El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Blog de Sergio Ramírez

Cocina de muchas manos

Una de las influencias culturales sujeta a menor represión, o a ninguna, es la culinaria. Los alimentos, que vienen a ser las enseñas fundamentales del gusto y el hábito de comer, se crearon a lo largo de la historia en los fogones rurales, en las cocinas de las haciendas y en los barrios y poblados donde dominaban los indígenas, negros y mulatos, lo mismo que los mestizos pobres, pero también en las cocinas de las familias principales, chapetones y criollos, donde hubo desde el principio de la colonia cocineros y cocineras africanos, esclavos y libertos, tanto negros bozales como ladinos, de los que llegaron desde la península española con sus amos. Los africanos tenían un gusto natural para sazonar, y con frecuencia eran asignados a cocineros, y así aportaron sus formas novedosas de preparar los alimentos, dejando una visible huella en las cocinas locales.

Pero a esas cocinas entraron también desde el principio las cocineras indígenas, dueñas de secretos ancestrales exclusivos de las mujeres, porque en la cultura aborigen los hombres nada tenían que ver con los fogones, ni con los mercados, de donde eran expulsados por ley, al punto que aún hoy la palabra cuque, el anglicismo que designa al cocinero varón, evoca la masculinidad dudosa. Se explicarán entonces porqué yo fui echado desde niño de la cocina; no se trataba más que de una tradición heredada de los tiempos precolombinos en Nicaragua.

[Publicado el 24/7/2008 a las 10:57]

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Comentarios (5)

  • voy a hacer sexoooooooooooooooooo!

    Comentado por: anastacia el 09/10/2008 a las 22:55

  • Cuando estaba en Estelí de visita a la escuela de CENAC me toqué probar la comida ajena por vez primera en un país a donde mi propio idioma no me siguió. Nervioso pedí al mesero que me traera ¨la plata de la casa.¨ Me miró de reojo y en inglés me dijo ¨ok buddy.¨ Comí nacatamal y nunca olvidaré jamás la experiencia de estarme ajeno de ee.uu., solo, en un restaurante acorralado por gente de habla español, incapaz de comunicarme bien, y el sabor rico de ese comida.

    Comentado por: isolani el 27/7/2008 a las 22:20

  • Que curioso y como poco a poco van cambiando las cosas. Imagnínense que yo soy mujer y desde niña, mi madre, muy feminista, nuna me compró ni juegos de cocina con porras y casuelas, ni me dejo entrar en la cocina. Siempre me mantuvo lejos como si aprender a cocinar me condenara a la esclavitud eterna del delantal. Ahora que ya no está mi madre para sacarme corriendo de la cocina, a veces intento aventurarme con algún libro de recetas, pero la mayor parte de las veces tengo que terminar pidiendo algo por teléfono o termino tan estresada que se me quita el hambre.

    Comentado por: Tania el 26/7/2008 a las 19:04

  • Pues me alegra que al menos una ventaja de ser mujer haya sido que me dejaran entrar y hasta ayudar en la cocina, ya que me encanta y siempre me da mucha satisfacción probar una nueva receta. Cocino desde los 12 años y aunque al principio dejaba todo hecho un desastre, me quemaba las manos, se me pasaba la mano con la pimienta y la sal, nunca, nunca me expularon, por lo cua le agradezco mucho a mi madre :)

    Comentado por: Natalia el 26/7/2008 a las 18:56

  • ¡Cómo no!
    Ésa ha sido la actitud generalizada que madres y padres mantuvieron, allá y acá, respecto de los varones. Pero qué curioso, fíjese que los grandes profesionales, o mejor, los más afamados profesionales son hombres. Lo digo desde esta parte donde habito, Europa, y supongo que del otro lado del mar sea igual. ¿Se da usted cuenta de lo injusta que es la vida con las mujeres? Ellas, que han sido las dueñas del fuego y los pucheros; ellas, que han dado de comer a la humanidad por siglos y siglos, están ahí, agazapadas, fungiendo de ayudantes o auxiliares de cocina como mucho... ¿No es un penar? Otro más...
    Pero a pesar de eso ahí seguimos y ahora sí, transmitiendo a nuestros hijos -en lo que a mí respecta, varones los dos- la magia que acontece en la cocina para que luego, sobre la mesa, aparezca algo que les entusiasma y les llena de placer. Y ellos, le aseguro, toman buena nota. Lo he podido comprobar con mis ojos y mi paladar. Y me encanta.

    Y ahora déjeme que le diga, le agradezco enorme la serie de reflexiones que ha publicado en días pasados sobre lo que está sucediendo en Nicaragua. No estuve en la casa por unos días y me quedé con las ganas de escribir un comentario. Ahora no es momento pero siempre lo es para el agradecimiento.

    Comentado por: estrella el 24/7/2008 a las 20:15

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Biografía

Sergio Ramírez nació en Nicaragua en 1942. Publicó su primer libro Cuentos, a los veinte años. Participó en la lucha para derrocar la dictadura Somoza y formó parte del gobierno revolucionario, del que llegó a ser vicepresidente en 1985. En su obra literaria figuran, entre más de una treintena de libros, Castigo divino (1988), Premio Internacional Dashiel Hammett de Novela; Un baile de máscaras (1995), Premio Laure Bataillon a la mejor novela extranjera en Francia en 1998; Margarita está linda la mar,  Premio Alfaguara de Novela 1998, y Premio Latinoamericano José María Arguedas en el 2000. Así también Cuentos completos (1998), con prólogo de Mario Benedetti; Adiós Muchachos, memoria de la revolución sandinista, (1999); el libro de cuentos Catalina y Catalina (2001); Mentiras Verdaderas (2001) y El viejo arte de mentir (2004), ambos sobre la creación literaria (2001); las novelas Sombras nada más (2002) y Mil y una muertes (2004); Señor de los Tristes, ensayos sobre escritores y escritura (2006),  El reino animal, cuentos (2006), y Tambor olvidado, ensayos (2007). Su web oficial es: http://www.sergioramirez.com/

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