El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
sábado, 17 de mayo de 2008
I. La muerte en la calle

El Congreso Nacional de Guatemala ha pasado una resolución legislativa que da vía libre a la aplicación de la pena de muerte, que se hallaba congelada desde hacía tiempo. Sólo hay dos países en América Latina donde la pena de muerte se haya vigente, Guatemala y Cuba, hasta donde entiendo.
Guatemala tiene uno de los índices de criminalidad más altos del continente, y que parece no amainar. Sólo las muertes violentas de mujeres, víctimas de las pandillas de los maras, de ejecuciones extrajudiciales, y de la violencia familiar, suman varios centenares al año, más que en Ciudad Juárez, en México. Y asesinatos entre pandillas rivales y narcotraficantes, y, sobre todo ahora, de choferes y ayudantes de autobuses de las rutas urbanas, víctimas de las redes mafiosas que cobran impuestos de protección a los medios del transporte público, como en los días de gloria mafiosa de Chicago.
Y detrás de eso, toda una negra tradición de exterminio de aldeas indígenas enteras durante los años de la represión militar, cementerios clandestinos, asesinato de líderes políticos y sindicales, sacerdotes y aún obispos, profesores y estudiantes universitarios. El recién electo presidente, el socialdemócrata Álvaro Colom, es sobrino de uno de esos asesinados prominentes, el doctor Manuel Colom, un dirigente de gran arrastre popular, ametrallado en las calles de la ciudad de Guatemala, de la que había sido alcalde.
[Publicado el 18/2/2008 a las 16:59]
Estimado Sergio:
¡Qué bueno que abordas este tema! No es posible que, en plena época en que el ser humano ha avanzado tanto en aspectos como la tecnología y la ciencia, la pena de muerte continúe presente en varios puntos del planeta. Algunos la aplican basados en estrictos códigos religiosos, como los países islámicos; otros la propugnan debido a que consideran disminuye los índices delincuenciales. Ambos grupos parten de argumentos falaces y se hunden en lo más inhumano del "ojo por ojo". De acuerdo con mi criterio y basado en mis creencias cristianas (pero sobre todo en los más esenciales principios éticos), considero que el propio Jesucristo, quien la sufrió en carne propia, abominaría esta práctica en cualquier circunstancia. Resulta contradictorio que el país cuyo presidente defiende a capa y espada el cristianismo fundamentalista (i.e. Estados Unidos) sea uno de los principales defensores de este castigo sin retorno.
Por otra parte, se ha demostrado con creces que la pena de muerte no disminuye los índices de delincuencia. Además, todo sistema de justicia, sin importar su alto índice de confiablidad, se encuentra sujeto a errores humanos. Ni los jueces ni fiscales son dioses; sólo son personas mortales y de carne hueso. Por tanto, en más de una ocasión se han equivocado al aplicar la pena de marras a individuos inocentes, mientras que en otros casos han dejado libres a personas que causarían terror al mismísimo Satanás.
En fin, ya notarás que rechazo rotundamente este castigo, el cual surge de lo más profundo de la animalidad humana.
Saludos,
Dídimo Fijosdalgo
Comentado por: Dídimo Fijosdalgo el 18/2/2008 a las 23:26
Sergio Ramírez nació en Nicaragua en 1942. Publicó su primer libro Cuentos, a los veinte años. Participó en la lucha para derrocar la dictadura Somoza y formó parte del gobierno revolucionario, del que llegó a ser vicepresidente en 1985. En su obra literaria figuran, entre más de una treintena de libros, Castigo divino (1988), Premio Internacional Dashiel Hammett de Novela; Un baile de máscaras (1995), Premio Laure Bataillon a la mejor novela extranjera en Francia en 1998; Margarita está linda la mar, Premio Alfaguara de Novela 1998, y Premio Latinoamericano José María Arguedas en el 2000. Así también Cuentos completos (1998), con prólogo de Mario Benedetti; Adiós Muchachos, memoria de la revolución sandinista, (1999); el libro de cuentos Catalina y Catalina (2001); Mentiras Verdaderas (2001) y El viejo arte de mentir (2004), ambos sobre la creación literaria (2001); las novelas Sombras nada más (2002) y Mil y una muertes (2004); Señor de los Tristes, ensayos sobre escritores y escritura (2006), El reino animal, cuentos (2006), y Tambor olvidado, ensayos (2007). Su web oficial es: http://www.sergioramirez.com/
16/5/2008 18:03
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