El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
sábado, 17 de mayo de 2008
IV. La colina del perro
El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, suele hacer proclamas de austeridad y humildad a sus subordinados del proyecto socialista bolivariano, a quienes insta a desprenderse de sus apetitos y de sus posesiones materialistas para dar el ejemplo. Pero no es tan fácil en una sociedad de consumo como la venezolana, donde quienes pueden hacen cola hasta de seis meses para recibir un Mercedes, un Jaguar o un Hummer que han ordenado. Y aquí viene la dicotomía.
El gobernador del estado de Carabobo, que es chavista a muerte, no encuentra contradicción entre el lujo y las convicciones revolucionarias. "¿Es que acaso nosotros los revolucionarios no tenemos derecho a tener a una camioneta Hummer?", dijo el año pasado ante cuestionamientos de la prensa; "si ganamos plata, podemos hacerlo".
¿Pero cuánta plata puede o debe ganar un revolucionario? ¿Y de dónde sale la plata si un estado austero por revolucionario, no debe pagar más que salarios modestos a quienes le sirven? El asunto es que por este camino, un gobierno revolucionario puede quedar llamándose así sólo de nombre, como pasó en México bajo sucesivos gobiernos del PRI, el Partido Revolucionario Institucional. Ya se sabía que los presidentes heredaban siempre, al salir del poder, grandes fortunas compuestas por cuentas bancarias, rentas inmobiliarias y bursátiles, casas de descanso, flotas de vehículos, mansiones. Uno de ellos, que dijo que defendería la economía del país como un perro, se hizo construir una mansión en una colina a la que el ingenio popular llamó "la colina del perro"...
[Publicado el 26/12/2007 a las 09:30]
Es absurdo pensar que una genuina revolucion se hace con las armas, ayer lei en la Jornada lo que el poeta Cardenal decia y apoyaba los alzamientos armados.yo en mi joventud vivi la revolucion en Nicaragua, mi patria, la senti, pero en mi madurez se va a hacia atras veran que la revolucines que han perdurado en la historia han sido la Revolucion Cristiana, la industrial, y la America les guste a quie no les guste, y las referencia son esa. Digame cuantas revoluciones han habido en Africa ha existido algun cambio, solo en Nicaragua han habido la liberal, la conservadora luego la liberal de Moncada y luego la sandinista que de esencia no existe nada. Ahora el bufon a como le llama el escritor Carlos Fuentes, a Chavez, quiere hacer una revolucion austera que comico. Solo ven el tipo de reloj que usa, y el traje italiano.
Viva el capitalismo !!!
Comentado por: Ray el 26/12/2007 a las 23:09
¿Qué se hace cuando se trata de hacer una revolución, con elecciones y votos, y dentro del un sistema capitalista consumista? Porque dentro de estados no capitalistas, las revoluciones se hacen de otro modo. En ese estado llamado de "democracia multisectorial" o con actores de ideologías múltiples, cómo se hace? La pregunta se esta contestando. Mientras es necesario administrar un estado capitalista, y hacerlo con talentos "progresistas", porque sabemos que no todos los nombrados o electos son revolucionarios y socialistas, ¿qué se hace? Pagando salarios "humildes", curioso nombre para el dinero escaso, palabra que se utiliza indistintamente para querer nombrar una actitud y a los pobres, es posible que se termine careciendo del talento entrenado que se necesita para administrar y correr la cosa pública. Es un mundo complejo y que requiere destrezas técnicas costosas y las que hay que pagar bien para contra con ellas. Detrezas, las cuales los que las tienen no necesariamente las tienen acompañadas de idelogías políticas afines. Porque al fin y al cabo, los que forman y educan wn wl capitalismo, lo hacen para el éxito dentro del capitalismo mismo y no para otra cosa. O sea, la destreza como mercancía y a la vez como instrumento de producción. Que dilema. ¿Dónde se coloca el alacalde de marras en ese esquema?
Comentado por: curiosa el 26/12/2007 a las 13:15
Sergio Ramírez nació en Nicaragua en 1942. Publicó su primer libro Cuentos, a los veinte años. Participó en la lucha para derrocar la dictadura Somoza y formó parte del gobierno revolucionario, del que llegó a ser vicepresidente en 1985. En su obra literaria figuran, entre más de una treintena de libros, Castigo divino (1988), Premio Internacional Dashiel Hammett de Novela; Un baile de máscaras (1995), Premio Laure Bataillon a la mejor novela extranjera en Francia en 1998; Margarita está linda la mar, Premio Alfaguara de Novela 1998, y Premio Latinoamericano José María Arguedas en el 2000. Así también Cuentos completos (1998), con prólogo de Mario Benedetti; Adiós Muchachos, memoria de la revolución sandinista, (1999); el libro de cuentos Catalina y Catalina (2001); Mentiras Verdaderas (2001) y El viejo arte de mentir (2004), ambos sobre la creación literaria (2001); las novelas Sombras nada más (2002) y Mil y una muertes (2004); Señor de los Tristes, ensayos sobre escritores y escritura (2006), El reino animal, cuentos (2006), y Tambor olvidado, ensayos (2007). Su web oficial es: http://www.sergioramirez.com/
16/5/2008 18:03
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