I. Días de radio

La quietud pueblerina de mi infancia en Masatepe, en la que uno podía escuchar lejanas las campanas de la iglesia de de San Marcos, donde nació Somoza, o las de Niquinohomo, donde nació Sandino, si el viento soplaba desempeñándose desde las alturas del volcán Mombacho, sólo era rota por las emisiones de la Radio Mundial.
No sé cuántos receptores pudo haber entonces en el pueblo, cuando aún no se establecía el reino de los radio de pilas, que dio paso luego al reino de los transistores, y cuando las ondas hertzianas, según el término que de manera elegante y misteriosa utilizaban los propios locutores, sólo podían ser bajadas desde el techo de las casas a través de antenas con polo a tierra, para ir a dar a aquellas cajas de baquelita con apariencia de madera, forradas al frente con tela de cortinas, y donde el dial aparecía iluminado con luz cenital. Así de parecido era, al menos, el aparato de marca Philips entronizado en mi casa, siempre a un volumen suficiente como para escucharlo desde todos los rincones. Desde la cocina, o desde la tienda frente al parque donde oficiaba mi padre. Y desde esa presencia infaltable, la Radio Mundial presidía la vida diaria.
Digo no se cuántos receptores, pero en mi memoria son muchos, porque si uno iba por la calle de un sitio a otro en el pueblo, bien podía escuchar, sin interrupción, los compases iniciales del concierto número uno para piano de Tchaikowski, con que se abría el Derecho de Nacer del prolífico novelista cubano Félix B. Caignet.
[Publicado el 02/10/2008 a las 07:00]
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Correspondería haber hecho ayer el comentario pero no creo que importe demasiado que lo deje en el post de hoy.
La imagen del abusador impacta.
Conviene que lo haga porque todos los que hemos pensado que en la vida hay que luchar por mejorar las condiciones de los seres humanos en este mundo deberíamos avergonzarnos y denunciar donde haga falta. Y donde más falta hace es en el propio país y en aquéllos -Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador, Paraguay, Argentina- en los que, como si de un hijo deficiente se tratara, sus dirigentes le pasan la mano por el hombro, le llenan la alcancía de dulces y caramelos -petróleo y lo que haga falta- y le dejan a su aire, para que siga haciendo lo que puede o lo que es peor, lo que quiere, abusando de las personas, de las instituciones, de lo que haga falta...
Usted, que tanto y tan bien se relaciona en el mundo en general y en España en particular ¿por qué no pregunta a los responsables de los medios de comunicación la causa que les obliga a la desinformación absoluta de los que sucede en Nicaragua? ¿por qué no les pregunta a sus compañeros de letras -Saramago, Galeano, que tanta influencia tienen en esos países- la causa por la que no hacen una denuncia pública no de la persecución del poeta sino de la persecución y abuso que el presidente y su esposa, acompañantes incluidos, hacen del pueblo nicaragüense? ¿Es que acaso el abusador es representante de la izquierda en la que ellos -y yo- militamos?
¿Por qué sólo leemos lo que sucede en su país, acá, en su blog?
Comentado por: estrella el 02/10/2008 a las 11:16
Sergio Ramírez nació en Nicaragua en 1942. Publicó su primer libro Cuentos, a los veinte años. Participó en la lucha para derrocar la dictadura Somoza y formó parte del gobierno revolucionario, del que llegó a ser vicepresidente en 1985. En su obra literaria figuran, entre más de una treintena de libros, Castigo divino (1988), Premio Internacional Dashiel Hammett de Novela; Un baile de máscaras (1995), Premio Laure Bataillon a la mejor novela extranjera en Francia en 1998; Margarita está linda la mar, Premio Alfaguara de Novela 1998, y Premio Latinoamericano José María Arguedas en el 2000. Así también Cuentos completos (1998), con prólogo de Mario Benedetti; Adiós Muchachos, memoria de la revolución sandinista, (1999); el libro de cuentos Catalina y Catalina (2001); Mentiras Verdaderas (2001) y El viejo arte de mentir (2004), ambos sobre la creación literaria (2001); las novelas Sombras nada más (2002) y Mil y una muertes (2004); Señor de los Tristes, ensayos sobre escritores y escritura (2006), El reino animal, cuentos (2006), Tambor olvidado, ensayos (2007), El cielo llora por mí (2009) y La fugitiva (2011).
Su web oficial es: http://www.sergioramirez.com y su página oficial en Facebook: www.facebook.com/escritorsergioramirez.
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