El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
viernes, 16 de mayo de 2008
VI. ASIGNATURA PENDIENTE
No se consiguió todo, por supuesto, con la paz lograda en base a los Acuerdos de Esquipulas de 1987. Se callaron los fusiles, terminó la sangría que dejó saldos pavorosos de muertos, heridos y discapacitados; las fuerzas insurgentes pasaron a organizarse como partidos políticos legales, y sus representantes están ahora en los parlamentos y en los gobiernos municipales. Hay paz política, pero no hay paz social.
Con la guerra no terminó la pobreza ni la marginación, y parte de la violencia se trasladó a las pandillas juveniles de los maras, en Guatemala, El Salvador y Honduras. Veinte años después, los déficit en educación, salud, vivienda, electricidad, agua potable, integración social, siguen siendo abismales. Los planes de ajuste económico que han traído estabilidad monetaria, y las políticas radicales de libre mercado, no han significado el estrechamiento de los abismos que separan a los ricos de los pobres. Ahora hay siempre muchos pobres, muchos de ellos más pobres que antes, y los ricos son más ricos.
De manera que hace falta un segundo impulso para hacer posible la paz definitiva en Centroamérica, una región, que de paso, se haya cada vez más olvidada precisamente porque no es escenario de matanzas y destrucción. Y ese segundo impulso tiene que ver con la paz social, que a su vez depende la justicia económica. Asignatura pendiente.
[Publicado el 04/9/2007 a las 09:54]
es que eso es precisamente lo que más descorazona. que el supuesto fin de la guerra no haya significado pasar a un periodo de recuperación y de progreso. hoy, los balances son negativos, y pasan a darle la razón a quienes proclaman el fin de las utopías como el juicio verdadero de toda la Historia. como decir, que no nos llamemos a engaño, toda esa sangre derramada sirvió para maldita la cosa (perdónenme mi francés, como dice un apreciado amigo). dirán que no, que por su lucha volvió la democracia, que aunque sea eso es un paso adelante. pero entonces el resto no ha sido consecuente con semejante sacrificio. al poder, le importa muy poco quién muere, siempre que a los que aún viven se los pueda seguir explotando. es una realidad muy dura, muy compleja, y las asignaturas pendientes se multiplican. cierto que la globalización nos quiere esfumar a todos los que estamos fuera del círculo de poder, pero somos bastantes, y si nos uniéramos no sería tan fácil tratar de acomodar el mundo según los intereses de una minoría, cierto?. TIENEN que tomarnos en cuenta, les guste o no, y en ese renglón es que deberíamos movernos. lo único que sigue siendo válido es aquello de que "la unión hace la fuerza".
ah, aparte, soy una odiosa incorregible corregidora: ese "haya" del último párrafo es con doble ll: "halla". les dije: soy odiosa! ;)
Comentado por: lolichka el 05/9/2007 a las 01:40
Creo que la respuesta a su interesante inquietud pasa por la globalización política de Centroamérica. Es la única manera de no terminar molidos por la globalización económica. Y para lograr eso debe haber acuerdos regionales importantes, que vayan más allá de los gobiernos transitorios y débiles con que cuenta la mayoría de los países latinoamericanos. Si el populismo que hoy reina se llena de contenido político racional o razonable, podrían darse buenas cosas.
Comentado por: caborca el 04/9/2007 a las 17:29
Leí un libro de Alessandro Baricco, "Sin sangre". Cómo las guerras terminan sin terminar, para algunos. Debe ser muy difícil olvidar y perdonar, tal vez se haga posible por esa hartura de la que hablaba el otro día.
Comentado por: Assiel el 04/9/2007 a las 16:47
Sergio Ramírez nació en Nicaragua en 1942. Publicó su primer libro Cuentos, a los veinte años. Participó en la lucha para derrocar la dictadura Somoza y formó parte del gobierno revolucionario, del que llegó a ser vicepresidente en 1985. En su obra literaria figuran, entre más de una treintena de libros, Castigo divino (1988), Premio Internacional Dashiel Hammett de Novela; Un baile de máscaras (1995), Premio Laure Bataillon a la mejor novela extranjera en Francia en 1998; Margarita está linda la mar, Premio Alfaguara de Novela 1998, y Premio Latinoamericano José María Arguedas en el 2000. Así también Cuentos completos (1998), con prólogo de Mario Benedetti; Adiós Muchachos, memoria de la revolución sandinista, (1999); el libro de cuentos Catalina y Catalina (2001); Mentiras Verdaderas (2001) y El viejo arte de mentir (2004), ambos sobre la creación literaria (2001); las novelas Sombras nada más (2002) y Mil y una muertes (2004); Señor de los Tristes, ensayos sobre escritores y escritura (2006), El reino animal, cuentos (2006), y Tambor olvidado, ensayos (2007). Su web oficial es: http://www.sergioramirez.com/
16/5/2008 18:03
Es muy cierto esa intimidad es...
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