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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

viernes, 16 de mayo de 2008

Blog de Sergio Ramírez

III. UN LECHO DE ESPINAS

No era una situación fácil para ninguno de los presidentes centroamericanos. El presidente Vinicio Cerezo de Guatemala, que había ganado las elecciones a la cabeza de una fuerza emergente y nueva en el poder, como era la Democracia Cristiana, no tenía todo el poder en sus manos, ni menos tenía de su lado al ejército, ni a los empresarios. Era el mismo caso del presidente Napoleón Duarte de El Salvador, también electo a la cabeza de la Democracia Cristiana, que no tenía hasta entonces confiabilidad política de parte del ejército, ni de los estamentos conservadores del país. Para muchos, negociar era rendirse a la insurgencia de izquierda.

En el caso del presidente Rafael Azcona de Honduras, del Partido Liberal, su situación era de las más críticas, porque, como dije, las bases militares de los contras estaban abiertamente establecidas en su propio país, tal como lo reconoció él mismo en uno de sus primeros actos de valentía. El presidente Oscar Arias de Costa Rica, no contaba más que con el prestigio democrático de su país para asumir la iniciativa de la mediación, y tras tropiezos iniciales, sujeto también a múltiples presiones, lo logró por fin.

Pero menos fácil era la situación para el presidente Daniel Ortega de Nicaragua.

[Publicado el 30/8/2007 a las 10:55]

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Comentarios (7)

  • Hola Ramirez como estas, bueno te explico, estoy transcribiendo aca una carta que le mande al escritor y conductor televisivo Ivan Thays acerca de un programa que hizo comentando la novela ABRIL ROJO de Roncagliolo. Espero que leas esta especie de ''artículo'' asi como yo leo los tuyos. saludos!!

    Estimado Iván Thays:

    Nota previa: Este e-mail está dirigido al señor Iván Thays, agradeceré que en caso de llegar a un destinatario distinto, sea un productor o asistente de su programa, se lo hagan llegar. Muchas gracias.

    Te escribo esta carta primero para felicitarte por tu programa Vano Oficio (durante años no lo vi, te soy sincero, pero desde hace unos meses he cogido la costumbre de verte en la tele todos los martes y me distraigo mucho, incluso ahora soy fiel visitante de tu boletín Moleskine y de tu blog Sin Plumas). Bastante buena la idea de elegir obras literarias importantes, tanto clásicas como contemporáneas, invitar a un panel variopinto y discutirlas entre todos (pero debo decirte que, aunque casi siempre encuentro acertados tus comentarios y los de uno o dos panelistas a lo mucho, de igual manera casi siempre terminan enervándome las declaraciones y formas de expresión de la mayoría de panelistas - hay incluso algunos que dicen ser escritores o editores pero se expresan tan pobremente, y demostrando tal chatura en la calidad de sus ideas y comentarios, que es difícil creer que escriban o editen libros y revistas - pero igual me divierto, sobre todo cuando he leído las obras analizadas). A veces me alegro cuando tú o alguno de los panelistas tienen opiniones parecidas a las mías, a veces me molestan las omisiones que se hacen a determinados temas o pasajes importantes de las novelas y, te repito, me enervan también los comentarios estúpidos de algunos panelistas (claro que no juzgo a esas personas, todos los seres humanos somos propensos a decir estupideces, y ante cámaras - con los nervios que éstas engendran en la gente poco habituada a la televisión - éstas deben brotar con mayor facilidad; los que si me molestan seriamente son aquellos panelistas con afán de protagonismo excesivo que quieren hablar todo el rato ellos solos e interrumpen al resto). Pero el motivo principal de esta misiva es hacerte algunos comentarios y criticas (bien intencionadas, aunque puedan parecer ásperas algunas de ellas) acerca del programa sobre la novela ‘‘Abril Rojo’’ de Santiago Roncagliolo, y sobre la novela en sí.

    Comenzaré contándote como fue que leí esta novela. Como la mayoría de peruanos, descubrí a Roncagliolo allá por mediados del 2006, en la portada de los periódicos locales que lo anunciaban como el más reciente ganador del premio Alfaguara. Para serte franco en ese entonces ni sabía de la existencia de tal editorial (desde entonces he leído varios títulos publicados bajo ese sello; aunque ahora recuerdo que ya había leído algunos libros de Alfaguara anteriormente, pero mi frágil memoria jamás retuvo el nombre de esa casa editora como un dato importante, e ignoraba completamente que tuvieran un premio anual). Me invadió esa alegría estúpida que sentimos los peruanos cada vez que vemos a un compatriota lograr un premio importante en el extranjero (alegría estúpida por dos motivos, siendo el primero: que no sirve para nada, salvo sea como inspiración para intentar emularlos y, el segundo: no tendríamos que alegrarnos tanto por los premios y reconocimientos ya que sabemos de sobra que éstos están regidos por una serie de convencionalismos, burocracias ineficaces e intereses no del todo transparentes, si no, ¿Por qué no le han dado el Nobel a Vargas Llosa aún? O, ¿Por qué hay libros malísimos que también ganan premios?) Luego reparé en que ese premio era un premio reciente que no tiene ni una década de existencia, y por lo tanto no es tan importante aún, pero algo de importante debe tener, pensé, ya que el premio económico era bastante significativo y nada despreciable (175 mil dólares ¡provecho!).

    Me dije que leería esa novela apenas se presentase la oportunidad. Ojeando libros en un supermercado la encontré; una portada bastante vistosa y la información que ofrecía la contraportada incrementaron mi interés, pero el precio era de infarto cardio-respiratorio: 49 soles. Semanas después, paseando por el gris centro de la ciudad, encontré en la Plaza Francia la versión pirata a 9 soles (nótese lo siguiente: aproximadamente un 82% más barato que el original); la revisé minuciosamente, comprobando que no faltaran páginas y que fuera fiel fotocopia del original, nada de transcripciones o cosas raras y, finalmente, aunque a mi no me sobra la plata - mas bien ella me evade - y en ese entonces, al igual que ahora, me encontraba corto de dinero y padeciendo angustias y penurias económicas, decidí comprarlo.

    Acerté con mi decisión, no me arrepentí para nada, el libro me gustó bastante (claro que tengo mis críticas, que te las expondré más adelante) y me alegró descubrir a otro escritor peruano vivo que leer aparte de Vargas Llosa y Jaime Bayly (Ya sé que a ti no te gusta mucho Bayly, coincido contigo en que su mejor libro es ‘‘Los últimos días de la prensa’’, pero a mi sí me gustan sus demás libros, y yo sí lo considero escritor, y no oportunista, como muchos). En fin, después de leer ésta novela compré el pirata de ‘‘Pudor’’ que también me gustó mucho (pese a su simpleza, a su minimalismo y a sus lugares comunes). Tanto así que cierto día en que tenía algún dinerillo extra, pues por aquel entonces trabajaba – buenos tiempos aquellos que se niegan a regresar -, me compré los dos libros originales y selladitos, en un stand de Santillana en una feria del libro en el ‘‘Parque de la Amistad’’ en Surco, donde hicieron 30% de descuento (Me salieron los dos por 51 soles, cuando normalmente cuestan 73). Finalmente compré su primera novela ‘‘El Príncipe de los Caimanes’’ que me decepcionó sobremanera (es aburrida, lenta, el lenguaje no es fluido, los personajes carecen de carisma y credibilidad, hay un relleno forzado de datos históricos, de fechas y lugares que se hace tedioso) al punto de decidir abandonar la lectura. Aunque por deducciones que he hecho, tengo entendido que la primera novela ‘‘oficial’’ de Santiago viene a ser ‘‘Pudor’’, solo que aprovechando su repentina fama tras ganar el premio Alfaguara, la editorial Planeta ‘‘se puso las pilas’’ y decidió publicar este texto primerizo y menor (‘‘El Príncipe de los Caimanes’’), que Roncagliolo hizo por encargo para una pequeña editorial española cuando recién se establecía en ese país y presentarlo como ‘‘la primera novela del ganador del Alfaguara’’. Este fue un texto hecho por encargo (solo eso ya le resta algo de valor), que hubiera quedado en el olvido - creo que hubiera sido mejor -, de no ser por este afán comercial de lucrar con la reciente fama del autor. Yo creo que debería considerarse a ‘‘Pudor’’ como el comienzo de la carrera novelística de Santiago.

    Debo decir ahora que creo que ‘‘Abril Rojo’’ es una de las mejores novelas si no la mejor de entre las que han ganando el premio Alfaguara, he tenido la oportunidad de leer - o para ser más sincero, de intentar leer, ya que en ambos casos abandoné la lectura -, un par de novelas que han ganado este premio (‘‘Diablo Guardián’’ del mexicano Velasco y ‘‘Delirio’’ de la colombiana Restrepo) y me parecieron terriblemente aburridas, pretenciosas y de baja calidad. Sin poder de persuasión y sin poder de entretenimiento. De resaltar también el carácter precoz de Roncagliolo, que ha escrito sus dos principales novelas antes de cumplir lo 30 años (yo tengo 27, sueño con ser escritor, y creo que Roncagliolo es un ejemplo a seguir, en cuanto a que se pueden escribir buenos libros a corta edad, aunque la verdad es que en el blog que tenía en el boomeran.com escribía un buen artículo por cada cuatro malos. Definitivamente el ser buen novelista, o un buen novelista en ciernes, no lo hace pues un buen articulista o blogero).

    Me he extendido demasiado, y hasta ahora no hago las críticas ni a la novela en sí ni al programa que le dedicaste, cosa que prometo hacer a continuación. Debo aclarar sin embargo, que leí la novela hace mas de un año, y que no he tenido oportunidad de releerla - por falta de tiempo o por dar prioridad a otras lecturas -, por tanto los hechos que en ella acontecen no están tan definidos en mi memoria como en aquel entonces, aunque recuerdo medianamente las impresiones e incertidumbres que me quedaron al terminarla, así como las críticas que surgieron en mi mente.

    Déjame previamente aclararte algo - en mi condición de coleccionista de cómics mainstream norteamericanos por casi dos décadas -, acerca de lo que dijiste en tu programa, cuando definiste a Alan Moore (considerado por muchos como el mejor escritor de cómics de la historia) como un ‘‘historietista gráfico’’. Creo que la definición no es exacta, ya que Moore escribe guiones para cómics, pero no los dibuja, por lo tanto siempre es un co-creador de todas sus obras. El término preciso creo que sería ‘‘guionista de cómics’’ o simplemente ‘‘escritor de cómics’’. Hay casos en los que quien escribe y quien dibuja el cómic es la misma persona (por ejemplo Frank Miller, quien escribió y dibujó toda la - magnífica - saga de Sin City, llevada con éxito al cine hace unos años, en lo que se considera ‘’la mas fiel adaptación cinematográfica de un cómic hasta ahora’’ y de la que se esta filmando actualmente una secuela). Es decir en algunos casos el escritor/dibujante es la misma persona pero en la mayoría de casos, incluidas las más importantes obras de Alan Moore, es un trabajo conjunto entre un escritor o guionista y un dibujante (sin contar al entintador, colorista, letrista, etc.). Claro que dedicarse exclusivamente a escribir los cómics, no lo hace menos que un escritor/dibujante (de casos como este último sí te aceptaría una definición como la que diste: ‘‘historietista gráfico’’), y creo que Moore sí tiene bien ganado el sobrenombre de mejor escritor de cómics de la historia.

    Como dato que te puede interesar te comento que Moore siempre ha renegado de las adaptaciones cinematográficas que, sin su consentimiento, han hecho de sus cómics (por ejemplo ‘‘The League of Extraordinary Gentlemen,’’ o ‘‘V de Vendetta’’ o la próxima ‘‘Watchmen’’), llegando incluso a decir de la película de V de Vendetta que es una ‘‘mierda’’, por lo cual pidió a la DC Comics que excluyan su nombre del film (o sea que excluyan esa parte al principio de la película donde normalmente se pone ‘‘Film basado en la novela gráfica de Alan Moore’’). He tenido la oportunidad de leer el discurso de reconocimiento de Santiago Roncagliolo cuando recibió el premio Alfaguara, y me sorprendió que nombrara entre sus influencias para escribir ‘‘Abril Rojo’’ a Alan Moore, específicamente su trabajo de mediados de los 90’s ‘‘From Hell’’. Fue una grata sorpresa, pero a la vez me pregunto si Roncagliolo realmente es un fan de Alan Moore y del cómic en general, o lo dijo sólo para dárselas de extravagante. En todo caso espero que su comentario haya sido sincero y que esto ayude a más gente (a más peruanos si fuera posible) a interesarse en el mundo del cómic mainstream y sus grandes autores como Alan Moore, Frank Miller, Grant Morrison y las nuevas luminarias como Brian Bendis o Mark Millar etc.

    Para finalizar con esta idea quería expresarte que a mi parecer, el cómic (o historieta como se le conoce en nuestro país) es un medio creativo de expresión más, como lo son la literatura o el cine etc., que no tiene nada que envidiar a estos últimos, y donde al igual que en estos, dependiendo de los diversos creadores involucrados, se pueden encontrar tanto trabajos malos y mediocres como también verdaderas obras de arte. Antes de concluir con esta parte, creo que te debo una explicación: cuando hablo del cómic mainstream norteamericano, me refiero principalmente a los cómics de las compañías estadounidenses Marvel, DC e independientes (donde el británico Moore ha realizado sus trabajos más importantes, específicamente en DC, Mad Love, Dark Horse, Image y en el sello que el mismo creó: America’s Best Comics, o ABC que depende sin embargo para su distribución de la DC). Se utiliza este término para diferenciarlo del cómic europeo, o del underground, etc.

    Prosigamos con las criticas a la novela en sí. Hay dos aspectos importantes acerca del personaje de Chacaltana que ponen en riesgo su credibilidad ante el lector, aunque Roncagliolo se las ingenia para que no sean determinantes y lograr así persuadir al lector. El primero es el siguiente: a menos que Chacaltana fuera retrasado mental, o ciego y sordomudo, es imposible creer que, en vísperas del año nuevo del 2000, después de 8 años de dictadura fuji-montesinista (pongámonos en el papel de abogado del diablo y digamos que no fue una dictadura, pero era obvio y de público conocimiento que una cúpula cívico-militar manejaba a su antojo los destinos del país en la esfera de la administración publica y de justicia, incluso privada como los medios de comunicación, a través de una red de corrupción gigantesca) el personaje crea que todas las denuncias o indicios de corrupción, abuso de poder, etc. fueran solo ‘‘rumores’’ de los que no tenía constancia, y que en fin, en pleno año 2000 todo estaba ‘‘normal’’ en el país, y que las normas y leyes se aplicaban y cumplían debidamente. Esto es simplemente absurdo, se presenta al personaje como una caricatura, como un ‘‘nerd’’ o ‘‘lorna’’ extremo, o ciertamente como un tipo con retraso mental. Nadie está pidiendo que el personaje fuera un activista contra el gobierno o algo parecido, pero el común de los mortales en esa época por lo menos teníamos la idea de que algo ‘‘cochino’’ estaba pasando en el país (ley de triple-reeleción, manejo de los medios de comunicación, denuncias de jueces corruptos, las sórdidas historias de los militares y de Montesinos) pero no, este personaje no tiene ni idea de que algo de esta índole pudiera estar sucediendo en el país, eso es increíble, ¿donde estuvo Chacaltana durante la década de los 90’s?, ¿Viviendo en una burbuja? Este aspecto casi acaba con la credibilidad del personaje. El otro aspecto lo comentaste tú en tu programa: el cambio brusco de la personalidad del protagonista en unas cuantas semanas, de un tímido e introvertido nerd o lorna que vive en una desinformación total y desconociendo totalmente la realidad política del país, a un atrevido y temerario detective pistolero que lucha contra la corrupción y contra los sospechosos de los crímenes como si fuera de pronto una especie de James Bond o algo por el estilo. Un cambio así cuesta tragárselo, aunque digamos que Roncagliolo se las ingenia para dar la impresión que este es un cambio gradual y progresivo, y al fin, no se pierde del todo la credibilidad del personaje. Aunque realmente se pone en riesgo que el lector, si es este muy susceptible o muy poco tolerante con las incongruencias narrativas, decida abandonar la lectura.

    La otra crítica que tengo es sobre el desenlace, me parece que el final de la novela, las últimas 25 páginas, no están a la altura de las primeras 300. Dice García Márquez (en uno de sus libros sobre taller de guión) que escribir novelas policiales es fácil al comienzo, creando todas las pistas y variables y misterios, pero que al final uno se complica para desenredarlos, que es muy difícil lograr un final convincente o de impacto. Creo que esto le pasó a Roncagliolo, creó un excelente misterio, con muchas variables y cabos sueltos, y al final se vio abrumado por ellos y opto por una salida fácil y apurada. Ha dicho él mismo en una entrevista (no recuerdo donde lo he leído, creo que en una revista o en su blog o en su discurso de agradecimiento por el premio Alfaguara, pero en todo caso te aseguro que lo leí de una fuente confiable) que no sabía bien como acabar con la novela y que de pronto vio en la tele el final de ‘’El Silencio de los Inocentes’’ y decidió hacer un final parecido, con víctima y victimario confundidos en la oscuridad. La novela, que durante todo su transcurso es de toque ‘‘realista’’, en estas últimas páginas como que se sumerge en una bruma espesa, donde se pierde un poco el contacto con la realidad, y las cosas dejan de ser claras. Es un buen efecto, pero uno como lector también se siente en parte defraudado, uno cree que pudo haber un final mejor. Al final de la novela, no queda 100% claro quiénes, aparte del Comandante Carrión, fueron los involucrados en los crímenes. Lo que yo deduje es que definitivamente tuvo que haber varios implicados, casi todos los personajes principales, la chica Edith (quien en cierta parte casi al final hace una especie de confesión que inequívocamente la involucra con los crímenes), el cura, el preso, el campesino, otros militares etc. Todos ellos formaban esa especie de ‘‘secta vengadora’’ que perpetró los asesinatos; pero entonces, ¿Por qué matarse entre ellos? Si todos estaban implicados, ¿Por qué no cundió entre ellos el pánico cuando ellos mismos se iban convirtiendo en las víctimas?, ¿O es que Carrión lo hizo todo solo? En ese caso habría una contradicción lógica en la novela. En fin, el final poco claro me dejo un poco fastidiado, así como la ambigua nota final del agente Eléspuru del SIN, ¿Estuvo él también involucrado? ¿Dirigió a todos como a marionetas? ¿O utilizo a Chacaltana?, En fin ¿Cuales eran sus intereses como agente del SIN? ¿Perpetrar los crímenes, evitarlos, o usar todo como una cortina para otro tipo de maniobras? ¿Por qué se asciende a Olazábal si éste también aparenta estar implicado? Todo esto tampoco queda claro. Mucho menos el destino de Chacaltana, de prófugo y ¿guerrillero? Organizando a los poblados más alejados del país con pistola en mano.

    Un final que pudo ser mejor y que me dejó con la impresión de una salida fácil. Como que el autor armó una muy buena estructura de thriller pero al final se le salió de las manos, y se decidió por un efectismo, por un final rápido, por una alteración del nivel de realidad de la novela, de toque ‘‘realista’’ a otro un poco ‘’mágico/confuso/ambiguo/sobrenatural’’ que deja abierta la posibilidad de incongruencias en cuanto a quiénes fueron realmente todos los implicados en la serie de horrendos crímenes. No tengo nada en contra de los finales abiertos que dejan muchas cosas a la imaginación y libre interpretación del lector, pero me parece que este final abierto deja muchas pistas, muchas dudas, muchas interrogantes, y no sé si esto es una virtud del escritor y algo pensado, planificado desde un comienzo (obvio que no es así por lo que cuenta el propio Roncagliolo de cómo se le ocurrió el final) o si simplemente la estructura se le fue de las manos y optó por este final abierto para evitarse mayores complicaciones y fatigas.

    Esto es todo, solo diré que el libro igual me gusta un montón y pienso releerlo. Se podría hacer una excelente versión cinematográfica (o una versión en cómic seria tal vez lo más adecuado, recordemos que en las películas basadas en libros los personajes sufren mucho ya que pierden su subjetividad, no hay como expresar pensamientos, a menos que se use una grotesca voz en off, mientras que en los cómics sí se pueden expresar pensamientos y subjetividades). A propósito, ¿Llegará a los cines peruanos la película basada en ‘‘Pudor’’? Sería interesante verla. Aunque sea que llegue en DVD pirata, pero por lo pronto no hay como conseguirla, ni por la vía legal ni la ilegal. También espero con ansias el siguiente libro del autor, por lo que he leído en algunas revistas, se trataría de una biografía (no sé si estricta o novelada) del aborrecible líder del grupo terrorista Sendero Luminoso, Abimael Guzmán. Ojalá llegue pronto, se extraña al Santiago novelista, ya que a mi parecer, sus artículos o blogs son, salvo contadas excepciones, mediocres e incluso malos, nada que ver con sus muy buenas novelas.

    Bueno Iván eso es todo, espero que leas esta carta, es un poco larga y aburrida, pero seria gratificante que aunque sea la ojees. Felicitaciones por tu programa y sigue así, espero que comenten pronto ‘‘Travesuras de la niña mala’’ de Vargas Llosa, novela que me impactó muchísimo (bueno, yo soy bachiller de Sociología sanmarquino, a veces pienso que tal vez podría ser panelista si me invitas para discutir esa novela, aunque los nervios podrían traicionarme y acabaría haciendo el ridículo. Pero en fin, si algún día discutes esa novela e invitas gente joven te agradecería que me tengas en consideración).También felicitaciones por tu participación en el Bogotá 39. Te seguiré en Moleskine, ¡suerte!

    Guido Cuadros F.A.
    27 años
    DNI: 42216894

    Comentado por: el peruano el 31/8/2007 a las 01:22

  • Hola romulo irremo:
    Còmo sabe usted que los blogeros no estan obligado a publicar cada cierto periodo de tiempo. Acaso, ¿tienen en sus manos el contrato? o por otro lado ¿existe algun tipo de contrato escritores-web-master?. Saqueme de la duda, es que soy muy curioso.
    XX OO

    Comentado por: Namor Adenip el 30/8/2007 a las 17:35

  • Por qué publica como anotacion de blog lo que ya ha publicado como artículo? Exceso de compromiso o exceso de PRISA? Por cierto, ningún bloguero está obligado a escribir todos los días.

    Comentado por: romulo irremo el 30/8/2007 a las 17:23

  • Por qué publica como anotacion de blog lo que ya ha publicado como artículo? Exceso de compromiso o exceso de PRISA? Por cierto, ningún bloguero está obligado a escribir todos los días.

    Comentado por: romulo irremo el 30/8/2007 a las 17:23

  • Por qué publica como anotacion de blog lo que ya ha publicado como artículo? Exceso de compromiso o exceso de PRISA? Por cierto, ningún bloguero está obligado a escribir todos los días.

    Comentado por: romulo irremo el 30/8/2007 a las 17:23

  • Por qué publica como anotacion de blog lo que ya ha publicado como artículo? Exceso de compromiso o exceso de PRISA? Por cierto, ningún bloguero está obligado a escribir todos los días.

    Comentado por: romulo irremo el 30/8/2007 a las 17:23

  • ¡Objecion!, el nombre correcto de Azcona, no era Rafael, sino, JOSE SIMON AZCONA HOYO.
    http://www.honduraseducacional.com/presidente.htm
    Por lo que se le solcita mayor precision en las observaciones. Y siguiendo con este relato al alimòn:

    III. Que días aquellos.

    Había sido como un millón de vidrios cayendo desde el cielo y estrellándose estrepitosamente contra el pavimento de la calle. “Dingo” y “Nieve” los dos Dogos Alemanes que mi abuela tenía como guardianes de la casa, comenzaron a ladrar alarmados por el sonido que rasgó el silencio de aquella noche.
    Recuerdo que todos los chicos nos sobresaltamos y desde la cocina las mujeres corrían hacia la ventana y husmeaban al exterior. Después del estruendo, tanto las calles como la casa habían quedado en completo silencio. La calle, que anteriormente era una quejosa señora revestida con ahogados cláxones de automóviles, lejanas platicas variadas de los transeúntes que regresaban a sus casas y vendedoras ambulantes que pregonaban sus tortillas para la cena, era ahora un remanso de silencio, donde solo las rápidas pisadas de algún desperdigado transeúnte, que corría a toda prisa, se podían distinguir. La casa, que hacia solo unos minutos atrás era una Central Telefónica, con mujeres que cuchicheaban en la cocina, niños que, ante el regaño de sus madres, moderaban sus berridos, y roncas voces que luchaban contra el susurro para no ser escuchadas, era ahora una fotografía de álbum. No se recibieron, salvo una, más llamadas telefónicas. El Arroz con Leche, que se iba a servir de postre, se ahumo en la olla de barro, pues en el corre-corre de las mujeres por enterarse rápidamente sobre lo que afuera había sucedido, ninguna de ellas tuvo el cuidado de quitarlo del fuego. Ninguno de los hombres salio a la sala para enterarse de que iba todo aquel alboroto. El sonido de una sirena en la calle y el molesto “ring, ring” del vetusto teléfono en el cuarto de los hombres, rompieron el silencio en el que, nuevamente, se había sumido aquella noche.
    Poco a poco la gente del barrio se fue vistiendo de valor y como ratones asustados, se fueron asomando uno a uno a las puertas y ventanas de sus casas. Los más valientes, los que habían salido a la acera, tenían la mirada fijada en algún punto del cielo, donde un chorro de humo se levantaba desde algún lado de la ciudad hasta las nubes. El luminoso reflejo producido por lengüetazos de fuego iluminaba y hacia visible la cresta de algunos edificios aledaños y opacaba la noche estrellada. Los vecinos enchancletados, con sus albornoces y piyamas, comenzaron a llegar a la lógica conclusión: “Ha sido un bombazo” “Los Ñangaras han tirado una bomba de nuevo”. En efecto, una bomba había estallado en el edificio de la Cancillería y había hecho volar en mil pedazos los dos pisos superiores. Yo tenía la terrible sensación de estar rodeado de escombros, aunque en realidad estaba en una casa con todas las comodidades que a mi edad se pudieran tener.
    Luego de un par de horas de un incesante ir y venir de comentarios y especulaciones, de un interminable ruido de sirenas la tranquilidad volvió a la ciudad. Cerca de las once de la noche, mientras los demás chicos estaban dormidos, yo jugaba tranquilamente en el salón principal con mi Bubba Fett. De pronto, Don Temistocles apareció de súbito en la sala donde yo jugaba. Me quedó viendo con cara de asombro. Me iluminó desde muy arriba con esos ojos oscuros y potentes, con esa cara huesuda y marchita, revestida de una espesa sombra gris provocada por la barba que había sido afeitada aquella mañana y que ya comenzaba a crecer, con el cabello todavía engominado hacia atrás. Me quedo observando mientras se aflojaba el lazo de una corbata, de tropicales colores, que se le atragantaba en el pescuezo, y dijo, para nadie, en voz alta: -Nuera que ya se habían acostado todos los cipotes-. Yo, mas asustado por la regañina, que se me podía venir encima, que por el estado de animo de Don Temistocles, no alcance a hacer otra cosa mas que correr y echarme de inmediato en un sillón cercano y fingí quedarme dormido como por arte de magia. Madre llegó a toda prisa y me vio con mi piyama, enrollado en posición fetal en el sillón principal de la sala, apretando, con mucha fuerza, los ojos y sujetando en mi mano derecha mi figurita de Star Wars. Se acercó a mí y, con esa complicidad y ese amor del que solo las madres son capaces, me dio un abrazo y me arrullo para que me durmiera tranquilo y protegido. Entonces, los demás hombres salieron del cuarto con paso sombrío, entre pequeñas risas y silenciosos comentarios. Unos, colocándose el sombrero, encendiendo un último cigarrillo o sencillamente escupiendo. Un hombre bajito y rechoncho, llevaba la mano dentro de la bolsa del pantalón y hacia sonar una serie de monedad que guardaba allí. Otros, como Padre, avanzaban detrás, y con mustia actitud entraban de a uno a la cocina para destapar las ollas sobre la estufa, por si acaso había quedado algo para recalentar y tomar un bocado de medianoche. Yo observaba todo esto, simulando estar dormido en el seguro cobijo de Madre. Padre, en mangas de camisa, con el pantalón arrugado de las nalgas, los tirantes colgando a cada uno de sus costados y con la boca llena de un bocado de pan relleno de guiso de cordero, se acercó con aire pícaro, cómplice y juguetón a Don Temistocles y le dijo: -Confirmado, este sí fue un buen vergazo-.








    Comentado por: Namor Adenip el 30/8/2007 a las 16:58

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Biografía

Sergio Ramírez nació en Nicaragua en 1942. Publicó su primer libro Cuentos, a los veinte años. Participó en la lucha para derrocar la dictadura Somoza y formó parte del gobierno revolucionario, del que llegó a ser vicepresidente en 1985. En su obra literaria figuran, entre más de una treintena de libros, Castigo divino (1988), Premio Internacional Dashiel Hammett de Novela; Un baile de máscaras (1995), Premio Laure Bataillon a la mejor novela extranjera en Francia en 1998; Margarita está linda la mar,  Premio Alfaguara de Novela 1998, y Premio Latinoamericano José María Arguedas en el 2000. Así también Cuentos completos (1998), con prólogo de Mario Benedetti; Adiós Muchachos, memoria de la revolución sandinista, (1999); el libro de cuentos Catalina y Catalina (2001); Mentiras Verdaderas (2001) y El viejo arte de mentir (2004), ambos sobre la creación literaria (2001); las novelas Sombras nada más (2002) y Mil y una muertes (2004); Señor de los Tristes, ensayos sobre escritores y escritura (2006),  El reino animal, cuentos (2006), y Tambor olvidado, ensayos (2007). Su web oficial es: http://www.sergioramirez.com/

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