PRISA utiliza cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia de navegación y realizar tareas de analítica. Al continuar con tu navegación entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

Cerrar

El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

viernes, 4 de diciembre de 2020

 Sergio Ramírez

Formas apacibles de cometer un crimen

Un personaje de Nicaragua, que ha sido alcalde y también diputado, y siempre muy cercano a los círculos de poder para los que actúa como operador de negocios clandestinos, propone a un empresario favores gubernamentales en una disputa alrededor de una propiedad inmobiliaria en las playas más cotizadas del país, a cambio de algunos millones de dólares. El empresario graba la conversación donde consta la propuesta, se hace pública, y se abre el escándalo.

/upload/fotos/blogs_entradas/nicaragua_med.jpgAl final, la Fiscalía General de la República, que forma parte de esos mismos círculos de poder que actúan de manera unánime al defender a sus operadores de negocios, emite un dictamen forense sobre esa conversación, que copio íntegro en sus partes conducentes. Dice el Fiscal:

"La revisión de contenido de la conversación tiene el propósito de constatar las circunstancias, el entorno y el estado de ánimo de los hablantes al momento en que se desarrolla la comunicación entre los protagonistas (...) se muestra una conversación entre dos conocidos que dialogan sobre un asunto en particular y cada uno de ellos defiende su punto de vista ante el otro y viceversa, en un ámbito que priva un tono de camaradería, respeto, tolerancia y paciencia (...) puedo concluir objetivamente que en la conversación peritada no existe ningún elemento emocional que indique evidencias e indicios de violencia, coerción, chantaje y amenazas para la vida de alguno de los interlocutores ni la de sus familiares..."

De acuerdo con esta genial apreciación de psicología penal, se puede proponer a otro cometer cualquier crimen, matar al prójimo, robar al vecino, asaltar el erario público, mientras se haga en plan de franca camaradería y mediante el uso de un diálogo ponderado, con palabras suaves, y sin alzar la voz, con respeto, tolerancia y paciencia.

Anótenlo.

[Publicado el 22/11/2007 a las 09:58]

Compartir:

Comentarios (3)

  • Es muy interesante y esta muy bueno.
    Favor mandame informacion siempre mi e-mail Regadillo@hotmail.com
    Gracias
    Francisco Soto

    Comentado por: Francisco Soto el 29/11/2007 a las 09:38

  • ¿Quiénes dijo que estaban conversando? ¿Bush y Aznar, no?

    Comentado por: HjorgeV el 28/11/2007 a las 10:02

  • “Hacía mucho que no me tocaba ver una mirada así de triste y me entró la lástima. Por eso aproveché para sacarle la aguja de arria del ombligo y metérsela más arribita, allí donde pensé que tendría el corazón. Y sí, allí lo tenía, porque nomás dio dos o tres respingos como un pollo descabezado y luego se quedó quieto.” (La cuesta de las comadres de Juan Rulfo)


    Para celebrar la culminación de nuestros estudios universitarios, Wilfredo tuvo el buen gesto de invitarnos a un pequeño festejo ofrecido por sus padres, el jolgorio se realizaría en su finca recién adquirida, ubicada en San Dionisio. Ni la intensa lluvia, ni el camino inaccesible, ni la cantidad de personas que excedían con creces el espacio útil de la camioneta en el que nos transportaron, fueron motivos de desanimo. Sin embargo la amabilidad de nuestros anfitriones era inversamente proporcional a las condiciones reales que nos ofrecían, así que al finalizar la fiesta terminamos durmiendo apretujados en un piso de tierra, mientras una elite de zancudos velaban nuestros sueños que sin duda consistían en salir huyendo de ese sitio lo más pronto posible. A intervalos desde la sala se escuchaban unas voces trasnochadas, una de ellas era una voz juvenil , alcoholizada y pendenciera, la otra en cambio era una voz apacible , sin ningún tipo de exaltación, una voz aceitosa (como decía Woltz de Jhonny La Fontaine en el Padrino), cargada sin embargo de amenazas de muerte con frases como “mira chavalo lo que yo te digo es que mejor te calmes y te vayas a dormir, yo creo que estas muy sofocado ahorita, porque si seguís así, yo te voy a tener que jincar la panza con este güirro y creo que te va a doler algo ” , una voz de madre histérica salto al ruedo: “veni chavalo, que te van a matar”, y logro disipar aquella alharaca del joven que disfrutaba de un poco de imprudencia y felicidad etílica.
    Al día siguiente conocí a aquel Jhonny La Fontaine criollo, dueño de aquella voz aterciopelada, nadie hubiera sospechado que aquel hombre de rasgos aindiados, corta estatura , excesiva amabilidad y gestos parcos, que gustaba de tocar la guitarra y cantar mazurcas y jamaquellos a la luz de la luna, leer el libro del Eclesiastés e ir a la misa de diez de la mañana los días domingos después de destazar un chancho y tomarse una taza de café, y a quien el envase de brillantina “Para Mi” le duraba tres meses exactos, le había dado a probar el pulcro filo de su machete a tres prójimos por pleitos de cantinas, que hasta la fecha descansan en el cementerio local de San Dionisio.
    Viene a mi memoria ese recuerdo y me pregunto qué hubiera pasado ¿Si en ese momento aquel alcoholizado joven hubiera contado con la dulce asesoría del Fiscal Especial Douglas Vargas y con los prudentes tips de la psicología forense del Instituto de Medicina Legal?

    Comentado por: Bayardo Gonzalez R. el 24/11/2007 a las 06:26

Deja un comentario




Tu correo electrónico:


Escribe los caracteres de la imagen (para evitar SPAM):

Comentario:


Foto autor

Biografía

Sergio Ramírez nació en Nicaragua en 1942. Publicó su primer libro Cuentos, a los veinte años. Participó en la lucha para derrocar la dictadura Somoza y formó parte del gobierno revolucionario, del que llegó a ser vicepresidente en 1985. En su obra literaria figuran, entre más de una treintena de libros, Castigo divino (1988), Premio Internacional Dashiel Hammett de Novela; Un baile de máscaras (1995), Premio Laure Bataillon a la mejor novela extranjera en Francia en 1998; Margarita está linda la mar,  Premio Alfaguara de Novela 1998, y Premio Latinoamericano José María Arguedas en el 2000. Así también Cuentos completos (1998), con prólogo de Mario Benedetti; Adiós Muchachos, memoria de la revolución sandinista, (1999); el libro de cuentos Catalina y Catalina (2001); Mentiras Verdaderas (2001) y El viejo arte de mentir (2004), ambos sobre la creación literaria (2001); las novelas Sombras nada más (2002) y Mil y una muertes (2004); Señor de los Tristes, ensayos sobre escritores y escritura (2006), El reino animal, cuentos (2006), Tambor olvidado, ensayos (2007), El cielo llora por mí (2009) y La fugitiva (2011). En 2014 ha sido galardonado con el Premio Internacional Carlos Fuentes a la Creación Literaria.

Su web oficial es: http://www.sergioramirez.com y su página oficial en Facebook: www.facebook.com/escritorsergioramirez.

Foto Copyright: Daniel Mordzinski 

 

 


Página diseñada por El Boomeran(g) | © 2020 | Fundación Formentor | Barceló Torre de Madrid. Plaza de España, 18 28008 Madrid (España) | | Aviso Legal | RSS

Página desarrollada por Tres Tristes Tigres