El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
viernes, 16 de mayo de 2008
CONFESIÓN SENTIMENTAL
El cantante venezolano José Luis Rodríguez, cuyo nombre artístico es El Puma, tiene mi misma edad pero ha pasado seguramente por laboriosas cirugías plásticas, y mucha gimnasia para mantener la agilidad con que salta por el escenario mientras canta.
Ha llegado a Nicaragua por primera vez en toda su larga carrera, y, por supuesto, los periodistas lo buscan para entrevistarlo y quieren preguntarle antes de nada, sobre política, cuándo no, si es venezolano. Pero él los para en seco: “no hablo de política, hermano”, con lo que debe pasarse a otros temas. Éste, por ejemplo:
“—¿Cuál es el mayor éxito de El Puma?
—Mi salto internacional.”
(Se entiende, tratándose de un puma).
Y éste otro:
“—¿Su mayor tristeza?
—Cuando perdí a mi madre y cuando perdí a mi perro fiel.”
Se trata, como se ve, de una sincera confesión sentimental que enlista dos dolores en la misma categoría. Y luego dicen que madre sólo hay una.
[Publicado el 21/9/2007 a las 10:45]
Dicen que los ojos de una persona reflejan lo que tiene en su alma... no sé, el Puma tiene unos ojillos matreros, oportunistas... a mí nunca me ha caído bien.
Comentado por: Carlos Pérez el 24/9/2007 a las 09:01
Será que cuando se vuelven famosos, se vuelven más idiotas?. Para bien o para mal, tendriamos que ver la ola de la tonteria mas a fondo.
Comentado por: Mario Martz D´León el 23/9/2007 a las 23:36
Comentado por: Zodi el 23/9/2007 a las 02:29
Gracias don Sergio (Seriozha, como el hijo de Anna, la Karenina) pero ya sabíamos que el Puma es un imbécil.
Comentado por: Carmen el 22/9/2007 a las 20:23
totalmente comprensibles las respuestas del Puma. lo sé yo que perdí a mi amada madre apenas hace tres meses. y vi la semana pasada muerto de pena a mi sobrino porque se le extravió su perro una semana. una semana de andar como zombie, buscándolo ya casi sonámbulo. indescriptible su alegría al reencontrarlo, había pedido ayuda a Dios, a mi madre difunta, a todos los santos, todas las vírgenes, en fin, qué amor!.
y, estar en el mundo del espectáculo seguramente ha obligado al Puma a "plancharse" un poco. pero como parece un buen ser humano, se le disculpa todo ;)
Comentado por: lolichka el 21/9/2007 a las 23:25
Bueno, bueno, no se ría. Me estoy leyendo, sí, me lo he comprado, "el perro de Rousseau" y seguramente no le hubiera quedado a la zaga a este Puma en confesiones afectivas, aunque probablemente hubiera elaborado mejor su discurso. Abandonó en el hospicio a sus cinco hijos pero no se hubiera desprendido del perro jamás. Una de las veces que se le escapó no quería salir de la casa hasta recuperarlo, hubo prácticamente que obligarle... y el Rey de Inglaterra esperando en el teatro para conocerle. Buen hombre, este Rousseau !? La gente es extraordinaria.
Los autores lo defienden con la excusa de que en aquella época esos temas se trataban de otro modo y el abandono era algo normal, los niños no solían sobrevivir en el asilo más allá de unos pocos años; sin embargo, cuentan más adelante que en una publicación que trataba de desprestigiar a Rousseau se le acusaba de ser un monstruo por ello, entre otras cuestiones. No sé, no me parece que hacer aquello le pareciera demasiado normal a sus contemporáneos, aunque sí más que a nosotros, eso sí.
Me gustó mucho su serie sobre Managua, sobre todo el último artículo.
Comentado por: Piel el 21/9/2007 a las 14:12
Sergio Ramírez nació en Nicaragua en 1942. Publicó su primer libro Cuentos, a los veinte años. Participó en la lucha para derrocar la dictadura Somoza y formó parte del gobierno revolucionario, del que llegó a ser vicepresidente en 1985. En su obra literaria figuran, entre más de una treintena de libros, Castigo divino (1988), Premio Internacional Dashiel Hammett de Novela; Un baile de máscaras (1995), Premio Laure Bataillon a la mejor novela extranjera en Francia en 1998; Margarita está linda la mar, Premio Alfaguara de Novela 1998, y Premio Latinoamericano José María Arguedas en el 2000. Así también Cuentos completos (1998), con prólogo de Mario Benedetti; Adiós Muchachos, memoria de la revolución sandinista, (1999); el libro de cuentos Catalina y Catalina (2001); Mentiras Verdaderas (2001) y El viejo arte de mentir (2004), ambos sobre la creación literaria (2001); las novelas Sombras nada más (2002) y Mil y una muertes (2004); Señor de los Tristes, ensayos sobre escritores y escritura (2006), El reino animal, cuentos (2006), y Tambor olvidado, ensayos (2007). Su web oficial es: http://www.sergioramirez.com/
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