El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
sábado, 17 de mayo de 2008
I. La maldición del mulato

Retrato de Rubén Darío a los 28 años.
Igual que las palabras hijo de casa y bastardo, destinadas a denigrar la condición social, la aparición de un mestizaje indeseable, fruto de la llegada de los esclavos africanos a los colonias españolas en América, creó otro tipo de matrículas ofensivas: zambos, mulatos, pardos, cuarterones, quinterones, picholos, una variada gama que se extendía a morisco, albino, tornatrás, lobo, loro, zambaigo, cambujo, albarazado, barcino, coyote, chamizo, allí te estás, no te entiendo, tente en el aire, jíbaro, tresalbo, lunarejo, rayado. Todos estos nombres, útiles en los mercados de esclavos para separar y diferenciar las mercancía humana, provenían, en su mayoría, de los mercados de caballos y bestias de carga.
Los mulatos, zambos y demás frutos de la incesante y variada mezcla del mestizaje triple entre españoles, indígenas y esclavos negros, se volvieron malditos igual que los hijos adulterinos y sacrílegos, aunque aquellos vinieran a ser, con el tiempo, la inmensa mayoría de la población. Y de la palabra mulato (que viene de mula, para marcar que se trata de un híbrido animal) se derivó la palabra mulatez.
Rubén Darío, que tenía sangre mulata, no se reconocía en ella, porque la "aristocracia del pensamiento", que defendía como presupuesto intelectual y estético, era contraria a toda mulatez.
[Publicado el 22/1/2008 a las 08:15]
[Etiquetas: Rubén Darío]
Nunca le he visto nada malo a la palabra mulat@ aunque no sabía que venía de mula, según dice, simplemente define la mezcla entre blanco y negro y además, normalmente, se identifica con alguien de buen ver. Tampoco morisco me suena mal, lo de cuarterón ya es otra cosa, sí le veo tintes racistas. Me imagino que depende también del país . Pero al fin es la manera de nombrarlo, no la palabra, como lo de cambiar negro por moreno. Dentro de unos años habrá que cambiar moreno por no sé, castaño o como decía el chiste:
- Oiga ¿es usted negro?
- No, zeñó, ez un luná
Comentado por: Julio el 22/1/2008 a las 15:03
Sergio Ramírez nació en Nicaragua en 1942. Publicó su primer libro Cuentos, a los veinte años. Participó en la lucha para derrocar la dictadura Somoza y formó parte del gobierno revolucionario, del que llegó a ser vicepresidente en 1985. En su obra literaria figuran, entre más de una treintena de libros, Castigo divino (1988), Premio Internacional Dashiel Hammett de Novela; Un baile de máscaras (1995), Premio Laure Bataillon a la mejor novela extranjera en Francia en 1998; Margarita está linda la mar, Premio Alfaguara de Novela 1998, y Premio Latinoamericano José María Arguedas en el 2000. Así también Cuentos completos (1998), con prólogo de Mario Benedetti; Adiós Muchachos, memoria de la revolución sandinista, (1999); el libro de cuentos Catalina y Catalina (2001); Mentiras Verdaderas (2001) y El viejo arte de mentir (2004), ambos sobre la creación literaria (2001); las novelas Sombras nada más (2002) y Mil y una muertes (2004); Señor de los Tristes, ensayos sobre escritores y escritura (2006), El reino animal, cuentos (2006), y Tambor olvidado, ensayos (2007). Su web oficial es: http://www.sergioramirez.com/
16/5/2008 18:03
Es muy cierto esa intimidad es...
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16/5/2008 08:51
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Creo que no se trata de alabar...
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Por honestidad intelectual no...
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