El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
miércoles, 3 de diciembre de 2008
I. El poder del garrote

Una mujer nicaragüense y su hija, asomadas en la ventana de una casa donde puede leerse en graffiti "Luchamos por la paz, no queremos la guerra".
El pasado fin de semana ocurrieron en Nicaragua sucesos que abren graves interrogantes sobre el destino de la democracia aún tan precoz. Ciudadanos que se dirigían en autobuses y vehículos privados desde varios puntos del país hacia la ciudad de León para participar en una marcha opositora al gobierno, autorizada de previo por la Policía Nacional, fueron asaltados por turbas armadas de garrotes para impedirles el paso por la fuerza, bajo la consigna transmitida por sus mandos superiores, dirigentes del partido de gobierno presentes en el lugar de los hechos, de frustrar a toda costa la manifestación.
Quienes formaban estas fuerzas de choque iban unos enmascarados, y otros a cara descubierta, en burda imitación de los heroicos tiempos insurrecciónales de la dictadura de Somoza, y se dieron el lujo de subir a los autobuses para requisar a los pasajeros y decidir cuáles continuaban su viaje y cuáles no, mientras tanto otros herían y golpeaban con machetes y palos a gente indefensa, y quebraban a garrotazos y pedradas los vidrios de los vehículos, o los incendiaban con cocteles Molotov.
Sus objetivos fueron cumplidos, porque la manifestación se frustró ante la exhibición de terror, y cuando la policía se presentó al fin a despejar las carreteras, fue enfrentada a palos. Entre los que iban armados de garrotes, con el rostro descubierto, se hallaba el candidato a alcalde del partido de gobierno para la ciudad de León en las próximas elecciones municipales, extraña exhibición de participación democrática.
[Publicado el 26/9/2008 a las 07:00]
Solamente en los gobiernos de corte fascistas y nazistas es que se ven estas escenas, tristemente repudiable en una democracia que aun esta por crecer en Nicaragua, el uso de estas fuerzas que las han usado desde Hitler, Monsolinni,los Somozas y hasta Fidel Castro, con todo lo que digan y el gobierno de los Frentistas, seria bueno que estas practicas sean eliminadas, y dejar el temor a un lado y enfrentarse a la realidad que cuando un pueblo quiere cambios, quiere CAMBIOS.
Comentado por: Ray el 28/9/2008 a las 23:52
Sergio Ramírez nació en Nicaragua en 1942. Publicó su primer libro Cuentos, a los veinte años. Participó en la lucha para derrocar la dictadura Somoza y formó parte del gobierno revolucionario, del que llegó a ser vicepresidente en 1985. En su obra literaria figuran, entre más de una treintena de libros, Castigo divino (1988), Premio Internacional Dashiel Hammett de Novela; Un baile de máscaras (1995), Premio Laure Bataillon a la mejor novela extranjera en Francia en 1998; Margarita está linda la mar, Premio Alfaguara de Novela 1998, y Premio Latinoamericano José María Arguedas en el 2000. Así también Cuentos completos (1998), con prólogo de Mario Benedetti; Adiós Muchachos, memoria de la revolución sandinista, (1999); el libro de cuentos Catalina y Catalina (2001); Mentiras Verdaderas (2001) y El viejo arte de mentir (2004), ambos sobre la creación literaria (2001); las novelas Sombras nada más (2002) y Mil y una muertes (2004); Señor de los Tristes, ensayos sobre escritores y escritura (2006), El reino animal, cuentos (2006), y Tambor olvidado, ensayos (2007). Su web oficial es: http://www.sergioramirez.com/
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