El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
viernes, 16 de mayo de 2008
IV. La imagen de la esposa fiel

Eliot Spitzer junto a su esposa Silda Wall.
No he hablado aún de la verdadera víctima propiciatoria en el caso de la vindicta moral de Estados Unidos versus el gobernador Elliot Spitzer. Ella es su esposa, Silda Wall. He tenido que averiguar su nombre porque en las crónicas no se la menciona, y sólo la he visto frente a las cámaras al lado del marido, cumpliendo con el rito de costumbre impuesto a las esposas de quienes confiesan en público sus delitos sexuales. Por eso es que no necesita nombre, es su imagen la necesaria. La imagen de la esposa fiel al hogar y a la institución del matrimonio, pase lo que pase.
Me llamó la atención la dureza trágica de su rostro cansado, avejentado por el dolor de la humillación al cumplir esa ley no escrita de que la mujer del trasgresor tiene que estar de pie junto al marido para oírlo confesar que es cliente de una prostituta de lujo, y que se arrepiente, y que pide perdón por ello, algo que no se dilucida en la intimidad, entre la pareja, sino frente a los focos de la televisión.
El hogar es ahora el set. El ámbito privado se multiplica en millones de pantallas, el conflicto desborda las paredes de la casa, y se convierte en un asunto de todos. Ella está allí sólo para certificar eso, que ha perdido el control sobre su vida privada, y no tiene más remedio que demostrarlo con su presencia, unos pasos ligeramente atrás y al lado del marido, callando, y fingiendo una dignidad que evidentemente no acude a su rostro.
[Publicado el 27/3/2008 a las 07:00]
Eso seria interesante que la mujer estuviera en la situacion de Bill en la Casa Blanca, y su esposo en importantes reuniones politicas. E Hillary jugando con el puro u otra cosa con su asistente joven de 22 abriles. Y no solo eso, que su vestido quedara manchado con lo que se sabe despues de la ceremonia que haria Hullary. Y todo eso que apareciera en publico, en la TV, en todo el mundo. Y Hillary diciendo "Yo no tuve penetracion", etc.
Bill poco menos que la mataria a golpes!
Pero eso es un asunto que viene de milenios y aun no se resuelve.
Comentado por: Rene Chair el 28/3/2008 a las 01:40
Lo que me encantaría sería ver lo contrario. La mujer confesando sus variadas infidelidades con guapos chicos de alquiler al lado del esposo casto, contrito y que le mantiene todo su apoyo.
Comentado por: Denueve el 27/3/2008 a las 23:10
Vivo en EE.UU y hay muchos casos públicos donde se repite el mismo esquema: la esposa al lado del esposo infiel que ha tenido relaciones extramaritales o con una mujer o con un hombre. Lo que hacia a escondidas luego se sabe públicamente y viene el desmoronamiento de la vida política del esposo. La esposa al lado, como estatua, sufriendo por dentro pero SIEMPRE y FIEL al lado del marido.
Hillary, por ejemplo, la pasó muy mal. Mientras su esposo le ponía el puro en la vagina y gozaba con eso en la Casa Blanca, en otras oficinas de alli mismo, su esposa tenia unas reuniones políticas. Esto último s supop recién al comparar los miles de papeles que Hillary dio a la prensa y alli se vio que en esas fechas exactas ocurrían dos historias paralelas en la misma Casa Blanca! Vamos! cualquiera rompe el matrimonio al isntante! (digo yo)
En la biografía de Hillary se menciona que ella enfureció y dio patadas en un puerta , etc. Lo dijo ella. Y tambien le dijo a Bill "Tu arreglas esta mierda que has hecho". Pero luego en público no le dijo nada a su esposo ni hasta ahora.
He oido a mujeres aqui que no entienden esa conducta de Hillary, y menos de la esposa de Spitzer.. Es posible que pierda muchos votos Hillary de mujeres mas jovenes en EE.UU que no son de esa generación de permanecer como estatua ante el marido mientras este putea en privado!
Comentado por: Rene Chair el 27/3/2008 a las 16:17
A mí me parece más atractiva la esposa, pero claro, será porque no soy un hombre. El rostro me conmueve. Pero sí, desearía que como la última ex de Sarkozy tuvieran el carácter de plantar cara, empiezan a dejar de caerte bien cuando se dejan retratar así. Imagino que lo hacen porque de repente se ven envueltas en una historia que no saben manejar, es de suponer que sus emociones y sus creencias andarán realmente revolucionadas. Tal vez necesitan ellas mismas creer en su matrimonio y una forma de hacerlo es presentarse como tal. Pero no le veo a esta mujer ninguna similitud con Hillary Clinton.
Comentado por: Denueve el 27/3/2008 a las 15:51
Dn Sergio, le llamo asi por respeto a su sabiduria. Anoche leía un articulo que dice: Por qué la esposa se presta a la farsa. Silda Wall Spitzer es una brillante abogada madre de tres hijas que ha tenido que enfrentar dicha humillación y un guión reperido por la Senadora Hillary Clinton y Dina Matos McGreevey. Lo que otros esperaríamos es que en un dia cuando venga el próximo drama de faldas una de ellas les diga lo que el profesor de Comunicaciones Penn D Gutgold dice en el artículo "Yo sigo esperando que alguna le diga a su esposo: 'A esto te enfrentas solo' Por qué han de estar ahí si son ellos los que se han equivocado?
Comentado por: Elmer Romero el 27/3/2008 a las 15:29
Hola Don Sergio.
Cuantas cosas le dice a ustes un rostro, a mì realmente me dice poco o nada el rostro apergaminado de la triste, sumisa y derrotada de la señora Spitzer.
No sea usted tan negativo, mire que luego de pasar por semejante humillacion luego se postulan para presidente de la nacion mas poderosa del mundo, asi que la congoja dura realmente poco.
Lo que no puede usted negar, es que la dama de compañia es un verdadero bombòn.
Comentado por: Nàmor Adenip el 27/3/2008 a las 15:10
Sergio Ramírez nació en Nicaragua en 1942. Publicó su primer libro Cuentos, a los veinte años. Participó en la lucha para derrocar la dictadura Somoza y formó parte del gobierno revolucionario, del que llegó a ser vicepresidente en 1985. En su obra literaria figuran, entre más de una treintena de libros, Castigo divino (1988), Premio Internacional Dashiel Hammett de Novela; Un baile de máscaras (1995), Premio Laure Bataillon a la mejor novela extranjera en Francia en 1998; Margarita está linda la mar, Premio Alfaguara de Novela 1998, y Premio Latinoamericano José María Arguedas en el 2000. Así también Cuentos completos (1998), con prólogo de Mario Benedetti; Adiós Muchachos, memoria de la revolución sandinista, (1999); el libro de cuentos Catalina y Catalina (2001); Mentiras Verdaderas (2001) y El viejo arte de mentir (2004), ambos sobre la creación literaria (2001); las novelas Sombras nada más (2002) y Mil y una muertes (2004); Señor de los Tristes, ensayos sobre escritores y escritura (2006), El reino animal, cuentos (2006), y Tambor olvidado, ensayos (2007). Su web oficial es: http://www.sergioramirez.com/
16/5/2008 18:03
Es muy cierto esa intimidad es...
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16/5/2008 08:51
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15/5/2008 22:02
Creo que no se trata de alabar...
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Por honestidad intelectual no...
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