El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
viernes, 16 de mayo de 2008
III. Dobles fondos y dobles caras

La moral puritana de doble fondo, o de doble cara, no tolera matices ni colores a la hora de examinar la naturaleza del pecado, y anula la distancia entre los viejos pecados capitales y los numerosos pecados veniales, porque todo viene a ser crimen punible, aún las tentaciones no consumadas. Se peca con el pensamiento, con la intención, y el peor de todos los pecados es el que proviene del deseo. El gusto es pecado, no sólo la gula, sino el placer de comer, ya no se digan todos los pecados relacionados con el cuerpo, aún su contemplación. Y si ver, sentir, oler, es pecado, qué no será el ayuntamiento carnal que rompe con la santidad instituida del matrimonio.
Y el ciudadano al que le es confiado un cargo público, así sea de de pacífico cobrador de impuesto, se convierte automáticamente en custodio de esa moral cerrada que debe proteger con sus propias acciones. Ya se sabe, mientras no se sepa; y en esto no hay diferencias entre demócratas y republicanos, ni entre conservadores ultramontanos y liberales, como se llama en Estados Unidos a los progres. Al gobernador Elliot Spitzer lo empujó hacia las manos de sus verdugos el propio New York Times, el adalid de las causas liberales, y esos verdugos eran los miembros republicanos de la legislatura estatal, que le exigieron renunciar bajo la amenaza de promover un impichment, que lo hubiera llevado de todos modos a la destitución de su cargo. A la hora de alimentar al monstruo, todos se convierten en sus servidores, y adoradores.
[Publicado el 26/3/2008 a las 07:00]
Comentado por: Namor Adenip el 26/3/2008 a las 15:53
Pues mantengo lo mismo, me alegro de que haya dimitido, por su hipocresía y sobre todo por su injusticia y doble moral ya que él es el más representativo de ésta. Nadie le obligaba a erigirse en falso modelo de moralidad persiguiendo a otros por algo que también hacía. Además usted lo describe de una manera hermosa, apelando a la sensualidad, usando para ello su facilidad lingüística y su capacidad, genial, de novelar la realidad... Sería así si fuese un cuento de deseo carnal entre un hombre y una mujer, pero aquí, entrando de lleno en la prostitución, esas palabras sobran. Ella se vende, por necesidades económicas. Y él compra.
Comentado por: De nuevo el 26/3/2008 a las 15:31
Sergio Ramírez nació en Nicaragua en 1942. Publicó su primer libro Cuentos, a los veinte años. Participó en la lucha para derrocar la dictadura Somoza y formó parte del gobierno revolucionario, del que llegó a ser vicepresidente en 1985. En su obra literaria figuran, entre más de una treintena de libros, Castigo divino (1988), Premio Internacional Dashiel Hammett de Novela; Un baile de máscaras (1995), Premio Laure Bataillon a la mejor novela extranjera en Francia en 1998; Margarita está linda la mar, Premio Alfaguara de Novela 1998, y Premio Latinoamericano José María Arguedas en el 2000. Así también Cuentos completos (1998), con prólogo de Mario Benedetti; Adiós Muchachos, memoria de la revolución sandinista, (1999); el libro de cuentos Catalina y Catalina (2001); Mentiras Verdaderas (2001) y El viejo arte de mentir (2004), ambos sobre la creación literaria (2001); las novelas Sombras nada más (2002) y Mil y una muertes (2004); Señor de los Tristes, ensayos sobre escritores y escritura (2006), El reino animal, cuentos (2006), y Tambor olvidado, ensayos (2007). Su web oficial es: http://www.sergioramirez.com/
16/5/2008 18:03
Es muy cierto esa intimidad es...
Publicado por: Ray
16/5/2008 08:51
Publicado por: Rafael
15/5/2008 22:02
Creo que no se trata de alabar...
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15/5/2008 15:52
Por honestidad intelectual no...
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