PRISA utiliza cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia de navegación y realizar tareas de analítica. Al continuar con tu navegación entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

Cerrar

El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

sábado, 4 de julio de 2020

 Sergio Ramírez

II. MANAGUA, EL LAGO DE AGUAS NEGRAS

Managua, donde para el ojo ajeno las haciendas eran  tan baratas como las mujeres, desapareció para siempre con el terremoto de la víspera de Navidad de 1972, veinte mil muertos bajo los escombros a la luz de los incendios, luego un éxodo total de sobrevivientes que se dispersó por todo el país, y después un inmenso hoyo negro rodeado de alambradas, y la hedentina de los cadáveres que no se apagó por meses. La tumba de la dictadura de Somoza.

La ciudad puede parecer idílica desde el aire al viajero primerizo, como en la letra del corrido. El lago Xolotlán que extiende sus aguas grises, quizás verdes, en la lontananza, bajo la custodia del imponente cono del volcán Momotombo. Las aguas esmeralda de las lagunas que duermen en el fondo de los antiguos cráteres. Junto a una de ellas, la laguna de Tiscapa, se levantaba el Palacio Presidencial de la familia Somoza en lo alto del cráter. Un palacio de arcadas moriscas, en el mejor estilo mudéjar tropical, mientras abajo, en los jardines, los prisioneros convivían en estrecha vecindad con los leones y las panteras de un zoológico doméstico jaulas, fieras y hombres enjaulados. El poder en un solo puño, desde arriba, pintado de color kaki, o caca, como era el color de los cuarteles que rodeaban el palacio del califato. Abajo, la ciudad al alcance de la mano, o del puño, entre las brumas de la resolana.

Por décadas, Managua ha ensuciado sin piedad las aguas de su lago de cristal. Mi amigo el poeta Mario Cajina Vega, ya muerto, sentenciaba en los años 60 que era un eufemismo decir que la capital le daba las espaldas al lago, si más bien le daba las nalgas, porque defecaba sin pudicia en él. Era su excusado, su depósito de aguas negras, como lo sigue siendo. Nunca ha tenido otro uso. Una ciudad fecal.

[Publicado el 11/9/2007 a las 09:26]

Compartir:

Comentarios (5)

  • hola

    Comentado por: jenny el 05/6/2008 a las 20:18

  • Lima también le da el culo al mar

    Comentado por: Ivo el 16/9/2007 a las 22:26

  • Hola Don Sergio.
    Que problema ese del Lago Xolotlan, pero, ¿y que hacer?. Don Sergio ¿Que medidas, como mucos, hay que tomar para evitar eso? o no me diga que usted es de los que ve los toros desde la barrera.
    XX OO

    Comentado por: Namor Adenip el 11/9/2007 a las 14:51

  • ... pero la amamos. Como a la novia fea de la juventud: inolvidable, experiencia vital. Así es Managua para quienes en ella nacimos y crecimos. Y la Managua que destruyó el terremoto, me la imagino viva en algún lugar...
    como nos cambió la historia esa noche del veintidós de diciembre del setenta y dos !

    Comentado por: Héctor Mairena el 11/9/2007 a las 14:20

  • qué bello su texto, qué duro su contenido. Managua, siempre suena y me sonará desde que la conocí a Mana Agua.. lo demás es historia que se puede reciclar.
    Los pozos negros dicen que son necesarios para la cultura humanizándose humana...

    Cajina, buscaré a ese poeta. dicen que Perú da la espalda al mar... cuando descubran esa imensidad esperemos que haya un gobierno que sepa edificar en esa playa inmensa de Lima sin perjudicar el litoral. Dicen que Madrid le da la espalda al Manzanares... sí... eso es seguro, antes era Goya retomar la tierra es posible.

    muy bello!
    Enea


    Comentado por: Enea el 11/9/2007 a las 12:27

Deja un comentario




Tu correo electrónico:


Escribe los caracteres de la imagen (para evitar SPAM):

Comentario:


Foto autor

Biografía

Sergio Ramírez nació en Nicaragua en 1942. Publicó su primer libro Cuentos, a los veinte años. Participó en la lucha para derrocar la dictadura Somoza y formó parte del gobierno revolucionario, del que llegó a ser vicepresidente en 1985. En su obra literaria figuran, entre más de una treintena de libros, Castigo divino (1988), Premio Internacional Dashiel Hammett de Novela; Un baile de máscaras (1995), Premio Laure Bataillon a la mejor novela extranjera en Francia en 1998; Margarita está linda la mar,  Premio Alfaguara de Novela 1998, y Premio Latinoamericano José María Arguedas en el 2000. Así también Cuentos completos (1998), con prólogo de Mario Benedetti; Adiós Muchachos, memoria de la revolución sandinista, (1999); el libro de cuentos Catalina y Catalina (2001); Mentiras Verdaderas (2001) y El viejo arte de mentir (2004), ambos sobre la creación literaria (2001); las novelas Sombras nada más (2002) y Mil y una muertes (2004); Señor de los Tristes, ensayos sobre escritores y escritura (2006), El reino animal, cuentos (2006), Tambor olvidado, ensayos (2007), El cielo llora por mí (2009) y La fugitiva (2011). En 2014 ha sido galardonado con el Premio Internacional Carlos Fuentes a la Creación Literaria.

Su web oficial es: http://www.sergioramirez.com y su página oficial en Facebook: www.facebook.com/escritorsergioramirez.

Foto Copyright: Daniel Mordzinski 

 

 


Bibliografía

Página diseñada por El Boomeran(g) | © 2020 | Fundación Formentor | Barceló Torre de Madrid. Plaza de España, 18 28008 Madrid (España) | | Aviso Legal | RSS

Página desarrollada por Tres Tristes Tigres