo mientras observaba como el hombre del pantalón vaquero se alejaba cabeceando levemente (como esos perritos que algunos llevan en la parte trasera del coche) mientras movía las manos (también de forma ligera e inconsciente) en dirección a alguien que yo no veía. Cuando volví la cabeza para decirle a Natanael que yo era uno de los que frecuentaban ese espacio, tampoco estaba allí. Pensé: <<Se habrá ido sin despedirse>>.

    Comentado por: Pablo el 28/12/2008 a las 11:22

  • Voto por la tiranía personal del escritor. Hay cosas que el escritor puede retomar de la realidad, comentarios de lectores muy cercanos, consejos de amigos, etc… pero al final la obra le pertenece al autor y es él quien decide su inicio, desarrollo, final, vida y muerte de los personajes. Con la democracia la obra literaria pierde autonomía (vital para la creación literaria) y en todo caso ya no sería una obra personal sino colectiva. Por otra parte, se supone que la visión del escritor es particular, por ello escribe, para develar un mundo invisible, un lugar donde el escritor sí logra llegar con su sensibilidad y reflexión. En una democracia todos soñarían con la felicidad, pero la realidad es otra: humana o despreciable, y ahí es donde el escritor desempeña un rol fundamental. La democracia escribiría para ocultar la vileza del hombre, el escritor lo hace para denunciarla. Long live the tyranny!

    Comentado por: Francisco Ruiz Udiel el 27/12/2008 a las 18:51

  • Es mas todavía que una obviedad que el creador "manda" en su creación. Pero es otra obviedad tan grande o más que la anterior, que el creador no es una "isla", y hoy, menos que nunca.

    Ejemplos hay miles.Uno: Giuseppe Verdi y su fabulosa MACBETH. Cuando la estrenó en Paris tuvo que "añadirle" nada menos que nueve mueve minutos por imperativos de la moda parisina a propuesta de los empresarios.Hay cientos de ejemplos. De arquitectos, muchisimos, desde Brunelleschi. Hoy los modernos, mucho más.Los poetas y escritors que van a concurso con tema, igual.Los "artista" no son islas, y además, quieren dinero.

    Pero yo sigo con amalia: el tema de la publicacion de las entradas en los blogs.

    Comentado por: Pablo el 27/12/2008 a las 11:06

  • Tiranía, y me encanta.
    Me recuerda anécdotas de otras artes: Cuando Leonard Bernstein compuso su Misa, le comentó algún obtuso: «Pero Maestro, ¡usted es judío!» Respondió Bernstein: «¿¿Y...??». Dicen que también le pasó a Picaso: «¿Qué significa ese rectángulo acá abajo, a la derecha?» Respondió el genio: «Lo que me da la gana...». Luego a Frank Lloyd Wright con una pareja de ricos a los que les diseñaba su casa: «Professor Wright, ¿what is this big space for, right here?» «For the piano...», responde el genio. «But Professor Wright, I don't play the piano...», insistió el acaudalado cliente. «Then learn!» respondió Professor Wright, impertérrito.
    Sí, el artista es un dictador, y hace lo que le da la gana. Al que no le guste que se dedique a ver partidos de su deporte favorito. Ahí si que hay reglas.

    Comentado por: Ada o el ardor el 26/12/2008 a las 20:57

  • En este caso, claramente tiranía ,aunque no creo que la dupla tiranía-democracia represente las opciones reales.

    Pero aclaremos que es algo totalmente distinto al tema de la publicación en libro de las entradas de un blog.

    Comentado por: amalia el 26/12/2008 a las 09:26

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Biografía

Sergio Ramírez nació en Nicaragua en 1942. Publicó su primer libro Cuentos, a los veinte años. Participó en la lucha para derrocar la dictadura Somoza y formó parte del gobierno revolucionario, del que llegó a ser vicepresidente en 1985. En su obra literaria figuran, entre más de una treintena de libros, Castigo divino (1988), Premio Internacional Dashiel Hammett de Novela; Un baile de máscaras (1995), Premio Laure Bataillon a la mejor novela extranjera en Francia en 1998; Margarita está linda la mar,  Premio Alfaguara de Novela 1998, y Premio Latinoamericano José María Arguedas en el 2000. Así también Cuentos completos (1998), con prólogo de Mario Benedetti; Adiós Muchachos, memoria de la revolución sandinista, (1999); el libro de cuentos Catalina y Catalina (2001); Mentiras Verdaderas (2001) y El viejo arte de mentir (2004), ambos sobre la creación literaria (2001); las novelas Sombras nada más (2002) y Mil y una muertes (2004); Señor de los Tristes, ensayos sobre escritores y escritura (2006), El reino animal, cuentos (2006), Tambor olvidado, ensayos (2007), El cielo llora por mí (2009) y La fugitiva (2011). En 2014 ha sido galardonado con el Premio Internacional Carlos Fuentes a la Creación Literaria.

Su web oficial es: http://www.sergioramirez.com y su página oficial en Facebook: www.facebook.com/escritorsergioramirez.

Foto Copyright: Daniel Mordzinski 

 

 


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